Lo que enmudecemos los Intersexuales. Por Anaid

Lo que enmudecemos los Intersexuales

Por Anaid

*Historia compartida por Anaid exclusivamente para Brújula Intersexual, si quieres publicarla en otro sitio por favor escribe a intersexualmexico@gmail.com

anaid

Soy Intersexual.

Nací con hiperplasia suprarrenal congénita, tengo 25 años.

 Mis primeros años de vida fui la persona más feliz del mundo, vivía en un lugar tranquilo rodeado de mucha naturaleza y animales, todo el día estaba ocupada inventando travesuras con mi hermana menor y mis primitos,  me encantaba estar al lado de mi padre ayudando en las actividades que realizaba, tenía más fuerza que cualquier niña de mi edad y me gustaba hacer alarde de ella, era una niña muy extrovertida.

Todo cambio hacia los 10 años cuando uno de mis compañeros de estudio se enteró de mi condición, divulgo esta información a todos los compañeros de él, se burlaban de mi voz porque era diferente, esas burlas me llevaron a convertirme en una persona introvertida y callada, me decían cosas feas y hubo una palabra que me marco negativamente por mucho tiempo, era cuando me decían doble sexo, lloraba en lugares donde nadie me veía, jamás le conté a mis padres porque no quería traer  problemas a casa.

Esos momentos negativos los recordé por mucho tiempo, era una joven que por nada en el mundo quería hablar en público porque creía que su vos era diferente, me limitaba en lo posible a pasar inadvertida, cuando tenía 14 años más o menos veía como mis amigas y mis compañeras cambiaban y se convertían en mujercitas, por el contrario mi cuerpo cada día era más masculino, se tornaba más velludo, mi voz engrosaba, y mi pecho no se desarrollaba, sufría en silencio cuando mis amigas hablaban de novios, menstruación, cólicos, ellas me preguntaban por mis experiencias, simplemente me  reía y desviaba la conversación, pero mi corazón estaba dolido. En mi hogar sentía falta de afecto por que en mi niñez  todas las atenciones habían sido para mi hermana menor quien había nacido de 7 meses, no recuerdo a mi madre decir que me amaba o que en algún momento me abrazara fuerte, estas actitudes lograron que no confiera en ella, me sentía sola.

En casa nunca me contaron nada sobre mi nacimiento, era algo oculto y sombrío lo que había pasado, pocas personas de mi familia lo sabían, la mínima información conocida era que a mis tres añitos me habían realizado una cirugía para corregir algo en mis genitales y que debía tomar un medicamento de por vida para que no me doliera la cabeza.

Mamá y Papá nunca hablaron conmigo de cómo eran mis genitales, tampoco que había nacido con HSC, sabía que había pasado algo conmigo por que los escuchaba hablar de mí, hace unos meses le pregunte a mi madre por que habían permitido esa cirugía, me manifestó que  querían lo mejor para mí, los médicos les decían que para ellos era más fácil hacer de mí una niña y  mi vida adulta de seguro la llevaría con normalidad al tener una pareja.

Aún hay recuerdos de mi estadía en ese hospital, recuerdo estar en una cuna y conectada a oxígeno, recuerdo mucho que había un niño en esa sala de recuperación conmigo y que yo no paraba de hablar, simulábamos sonidos de animales, era tan pequeña, inocente e ingenua que no sabía porque estaba ahí, no sabía que nacer intersexual era considerado un error de la naturaleza según la ciencia. Ellos creían que me estaban haciendo un favor al tratar de “arreglarme” para evitar rechazos de la sociedad a futuro, lo que no sabían es que estas cosas no eran necesarias, y que nos evitarían sufrimientos si simplemente aceptaran que hay diversidad de género y que somos personas como todas las demás con los mismos derechos.

En una ocasión mi madre me llevo a una cita con un internista, le hablo sobre mi condición, perdón por la expresión pero ese tipo me veía como se yo fuera un bicho raro, me miraba con desprecio, me sentí muy mal porque decía que yo era hermafrodita, para mí en ese momento era una palabra muy fuerte, me concebía la persona más despreciable de este mundo.

Seguí averiguando sobre mi condición y a los 18 años tome la decisión de pedir a cita con el endocrino, en ese momento me entere que había nacido con HSC y genéticamente era 46XX, en varios exámenes tomados se evidenciaban elevados niveles de testosterona comparados con los de una mujer de mi edad, volví a tomar medicamentos  (los había dejado hacia 10 por decisión propia sin conocer las consecuencias) porque siempre me sentí mujer y sabía que estos me ayudarían a desarrollar algunas características femeninas, para lo cual esta decisión me hacía sentir bien.

Decidí ir con el ginecobstetra para averiguar por qué no había menstruado aun desconociendo completamente en qué consistía la HSC, recuerdo esa primera cita, había varios estudiantes de medicina, estaba tendida en una camilla de examen con una bata abierta, recuerdo que todos querían ver mis genitales murmuraban entre ellos, me sentía mal porque no estaba cómoda ante tantas miradas. En varias ecografías realizadas después me entere que tenía ovarios normales y útero infantil, esta noticia fue grata para mí, en algún momento había llegado a pensar que había nacido sin ellos.

Había algo muy importante, algo que había negado toda la vida, crecí obligándome a creer que realmente me gustaban los hombre, pero eso no era más que una farsa y una mentira, realmente me sentía atraída por las mujeres, aún recuerdo las primeras veces que me enamore de una mujer, era un sentimiento tan inocente e ingenuo, lo callaba porque sabía que ante esta agobiante sociedad se veía mal, hoy en día lo he aceptado ahora me siento mucho mejor, hace unos meses le conté a mi madre, sus palabras fueron muy cortas pero me hizo saber que lo aceptaba.

Hace unos meses atrás me quede sola en casa por un par de semanas, esta soledad me llevo a recordar lo sola y vacía que aún estaba , no había nadie en quien confiar a quien contar lo que sentía y lo que vivía, lloraba desconsoladamente en mi habitación y le pregunta a Dios porque yo era diferente, porque me había creado así, después de muchas noches tome la decisión de buscar información sobre personas intersex, me di cuenta que no estaba sola que habían muchas personas con la misma condición, un gran impulso me motivo a escribir a un correo de uno de los grupos de apoyo, inmediatamente conocí personas maravillosas con diferentes historias, después de un par de décadas logre desahogar todas mis penas gracias a un Ángel muy especial que conocí.

Quiero agradecer a todos los grupos de apoyo de personas intersex por ese trabajo tan maravilloso, gracias por su tiempo, dedicación, apoyo. Gracias a ustedes dejamos de ser un mito en la sociedad. Gracias a ustedes muchos hemos recuperado nuestra autoestima.

Hoy en día he aprendido a quererme como soy, me gusta ser diferente a lo típicamente conocido por la sociedad, soy feliz.

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