Documento.- Tres Ex-Cirujanos Generales de EUA se pronuncian en contra de las cirugías intersexuales no consensuales: Repensando las Cirugías Genitales en Niños(as) Intersexuales

Repensando las Cirugías Genitales en Niños(as) Intersexuales

Por:

M. Joycelyn Elders, M.D., M.S.

15° Cirujano General de EUA

David Satcher, M.D., Ph.D., FAAFP, FACPM, FACP

16° Cirujano General de EUA

Richard Carmona, M.D., M.P.H., FACS

17° Cirujano General de EUA

 

Traducción al español: Laura Inter

DOCUMENTO ORIGINAL EN INGLÉS (PDF)

 

Junio 2017

rethinking

El 26 de octubre de 2016, 20vo aniversario del Día de la Visibilidad Intersexual, el Departamento de Estado de EUA emitió una declaración que reconoce que “de manera sistemática, las personas intersex enfrentan cirugías forzadas que son realizadas a una temprana edad, sin su consentimiento libre o informado. Estas intervenciones ponen en peligro su integridad física y su capacidad de vivir libremente”.

El Gobierno de EUA, es uno de los muchos que recientemente han cuestionado la genitoplastia infantil, una cirugía genital cosmética destinada a hacer que los genitales de un niño o niña “coincidan” con la categoría sexual binaria a la que fueron asignados por adultos encargados de su cuidado. A menudo, la genitoplastia es realizada en niños(as) con rasgos intersexuales, una condición conocida como trastornos/diferencias del desarrollo sexual o DSD (por sus siglas en inglés). Aunque bien intencionadas – muchos padres y médicos creen que es más difícil para los individuos vivir con genitales atípicos, que haberlos “corregido” desde el principio – existe un creciente reconocimiento de que esta creencia está basada en suposiciones no comprobadas, en lugar de en investigación médica, y que la cirugía genital cosmética realizada en infantes usualmente causa más daño que bien.

Afortunadamente, está emergiendo un consenso que concluye que los(as) niños(as) que nacen con genitales atípicos, no deberían ser sometidos a genitoplastias que no tengan por objetivo asegurar una función física. Las agencias gubernamentales en Alemania, Suiza, Australia, Chile, Argentina y Malta, así como grupos de derechos humanos, incluyendo la Organización Mundial de la Salud, han examinado esta situación y han encontrado que estos procedimientos médicos irreversibles, que son realizados antes de que los individuos puedan articular si desean someterse a tal cirugía, no son necesarios para asegurar un funcionamiento físico saludable, y que tal cirugía no está justificada cuando se realiza en niños(as). Estos organismos han pedido que se posponga la genitoplastia cosmética en infantes, para permitir a los individuos con un DSD, tener ingerencia en las decisiones que afectan su propia identidad y apariencia.

La realización de genitoplastia cosmética en infantes, no siempre fue la práctica estándar. Antes de mediados del siglo veinte, la mayoría de los(as) niños(as) con genitales que no encajaban en la norma binaria de lo masculino o femenino, no eran sometidos a cirugía. Sin embargo, partir de la década de 1950, una época donde la presión por ajustarse a las normas sociales a menudo era inflexible, cambió el protocolo de tratamiento estándar. Los(as) niños(as) nacidos con genitales atípicos, eran sometidos a procedimientos quirúrgicos tales como la reducción del clítoris, vaginoplastia, gonadectomia, y reparación de hipospadias, esto principalmente para “normalizar” la apariencia de acuerdo al género, no para mejorar la función.

Desde este periodo, como lo señala la declaración de consenso de 2016, ha existido un desacuerdo de buena fe entre los médicos, acerca de cuándo se debe realizarse la genitoplastia cosmética en infantes y si debe realizarse en primer lugar. Algunos médicos recomiendan la cirugía, debido a que creen que disminuirá la posibilidad de que el niño(a) pueda sufrir trauma emocional al tener características de género atípicas. Si bien, no dudamos que los doctores que apoyan y realizan estas cirugías, tengan el mejor interés del paciente y sus padres en el corazón, nuestro análisis de la evidencia disponible, nos ha convencido de que la genitoplastía cosmética en infantes no está justificada cuando no es necesaria para asegurar el funcionamiento físico, y esperamos que los profesionales y los padres que enfrentan esta difícil decisión, presten atención al creciente consenso que dice que esta práctica debería detenerse.

Nuestro punto de vida está basado en tres razones sencillas y convincentes. Primero, no existe evidencia suficiente que diga que crecer con genitales atípicos conduce a la angustia psicosocial. Después de analizar docenas de estudios que pretendían examinar el impacto de tener un DSD, hemos concluido que existe una escasez de evidencia convincente que demuestre que, los(as) niños(as) o adultos, son perjudicados psicológicamente por tener genitales atípicos, ni que estarían mejor si se someten a genitoplastia cosmética mientras son bebés o niños(as). En su mayoría, los estudios que hicieron conexión entre los genitales atípicos y la angustia emocional, simplemente asumieron, en lugar de demostrar, un vínculo causal entre ambos.

Segundo, mientras existe poca evidencia de que la genitoplastia cosmética en infantes es necesaria para disminuir el daño psicológico, si existe evidencia que demuestra que la cirugía en sí misma puede causar daño físico severo e irreversible, además de angustia emocional. Aunque los doctores se esfuerzan por predecir la identidad de género más probable para estos niños(as), un porcentaje significativo desarrollará una identidad de género diferente de la que le fue asignada al nacer. La cirugía genital irreversible, incluyendo la eliminación de tejido genital sano, puede ser traumática si la asignación de género resultara estar en conflicto con la propia identidad de género del individuo.

Incluso si la predicción del género es correcta, pueden surgir varias complicaciones asociadas con estas cirugías, incluyendo la falta de sensibilidad sexual, dolor durante la penetración, incontinencia, cicatrices, y la necesidad de repetir las cirugías. Una gonadectomia, puede crear la necesidad de una terapia de reemplazo hormonal, y también podría impedir la potencial fertilidad disponible mediante los avances en tecnología de reproducción asistida. En resumen, las cirugías cuyo propósito no sea garantizar la salud física y psicológica, muy frecuentemente llevan al resultado opuesto.

Por último, estas cirugías violan el derecho del individuo a la autonomía personal sobre su propio futuro. Si bien las cirugías tales como la creación de una abertura uretral donde estaba ausente, pueden ser justificadas porque garantizan el funcionamiento físico, las cirugías que nunca son necesarias para asegurar el funcionamiento físico en los(as) niños(as), son las de reducción de clítoris, ni la creación de una vagina, y la reparación de hipospadias rara vez es necesaria. La reducción del clítoris y la extirpación de gónadas sanas, claramente infringen el derecho del niño(a) a la integridad física, la preservación de la identidad sexual y de género, y la libertad de procreación. En algunos casos, una gonadectomía puede ser apropiada para hacer frente a un riesgo de cáncer, pero esta cirugía generalmente puede esperar hasta la pubertad, cuando los individuos afectados puedan dar su opinión en la decisión sobre si desean someterse a tal procedimiento.

Los expertos médicos coinciden en que se necesita determinar el tratamiento óptimo para los(as) niños(as) que nacen con un DSD. Mientras tanto, están naciendo bebés que dependen de adultos para tomar decisiones en su mejor interés, y esto debe significar una cosa: Cuando un individuo nace con genitales atípicos que no representan ningún riesgo físico, el tratamiento no debería enfocarse en la intervención quirúrgica, sino en el apoyo psicosocial y educativo para la familia y el niño(a). La genitoplastia cosmética debería ser aplazada hasta que los(as) niños(as) tengan la edad suficiente para expresar su propia opinión acerca de someterse o no a la cirugía. Aquellos cuyo juramento o conciencia dice “no hacer daño”, deberían prestar atención al simple hecho de que, a la fecha, la investigación no apoya la práctica de la genitoplastia cosmética en infantes.

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