Carta a Mi Cuerpo (Parte 1) . Por Sarah Graham

Carta a Mi Cuerpo (Parte 1)

Por Sarah Graham

Transcripción y traducción de Laura Inter del video “Letter to My Body* (part 1 of 2)” de Sarah Graham

Video original:

Traducción al español:

Querido cuerpo, esta no va a ser una carta fácil de escribir, incluso el poner juntas estas dos sencillas palabras, “Querido” y “cuerpo”, crea un conflicto dentro de mí. Tú, mi cuerpo, sabes la verdad de lo que hemos atravesado juntos, ¿no es así?.

Querido cuerpo, de alguna manera esta carta me tiene de rodillas rogando porque me perdones. Querido cuerpo voy a revelar ante ti los secretos de este mapa subversivo, este mapa está escrito y corta a través de cada parte de ti cuerpo, está escrito en sangre, y es tan amenazante que muchos de los mejores doctores aún tratan de negarlo y destruirlo.

Tal vez esto suene un poco loco siendo el siglo XXI, pero ellos [los doctores] etiquetan a personas como yo como “trastornos”…”trastornos del desarrollo sexual”, que “amablemente” abrevian como “DSD” [por sus siglas en inglés].

Nosotros, mi cuerpo y yo, nacimos el 15 de abril de 1969, y me pusieron de nombre Sarah Graham. A la edad de 3 años tenía un hermoso cabello rubio, y mi mami adoraba peinarme con colitas de caballo. Cuando era una niña, realmente te amaba cuerpo, teníamos una gran relación en ese entonces, era una persona deportista, tú eras rápido, fuerte, en forma… mi relación contigo era perfecta, teníamos aventuras imaginarias al final del jardín, hablábamos con los animales, montábamos a caballo tan rápido…mi primera adicción fue a la adrenalina, mi cuerpo y yo éramos un equipo altamente competitivo.

Y sí, era un tomboy ¿y qué?

1977, la era del punk. Fui forzada a dejar atrás los comportamientos infantiles, mis padres descubrieron que mi cuerpo perfecto de 7 años, realmente no estaba del todo bien, el doctor estaba preocupado de que mi clítoris fuera demasiado “grande”… los grandes penes son maravillosos, nunca es demasiado grande ¿no es así señor?, un bebé [varón] con un miembro largo es algo de lo que estar orgulloso: “¡véanlo, igual que su papá!”. Pero existen reglas estrictas respecto a que tan grande puede ser el clítoris de una niña. Al igual que en la pesadilla Freudiana hecha realidad, los doctores tienen el poder de castrar, y habiendo señalado el “problema” entre mis piernas, comenzaron a buscar evidencia que concluyera que mi cuerpo era algo que ellos tenían que arreglar.

Mi boca fue sellada y mi piel estaba furiosa, fui sometida contra mi voluntad y mi sangre fue tomada, el rojo líquido se rindió a los oscuros secretos del sexo. Mi cuerpo se convirtió en un objeto, en un “caso” [médico], fue examinado por un eminente ginecólogo y su ejército de estudiantes de medicina. Tenía el sentimiento de que era un gran privilegio ser de tanto interés.

Un día, cuando íbamos de la escuela a mi casa, mi mamá comenzó a llorar y me dijo que teníamos que ir a Londres para que me realizaran una pequeña operación, así que me dijo algunas de las palabras que todos [las personas intersexuales con la misma variación] hemos escuchado: “tienes cáncer”, la cual probablemente está en el número uno de las excusas más usadas contra nosotrxs, otra es cuando nos dicen que no podremos tener hijos.

Solo tenía 8 años de edad cuando los doctores le dieron la “devastadora” noticia a mis padres, de que tenía una condición genética sumamente rara y que si mis ovarios no eran eliminados, desarrollaría cáncer cuando alcanzara la pubertad y moriría. Mi mamá no dejaba de llorar, así que yo la consolaba diciendo: “está bien, ni siquiera quería tener un bebé”. Pero me sorprendí cuando vi que era la única niña en un hospital de mujeres, así que no fue la experiencia divertida que imaginé.

Pronto me di cuenta que no tenía derechos sobre mi cuerpo, si me reusaba a algo y trataba de huir, ellos me capturaban y me sometían. Una vez, me escapé hasta una cabina telefónica y le llamé a mi maestra para rogarle que viniera a rescatarme… ella lloró, pero nunca vino.

Querido cuerpo, viendo hacia atrás puedo ver a mi infancia feliz muriendo en la mesa de operaciones y, sobre ella, un cuerpo y alma con cicatrices, que después llevaban a un ser solitario cuando regresé a la escuela.

Querido cuerpo, al estar sentada aquí y dejar reflejar que es lo que me sucedía, mi corazón duele por la extrema crueldad y castigo hecho a mi inocente querido cuerpo, y comienza a conmocionarme.

Lo que más le he preguntado a Dios es ¿Por qué es que soy de esta manera?

Desde una temprana edad me comenzaron a medicar, pequeñas píldoras rojas llamadas HRT (estrógenos), comenzó a crecerme el pecho pero no me crecía mucho vello púbico, y aún no tenía periodos menstruales, así que hubo otra revelación de un doctor diferente quien me dijo: “no tienes útero, ¿no te lo dijeron?”.

Solo Dios sabe como he canalizado toda mi ira y temor en tratar de destruirte, querido cuerpo: bebiendo alcohol desde los doce años; cannabis, speed, ácidos, y cuanta cosa caía en mis manos a los catorce años; dos intentos de suicidio antes de cumplir los dieciséis años; relaciones de pareja peligrosas y abusivas; sexo sin protección con extraños.

En parte el trauma fue lo que me dio forma, pero también influyó la carga genética, ya tengo familiares adictos y alcohólicos en ambos lados de mi familia.

Después de tres estadías en la prisión por protestar pacíficamente, estudiar la Universidad Suiza me dio un boleto de oro para una vida exitosa, dejé el alcohol y las drogas para hacer mi residencia, comencé a hacer ejercicio y a trabajar, y pronto me convertí en presidenta estudiantil. En el exterior las cosas se veían color de rosa, ganaba premios, tenía reconocimiento, un gran ego.

Un día, a la edad de 25 años, después de años de mentiras hacia mis padres así como a mí misma, un ginecólogo finalmente me dijo la verdadera naturaleza del diagnóstico que me dieron cuando tenía 8 años de edad, que los ovarios que quitaron de mi pequeño querido cuerpo de niña, eran en realidad testículos. Descubrí que era una mujer intersexual, en lugar de tener cromosomas XX, tenía cromosomas XY. Pero había nacido niña y tenía el certificado de nacimiento para comprobarlo, tú mi cuerpo te veías muy femenino, y yo nunca había cuestionado mi sexo; pero dentro de mí en lugar de ovarios tenía testículos, una palabra pequeña, pero que explotó dentro de mí como una bomba atómica.

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2 pensamientos en “Carta a Mi Cuerpo (Parte 1) . Por Sarah Graham

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