La Humillante Práctica de Comprobar el Sexo de las Mujeres Atletas. Por Ruth Padawer (NY Times)

La Humillante Práctica de Comprobar el Sexo de las Mujeres Atletas

Por Ruth Padawer (NY Times)

Traducción de Laura Inter del artículo “The Humiliating Practice of Sex-Testing Female Athletes” de Ruth Padawer (NY Times)

Fuente: http://www.nytimes.com/2016/07/03/magazine/the-humiliating-practice-of-sex-testing-female-athletes.html?_r=0

Dutee Chand

Dutee Chand (Sohrab Hura/Magnum para el New York Times)

Por años, las organizaciones internacionales del deporte, han estado vigilando a las mujeres con características “masculinas” – y convirtiendo sus sueños Olímpicos en pesadillas. Pero cuando Dutee Chand apeló a su descalificación, pudo haber cambiado las reglas.

Un día, en junio de 2014, mientras Dutee Chand estaba enfriándose después de una serie de carreras de 200 metros, recibió una llamada del director de la Federación de Atletismo de la India, quien le pidió que se reunieran en Delhi. Chand, que en ese entonces tenía 18 años y es una de las corredoras más rápidas de la India, se estaba preparando para los Juegos de la Commonwealth en Glasgow, su primer gran evento internacional como adulta. A principios de ese mes, Chand habpia ganado oro, tanto en la carrera de 200 metros, como en la carrera de relevos de 4 por 400 metros, en los Campeonatos de Atletismo Junior de Asia en la ciudad de Taipei, Taiwan, así que tenía mucha esperanza en su participación de Glasgow, Escocia.

Chand fue criada en Gopalpur, una aldea rural en el este de la India, que únicamente contaba con electricidad intermitente. El hogar familiar era una pequeña cabaña de barro, que no contaba con agua corriente ni inodoro. Sus padres, eran tejedores que trabajaban en un telar del gobierno y ganaban menos de $8 dólares a la semana, no sabían leer no escribir. No podían imaginar una vida diferente para sus siete hijos, pero Chand tenía otros planes. Ahora, mientras toma el autobús de cinco horas a Delhi, desde un centro de entrenamiento en Punjab, piensa en su inminente traslado a Bangladore para un nuevo programa de entrenamiento. Se pregunta si hará nuevos amigos, y como le irá sin su querido entrenador, quien había estado durante mucho tiempo a su lado, quien le ayudaba a generar estrategias para mejorar en cada carrera y bromeaba con ella para ayudarla a relajarse cuando estaba nerviosa. No pensaba mucho acerca de la reunión en Delhi, porque asumía que era para un control de dopaje.

Pero cuando Chand llegó a Delhi, dijo, fue enviada a una clínica en la que se reunió con un doctor de la Federación de Atletismo de la India – la filial india de la Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo (AIFA), que rige todo lo relacionado al atletismo. El doctor le dijo que iba a omitir los exámenes usuales de orina y sangre, ya que no había una enfermera disponible, y que en su lugar, ordenaría un ultrasonido. Esto confundió a Chand, pero cuando le preguntó al doctor, recuerda, él dijo que era simple rutina.

Chand no tenía de que su extraordinario desempeño en Taipei, y en el campeonato nacional a principios de mes, había impulsado a las competidoras y entrenadores, a decir a la federación que su físico era sospechosamente masculino: Sus músculos eran demasiado pronunciados, su zancada era demasiado impresionante para alguien que medía solo 5 pies de alto [1.52 metros]. El doctor más tarde negaría que el ultrasonido fue realizado como respuesta a esos informes, diciendo que ordenó la exploración simplemente porque Chand se había quejado, con anterioridad, de dolor abdominal crónico. Ella afirma que nunca tuvo tal dolor.

Tres días después del ultrasonido, la federación envió una carta a las autoridades deportivas del gobierno indio, titulada: “Asunto: Problema con Verificación de Género”. La cuál decía: “Se ha puesto en conocimiento del suscrito, que definitivamente existen dudas sobre el género de la atleta Dutee Chand.” También señaló, que en el pasado, ese tipo de casos: “han traído vergüenza para el buen nombre del deporte en la india.” La carta pidió que las autoridades realizaran una “prueba de verificación de género” a Chand.

Poco después, dice Chand, fue enviada a un hospital privado en Bangalore, donde una brusca mujer le tomó muestras de sangre para medir su nivel de testosterona natural, aunque Chand no tenía idea de que eso era lo que se estaba midiendo. Chand también fue sometida a análisis cromosómicos, a una resonancia magnética, y a un examen ginecológico, lo cual encontró humillante. El protocolo de la asociación internacional de atletismo, para evaluar los efectos de la testosterona alta, implica una la medición y palpación del clítoris, vagina y labios vaginales, así como la evaluación del tamaño de los pechos y la cantidad de vello púbico, esto según una escala ilustrada de 5 grados.

Las pruebas estaban destinadas a identificar si los cromosomas, hormonas, genitales, órganos reproductivos, y características sexuales secundarias de las competidoras, no se desarrollaron o no se alinean de la manera típica. La palabra “hermafrodita” es considerada estigmatizante, así que, en su lugar, los doctores y activistas usan el término “intersexual” o se refieren a la condición como DSD (por sus siglas en inglés), lo cual significa Trastorno o Diferencias del Desarrollo Sexual. Las estimaciones del número de personas intersexuales varían ampliamente de una de cada 5,000, a una de cada 60; debido a la controversia entre los expertos sobre que condiciones incluir (de las muchas que existen), y como contar [a las personas intersexuales] con precisión. Por ejemplo, algunas mujeres intersexuales, tienen cromosomas XX y ovarios, pero debido a una peculiaridad genética, nacen con genitales ambiguos, que no son ni masculinos, ni femeninos. Otras tienen cromosomas XY y testículos no descendidos, pero una mutación influye en una enzima clave y hace que tengan una apariencia femenina al momento de nacer; son criadas como niñas, aunque en la pubertad, el aumento de los niveles de testosterona, estimula que tengan una voz más grave, que el clítoris crezca y que se haya un incremento en la masa muscular. Existen otras mujeres intersexuales, que tienen cromosomas XY y testículos internos, pero tienen una apariencia femenina durante toda su vida, desarrollan caderas y pechos, esto debido a que sus células son insensibles a la testosterona. Ellas, al igual que otras, puede que no sepan que su desarrollo sexual fue inusual, a menos que se les realicen pruebas para infertilidad – o compitan en deportes de clase mundial.

Unos pocos días después, cuando llegaron los resultados de Chand, el doctor dijo sus niveles de “hormonas masculinas” eran demasiado altos, lo que significa que ella produce más andrógenos, en su mayoría testosterona, que la que producen la mayoría de las mujeres. El rango típico para las mujeres es de aproximadamente de 1,0 a 3,3 nanomoles de testosterona por litro de sangre, cerca de un décimo de la que tienen los hombres típicos. El nivel de Chand no se conoce públicamente, pero estaba por encima de los 10 nanomoles por litro, que la AIFA establece como el límite para las competidoras mujeres, debido a que ese nivel está dentro del “rango masculino.” Como resultado, los funcionarios dijeron que ya no podía competir.

En los dos años siguientes, Chand ha estado en el centro de un caso legal, que se opone no solo a su descalificación, sino también a la política internacional, que sus abogados dicen, discrimina a las atletas con un desarrollo sexual atípico. Para Chand, que nunca había escuchado las palabras “testosterona” o “intersexual”, esto ha sido una educación lenta y dolorosa. Cuando le dijeron que había sido descalificada debido a su nivel de testosterona, no entendía nada de lo que los funcionarios decían. “Me preguntaba, ‘¿Qué había hecho mal?’”, me dijo por teléfono en mayo mediante a un traductor del idioma hindi al inglés. “Entonces, los medios de comunicación consiguieron mi teléfono, y comenzaron a llamarme y a preguntarme acerca de una prueba de andrógenos, y yo no tenía ni idea de lo que era una prueba de andrógenos. Los medios preguntaban: ‘¿Te realizaron una prueba de género?’ Y yo decía: ‘¿Qué es una prueba de género?’”

Ningún órgano de gobierno ha tratado tan tenazmente de determinar quienes cuentan como mujeres para las competiciones deportivas, como lo hacen la AIFA y el Comité Olímpico Internacional (COI). Estas dos influyentes organizaciones, han pasado medio siglo vigilando vigorosamente las fronteras del género. Por décadas, su objetivo ha sido el descubrir a atletas hombres que se hacen pasar por mujeres, a pesar de que nunca han descubierto un impostor. En su lugar, las atletas que quedan atrapadas en esos conflictos, han sido mujeres intersexuales – decenas de ellas.

El trato que se le da a las mujeres atletas, y en particular a las mujeres intersexuales, tiene una larga y sórdida historia. Por siglos, el deporte era exclusivo para los hombres, era una arena competitiva donde de cultivaba y comprobaba la masculinidad. El deporte dotaba a los hombres de la fuerza física y psicológica que requería la “masculinidad”. En el siglo 19, a medida que las mujeres invadían dominios explícitamente masculinos – deporte, educación, trabajo remunerado –  muchos, en la sociedad, se hicieron cada vez más ansiosos; si el lugar de la mujer no era inmutable, tal vez el rol de hombre, y el poder que implica, tampoco estaban seguros.

Hasta bien entrado el siglo 20, las mujeres se animaron a participar en los deportes. Algunos expertos médicos afirmaron que el ejercicio vigoroso, podría dañar la capacidad reproductiva de las mujeres, y su frágil estado emocional, y que las haría musculosas, “varoniles” y poco atractivas para los hombres. Los críticos se preocuparon de que el atletismo desvinculara a las mujeres de la modestia y autolimitación femeninas.

“Alguien en las noticias estaba diciendo que yo era un hombre, y algunos dijeron que tal vez era transexual. Me preguntaba, cómo podría vivir mi vida con tanta humillación.” Dutte Chand

A medida que crecía la fuerza y confianza de las atletas, algunos observadores comenzaron a preguntarse si los atletas rápidos y poderosos, podrían incluso ser mujeres. En las Olimpiadas de Berlín en 1936, se rumoreaba que las corredoras: Stella Walsh de Polonia y Helen Stephens de los Estados Unidos, eran impostores hombres, debido a notable capacidad atlética, a sus músculos “masculinos”, y a sus formas de cara angulares. Después de que Stephens superara por muy poco a Walsh en los 100 metros, e impusiera un record mundial, Stephens fue acusada públicamente de ser un hombre, por Walsh o por los periodistas polacos – las historias varían. Los funcionarios de las Olimpiadas alemanas, examinaron los genitales de Stephens antes del evento y declararon que era mujer. Cuatro décadas más tarde, en un giro inesperado, una autopsia reveló que Walsh tenía genitales ambiguos.

En 1938, el género de una atleta nuevamente estaba en disputa. La saltadora de altura alemana, Dora Ratjen, que tenía el cuarto lugar Olímpico, y que ganó una medalla de oro en el Campeonato de Atletismo Europeo, de pronto fue identificada como hombre, lo que provocó que Alemania devolviera la medalla. Años después, cuando el caso de Ratjen se hizo público – él declaró que los Nazis lo presionaron para hacerse pasar por una mujer durante tres años – esto validó la creciente ansiedad acerca del fraude de género en el atletismo. Pero en 2009, la revista Der Spiegel, investigó los registros médicos y de la policía, y descubrió que Ratjen había nacido con genitales ambiguos pero, por sugerencia de la partera, fue criado como una niña, vestido con ropas de niña, y enviado a una escuela para niñas. Dora vivio como una mujer, hasta dos años antes de las Olimpiadas de 1936, cuando la policía fue alertada de un viajero de tren que vestía ropas de mujer y se veía sospechosamente masculino. La policía anotó en su reporte que, Ratjen les dijo que a pesar de las quejas de sus padres, desde hace mucho sospechaba que era un hombre. Un médico de la policía lo examinó y estuvo de acuerdo, pero informó que los genitales de Ratjen eran atípicos. Ratjen cambió su nombre de Dora a Heinrich. Pero esos detalles fueron desconocidos hasta recientemente, así que por décadas, Ratjen ha sido considerado un tramposo del género.

A mediados de la década de 1940, los dirigentes del deporte internacional, comenzaron a requerir que las mujeres competidoras llevaran “certificados de feminidad”, para verificar el sexo. En la década de 1950, muchos funcionarios de las Olimpiadas, se sentían tan incómodos con la participación de las mujeres que, Franz Josef de Liechtenstein, un miembro del Comité Olímpico Internacional, habló por muchos cuando dijo que quería “ahorrarse el espectáculo antiestético de mujeres tratando de verse y actuar como hombres,” escribe Susan K. Cahn, profesora de historia en la Universidad de Buffalo, en su libro: “Coming On Strong: Gender and Sexuality in 20th-Century Women’s Sports.” A otros se les veía particularmente afectados por las mujeres en el atletismo, debido a las expresiones tensas en sus caras, durante la competición. Tal esfuerzo femenino, violaba el ideal de feminidad de la clase media y de raza blanca, al igual que el físico “masculinizado” de las atletas, lo que llevó a los líderes Olímpicos a considerar la eliminación de esos eventos para mujeres.

En 1952, la Unión Soviética se unió a las Olimpiadas, asombrando al mundo con el éxito y fuerza física de sus atletas mujeres. Ese año las mujeres ganaron 23 de las 71 medallas de la Unión Soviética, comparadas con las 8 de 76 medallas de EUA. A medida que las Olimpiadas se volvieron otro frente de batalla en la Guerra Fría, se difundieron rumores, en la década de 1960, de que las mujeres atletas del bloque oriental eran hombres que ataban sus genitales para alcanzar más victorias.

A pesar de estos reclamos nunca fueron corroborados, en 1966, los funcionarios del deporte internacional, decidieron que no podían confiar en naciones individuales para certificar la feminidad, y en su lugar implementaron una revisión genital obligatoria de cada una de las mujeres que compitieran en juegos internacionales. En algunos casos, esto implicó que fuera llamado el “desfile de desnudos,” ya que cada mujer se presentaba con sus pantaletas abajo, ante un panel de doctores; en otros casos, las mujeres tenían que acostarse sobre su espalda y sostener sus rodillas contra su pecho para una inspección más cercana. Muchas mujeres Soviéticas, que habían dominado el atletismo internacional, abruptamente renunciaron, consolidando la idea popular de que los Soviéticos habían estado engañando a las autoridades. (Más recientemente, algunos investigadores han especulado que esas atletas pudieran haber sido intersexuales.)

En medio de las quejas sobre las revisiones genitales, a finales de la década de 1960, el AIFA y el COI introdujeron una nueva estrategia de “verificación de género”: el examen de cromosomas. Los funcionarios consideraron que una manera más digna y objetiva de erradicar, no solo a los impostores, sino a las atletas intersexuales, quienes, según lo que dijeron funcionarios Olímpicos: necesitan ser descalificadas para asegurar el juego limpio. Ewa Klobukowska, una velocista polaca, fue de las primeras en ser expulsadas, debido a esa prueba; según los informes, se encontró que tenía tanto cromosomas XX como cromosomas XXY. Una editorial en la revista del COI en 1968, insistió que la prueba cromosómica “indica definitivamente el sexo de una persona,” pero muchos genetistas y endocrinólogos, no están de acuerdo, señalando que el sexo está determinado por una confluencia de factores genéticos, hormonales y psicológicos, y no solo uno de ellos. Depender de la ciencia para arbitrar la división entre hombres y mujeres en los deportes, es infructuoso, dijeron, porque la ciencia no puede dibujar una línea que la naturaleza en sí misma se niega a dibujar. También argumentaron, que la prueba, discrimina a quienes sus anomalías les proporcionan poca o ninguna ventaja competitiva, y traumatiza ahttps://wordpress.com/post/brujulaintersexual.wordpress.com/2462 mujeres que han pasado toda su vida con la certeza de que eran mujeres, y después se les dice que no son lo suficientemente mujeres como para participar.

Dora Ratjen en 1937

Dora Ratjen en 1937 (Ullstein Bild via Getty Images)

Una de esas competidoras era Maria José Martínez Patiño, una vallista española de 24 años de edad, había corrido en los Juegos Mundiales Universitarios en Japon en 1985. La noche anterior a la carrera, un funcionario del equipo le dijo que su prueba cromosómica había tenido un resultado anormal. Una investigación más detallada mostró que, aunque su cuerpo en el exterior tenía una apariencia totalmente femenina, Patiño tenía cromosomas XY y testículos internos. Pero que debido a una mutación genética, sus células no procesaban la testosterona que producía, así que su cuerpo, de hecho, tenía acceso a menos testosterona que el cuerpo de una mujer típica. Justo antes de que comenzara el Campeonato Nacional Español, funcionarios del atletismo español, le dijeron que debía fingir una lesión y retirarse del atletismo de manera permanente, y sin generar alboroto. Ella se reusó. En su lugar, corrió los 60 metros con vallas y ganó, entonces alguien filtró los resultados de sus pruebas a la prensa. Patiño fue expulsada del equipo nacional, expulsada de la residencia de los atletas, y se le negó su beca. Su novio, muchos amigos y sus compañeros atletas la abandonaron. Sus medallas y records, fueron revocados.

Patiño se convirtió en la primera atleta que protestó formalmente contra la prueba cromosómica, y en argumentar que la descalificación fue injustificada. Después de casi tres años, la AIFA acordó que, sin la capacidad de procesar la testosterona, su cuerpo no tenía ninguna ventaja, y se reestableció a Patiño. Pero, para entonces, sus esperanzas de llegar a las Olimpiadas se habían desvanecido.

Dutte Chand, solo tenía 4 años cuando comenzó a correr, lo hacía junto con su hermana, Saraswati, una corredora de competición a la que le gusta entrenar a lo largo del río Brahmani. A Saraswati le parecía aburrido el entrenamiento, así que reclutó a Dutee, 10 años menor que ella, para que le hiciera compañía. Por años, Dutee corrió con los pies descalzos – incluso en las calles del pueblo que estaban llenas de lodo y gravilla – ya que debía proteger los únicos zapatos que tenía: unos zapatos frágiles de goma, sabía que sus padres no podrían comprarle otros.

Cuando Dutee tenía alrededor de 7 años, sus padres la presionaron para que dejara de correr, y en su lugar, aprendiera a tejer. Pero Saraswati les dijo que con la velocidad que alcanzaba Dutee, podría ganar más dinero como velocista. Saraswati, que en ese entonces, se había convertido en oficial de policía, les recordó a sus padres los beneficios que su propio entrenamiento había traído a la familia. Una vez que el gobierno de distrito se dio cuenta del potencial atlético de Saraswati, a ella, al igual que a otros atletas, le regalaron carne, pollo y huevos, que era comida que su familia no tenía la capacidad de comprar. Y les recordó el dinero que traía a casa, dinero que le daban como premio cada vez que le iba bien en los maratones. Así que, accedieron a dejar que Dutee corriera.

No mucho tiempo después, Saraswati usó una cuerda para medir el pie de Dutee, y tomó un autobús a la ciudad más cercana, a unos 96 Kilómetros de distancia, para encontrar un par de zapatillas deportivas a un precio asequible para su hermana. El trayecto duró tres horas, ya que frecuentemente hacía paradas para recoger a pasajeros que llevaban cabras o pollos en grandes bultos. Cuando Saraswati le dio las zapatillas a Dutee la mañana siguiente, Saraswati me dijo por teléfono, a través de un traductor, que Dutee gritó. “Me preguntó que podría pasar si corría sinceramente. Me preguntó si ella también podría viajar al extranjero como yo, y dijo que nunca se había sentado en un autobús ni en un tren, y preguntó de dónde vendría el dinero para que viajara al extranjero. Le dije, ‘si corres bien con estas zapatillas, serás enviada al extranjero con el dinero que venga de ti, y no solo eso, también obtendrás ropa deportiva. Así que ¡corre!’”

En 2006, cuando Dutee tenía 10 años, fue aceptada en un programa deportivo patrocinado por el estado, se encontraba a más de dos horas de distancia del hogar familiar. La comida, el alojamiento y el entrenamiento, estaban cubiertos. Extrañaba su casa, pero agradecía tener electricidad, agua y baños en los dormitorios. Y se sentía feliz de poder enviar el dinero de los premios a sus padres.

Personas a las que se les realizaron pruebas de sexo:

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Ese mismo año, aunque Dutee no lo sabía, una catástrofe se estaba desarrollando para otra velocista india. Santhi Soundarajan, que tenía 25 años de edad y es del sur de la India, terminó en segundo lugar en los 800 metros en los Juegos de Asia 2006 en Doha, Qatar, esto resultaba más impresionante si tomamos en cuenta sus raíces como miembro de la empobrecida casta de la India conocida como los “intocables”. La década anterior, el COI y el AIFA, habían cedido a la presión de la comunidad médica y científica, y habían detenido las pruebas para determinar el sexo en todas las atletas mujeres. Pero los grupos conservaron el derecho a realizar pruebas cromosómicas a una atleta, cuando surjan dudas acerca de su sexo, y enseguida continuar con un examen hormonal, uno ginecológico, y una evaluación psicológica.

En el caso de Soundarajan, los medios de comunicación no solo notaron que era rápida; tenía una voz grave y pecho plano. El día después de la carrera de Soundarajan, la Federación de Atletismo de la India, le tomó muestras de sangre y examinó su cuerpo. Algunos de sus resultados fueron filtrados a los medios de comunicación. Poco después, Soundarajan estaba viendo televisión, cuando escucho que en un reportaje decían que había “fallado” en una prueba para determinar su sexo. Rechazada por las federaciones locales del deporte, despojada de su medalla de plata, atormentada por el continuo escrutinio y la insoportable vergüenza, intentó suicidarse, según informes, ingiriendo veneno.

Mientras Chand comenzaba a competir en el atletismo nacional, otra corredora, de un pueblo rural y pobre, esta vez en Sudáfrica, irrumpía en el escenario deportivo internacional. Cuando Caster Semenya derrotó a sus oponentes en la carrera de 800 metros en el Campeonato Junior Africano de 2009, su rendimiento levantó sospechas. Poco después, funcionarios del deporte la sometieron a pruebas, mientras se preparaba para el Campeonato Mundial de Atletismo. Sin preocuparse, – asumió que las pruebas eran por dopaje – Semenya ganó oro nuevamente. Casi inmediatamente, se filtró a la prensa que Semenya había sido sometida a una prueba para determinar su sexo. Así que, en lugar de asistir a la conferencia de prensa para celebrar su triunfo, como sucede normalmente, Semenya se ocultó. El portavoz de la AIFA, Nick Davies, anunció que si Semenya era un impostor, podría ser despojada de su medalla. Añadió: “Sin embargo, si es algo natural, y la atleta siempre ha pensado que es una mujer, entonces no significa exactamente que estuviera haciendo trampa.”

Sus compañeras atletas, la prensa, y los comentaristas en las redes sociales, examinaron el cuerpo de Semenya, y hablaron mucho sobre sus supuestas transgresiones de género: su físico musculoso, su voz grave, su pose en la que flexionaba sus bíceps, sus axilas sin afeitar, los shorts largos con los que corría, además de su velocidad extraordinaria. Una historia en el sitio web de la revista Time, se titulaba: “¿Podría esta mujer que es campeona mundial, ser un hombre?” Una de las competidoras de Semenya, Elisa Cusma de Italia, que había llegado en sexto lugar, dijo: “Este tipo de personas no debería correr con nosotras. Para mí, ella no es una mujer. Es un hombre.” La corredora estrella rusa, Mariya Savinova, en un informe se burló: “Simplemente observala.” (La Agencia Mundial Antidopaje, después acusaría a Savinova de utilizar drogas para mejorar el rendimiento, y recomendó su suspensión de por vida.) El secretario general de la AIFA, Pierre Weiss, dijo de Semenya, “Ella es una mujer, pero puede ser que no al 100 por ciento.” A diferencia de la India, Sudáfrica, presentó una denuncia de derechos humanos ante las Naciones Unidas, argumentando que las pruebas para determinar el sexo de Semenya eran “tanto sexistas como racistas.” La misma Semenya más tarde escribió en una declaración: “He sido sometida a un escrutinio injustificado e invasivo, de los más íntimos y privados detalles de mi ser.”

Después de casi un año de negociaciones (los detalles de las cuales no son públicos) la AIFA autorizó que Semenya corriera en 2010, y ganó la medalla de plata en las Olimpiadas de 2012. Estará corriendo en Río. Pero la federación aún enfrenta condenas por las filtraciones de información, desprestigio público y la misma idea de una prueba para determinar el sexo. La AIFA sostuvo que se vio obligado a proteger a las atletas mujeres de tener que “competir contra atletas con ventajas hormonales en su rendimiento, que comúnmente se asocian con los hombres.” En 2011, la asociación anunció que abandonaría todas las referencias a la “verificación del género” o “política de género.” En su lugar, se debe instituir una prueba para “hiperandrogenismo” (testosterona alta), cuando existan “motivos razonables para creer” que una mujer pueda tener esta condición. Las mujeres cuyo nivel de testosterona se encuentre “dentro del rango masculino”, serán descalificadas. Habrá dos excepciones: si una mujer, al igual que Maria Patiño, no procesa los efectos de la testosterona – o si una mujer reduce su testosterona. Esto implica la realización de una cirugía para extirpar los testículos no descendidos, o tomar drogas de supresión hormonal.

No mucho tiempo después de que la política entrara en vigor, las autoridades deportivas, enviaron a cuatro mujeres atletas que provenían de “regiones rurales o montañosas de países en vías de desarrollo”, a un hospital francés para reducir sus altos niveles de testosterona, esto de acuerdo a un artículo de 2013 en The Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism. Los autores, muchos de los cuales eran los doctores que trataron a las mujeres, describieron que les dijeron que el extirpar sus testículos internos “no lleva consigo ningún riesgo para la salud,” y que el extirparlos les permitiría a las atletas regresar a la competición, aunque posiblemente dañará su rendimiento. Las mujeres, que tenían entre 18 y 21 años de edad, accedieron al procedimiento. Los doctores que las trataron también recomendaron que redujeran, quirúrgicamente, el tamaño de sus clítoris agrandados, para que tuvieran una apariencia más típica. El artículo no menciona si les dijeron a sus pacientes que la alteración de sus clítoris, pudiera poner en riesgo la sensibilidad sexual, pero si dice que las mujeres accedieron también a esa cirugía.

Dutee

Dutee Chand a la izquierda, en una práctica en Hyderabad, India. (Sohrab Hura/Magnum, para el New York Times)

Chand no estaba al tanto de la controversia que rodeaba a Semenya o a otras atletas intersexuales. Sus preocupaciones acerca del género eran mucho más inmediatas: Veía como a las otras niñas de 15 años de edad, se les formaban curvas en sus cuerpos y las escuchaba hablar acerca de que les había llegado la menstruación. Preguntaba a su madre porque a su cuerpo no le sucedían las mismas cosas, y confiaba en su respuesta: El cuerpo de Chand cambiará cuando sea el momento y esté listo.

En 2012, Chand avanzó a un programa de entrenamiento atlético de nivel nacional, el cual, además de comida y alojamiento, proporciona un sueldo. A los 16 años, también se convirtió en campeona nacional en la categoría de menores de 18 años, ganando los 100 metros en 11.8 segundos. El año siguiente, ganó oro en los 100 y 200 metros. En junio de 2014, ganó oro una vez más en el Campeonato Asiático en Taipéi.

No mucho tiempo después de eso, recibió la llamada para ir a Delhi y le realizaron pruebas. Después de que llegaron sus resultados, los funcionarios le dijeron que podía regresar al equipo nacional, solo si reducía su nivel de testosterona – y que no se le permitiría competir por un año. Las particularidades de sus resultados no fueron hechos públicos, pero los medios de comunicación se enteraron, y anunciaron, que Chand había “fallado” en la “prueba de género”, y que no era una mujer “normal”. Por días, Chand lloró inconsolablemente, y se reusó a comer o beber. “Alguien en las noticias estaba diciendo que yo era un hombre, y algunos dijeron que tal vez era transexual,” me dijo Chand. “Me sentía desnuda. Soy un ser humano, pero sentía que era un animal. Me preguntaba, cómo podría vivir con tanta humillación.”

Mientras las noticias decían que Chand había sido descalificada del equipo nacional, los activistas la animaron a luchar. Payoshni Mitra, un investigador indio que cuenta con un doctorado en cuestiones de género en el deporte, y que ha defendido a otras atletas intersexuales, le sugirió a Chand que enviara una carta a la Federación de Atletismo de la India, pidiendo que su descalificación fuera invalidada. “No me había dopado ni había hecho trampa,” dijo Chand en Hindi, y Mitra, que se convertiría en el asesor designado por el gobierno para Chand, lo tradujo al inglés. “Soy incapaz de entender el por qué me piden que corrija mi cuerpo en una cierta manera, simplemente para poder participar como una mujer. Nací como una mujer, crecí como una mujer, me identifico como una mujer, y creo que debería permitírseme competir con otras mujeres, muchas de las cuales son más altas que yo, o provienen de entornos más privilegiados, lo cual sin duda les da una ventaja sobre de mí.”

Mitra y otros, también instaron a Chand a llevar su caso ante el Tribunal Internacional de Arbitraje Deportivo – el supremo tribunal para las disputas en el deporte –  argumentando que la política sobre la testosterona de la AIFA, era discriminatoria y debería ser rescindida. Ella estuvo de acuerdo. Durante cuatro días en marzo de 2015, un panel de tres jueces, escuchó la apelación de Chand, mientras un total de 16 personas testificaron, incluyendo científicos, funcionarios deportivos, y atletas.

Las mujeres atletas, intersexuales o no, se preguntan como este caso afectará sus vidas. En la audiencia, Paula Radcliffe, la corredora Británica que sostiene ek record mundial femenil de maratón, testificó para la AIFA, diciendo que los niveles altos de testosterona “hacen que la competición sea de desigual, más allá del simple talento natural y dedicación.” Añadió: “El problema es que sus cuerpos responden de manera diferente, tienen más fuerza en el entrenamiento y durante las carreras que las mujeres con niveles normales de testosterona, y esto hace que la competencia sea fundamentalmente injusta.”

Gender certificate Veronica Brenner

Veronica Brenner, 1998 | “credencial de feminidad” de la esquiadora canadiense, de los juegos de Nagano, la cual certifica sus cromosomas XX. (Jessica Tang para el New York Times)

Madeleine Pape, una competidora australiana en las Olimpiadas de 2008, testificó por Chand. Pape perdió ante Caster Semenya en el Campeonato Mundial de 2009, la última carrera de Semenya, antes de que los resultados de sus pruebas para determinar el sexo se hicieran públicos. Pape escuchó como las corredoras se quejaban de que Semenya era un hombre, o que tenía ventajas similares a las masculinas, y ella estaba enojada de que Semenya parecía ganar muy fácilmente. “En ese entonces, sentía que no se les debería permitir competir a personas como Caster,” me dijo Pape. Pero en 2012, Pape comenzó a trabajar en un doctorado en sociología, que se enfocaba en las mujeres en el deporte. “Habiendo dejado mis días de corredora atrás, tenía tiempo para pensar de una manera más crítica acerca de todo eso,” dijo. “Hasta ese momento, no tenía ni idea de que la ciencia de las diferencias sexuales es extremadamente controvertida, y ha cambiado a través del tiempo, al igual que tenemos reglamentos en el deporte, que cambian pero no mejoran a medida que tratan de llegar a las mismas preguntas.”

Aún está en debate el papel que juega la testosterona en el desempeño atlético. En la audiencia, ambas partes estuvieron de acuerdo en que la testosterona sintética – dopaje con esteroides anabólicos – da un mejor desempeño, ayudando a que los atletas hombres y mujeres, brinquen más alto y corran más rápido. Pero no estaban de acuerdo, acerca de si la propia testosterona que produce el cuerpo, tiene el mismo efecto.

Los testigos de la AIFA, testificaron que la lógica sugiere que la testosterona natural, trabaja , muy probablemente, de la misma manera que su gemela sintética. Señalaron a las décadas de pruebas de la AIFA y el COI, que muestran que un número desproporcionado de mujeres atletas de elite, particularmente en el área de atletismo, tienen cromosomas XY; debido a sus estimaciones, la presencia del cromosoma Y en este grupo, es 140 veces más alta que entre la población femenina en general. Así, los testigos para la AIFA argumentaron, que esa sobrerrepresentación, indica que la testosterona natural, tiene una enorme influencia en la capacidad atlética.

Los testigos de Chand, respondieron que incluso si resultara que la testosterona natural juega un papel en la mejora del rendimiento, la testosterona por sí sola, no puede explicar la sobrerrepresentación de atletas de élite intersexuales; después de todo, muchas de esas mujeres atletas con cromosomas XY, tienen bajos niveles de testosterona o tienen células que carecen de receptores de andrógenos. En los Juegos de Atlanta en 1996, una de las pocas veces que el COI permitió que se revelara información detallada relacionada a la intersexualidad, siete de las ocho mujeres que se descubrió tenían un cromosoma Y, resultaron tener insensibilidad a los andrógenos: Sus cuerpos no pueden utilizar la testosterona que producen. Algunos genetistas especulan que la sobrerrepresentación, pudiera ser debido a un gen en el cromosoma Y, que incrementa la estatura; la estatura claramente beneficia en muchos deportes, sin embargo, ciertamente este no es un factor para Chand.

En el tribunal, la AIFA reconoció que la testosterona natural en los hombres, sin importar que tan alta sea, no está regulada; la razón, dijo, era que no había evidencia de que los hombres con una testosterona excepcionalmente alta, tuvieran una ventaja competitiva. La AIFA, presionada por el abogado de Chand, también reconoció que no existen investigaciones que prueben que los niveles inusualmente altos de testosterona natural, llevan a un desempeño deportivo inusual en las mujeres. Tampoco tienen ningún estudio que pruebe que la testosterona natural dentro del “rango masculino”, provee a las mujeres con una ventaja competitiva, correspondiente al 10 a 12 porciento de ventaja que los hombres atletas típicamente tienen sobre las mujeres atletas de élite en eventos similares. De hecho, los propios testigos de la AIFA, estimaron que las mujeres con testosterona alta, tenían una ventaja de entre 1 y 3 porciento, y el tribunal le restó importancia a estos porcentajes, ya que están basados en información limitada y que aún no ha sido publicada.

Los testigos de Chand, también señalaron que los investigadores han identificado más de 200 anormalidades biológicas que ofrecen ventajas competitivas específicas, entre ellas: mayor capacidad aeróbica, resistencia a la fatiga, extremidades excepcionalmente largas, articulaciones flexibles, manos y pies grandes, y un número mayor de fibras musculares de contracción rápida – todos estos factores, hacen que la idea de que [todas las competidoras] estén en igualdad de condiciones, sea algo ilusorio; además ninguna de estas condiciones está regulada, siempre y cuando sea innata.

Chand entrenador

Chand con su entrenador, Nagapuri Ramesh, trabajando para calificar en Río. (Sohrab Hura/Magnum, para el New York Times)

Imagen  Chand con su entrenador, Nagapuri Ramesh, trabajando para calificar en Rio. (Sohrab Hura/Magnum, para el New York Times)

Bruce Kidd, un ex corredor Olímpico de larga distancia, me dijo en mayo, que los propios atletas olímpicos algunas veces bromean diciendo que son fenómenos de la naturaleza, con una u otra anormalidad genética, lo que hace que sean geniales en lo que hacen. Kidd, un canadiense que desde hace mucho ha presionado para que exista equidad de género en los deportes, señaló que también existen muchas variables externas que influencian el desempeño como: el acceso a un excelente entrenador, instalaciones de entrenamiento, a una nutrición saludable, y así sucesivamente. “Si los funcionarios de atletismo, realmente quieren abordar los factores significativos que otorgan ventajas, deberían requerir que todas las atletas vivan en el mismo lugar, con el mismo nivel de socioeconómico y con acceso a los mismos recursos,” dijo. “¡Caramba!, existen muchas ventajas injustas que tienen muchos atletas olímpicos, comenzando con quienes eran sus padres.”

Pero la AIFA argumentó que la testosterona es diferente de otros factores, debido a que es la responsable de la diferencia, que hay entre los sexos, en el desempeño. Esa diferencia es la razón por la cual el deporte está dividido por sexo, la AIFA dijo que, por lo tanto, la regulación de la testosterona está justificada.

Sin embargo, la audiencia de Chand, trató de más que la simple testosterona. Implícitamente, se cuestionaron las décadas de implacable escrutinio a las mujeres atletas – en especial dirigido a las más exitosas. Verónica Brenner, una canadiense que ganó medalla de plata en esquí de estilo libre en 2002, me dijo que en los Juegos de Nagano, Japón, de 1998, se enteró de que las mujeres atletas olímpicas tenían que pasar una prueba para determinar su sexo. “Dije: ‘¿Es una broma?’ ¡Había estado compitiendo durante toda mi vida, y mi género nunca había sido cuestionado!” La prueba de Benner, confirmó que tenía cromosomas XX, y le dieron a lo que comúnmente se le llama “credencial de feminidad”, para probar que pertenecía al género que decía. Pero se sentía molesta de que, a pesar de los muchos avances para las mujeres atletas en la última mitad de siglo, los hombres atletas más poderosos son celebrados, mientras que se sospecha de las mujeres atletas más poderosas. “Escuchamos este tipo de comentarios todo el tiempo: ‘Ella es realmente fuerte – seguramente es en parte hombre.’”

Otros críticos ven las pruebas de testosterona, simplemente como las viejas pruebas de “verificación de género,” el último esfuerzo para excluir a las mujeres que no se adecúen a las normas de género, o que no cuenten con un cuerpo de mujer estándar. Katrina Karkazis, una bioeticista de la Universidad de Stanford, quien lidera una campaña internacional contra la descalificación de las atletas intersexuales, y que testificó en el caso de Chand, dijo que cuando una prueba de andrógenos muestra que alguien tiene un nivel de testosterona alto, después debe de ser sometida al mismo examen ginecológico que ha existido por décadas. “La razón detrás de la ‘regulación de hiperandrogenismo’ de la AIFA, es hacer que se escuche más científicamente justificable, y menos discriminatoria, pero nada en estas pruebas ha cambiado desde la vieja regulación, excepto el nombre,” dijo. “Aún está basada en estrictas ideas binarias, acerca del sexo y género.”

Los críticos de esta política de la AIFA argumentan que, sí las autoridades deportivas realmente estuvieran preocupadas por la justicia, dejarían de vigilar a un puñado de mujeres con niveles de testosterona naturalmente altos, y en su lugar, investigarían rigurosamente a las atletas que se sospecha que están tomando drogas que indiscutiblemente mejoran el rendimiento. Señalan que en el último año, la AIFA ha enfrentado acusaciones de soborno y chantaje, y acusaciones, ampliamente difundidas, de haber ignorado intencionalmente cientos de exámenes de sangre que parecían sospechosos.

Stéphane Bermo, un testigo de la AIFA que participó en los esfuerzos para identificar a las mujeres con testosterona alta, reconoció que el dopaje era una amenaza significativa a equidad, pero no niega la necesidad de también regular la participación de las mujeres con niveles naturalmente altos de testosterona, y que por ese motivo puedan tener una ventaja. Ofreció una analogía: “La contaminación del aire, así como el consumo del tabaco, contribuyen a contraer cáncer en el pulmón, pero nadie tendría porque elegir uno de estos dos, antes de que se implementen medidas de prevención,” escribió en un correo electrónico. “La AIFA, como órgano de gobierno, tiene que hacer lo posible para garantizar la igualdad de condiciones… Estos dos temas son diferentes, pero pueden llevar a la misma consecuencia, que es la imposibilidad para que una atleta dedicada, tenga éxito y compita contra una oponente que se beneficia de una ventaja injusta”.

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Dutee Chand (Sohrab Hura/Magnum, para el New York Times)

El pasado julio, el Tribunal de Arbitraje para el Deporte, emitió su fallo en el caso de Dutee Chand. El panel de tres jueces concluyó que, aunque la testosterona natural puede desempeñar algún papel en el atletismo, se sigue desconociendo cuál es ese papel, y que tanto influye. Como resultado, los jueces, dijeron que la política de la AIFA no está justificada por la investigación científica actual: “Aunque la evidencia indica que los niveles naturalmente altos de testosterona, pueden incrementar el rendimiento atlético, este panel no está convencido de que la ventaja sea más significativa, que la derivada de las otras numerosas variables que las partes reconocen que también influyen en el rendimiento atlético de las mujeres: por ejemplo, la nutrición, el acceso a instalaciones de entrenamiento especializadas y a un entrenador, y otras variaciones genéticas y biológicas.”

Los jueces concluyeron que, requerir que mujeres como Chand, tengan que cambiar sus cuerpos para poder competir, era injustificadamente discriminatorio. El panel suspendió la política hasta julio de 2017, para dar tiempo a la AIFA de probar que, el grado de ventaja competitiva que dan los niveles naturalmente elevados de testosterona en las mujeres, era similar a la ventaja de los hombres. Sí la AIFA no suministra evidencia, dijo la corte, la regulación “debe ser declarada nula.” Es la primera vez que el tribunal, ha revocado una política de un organismo de gobierno del deporte.

Chand estaba encantada. “Esto no se trataba únicamente de mí,” dijo, “sino acerca de todas las mujeres como yo, que provienen de un entorno difícil. En su mayoría, las corredoras, son personas que vienen de ambientes de pobreza – personas que saben que si corren bien, obtendrán comida, vivienda, un trabajo. Las personas más ricas pueden pagarse profesiones de doctores, ingenieros; las personas pobres, ni siquiera saben acerca de sus propios desafíos médicos.”

Chand esperaba que el fallo instara al COI a suspender su política de testosterona, así podría ser elegida para intentar calificar para los Juegos de Río. Después de todo, la política del COI – que también llama a los comités olímpicos nacionales a “investigar cualquier desviación percibida en las características sexuales” – se basaba en la misma ciencia que el tribunal consideró inadecuada.

En noviembre de 2015, el COI estableció nuevos parámetros para lidiar con el género. Pero en realidad, nunca consideró suspender su política de testosterona, mientras que la AIFA si fue obligada a ello. Esa ambigüedad, dejó a las atletas intersexuales en el limbo. Por último, a finales de febrero, el COI dijo que no regularía los niveles naturalmente altos de testosterona en las mujeres “hasta que se resuelvan los problemas del caso.” Instó a la AIFA a presentar evidencia en la corte antes de la fecha límite, así la política suspendida, podría ser resucitada. También dijo que para evitar la discriminación, las mujeres con testosterona alta, que no puedan ser elegidas para competir contra mujeres, deberían ser elegidas para competir contra los hombres.

Los defensores de las mujeres intersexuales estaban consternados. “Es ridículo,” dijo Payoshni Mitra, el investigador indio. “Dicen que la política no es para comprobar el género – pero decir que una mujer con hiperandrogenismo puede competir como un hombre, no como una mujer, inherentemente significa que piensan que ella en realidad es un hombre, no una mujer. Esto trae nuevamente el debate alrededor del género de una atleta, y, en el proceso, humillándola públicamente.” Emmanuelle Moreau, director de las relaciones con los medios de comunicación para el COI, no está de acuerdo, escribió en un correo electrónico: “Es una cuestión de criterio, no de género o sexo (biológico).”

Una sección separada de los lineamientos de género del COI, señaló a un grupo diferente de mujeres atípicas (y hombres atípicos): atletas transgénero. A diferencia de la sección sobre intersexualidad, la sección sobre transgénero, hace hincapié en la importancia de los derechos humanos, la no discriminación y la inclusión. Evita la mayor parte de los antiguos requerimientos del COI, incluyendo el requerimiento de que los(as) competidores(as) sean sometidas a un procedimiento para extirpar sus ovarios o testículos y sean sometidos(as) a cirugía para que sus genitales concuerden con su identidad de género. En los nuevos lineamientos, atletas que transicionaron de mujer a hombre no enfrentan restricciones de ningún tipo; las atletas que transicionaron de hombre a mujer tienen algunas restricciones, incluyendo la supresión de sus niveles de testosterona, hasta que queden por debajo del rango masculino. Y una vez que declaren su género como femenino, no pueden cambiarlo nuevamente durante cuatro años si quieren competir en los deportes.

Hay todo tipo de canciones entre los activistas trans. Muchos activistas trans vieron estas regulaciones como una victoria. Pero algunas mujeres atletas trans, a quienes desde hace mucho les habían extirpado sus testículos (y como resultado, no producían nada de testosterona) no estaban felices con la política; argumentaban que la suspensión del requerimiento de la cirugía, les daba a las mujeres trans que aún tenían sus testículos produciendo testosterona, una ventaja injusta sobre las mujeres trans que ya no la producían. Y hubo otros activistas que dijeron que, requerir que las mujeres trans supriman sus niveles de testosterona por debajo de los 10 nanomoles, está basada en la misma demanda sobre la testosterona que la corte rechazó – la demanda de que la testosterona producida de manera natural, es la principal causa de la ventaja competitiva de los hombres sobre las mujeres.

Debido a que no hay evidencia de que los niveles de testosterona, dentro del “rango masculino”, realmente proporcionan una ventaja, algunos dicen que es prematuro basar una política en especulaciones – especialmente una que requiere que las personas transformen sus cuerpos. En mayo, el Centro Canadiense para la Ética Deportiva, que dirige el programa de antidopaje del país, y hace recomendaciones sobre los estándares éticos, emitió lineamientos, relacionados a lo trans, para todas las organizaciones deportivas canadienses. La declaración dice que las políticas que regulan la elegibilidad, como las relacionadas a las hormonas, deberían estar respaldadas por una ciencia justificada. Añade: “Simplemente no existe evidencia que sugiera en qué grado, los niveles hormonales, confieren ventaja competitiva.” Y además, es difícil imaginar que sin esas regulaciones, muchas de las mujeres atletas, fácilmente aceptarían la idea de competir contra atletas que sean mujeres trans.

Esos debates están lejos de los pensamientos de Chand. Ahora su atención se centra en hacer lo más que pueda con lo que le proporciona la reglamentación: permitiéndole tratar de calificar a las Olimpiadas el próximo mes, sin tener que cambiar su cuerpo. Durante los desafortunados meses después de que los resultados de sus pruebas fueran revelados, el tiempo de entrenamiento y concentración de Chand fueron interrumpidos, y su esperanza de poder volver a competir parecía fuera de su alcance. Sin embargo, una vez que se emitió la resolución, regresó al equipo nacional de la India, e intensificó su entrenamiento para las competencias de 100 metros, 200 metros y 400 metros. Además de entrenar durante seis horas al día, trata de relajarse tomando siestas y entrando a Facebook. Ha realizado viajes de manera frecuente a países que llevan a cabo competiciones de clasificación. En mayo, compitió en India, China y Taiwan; en junio, en Kazakhstan y Kyrgyzstan. Tiene hasta el 11 de julio para cumplir con el requisito del tiempo del COI.

Está consciente de que si no logra llegar a los Juegos Olímpicos de este verano, puede ser que no tenga otra oportunidad. La AIFA aún puede presentar evidencia que satisfaga al tribunal, y podrían excluir a mujeres como ella de la competencia, a menos que alteren sus cuerpos. La mejor oportunidad de Chand para calificar para Río es en los 100 metros, los cuales debe de completar en 11.32 segundos o menos. Está centésima de segundo de alcanzar esa marca.

Nota: El 25 de junio, Dutee Chand calificó para las Olimpiadas de Río, corriendo los 100 metros en 11.30 segundos en Almaty, Kazakhstan, y rompiendo el record nacional de la India. Más tarde ese día, publicó un tiempo aún más rápido de 11.24 segundos. Será la primera mujer de la India en correr los 100 metros en las Olimpiadas desde 1980.

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3 pensamientos en “La Humillante Práctica de Comprobar el Sexo de las Mujeres Atletas. Por Ruth Padawer (NY Times)

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