Mi Experiencia con mi pareja INTERSEXUAL. Por Diana Rentería

Mi Experiencia con mi pareja INTERSEXUAL.

Por Diana Rentería

Dibujo por el que nos conocimos.
Hola a todos los que visitan la página de Brújula Intersexual, mi nombre es Diana, algunos me llaman Dani debido a mi apariencia, cabe aclarar que no soy Intersexual, pero si llego a confundir los géneros por mi vestimenta, soy tomboy, me gusta leer, escuchar música, salir a divertirme con mis amigos, bailar y mi máxima pasión: Escribir.

Tengo una pareja un poco diferente, para mí es interesante, esta es nuestra historia juntas, compartiré un poco de mi experiencia con él, algunos se sentirán identificados, pero en lo personal, mi mayor motivo por escribir algo así, es que más gente sepa que los Intersexuales pueden tener pareja, aman de la misma manera que todos, pero ellos son más vulnerables, frágiles y nosotros debemos comprenderlo, por eso les comparto algo personal.

Mi pareja y yo nos conocimos por Facebook, pero por algo muy singular por un dibujo que ella hizo, donde etiquetó a sus sobrinas, sobrinas que por el momento, eran mis amigas.

Me conoció en una parte muy dura de mi vida, con muchos problemas e inseguridades mías, nos entendíamos, la parte del rechazo familiar y yo tuve una ruptura amorosa muy tonta, durante el transcurso de 5 meses, nos conocimos, platicábamos mucho, nos dábamos consejos y me mencionaba algo muy curioso: ella decía que se parecía mucho a un chico; de momento pensé que era por ser tomboy, pero después me enseñó, tenía bastante vello corporal, a mí no me interesaba lo que él llamaba “Defectos”, ni me interesaba el estúpido (perdón por la palabra) diagnóstico de un ginecólogo que su cuerpo era “raro”. Cada que platicábamos, me decía que era rara, y que le daba terror, a veces, el estar en contacto con alguien. Después de cierto tiempo nos hicimos novios, yo jugaba mucho con la ambigüedad, era interesante y al mismo tiempo divertido, llegó el punto de conocernos en persona. Cabe mencionar que antes de que lo descubriéramos, pensábamos que sólo seríamos una pareja curiosa de dos tomboys. Ella llegó en el camión, yo fui a recogerla aunque un poco tardecito, cuando la vi de frente, era algo imposible de describir: ¿era una chica o un chico?, ambos mezclados, muy linda y muy guapo, me dio curiosidad su barba, la tenía en forma de candado, a veces, cuando yo la veía, ella agachaba la mirada, era cómo si se avergonzara de tenerla, para mí era una experiencia hermosa, sin más, comencé a jugar con su barba y se impresionó aún más, me decía tímidamente:

— ¿No te da repulsión que la tenga? —Dijo mirándome con mucha pena, casi susurrándome.

— ¿Debería?, a mí también me crece el vello y no me da repulsión, es divertido— le sonreía mientras seguía haciéndolo.

— A todos les molesta o me piden que me la quite, les causa asco— La miré, quizás era su fuerte temperamento que hizo que no derramara lágrimas, pero si lo sentí, seguí jugando con su barba, pero después, entendí su miedo.

Llegamos a almorzar a mi casa, yo me desempeñé antes en hacerle algo de comer, ella jugaba con la hija de las dos (una cachorrita de perro), llegó mi padre, quién la miró terriblemente, sí, aquella mirada de repulsión estaba en los ojos de mi padre,  esa mirada parecía recorrerla de pies a cabeza, ella sonrió y se presentó, no quiso decir nada de su pasado, ni de dónde venía, sólo era una “amiga de trabajo”, mi padre siguió mirándola y ella, optó por salirse de mi casa, jugando con mi perrita, nunca olvidaré cómo, con sólo su mirada, le dijo muchas cosas.

Mi hermana por el contrario, estaba feliz de conocerla, hablaban muchas cosas que yo no les entendía, llegó mi madre y pareció que la mirada de mi padre se transformó en algo peor, ella lo sintió y yo también. Para evitar algún problema, les pregunté que si querían hacer algo en mi cumpleaños, ellos me dijeron que no harían nada les comenté que ella y yo, haríamos algo, me dijeron que sí, feliz y contenta fuimos a pasear, claro, siempre estaban los comentarios de la gente, diciéndole que era cómo un hombre, y los policías diciéndonos lo mismo,  pensé que todo era porque somos una pareja gay.

Fue hasta después, que ella y yo quisimos estar más juntas, pero, siempre me apagaba la luz, y procuraba que yo no la viera, y es verdad, no veo en la oscuridad, no podía verla, tampoco tocarla, sólo que esta vez, quise hacer algo diferente, quise verla y quise tocarla, ella no quería, sentía vergüenza de su cuerpo, tenía miedo a que la rechazara si la veía completamente cómo era.

Lo admito…. pensaba que solo era por respeto, pero cuando la vi, mis ojos se quedaron quietos, era un cuerpo diferente al mío, no era de un chico, ni de una chica, eran ambos, era algo que a mí, me atrajo, con ansías de querer tocarlo más con una curiosidad sin morbo, ella estaba sin poder creerlo, a mí no me desagradaba, al contrario, me fascinaba verla.

—Soy una cosa extraña, tengo demasiado vello y sigo pareciendo un chico, — me decía al borde del llanto. Ella no soportaba más la vergüenza y se tapó la cara quitándome a mí de su sexo al mismo tiempo, sentí algo de tristeza por parte de ella, pero, me hice aún más curiosa quería saber porque ella tenía tanta inseguridad, me hice la valiente, pero no pretendía quitarle su espacio y su privacidad, algo de tanto estudio me serviría  y preguntándole tiernamente le dije:

— ¿Me permites revisar? No te haré daño y si te incomodo, sólo quítame—Le dije tocándole tu rostro.

Ella no respondió, sólo movió su cabeza accediendo.

Bajé y comencé a explorarla, efectivamente, su cuerpo era muy diferente al mío y diferente a los cuerpos que en mis clases de educación sexual mostraban,

Su mente se llenaba de nervios, temor a que la rechazara, a que me riera de ella o a hacer lo que el ginecólogo había hecho.

—Definitivamente tu cuerpo es diferente al mío— dije seriamente, cabe aclarar que cuando hablo serio pareciera que estoy enfadada, pero ella lo sabía. Sonreí ella presentaba algo que sólo en una clase que fui por obligación nos habían enseñado, esa clase es para identificar el sexo del neonato cuando nace, explica bien el pseudo-hermafroditismo, el mismo que mi novia presentaba.

Ella, que tenía tantos miedos, culpas y malos diagnósticos había encontrado la respuesta correcta de una estudiante de medicina que era yo en ese entonces, si, mi diagnóstico fue… Eres intersexual.

Ella se quedó perplejo, no entendía y pensaba que estaba bromeando, le expliqué que es una condición en la que pueden existir genitales con características de ambos sexos, siendo más o menos desarrollados, si mi guapo novia, es Intersexual.

No me creía y era obvio que no me creería, pero le expliqué.

— mira ese dizque descontrol hormonal, es causa de eso, esto que tienes que te dicen que a fuerza busques embarazarte, — al decir eso, tragué saliva para disimular el coraje— Esas estúpidas hormonas que te dieron, aunque pensándolo bien, ni siquiera saben que para parar una menstruación, lo que menos necesitas es hormonas femeninas que vengan en presentación de anticonceptivos, ¿qué clase de estúpido doctor te vio? — Mis gestos inmediatamente cambiaron, el hecho que un médico no le haya mencionado nada acerca de su condición ni de las consecuencias me había puesto muy mal,

—No tiene caso de que te enojes con él, el, sólo era un conocido de la familia, ya está retirado y— Su cabeza agachada me indicaba otra cosa, ella había sido manipulada por su horrenda familia, al “conocido” para que la viera y así evitar pagar. —Además, ¿No te causa asco eso? —me decía  más bajito.

—Mira nene, yo me considero bisexual, y si la persona que amo, aparte tiene características de ambos sexos en sus genitales y físico, me encanta aún más, — la abracé dejando que sus miedos se disolvieran en aquel afecto.

Ella por supuesto se sentía segura conmigo, pero no con su familia. De eso fui testigo.

Gracias a que su linda y adorada hermana (sarcasmo de repudio a su áspid tipa que dice ser su hermana, sí, no me cae bien) ella tuvo que irse dejándome con una imagen de secuestradora, pero la muy…áspid la regañó en cuanto la tuvo cerca, es decir, sólo la quería para maldecirla, pero en ese tiempo, aproveché para informarme más, no iba a quedarme con sólo esa clase, gracias al Internet, conocí el documental “La ciencia del género” ahí vi un caso que se parecía al que mi novia tenía, no quise ya ir con ningún médico, pero sí fui con una psicóloga bueno no fui precisamente en persona gracias a mi Facebook, tengo agregada a alguien que trabaja con esta profesión, su nombre es Michiru Tenou (seudónimo utilizado por ella pero ese es su nombre en Facebook), al principio me daba pena mencionarle, ya que sentía que tal vez me diría cosas hirientes de ella, pero… no fue así, me comentó que lo que hacían era engordarla como un puerquito (sí así me dijo), son más los contras que los pros, ella aún no termina de desarrollarse, va a tener más problemas, su ciclo menstrual, todavía va a estar peor, le dije acerca de los planes de embarazo que le recomendaban, dijo: es tan poco ético que lo hagan, que lo recomienden es peor, no tienen nada que ver el embarazo con su cuerpo, eso no cambiará absolutamente nada, en cuanto a sus partes íntimas, me dijo, que no la lastimaban ni le provocaban algún otro problema, ya que lo estético no tienen nada que ver, pregunté cómo era que ella, siendo psicóloga, sabía todo eso, ella me respondió que ella estudió precisamente para entender todo, créanme gentes, me ayudó demasiado a entenderla, y de paso ayudarla.

Después de algún tiempo, fui yo a su casa, era obvio que me odiarían y sí, ya estaba preparada mentalmente para eso, para todo lo que me dijeran, sí, me dirían drogadicta, manipuladora, de ella me dirían que su aspecto físico, que porque no me conseguía una niña sin tanto vello, que mejor estuviera con un chico si ella lo parecía, todo con tal de que la dejara.

Lo que no sabían ellos era que yo sabía de la situación de mi pareja, algo que ellos nunca hicieron, lo hice yo. Dato curioso… ella tiene una gemela (yo le digo su lado maligno), a cada rato ella insinuaba que se parecían tanto que yo no las diferenciaría, que era una molestia y tantas cosas absurdas, que resulta pesado para mí describirlo, a pesar de eso, seguimos adelante, sí, hemos tenido nuestras altas y bajas, cómo todas las parejas, incluso ella me ha dicho, que sólo yo la veo con ojos de amor, y, casi, es verdad, pero mis amigos han sido lo suficientemente humanos, para aceptarla y no rechazarla, hacerla sentir que es parte de algo, sin lastimarla.

He querido escribir este texto para que alguna persona que sea pareja de un intersexual, no se sienta solo.

Sí, esta ha sido una de mis más largas y cruentas de mis batallas, pelearle a todos, y a veces, a uno mismo, podemos lograrlo, para que este mundo sea aceptada más la diversidad en todos sus elementos, se despide de ustedes, hasta entonces, nos vemos.

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3 pensamientos en “Mi Experiencia con mi pareja INTERSEXUAL. Por Diana Rentería

  1. Hola wow! me parece encantadora tu anecdota y hasta tierna aw que bonito es que uno cnsiga una pareja asi de valiente! bueno mi pregunta seria es que tu “nene” sentia orgasmos (?) son normales? bueno, digo normales solo es ese aspecto porque obvio que son personas como todos. Saludos y me gusto mucho este post da mucha informacion buena.

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  2. Hola Shalala, no me parece que ese sea el punto, además que pretendes decir con ‘normal’. Aquí no se trata de la pueril y vana satisfacción personal, lo digo porque tu pregunta me hace sentir que viniera de esos hombres enfermos que tienen la tendencia de consumir la prostitución y no les importa más que su propio morbo y satisfacción personal.

    Yo soy transsexual y la verdad es que los doctores tampoco entienden de la diversificación de genero y pretenden encasillarla a una en un roll ‘tradicional’ sin importarles como es que yo me siento respecto a ello, a mi por ejemplo me gustan las mujeres, siempre me han gustado, pero también siempre me he sentido mujer (lesbiana), quizás sea por ello que retrasé este proceso tanto tiempo, pero al final no pude reprimir más mi identidad y opte por esto, sin embargo, no por ello me han dejado de gustar las chicas (normales, trans, inter), pero es algo que por ejemplo no entienden, ni el psicólogo, ni el endocrino, y andan preguntándome constantemente cuando me voy a operar…. pues nunca! Me gusta mi cuerpo como es, mitad-mitad y no deseo que sea de otra forma. Y pienso que muchas personas intersexuales también deberían tener ese derecho, a sentirse bien con su cuerpo, porque sí, por ellas mismas, sin ser cosificadas o humilladas o obligadas a ‘encajar’….

    Ahora a tu pregunta, quiero que tomes nota de que los anti-androgenos me han vuelto un tanto frígida, y sin embargo, si funciono con mi chica (y solo con ella) pero es porque me siento amada y en confianza con ella, algo que no pasa con los demás mucho menos con lo que solo pretenden utilizarme o me usan de tema de conversación, y si te soy sincera siento aborrecimiento por ellos, por lo no creo que con gente así pueda sentir otra cosa que sentirme violada y desear escapar.

    Y aunque, yo no soy intersexual, sino trans, puedo imaginar que todo el maltrato emocional que deben haber sufrido las personas en de esta extraordinaria condición física (al igual que muchas mujeres que fueron violadas) igualmente puede bloquear la capacidad de sentir.

    No somos maquinas, no somos seres que andan por allí morboseandose por cualquiera, somos personas sensibles que merecemos respeto, y que se nos de nuestro lugar, y lo único que deseamos es a alguien que nos respete, nos acepte y nos amé tal como somos.

    Puedo afirmar que el principal problema de la sociedad es que no entiende que no tiene derecho a inmiscuirse en nuestras vidas, no tiene derecho a opinar sobre nosotros, no tiene derecho a coaccionar, ni encasillarnos en sus pueriles fantasias. Si tan solo pudieran vernos a través de nuestros ojos, se avergonzarían de si mismos y verían que nosotros no estamos errados, ya sea que hayamos escogido esto, o nacido así, sino que son ellos a quienes se les va la olla con tantos prejuicios, con tantos miedos, con tanta discriminación… No somos objetos, somos personas y merecemos respeto como todos los demás y que quizás seamos un poco diferentes, física o psicólogicamente no nos hace menos que los demás…

    Y ya que tu pregunta va meramente por lo sexual, recuerda que no se puede separar la sexualidad de lo emocional, al igual que un violin sin cuerdas no puede hacer música, el sexo sin amor solo es un acto mecánico pero no brinda satisfacción.

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  3. Muchas gracias Thalía, me gustó mucho tu comentario, muy cierto lo que dices. Y sí, hay muchas cosas en las que coincidimos las personas intersexuales con las personas trans, sobre todo en la discriminación que enfrentamos en todos los niveles.
    Qué bueno que bueno que te guste tu cuerpo tal cual es, los cuerpos son diversos por naturaleza, hay muchas formas de ser hombre o mujer, y esa diversidad me parece maravillosa.
    Por mucho tiempo a causa de ideas y comentarios ajenos (sobre todo de médicos) no me gustaba mi cuerpo, quería modificarlo porque creía que no era “normal”, pero he aprendido a amarlo y ahora me gusta como es y no le cambiaría nada, me ha ayudado a ver la vida de manera diferente y a no juzgar tanto a los demás.

    Un abrazo!

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