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Circular 7 de 2016: Un paso atrás en la lucha por los Derechos Humanos de las personas intersexuales en Chile. Por Laura Inter y Hana Aoi

CIRCULAR 7 DE 2016: UN PASO ATRÁS EN LA LUCHA POR LOS DERECHOS HUMANOS DE LAS PERSONAS INTERSEXUALES EN CHILE.

Por Laura Inter y Hana Aoi

Agradecimiento especial a la Dra. Eva Alcántara, quien colaboró en la revisión de este artículo.

Laura Inter es una activista intersexual nacida en la década de 1980, desde 2013 fundó y coordina el proyecto Brújula Intersexual, el cual se encarga de ofrecer apoyo e información a las personas intersexuales y sus familias. Laura fue diagnosticada con Hiperplasia Suprarrenal Congénita, nació con genitales intersexuales (también llamados “genitales ambiguos”), fue atendida fuera del sistema de salud público y su cuerpo no fue intervenido con cirugías, así que conserva su integridad corporal.

Hana Aoi es una activista intersex mexicana nacida en 1981. Fue sometida a tres distintas cirugías en su infancia, del todo innecesarias, en las cuales se le extirparon sus gónadas y se le practicó una vaginoplastía. Su variante intersexual se conocía como hermafroditismo verdadero. Hoy está más en boga el término DSD ovotesticular; Hana no está de acuerdo con el uso de ninguna de estas nomenclaturas estigmatizadoras. Esta variante se da cuando existe tejido ovotesticular en al menos una gónada (ovotestis, pl. ovotestes).

Circular 7

Síntesis:

El 23 de agosto de 2016, el Ministerio de Salud de Chile emitió la Circular Nº 7 de 2016, la cual dejó sin efecto a la Circular Nº 18 de 2015, la cual había sido destacada por exigir un cese a las cirugías y tratamientos médicos irreversibles e innecesarios en niñxs intersexuales.

Entre los aspectos más lamentables de esta nueva Circular se observa la adopción de un lenguaje patologizante para referirse a las variantes de las características sexuales, bajo el término Desorden del Desarrollo Sexual, así como una generalización de dichas variantes en escenarios donde sí existen riesgos a la salud que deben ser atendidos, justificando así nuevamente las intervenciones médicas en las cuales el paciente es dejado de lado y sus derechos humanos pasados por alto.

Debido a esta tónica de generalizar y centrarse únicamente en aspectos clínicos vagos, sin sustento en resultados a largo plazo que los validen, y haciendo caso omiso de los numerosos testimonios de adultos con cuerpos intersexuales que fueron intervenidos en su infancia, así como de los llamados de activistas y organismos locales e internacionales de derechos humanos, es que nos sentimos con la obligación moral de denunciar y desglosar en el siguiente artículo los errores de la Circular Nº 7 de 2016, a fin de exponer el retroceso que implica la asunción de una práctica médica altamente cuestionada desde hace más de veinte años en todo el mundo, y que incluso la propia comunidad médica internacional se ha visto forzada a admitir que contiene aspectos cuestionables que demandan ser repensados.

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Artículo: ¿Cómo nace la Circular 7 del Ministerio de Salud de Chile? Por Camilo Godoy

Propuesta sobre los Principios de Yogyakarta: Problemáticas de derechos humanos (DDHH) y perspectivas desde la experiencia de la comunidad intersexual en México.

*Texto enviado para la revisión por los diez años de los Principios de Yogyakarta a nombre de Brújula Intersexual, en colaboración entre Laura Inter (Brújula Intersexual) y Hana Aoi (Vivir y Ser Intersexual)

Convocatoria de propuestas sobre los Principios de Yogyakarta

yogyakarta

Problemáticas de derechos humanos (DDHH) y perspectivas desde la experiencia de la comunidad intersexual en México.

Con relación a la revisión por el décimo aniversario de los Principios de Yogyakarta, nosotrxs lxs integrantes del proyecto Brújula Intersexual hacemos de su conocimiento nuestra perspectiva sobre las principales problemáticas de DDHH y demandas a partir de la experiencia de la comunidad intersexual en México, así como nuestras sugerencias sobre cómo los Principios deberían ser suplementados para abarcar debidamente tales problemáticas, apoyándonos en el estado actual de la ley internacional y en acontecimientos legales recientes en diferentes países que sirven de ejemplo y pueden ser una referencia para otros países, a fin de crear marcos legales y mecanismos judiciales que aseguren la observancia de los DDHH para la comunidad intersexual.

Nota: dado que no existe un acuerdo formal sobre el uso inclusivo de género en sustantivos, artículos y pronombres en la lengua castellana, en el presente texto empleamos la letra “x” ahí donde se hace imperativa (por ejemplo, “lxs”, “nosotrxs”, “niñxs”)

Los Principios y las problemáticas de DDHH de las personas intersexuales.

Procedimientos médicos forzados.

Las personas intersexuales, específicamente cuando son niñxs (niñxs según la definición de la Convención de los Derechos de la Niñez), son particularmente vulnerables a prácticas innecesarias, irreversibles y dañinas de por vida, debudo a nociones estereotípicas que atan al género con el aspecto de las características del sexo. Dado que la opinión de unx niñx raramente es solicitada o expresada incluso cuando su propio cuerpo es el que está en juego, son las creencias de sus padres y médicos sobre cómo debe lucir un cuerpo humano que dan pie a procedimientos médicos innecesarios e irreversibles sobre las características del sexo de lxs niñxs intersexuales en su infancia temprana.

Aunque el Principio 18 ya establece que ninguna persona debe ser forzada a atravesar ningún tupo de práctica médica dañina con base en estereotipos culturales, creemos que debe ser suplementado para reflejar el hecho de que los profesionales de la salud no deberían realizar ningún procedimiento médico mediante la coerción hacia los padres de lxs niñxs, imponiéndoles sus nociones personales del género y las características del sexo, que a menudo es la causa por la cual muchos padres dan su consentimiento (en su calidad de tutores legales) a

dichas prácticas. Aún más, los Principios 28 y 29 deben incluir a las personas intersex como sujetos del derecho a la remediación y la obligación de los Estados a perseguir las violaciones al derecho estipulado en el Principio 18.

Acerca de la aplicación de la ley en materia de DDHH en Chile.

Es digno de destacar en este punto el logro conseguido en Chile en diciembre de 2015, cuando una política pública conocida como Circular 18, desarrollada por el Consejo Nacional para la Infancia, fue emitida por el Ministerio de Salud. Este documento establece no solo que todos los tratamientos médicos de normalización en niñxs intersex deben cesar, sino también que el cuidado de cada caso no solo recaerá en médicos o equipos interdisciplinarios, sino también en el propio Ministerio de Salud, el cual, a nombre del Estado (como lo indica el Comité sobre los Derechos del Niño), dará seguimiento a lo que les acontezca. Este es un gran ejemplo de una política que reconoce el respeto a los DDHH de las personas intersexuales, pero también un ejemplo de un instrumento de ley emitido desde una agencia gubernamental (Godoy, 2016, en Informe Anual sobre Derechos Humanos en Chile), y en este aspecto, una herramienta para padres y aliados de la comunidad intersexual para proteger a niñxs de procedimientos forzados.

Acceso a servicios de salud de la más alta calidad posible.

Otra problemática típica es la ausencia de una adecuada preparación de los profesionales de la salud en cada disciplina y área, al tratar a personas intersexuales. El Principio 17 exhorta a todos los Estados a asegurarse que todas las personas trabajando en el sector salud estén educadas y entrenadas para facilitar sus servicios con el mayor respeto a la orientación sexual e identidad de género (SOGI, por sus siglas en inglés) del individuo. Sin embargo, consideramos que debería ser suplementado a fin de que las variaciones intersexuales sean atendidas como desórdenes o trastornos patológicos, motivando a los profesionales del sector salud a reconocer las características del sexo como algo más complejo que solo la noción binaria de sexo y género.

El mismo Principio debería reforzar el derecho de lxs niñxs a expresar su opinión con relación a su propio cuerpo. En este caso, debería exhortar a todos los Estados a asegurarse que cualquier clase de procedimiento clínico acerca de las características del sexo de niñxs intersexuales sea postergada hasta que puedan expresar claramente su opinión y participar de la decisión sobre someterse o no tales procedimientos.

Finalmente, existen condiciones asociadas a algunas variaciones intersexuales, algunas de las cuales ponen en riesgo la vida del individuo. El Principio 17 también debería enfatizar la necesidad de las personas intersexuales de un servicio de salud adecuado a su condición, separando tajantemente esta necesidad médica de cualquier otro procedimiento normalizador sobre sus características del sexo.

Documentos legales.

Existe el caso donde los certificados de nacimiento son negados a los padres si no entregan evidencia del género a asignar (por ejemplo, estudios clínicos, incluso la ejecución de procedimientos de asignación de sexo). Tal actitud puede ser interpretada como discriminación, basada en la noción de que sexo y género son inseparables.

Aunque idóneamente una solución podría ser remover el marcador de género de los documentos legales, aún faltan otros pasos que deben ser dados en dirección a la visibilidad de la intersexualidad y la comprensión de sus problemáticas a fin de prevenir la discriminación y el estigma. Creemos que la asignación de género al nacer debería ser decisión de los padres, no así la realización de procedimiento médico alguno sobre las características de sexo del menor. Si posteriormente en un momento de su vida ese niñx expresa opinión e involucra una reasignación en el marcador de género, debería serle facilitado. Por tanto, los Estados deben reforzar este derecho específico para permitirle a personas intersexuales (y a sus padres, cuando estas personas son aún menores) obtener toda clase de documentos legales sin necesidad de probar el género basándose en las características del sexo.

El Principio 3 ya establece que todas las personas deben ser reconocidas ante la ley. Sin embargo, debería ser suplementado para reflejar esta obligación de los Estados.

Acerca de la aplicación de la ley en materia de DDHH en Australia.

En este sentido, es digno de mencionar el caso del Acta de Enmienda sobre Discriminación de Sexo emitida en 2013 por el Senado australiano, la cual habilita la emisión de pasaportes en toda Australia sin necesidad de especificar un género, al proveer una tercera opción en la forma de una “X”. Si bien coincidimos en que tal opción abre una posibilidad para las personas intersexuales cuya identidad de género no encaja en las clasificaciones típicas de masculino y femenino, debería ser cuidadosamente considerada ya que una opción así podría agitar la problemática antes que solucionarla en países donde la discriminación por identidad de género aún es asunto de vida o muerte. Creemos, no obstante, que los Principios deben reflejar el derecho al acceso a documentos legales sin importar la identidad de género, y sin la obligación de estipular ningún género, lo cual puede ser, de hecho, una variante de la solución en Australia.

Mensaje de Eva Alcántara por el Día de la Visibilidad Intersexual

*Publicado con autorización de Eva Alcántara

Eva Alcantara.jpgTodo comenzó veinte años atrás en un hospital pediátrico de alta especialidad. Yo utilizaba una bata blanca, estaba a punto de concluir la licenciatura en psicología y realizaba mi servicio social. Era estudiante y quería trabajar con niñas y niños, sentía curiosidad por acercarme al mundo cotidiano del psicólogo en el hospital. Un día observé la sesión entre una psicóloga y un pequeño niño, era un paciente de la clínica de intersexo: —¿Qué es intersexo?, pensé. Era la primera vez que escuchaba el término intersexo, nunca imaginé lo que ese significante representaría en mi vida: como sería tomada por las intensas experiencias que he vivido desde ese entonces.

La intersexualidad me abrió el mundo y derrumbó mis certezas. Eso lo agradezco. Para mí la intersexualidad es un llamado que tomo como propio. He sido afortunada y reconociendo ese lugar intento entender, escuchar, compartir, apoyar. En la última década no he parado de leer, de escribir, de aprender, de compartir. No ha sido fácil, a veces la voz me tiembla aunque las ideas sean firmes, a veces me he equivocado y lo lamento. Pero en otras ocasiones he sentido los pequeños triunfos de una gran batalla, íntima o pública.

Acompaño y me acompaña la intersexualidad. He conocido a personas maravillosas, entre quienes se encuentran grandes amig*s intersex. Con gran admiración, les he visto crecer y alzar la voz para transformar el mundo. Y yo desde mi lugar hago lo propio, lo posible. Durante los últimos doce años he debatido el tema con médicos, en hospitales, con jueces y juezas, con políticos y servidores públicos, con colegas en la academia, con estudiantes, con madres y padres de familia, con periodistas, con psiquiátras, psicólogos y psicoanalistas. Siempre intentando hablar por convicción propia y desde mi propia experiencia, a veces los resultados han sido asombrosos.

Hoy me uno al mensaje de amistad para visibilizar la existencia de la intersexualidad y me uno al reclamo ético de parar las intervenciones quirúrgicas en niños y niñas, y hago un llamado para continuar trabajando en la generación de nuevas formas de atención médica, así como al trabajo que a todas las personas nos toca hacer para generar un mundo en donde todas las existencias sean respetadas. Hoy reconozco lo que representan los derechos humanos para las vidas intersex. El trabajo ha sido duro y persistente, muchos de los avances se deben reconocer a las mismas personas intersex que se han dado a la tarea de aprender a navegar la estructura institucional, no sólo del sistema médico, sino del sistema legal. Aliadas y aliados hemos acompañado a distintos niveles y en diferentes momentos y frentes esta lucha. Hoy debo advertir que el tema de pronto ha cobrado gran interés y en ocasiones se intenta usar la “I” sin primero detenerse para entender de qué se trata. En estos años he combatido iniciativas cercanas a la estupidez, como agregar la casilla hermafrodita en las actas de nacimiento. O demandas injustas que intentan cargar a bebés, niñ*s y adult*s intersex de compromisos ajenos para romper el binario, de la exigencia de que personas intersex se exhiban cual espectáculo circense, de agregar una “I” a la política de las identidades sexuales sin primero darse el tiempo de indagar de qué se trata la experiencia intersexual. La intersexualidad habla del cuerpo, de los crueles mecanismos a partir de los cuales funciona el sexo y el género, no solo de algunas personas, sino de todas, incluidas tú y yo.

Gracias, muchas gracias a quienes me abren un espacio en sus vidas y a quienes han tenido la confianza de acercarse. Gracias a mi querid* amig* Laura Inter, compañer* de gran fuerza y corazón, a Luisa querid* amig* que siempre aparece y da batalla con gran inteligencia y temple, a Mara generosa y brillante con una gran sensibilidad y un camino luminoso, gracias a cada una de las personas intersex y a sus familias que he conocido en México durante estos años, a quienes no puedo nombrar pero siempre están presentes.

Gracias a Mauro Cabral y Paula Machado por estos años de retos compartidos y por continuar siendo grandes maestr*s y amig*s. Gracias a Morgan Carpenter y a Hiker Chiu por su amistad, inteligencia, su cálida sonrisa e incansable labor.

Gracias a Ellen Feder por su decidido apoyo en México en momentos difíciles, su investigación y su escritura indispensable.

A todas las personas, brillantes colegas, que en México han apoyado de una y otra forma nuestro trabajo.

A la CDH DF.

A Brigitte que a la distancia no dejamos escapar.

Estuve trabajando todo el día, pero no me iré a la cama este 26 de octubre sin agradecer que exista el Día de la Visibilidad Intersex.

  • Eva Alcántara

3° Aniversario de Brújula Intersexual (27 octubre) y 20° Aniversario del Día de la Visibilidad Intersexual (26 de octubre)

3° Aniversario de Brújula Intersexual (27 octubre) y 20° Aniversario del Día de la Visibilidad Intersexual (26 de octubre)

Por Brújula Intersexual

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Portada de Brújula Intersexual. Dibujo de la artista Carla Nuñez, 2016

Hoy, 26 de octubre, se celebra el 20° aniversario del Día de la Visibilidad intersexual, y mañana 27 de octubre, el proyecto Brújula Intersexual ¡cumple 3 años!

Muchas gracias a todas las personas que han contribuido a que este proyecto haya ido creciendo, en especial, este año, nos gustaría agradecer a:

Eva Alcántara, por su invaluable apoyo, quien nos ha asesorado en todos los proyectos que hemos emprendido.

Mara Cristina Toledo Silva, quien siempre nos apoya y representa en las conferencias, talleres y diversos eventos a los que asistimos.

Odette Huerta, quien siempre nos apoya, asiste y participa en todos los diversos eventos en los que participamos.

Oscar Chavez Lanz, quien nos a apoyado en muchas ocasiones y siempre habla bien de nuestro proyecto.

Carla Nuñez, quien además de compartir su historia personal con nosotrxs, también participó, junto con Brújula Intersexual y Mara Cristina Toledo Silva, en la Tercera Jornada Cultural Trans e Intersexual con una carta titulada “Yo Intersexual” y elaboró la actual imagen de portada de Brújula. Además, recientemente ha abierto su propio blog sobre sus experiencias personales: Yo Intersexual.

Hana Aoi, quien nos ha apoyado con traducciones para el blog de Brújula Intersexual, además de compartir su historia con nosotrxs, y también recientemente estrenó su blog personal: Vivir y Ser Intersexual.

Mar Is, quien compartió su historia con nosotrxs, y quien también cuenta con un blog personal: Intersex y Andrógino.

¡Felicitamos a Carla Nuñez, Hana Aoi, y a Mar Is, por su valentía y determinación al compartir sus experiencias y puntos de vista, como personas intersexuales mexicanas, a través de sus maravillosos blogs!

Un especial agradecimiento a Morgan Carpenter de OII Australia por sumarnos a su proyecto Intersex Day en el que colaboramos desde el año pasado, realizando la traducción de los contenidos del sitio web de inglés a español. Y a Astraea Fundation por el invaluable apoyo que ha dado a nuestro proyecto.

Jessika Zamacona, quien diseñó el logo de Brújula Intersexual.

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Logo de Brújula Intersexual, diseñado por Jessika Zamacona

También nos gustaría agradecer a todas las demás personas que han compartido sus experiencias personales y artículos con nosotrxs, entre ellxs: Salo, Ale (Chile), Paloma, Free!, Anaid (Colombia), Nowakii, Guadalupe Chavez, Olga (España), a los padres de Mi bebé Intersexual y a quienes hayan contribuido de alguna u otra manera al proyecto.

Seguramente faltaron muchas personas por agradecer, pero muchas gracias a cualquiera que haya contribuido con nosotrxs, a que este proyecto siga creciendo y a que se siga difundiendo información confiable sobre Intersexualidad.

Por último, ¡muchas gracias a todxs lxs activistas y organizaciones intersexuales en todo el mundo, que diariamente trabajan para hacer de este mundo un lugar mejor para innumerables personas intersexuales y sus familias! Son una gran fuente de inspiración para mí y para muchas otras personas.

¡Feliz Día de la Visibilidad Intersexual!

Video: Intersexualidad en México: la experiencia intersexual y sus correlatos identitarios” Expone: Laura Inter

“Tránsitos críticos: de la Identidad y el reconocimiento a las experiencias de lo trans” Expone: Alba Pons
“Intersexualidad en México: la experiencia intersexual y sus correlatos identitarios” Expone: Laura Inter (En representación de Brújula Intersexual: Lic. Mara Cristina Toledo)
“¿Niño o niña? Dilemas en torno a la asignación sexo-genérica en la infancia” Expone: Eva Alcántara
Sede: Museo Universitario del Chopo

Aquí puedes leer el texto completo de: MI CUERPO por Laura Inter

Mi Cuerpo. Por Laura Inter

Mi Cuerpo

Por Laura Inter

In English: My Body. By Laura Inter

**Nota: soy mala para recordar fechas, así que puse la edad aproximada que tenía cuando ocurrieron estos acontecimientos.

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No se como empezar esta carta, aún no comienzo a escribir y las lágrimas corren por mis mejillas, hay tanto que escribir acerca de mi cuerpo y yo, una relación turbulenta hemos tenido, del amor al del odio, a la aceptación, a la tolerancia, a la indiferencia, al amor, al rechazo, de vuelta al amor, y de vuelta al rechazo, y luego al amor otra vez.

Creía que tenía tanto que reprochar a mi cuerpo, le tenía tanto rencor, y ahora tengo tanto que agradecerle, juntos hemos conocido las más grandes desventuras y sufrimientos y también los más grandes placeres y aventuras… y la felicidad, la felicidad sin límite que solo gracias a ti, mi cuerpo, he tenido la posibilidad de experimentar, ¿recuerdas?, yo se que si, porque son cosas que ni la mente ni la piel olvidan jamás. Una serie de eventos que si tan solo uno fuera diferente, en este momento no estaría donde estoy, ni me sentiría como me siento.

Nací un día cualquiera, una mañana cualquiera. Mi madre me dice que al estar naciendo el médico le preguntó a mi padre, “¿qué cree que sea, niño o niña?” Y mi padre contestó amorosamente, “no importa lo que sea es bienvenido, lo importante es que esté sano y si no lo está también es bienvenido”. Al nacer el médico anunció que era una niña sana, unos instantes después, para sorpresa de mis padres, informaron que en realidad no estaban seguros si era un niño o una niña, presentaba genitales ambiguos, así que hicieron unos estudios de sangre llamados cariotipo, estos arrojaron como resultado que tenía cromosomas XX y se me asignó niña.

El primer recuerdo que tengo con mi cuerpo es caminando en el patio de nuestra casa, apenas comenzaba a aprender a caminar, mis pasos eran tambaleantes pero firmes, recuerdo que llevaba unos pequeños zapatos de tela y mamá sostenía mi mano; también recuerdo la sensación entre mis dedos de la barba de papá cuando me levantaba en sus brazos, y recuerdo mi triciclo, el cual imaginaba era un caballo.

También recuerdo que desde muy pequeña era una niña diferente, me gustaba disfrazarme de personajes “masculinos”, vaqueros, luchadores, superhéroes, vampiros, y ocasionalmente de personajes “femeninos”, mariposas, hadas, etc. Me gustaba jugar con juguetes considerados de “niña” y de “niño” para mi solo eran juguetes y no había ninguna diferencia. En la escuela siempre tenía muchos amigos y generalmente era la niña más fuerte del salón de clases. Mis padres nunca me limitaron en ese sentido, me dejaban vestirme y jugar como quisiera, incluso jugaba a las muñecas con mi mamá y a los carritos con mi papá, y es extraño, porque aunque ambos eran personas conservadoras y, en cierto sentido, homofóbicas nunca me dijeron nada y me dejaron ser como quisiera, al menos cuando era pequeña.

Aparte de estos recuerdos felices, el que mi cuerpo fuera uno peculiar, me llevó a atravesar situaciones muy complicadas. Era un hermoso y pequeño cuerpo regordete, pero pronto los médicos detectaron en él lo que consideraron un defecto, era un cuerpo intersexual, genitales ambiguos, y más tarde detectaron que la causa era debido a que nací con Hiperplasia Suprarrenal Congénita (HSC) en su forma no perdedora de sal, que puede – o no – hacerte vulnerable a algunos problemas de salud – aunque los genitales ambiguos y los niveles “altos” de testosterona, no son un problema de salud – así que recetaron que tomara meticorten (una forma de cortisol) y eso fue todo, hasta este día desconozco, pero agradezco, que en ese momento no se le ofreciera a mis padres la opción de la cirugía genital.

Así, mi cuerpo me llevó a atravesar por exámenes de sangre dos veces al año, en los que cuando era bebé sacaban sangre de la planta de mi pequeño pie, hasta cuatro tubos de sangre, mi madre dice que yo gritaba tan fuerte y me resistía, y que muchas veces ella lloraba conmigo, así que las enfermeras la hacían esperar por mi afuera hasta que terminaban de sacarme sangre, una vez que los resultados de los exámenes de sangre llegaban, me llevaban con el endocrinólogo quien, hasta la fecha desconozco la razón – aunque intuyo que fue simple curiosidad médica – me realizaba un examen físico, en el que tocaba mis genitales y revisaba como me iba desarrollando, así, con el tiempo, aprendí a disociarme de mi cuerpo, era algo muy fuerte para mi ir a esas revisiones, y si no me hubiera disociado de él, no hubiera podido atravesar por ellas, me hubiera quebrantado, para mi era muy difícil estar ahí, desnudarme frente al médico y que este me tocara, mi madre estaba presente, y aunque me daba seguridad que estuviese ahí, también me causaba conflicto que consintiera las revisiones, siempre sentí que no estaban bien, me daba miedo y me hacían sentir indefensa y vulnerable. El médico hablaba de enfermedad, hipertrofia, extraño, inusual, corrección, anormalidad, virilización mientras me tocaba…yo era muy pequeña para entender todo, pero con el tiempo esas revisiones, esas palabras me fueron lastimando, y mis ojos de niña pronto fueron perdiendo brillo, y me fui haciendo cada vez más reservada y un poco más triste. Siempre me sucedía que un día antes de ir a los exámenes de sangre y/o a las revisiones, me sentía muy mal, y ese malestar me duraba hasta un día después cuando, como todo niñx, dejaba atrás las experiencias negativas y volvía a los juegos, los amigos y las actividades del día a día… de alguna manera bloqueaba la experiencia.

También recuerdo, que mi cuerpo, frecuentemente enfermaba, me hacía pasar fiebres, dolores, decían que la pastilla que me daban a diario me curaría, pero no era así, esa pastilla me ocasionaba algunos efectos secundarios, como mucha sed, mareo, alusinaciones – luces de colores-, entre otros. Aun con todo mi cuerpo era fuerte, resistía, y con el tiempo se fortaleció más y más y cada vez las fiebres y enfermedades fueron menos frecuentes, y al dejar la medicina, a los 14 años todo esto cesó, sé que el meticorten me ayudó a crecer y alcanzar la estatura que tengo ahora, así que no estoy en desacuerdo en que se me haya tratado con él, pero no así con las revisiones, que en realidad no tenían utilidad.

Era una niña muy inteligente, consiente de los demás, no me gustaba ver sufrir a nadie, ni humanos, ni animales no-humanos, frecuentemente me sentía deprimida, los médicos, sus revisiones y palabras, las fiebres, las enfermedades, la situación en mi casa tampoco ayudaba. Mi padre era bueno conmigo cuando era pequeña, pero con mi madre era una persona violenta, yo fui testigo de mucha de esa violencia, veía como mi madre lloraba, intentando ocultar sus lágrimas con una sonrisa, y no quería verla sufrir más con mis depresiones, así que desde pequeña aprendí a poner una sonrisa ante todo, a ocultar mis emociones y a ser reservada con mis sentimientos, muchas veces servía, e incluso de tanto pretender, en realidad me sentía feliz.

Así que eran muchos los factores que influían en mi estado de ánimo, supongo que como cualquier persona, aunque a diferencia de cualquier persona, siempre sentí que algo no estaba bien conmigo, las palabras dañan, el lenguaje importa, y los médicos deberían ser más conscientes a la hora de hablar sobre los cuerpos de sus pacientes, sobre todo de los más pequeños.

Así pasaron los primeros años de mi vida, un poco deprimida, un poco inadecuada, pero la relación con mi cuerpo, aunque algo disociada, aún no estaba rota del todo.

A los 7 años fue mi primer beso, en la primaria tenía una amiga que era como yo, jugaba con juguetes de “niño” y de “niña”, recuerdo que también contaba con más fuerza física al igual que yo, y su físico era algo peculiar, muy lindo; me gustaba y no le veía nada de malo al hecho de que siendo niña me gustara otra niña, ¿por qué habría de tener algo de malo? Así que un día ella con su suéter cubrió nuestras cabezas y me dio un beso en la boca, sentí tanta ternura y cariño, me sentí tan feliz, que llegando a mi casa fui muy contenta a decirle a mi mamá lo que me había sucedido, pero cuando vi su cara de sorpresa y desilusión me preocupé, ¿había hecho algo malo? ¿Por qué? Pronto me di cuenta que no estaba “bien” que las niñas se besaran con otras niñas, y esa situación que me había hecho tan feliz, ahora me hacía sentir avergonzada, mi preferencia hacia las chicas fue algo que también bloquee por mucho tiempo a partir de este instante.

Poco después, a los 8 años, fue la primera vez que tuve un atisbo acerca de lo que estaba “mal” con mi cuerpo, le comente a mi amiga – la niña que me besó – sobre cuando iba al doctor y me revisaba “ahí abajo”, a lo que ella me dijo que nunca la había visto un doctor “ahí abajo” y que creía que eso estaba mal, entre en shock, ¿Qué no era algo que todos los niñxs pasaban? Llevaban viendo y tocando mis genitales dos veces por año durante más de 8 años ¿para qué? ¿Por qué? Si estaba mal, ¿por qué mi mamá lo permitía? Muchas interrogantes pasaron por mente de niña. Recuerdo sentirme sucia, mal, mala persona, todo era mi culpa… la culpa de mi cuerpo, sí, todo era su culpa, algo estaba mal con él, y yo no quería tener nada que ver con eso… ahí comencé a alejarme de mi cuerpo… de mi misma… me sentía profundamente sola.

Nunca le comenté a mi mamá de esto, no sé por qué, tal vez para evitarle una pena más.

A los 9 años, nos cambiamos de residencia, mi madre no quiso que le avisara a mi amiga sobre el cambio, yo la quería mucho, pero no le pude avisar, nunca la volví a ver, a pesar de mis intentos años más tarde de encontrarla en internet, después de todo fue mi primer amor, y ahora viendo en retrospectiva varias situaciones me hacen creer que tal vez también era intersexual, nunca lo sabré.

Siguieron las visitas al endocrinólogo y las revisiones genitales hasta aproximadamente los 12 años de edad, un par de años más tarde, el endocrinólogo dijo que ya no eran necesarios los exámenes de sangre ni tomar más el meticorten.

Intenté dejar atrás esas revisiones, los exámenes de sangre, las palabras que escuché, todo lo dejé atrás, mi preferencia sexual hacia las chicas también seguía guardada en un cajón bajo llave en lo más oscuro de mis memorias, todo bloqueado. Yo era una niña con un cuerpo “normal” que le gustaban los chicos, sí, eso era yo, no más hospitales, no más doctores, tenía que ser la niña que todos esperaban, que mis padres esperaban…. No duró mucho tiempo.

A los 14 años la situación en mi hogar empeoro, la violencia fue escalando, y me choco con fuerza en la cara, ya no era solo una espectadora de las agresiones y pleitos de mis padres, ahora tenía más edad y tomaba partido defendiendo a mi madre, entonces la violencia de mi padre se dirigió también hacia mí, y mi cuerpo lo recuerda bien, recibió golpes, humillaciones, más palabras denigrantes… ahora de mi padre, a quien aún con todo yo quería, a quien veía como protector, ahora me trataba así, fue muy duro.

Aproximadamente a esa misma edad descubrí algo sobre sobre mi cuerpo que me hizo sentir repulsión hacia mi misma, ahora me siento avergonzada de haber sentido eso de mi querido cuerpo, pero en ese entonces no hubiera podido pensar en el de otra manera. En la escuela pusieron dos dibujos, uno de los genitales masculinos y otro de los femeninos, no me parecía a ninguno, “¡estoy deforme!” pensé con angustia, no podía ser, ¿porque yo? Ya me había explicado mi madre como funcionaba la sexualidad [heterosexual por supuesto] pero yo no había querido ver exactamente como eran mis genitales, no se si por desinterés, o por la disociación con mi cuerpo que había practicado por tantos años para poder sobrellevar las experiencias que viví con el doctor. Llegando a mi casa tomé un espejo y al verme me angustié, era tan diferente… no podía “funcionar” ni como hombre ni como mujer en la sexualidad, me deprimí enormemente, nadie me había hablado de eso… ahora todo tenía sentido, las revisiones, las palabras del endocrinólogo, ¿quién iba a querer un cuerpo como el mío? ¿Quién? En ese entonces tanto mi padre como mi madre trabajaban todo el día, así que llegando a mi casa me puse a llorar como nunca, lloré y lloré, por varios días lloraba al llegar a casa, hasta que sentí que no podía llorar más, estaba seca, sentía tristeza pero ya no podía llorar. Siempre fui alguien que ocultaba sus emociones de los demás. Pensé en el suicidio y varias formas de poder llevarlo a cabo.

Pero en ese entonces no tuve mucho tiempo para seguir sintiendo lástima por mi misma y seguir llorando y en mis depresiones, la violencia en mi casa que seguía escalando consumía toda mi atención y energías, no había tiempo para sufrir, tenía que sobrevivir, ayudar a mi mamá para poder salir de esa situación.

A mis 15 años, por fin mis padres se separaron, un gran peso se quitó de nuestros hombros, más de los míos, por un tiempo no le hablé a mi padre a pesar de sus intentos. Aunque era una persona que no podía controlar sus emociones, en verdad me quería, así que poco a poco le fui perdonando, entendiendo su forma de ser y fuimos recuperando la relación y nos llevábamos bien, su problema era que simplemente no podía tolerar vivir con otras personas.

Alrededor de los 16 años, habiendo recuperado un poco de tranquilidad en mi vida y con muchas dudas por resolver, aproveché un día que me encontraba sola en mi casa y busqué mi expediente médico, al encontrarlo leí por primera vez “pseudo-hermafroditismo femenino” e “hiperplasia suprarrenal congénita”, la verdad es que aunque no conocía esos términos, no me sorprendió encontrar esas palabras, busqué por horas en internet, solo me topé con información médica, que decía que en caso de genitales ambiguos lo mejor era la cirugía temprana, y así, la persona llevaría una vida “normal” –lo que sea que eso signifique -.

Hasta ese momento, mi sexualidad estaba “dormida” era inexistente, nunca me había explorado (más que cuando me vi con un espejo a los 14 años), ni tocado, mi sexualidad estaba totalmente reprimida, no quería saber nada de mi cuerpo, ¡nada!. Pero comenzaba a notar que me gustaban las chicas, lo cual hacía que sintiera una gran culpa, desde pequeña escuché de mis padres de vez en cuando usar lenguaje homofóbico, así que reprimía mi preferencia, y me concentraba en cuando me llegaba a gustar un chico (lo cual era muy extraño pero llegaba a suceder).

Así que quería modificar mi cuerpo, quería que fuera como todos los demás, no me agradaba, no me agradaba nada. Cuestioné a mi madre de las cirugías, me dijo que el médico nunca le comentó sobre ellas, regrese a los hospitales a los 16 años, revisaron muchos ojos mi cuerpo desnudo, me humillaron, me dijeron que nunca podría tener una vida normal ni sexualidad satisfactoria, que ni siquiera podía tener sexo, que mi cuerpo no era adecuado para la sexualidad, que tenía una hipertrofia del clítoris, que mis conductos vaginal y uretra estaban unidos, y que nunca podría experimentar la sexualidad con un cuerpo así, que además tendría infecciones a causa de mi formas genitales (lo cual nunca sucedió), me hicieron preguntas incómodas, criticaron el vello de mis brazos y piernas, invitaron a otros doctores a ver mi cuerpo desnudo, confirmaron mis miedos, hablaron de vaginoplastia, de reducción del clítoris, de hormonas, de diversas técnicas y procedimientos, de 10 tamaños de dilatadores que debería usar para “tener relaciones sexuales con mi esposo cuando me casara”, y yo permití que todo esto pasara, creía que lo permitía…me sentía paralizada, un mero objeto… tenía miedo. Concluyeron que la “solución” a todos mis males era una cirugía, y un tratamiento hormonal, que no me podría quedar así con mi cuerpo como era.

Fue en ese momento cuando comencé a odiar a mi cuerpo.

Regresé a mi casa investigué sobre los procedimientos, me asusté, eran brutales. Odié más a mi cuerpo, no podía deshacerme de él tan fácilmente, era tan complicado, lo odiaba, pero al mismo tiempo lo amaba, habíamos pasado por tanto juntos, solo mi cuerpo sabía lo que habíamos sufrido, solo él, no quería hacerle sufrir algo tan terrible. Pensaba recurrentemente en el suicidio, ya no quería que nos dañaran más.

Nuevamente puse todo en un cajón de la memoria, decidiéndome a estar sola el resto de mi vida, no era tan malo ¿o si?

En busca de respuestas encontré sitios web dirigidos por activistas intersexuales, estaban en inglés y con un diccionario en mano, comencé a investigar en los foros sobre HSC, hice algunas preguntas, pregunté sobre cuerpos como el mío, una de las cosas que dijeron es que la sexualidad tenía muchas formas, que quien se enamorara de mi se iba a enamorar de mi como persona y no de mis genitales, los cuales, además, no tenían nada de malo. Escuché por primera vez la palabra intersexual y comencé a devorar todo lo que encontraba del tema, aquí empecé a valorar mi cuerpo, gracias a los activistas intersexuales, que de alguna manera salvaron mi vida. Pensé que mi cuerpo y yo, ya habíamos pasado por mucho juntos, no era momento de odios y rencores, al menos yo no lo iba a lastimar más, esa era mi intención.

Algunas personas tienen intenciones positivas al decir algunas cosas, pero me costaba mucho trabajo soportar los comentarios de mis familiares y otras personas, que me decían ¿Cuándo te vas a casar? ¿por qué no tienes novio? ¿Por qué no te arreglas más? ¿Por qué no te maquillas?, depílate, maquíllate, peinare de esta manera, a los hombres no les gustan las mujeres así desarregladas, etc., etc.

Me aventuré a salir con un chico pero no fue algo que me agradara mucho, aparte de no sentir mucha atracción, sentía que era más complicado porque no podía tener relaciones sexuales de manera “tradicional”. Pero la presión familiar y social era mucha y en esos momentos me sentía vulnerable. No funcionó.

A finales de mis 17 años, ya no pudiendo ignorar mi preferencia hacia las mujeres, tuve mi primera novia, me sorprendió no ser rechazada, que aceptara mis diferencias, al contarle sobre mi cuerpo lloró conmigo, me dijo que lo sentía mucho (algo que no vi mal en ese entonces)… pero la sexualidad era algo tan ajeno para mí, tan distante, tan otro, algo que no estaba hecho para mí, fingía, y al final ambas nos distanciamos.

A los 21 años, le dije a mi madre que era lesbiana, para mi sorpresa lloró y me pidió perdón por todos los comentarios homofóbicos que había hecho, me dijo que me quería como fuera, y que me apoyaría en mis decisiones, decirle me quitó un peso de encima, desde ese día no volvió a decir un comentario homofóbico, y si lo decía se acordaba y se disculpaba.

Salí con algunas personas (incluso con hombres) solo citas, la mayoría fallidas, pero tuve dos novias más, siempre con las mismas dificultades. No funcionó. Tenía muchos problemas en la sexualidad y eso hacía que me alejara de las personas, comencé a creer que era asexual, pero un día después de reflexionarlo, me di cuenta que cuando mi pareja tocaba mis genitales sentía algo muy peculiar, como un rechazo, y pronto observé que esa sensación era la misma que sentía cuando me tocaban los doctores, aparte estaba disociada de mi cuerpo, tanto esa sensación como la disociación, eran algo que había practicado por años, eran viejos hábitos, y no sabía como romperlos.

Además siempre acababa estando con chicas que de una u otra manera me trataban mal, me engañaban o simplemente me humillaban de diversas formas, aprovechando muchas veces lo que me hacía más vulnerable, pero yo me resignaba a todo, a fin de cuentas tenía el “privilegio” de que me “aceptaran” con mis diferencias ¿no es así?

También sufrí rechazos, y aunque ya no odiaba mi cuerpo, aún lo rechazaba de alguna manera, las personas me llegaron a decir cosas muy hirientes, solo porque mi cuerpo era diferente, alguna vez, una chica que quería mucho, cuando le conté de cuerpos como el mío, dijo: “que asco”, y en otra ocasión una chica se alejó de mi al darse cuenta de mis diferencias.

Unos años más tarde me enteré que un familiar cercano, a quien quiero mucho, tiene una enfermedad crónica incurable, y poco después muere mi padre en un horrible accidente, cuando por fin llevábamos una relación sana, algo sumamente doloroso, en ese momento recuerdo que tenía pareja, y al pedirle tiempo para superar todos estos eventos y organizar todo en mi vida, me dejó diciendo que yo era una persona egoísta por pedirle eso, cuando más la necesitaba… perdí mucho en muy poco tiempo, sentía que estaba rota, que no podía más, pero de alguna manera tuve la fuerza para arreglar todo sola.

Ya había decidido permanecer sola, ya no quería tener pareja ¿para qué? Solo hacían mi vida complicada, aún más complicada, además estaba cansada de dar explicaciones, del rechazo, de que las personas se aprovecharan de mis vulnerabilidades, creía que me era imposible amar y ser amada profundamente, que mi cuerpo y yo, habíamos pasado por tanto juntos, que simplemente estaba muy dañada para estar con alguien.

Un par de años después, alrededor de los 28 o 29 años, conocí a una chica a quien decidí decirle sobre mi desde el principio, pensaba que si me iba a rechazar que lo hiciera de una vez, para mi sorpresa se alegró, no estaba acostumbrada a que las personas se alegraran y celebraran mis diferencias, fue alguien que me ayudó mucho y fundó conmigo el proyecto Brújula Intersexual y me ayudó a recuperar algo de autoestima y a sanar e ir deconstruyendo un poco algunos traumas en la sexualidad, me hizo darme cuenta que nuestras diferencias también pueden ser atractivas, que no tenemos que conformarnos con aceptación y una palmada en la espalda, fue una relación con muchas altas y bajas, con momentos difíciles, y demás, pero no me atrevería a decir nada malo de ella porque ambas cometimos errores, pero al final le estoy sumamente agradecida, ella fue la puerta para que más tarde en mi vida descubriera que una felicidad plena es posible.

A través del proyecto conocí a muchas personas como yo, con historias muy duras también, quienes vivieron situaciones igual de complejas o peores que yo, de estudiar tanto el tema comencé a ver la belleza de la intersexualidad, cada persona que conocía me parecía tan bella, tanto física como emocionalmente, habían pasado por tanto, tanta humillación, tanto sufrimiento, rechazo, etc…. Y aun así tenían tanto que dar, eso fue sumamente inspirador. Conocí a algunas personas intersexuales, que después de tantos tropiezos con parejas que les humillaron o denigraron de alguna manera, que se aprovecharon de sus vulnerabilidades, habían sabido levantarse y encontrado a personas que les amaban como eran, no que “aceptaban” sus diferencias, no que las “toleraban”, si no que las celebraban, eso fue revelador para mí.

Muchas veces, cuando eres diferente aprendes a conformarte con que alguien te acepte y quiera estar contigo, y aceptas cualquier humillación o maltrato con tal de no estar solo, de sentir que alguien esta ahí a tu lado, pero esto no debe ser así, es frecuente que nos involucremos en relaciones abusivas con personas que se aprovechan de nuestras vulnerabilidades, es frecuente que pensemos que nadie nos va a querer como somos. Pero eso es un error, no te tienes que conformar, ni esperar que alguien te “acepte”, ni aguantar estar con alguien abusivo solo porque te “acepta”, en mi trabajo en la página he visto que a muchas personas les parecen atractivas nuestras diferencias y las celebras (yo incluida), y no por morbo o perversión, simplemente porque son bellas, no tienen nada de malo, existen personas con características femeninas que son atractivas, personas con características masculinas que son atractivas y también personas con características intersexuales que son atractivas.

Así como he conocido a personas intersexuales, que se involucran en relaciones abusivas, también conozco a parejas de personas intersexuales que están felices y se sienten afortunadas de estar al lado de alguien como nosotrxs, con un cuerpo como el de nosotrxs, tan peculiar, tan único, tan bello… que incluso dicen que si se separan de su pareja [intersexual], buscarían a otra persona igual, porque así como se enamoraron de su corazón, también quedaron encantadas de sus cuerpos y diferencias, y las celebran. Las celebran porque la diversidad es asombrosa, es bella, es genial.

Debo decir que en mi vida he pasado pocos momentos felices, muy pocos realmente, mi vida es muy complicada, y lo que puse aquí solo son algunas de las situaciones complicadas que pasé, – muchas situaciones o personas no es pertinente que las mencione en este momento – así que se reconocer esos momentos felices y los aprovecho al máximo, porque nada dura para siempre, y hay disfrutar los momentos bellos que llegan a nuestras vidas, que son los que nos ayudarán más tarde al enfrentar dificultades… leí una vez “la vida a veces te da un caramelo” y cuando te lo dé disfrútalo al máximo, mantente presente y no pienses en el pasado o futuro.

Ahora, habiendo dicho todo esto, después de tantos reclamos que hice a mi cuerpo, después de odiarlo, de querer destruirlo, de querer destruirnos, de noches llorando, de desilusiones, de insultos, de humillaciones, de sufrimiento, me veo en la necesidad de pedir perdón a mi cuerpo, a mi misma. Querido cuerpo, en verdad discúlpame, no sabía el gran potencial que tenías ni los momentos felices que traerías a mi vida, ahora si puedo decirte que casi todo lo más bello de mi vida lo tengo gracias a ti, gracias a ti conocí a personas que me ayudaron a construir este proyecto de Brújula Intersexual, gracias a ti conocí a muchas personas inspiradoras que tienen cuerpos intersexuales como yo, gracias a ti y a todos los sufrimientos que pasamos, ahora puedo valorar las pequeñas y grandes alegrías y victorias, y personas, y circunstancias.

Gracias a ti, he sido capaz de ayudar a algunas personas, porque se de donde vienen y entiendo sus sufrimientos, y esas personas me han ayudado a mi por la misma razón, saben de donde vengo y entienden mis sufrimientos y traumas; surgieron instituciones, amigos, aliados, activistas, todos apoyándome para poder seguir apoyando, y eso es algo que no hubiera podido hacer si no hubieras estado conmigo, mi cuerpo, te quiero… y te voy a cuidar lo mejor que pueda.

Ser intersexual es lo más hermoso que me ha pasado, y ahora se que todo eso que viví me preparó para valorar y disfrutar los momentos que ahora llegan a mi vida, cada persona intersexual que he conocido, me ha llegado al corazón, me da lecciones de fortaleza y esperanza, verdaderas lecciones de vida, y les estoy agradecida a cada uno de ustedes, porque son mi inspiración y fortaleza, ustedes saben quienes son.

A las personas intersexuales quiero decirles que, cuando tu mismx tienes un cuerpo intersexual, puede ser que no veas lo bello que es tu cuerpo por todo lo que has vivido y escuchado de otras personas, puede ser que no veas tu fortaleza porque tu mismo te sientes tan vulnerable que piensas que tus rodillas fallarán y te desmoronarás ante cualquier situación, puede ser que no veas lo bondadoso que eres, porque tu mismo te culpes, puede ser que no seas consciente de tu potencial porque toda tu vida te han dicho que no puedes, que no eres adecuado. Pero al estar frente a frente con otra persona intersexual, es más fácil apreciar su belleza –tú belleza -, la belleza que tiene el ser diferente, diverso. Puedes ver como más allá de que la adversidad le haya destruido, la adversidad le ha impulsado a salir adelante, a levantarse una y otra y otra, y otra vez más. Y puedes ver como eso se refleja en tu propia vida, y como esa persona es ahora un reflejo de ti mismo.

Ahora entiendo la dicha que irradian las parejas de personas intersexuales que he conocido, hace poco viví los mejores días de mi vida al lado de mi pareja, una persona intersexual, con la misma variación que yo, me enseño [nos enseñamos] a ser feliz plenamente, eso si nunca lo había sentido, son muy pocos los momentos felices que he tenido en mi vida, y nunca había conocido la felicidad plena hasta ahora, fue algo abrumador, maravilloso, sanador y transformador. Es una persona que lejos de haberse amargado por las dificultades que se le presentaron en la vida, tiene una gran bondad y una conciencia plena de los que le rodean lo cual me alienta a seguir adelante. El cuerpo intersexual es algo tan hermoso, un reflejo de la diversidad, y de la belleza en todos los sentidos, cuando vi por primera vez su cuerpo me maraville, pensé, como es posible que alguien pueda ser rechazado y sufrir tantas humillaciones por algo tan bello, algo tan perfecto, es el cuerpo más hermoso que he visto en mi vida. Y la sexualidad es increíble, y más tomando en cuenta los traumas que venimos arrastrando. Deberían de dejar en paz los cuerpos intersexuales, y celebrarlos, lo único que esta permitido hacer con un cuerpo intersexual es celebrarlo, solo eso. El ser consciente de esto, me esta ayudando a mi a poco a poco verme reflejada, y a cambiar mi punto de vista sobre mi cuerpo, es difícil, no lo niego, nos han lastimado mucho, nos han dicho muchas cosas malas en nuestra vida, lo se, pero para nada es algo que no se pueda lograr, si se puede, y es maravilloso estar en ese camino. Genuinamente siento que estoy sanando, y por fin me siento como nunca en mi vida: feliz. Y si yo puedo, tú puedes.

A veces tanto te ha golpeado la vida, que tu crees que así funciona todo para ti y comienzas a golpearte tu también, pero es el momento de decir ¡basta ya! Y abrirte a otras oportunidades, permitirte ser feliz, no conformarte con cualquiera, porque tú no eres cualquiera, no conformarte con quien “te acepte” sino con quien le gustes así, con quien celebre tus diferencias, porque son hermosas; y no solo hablo de parejas, también con los amigos, familiares, no tienes que soportar personas que te “acepten” o “toleren”, mucho menos que te humillen y te traten mal, no tienes nada de malo, eres hermoso, tu cuerpo y tus diferencias son hermosas y atractivas, quédate con quien te quiera así tal cual eres y sepa apreciar tu belleza porque eres hermoso, y quien no lo vea, no merece estar contigo. El camino empieza cuando dejas de conformarte con lo que te llega y comienzas a pensar en lo que realmente quieres, ¿Qué tipos de personas quieres a tu lado? O ¿Qué tipo de vida quieres para ti? Mereces ser feliz, ya has pasado por mucho, cuida y consiente ese hermoso cuerpo que tienes, y date la oportunidad de vivir la aventura que es la vida y ser feliz.

Intersexualidad y derechos humanos (artículo en Revista Dfensor de la CDHDF). Por Laura Inter y Eva Alcántara

Intersexualidad y derechos humanos

Por Laura Inter y Eva Alcántara

Articulo en Dfensor 03, revista de Derechos Humanos. Marzo 2015 (CDHDF), páginas 28 a 32

Fuente: http://dfensor.cdhdf.org.mx/DFensor_03_2015_ok.pdf

Dfensor

“Uno de nuestros problemas fundamentales de derechos

humanos no es la existencia de géneros binarios,

sino lo que se hace médicamente para hacer

que nos adecuemos a esas normas.”

Morgan Carpenter, activista intersexual.

***Laura Inter tiene el grado de licenciatura, es activista intersex desde octubre de 2013. Ella creó y administra la página de Facebook y el blog llamados Brújula Intersexual, desde los cuales realiza indispensables labores como informar, generar comunidad, brindar apoyo y asesoría. Eva Alcántara es Profesora-Investigadora en la Universidad Autónoma Metropolitana, unidad Xochimilco, cuenta con varias publicaciones en el tema y en la actualidad se encuentra preparando un libro titulado Llamado Intersexual.

Existe un gran desconocimiento sobre qué es la intersexualidad. Con frecuencia se piensa que se trata de una identidad sexual, no es así. La intersexualidad puede adoptarse como una identidad, pero esto no ocurre siempre. Un amplio porcentaje de personas intersexuales se definen a sí mismas como mujeres o como hombres, en ocasiones como mujeres intersexuales o como hombres intersexuales. También hay quienes prefieren definirse de alguna otra forma o en una tercera categoría. Es importante contemplar esto porque el tema de la identidad ha acaparado durante mucho tiempo la atención, desplazado los problemas centrales que se relacionan con la reiterada violación de derechos humanos que viven las personas intersexuales.

            Aunque la intersexualidad puede o no incluir dilemas de identidad, experiencias de transición o trans o inquietudes relacionadas con la atracción al mismo sexo, la intersexualidad refiere principalmente al cuerpo, a las reacciones sociales y a las intervenciones médicas y jurídicas que lo producen como diferente.

            Algo que sí compartimos las personas intersexuales es la manifestación en el cuerpo de características que usualmente se interpretan fuera de los estándares de lo masculino y de lo femenino. La intersexualidad es efecto de una expresión congénita en donde la información genética prenatal produce diferencias en la conformación de las gónadas, el aparato reproductor, y/o los genitales. Esos componentes suelen ser interpretados como la evidencia natural de la feminidad o de la masculinidad en el cuerpo y esto es un error porque en el ser humano no hay una correspondencia inmediata entre anatomía e identidad. Esto quiere decir que no existen “mujeres naturales”, ni “hombres naturales”. La conformación corporal importa, pero no define en sí misma la identificación como hombre o como mujer.

            Las diferencias corporales en la intersexualidad no son homogéneas, existe gran variedad en los cuerpos intersexuales. Aunque la intersexualidad es una condición de nacimiento, el cuerpo intersexual no siempre se hace evidente al nacer. Algunas veces una persona no descubre que tiene una conformación intersexual sino hasta que alcanza la pubertad, o incluso puede ser que lo descubra en la edad adulta o que esto nunca ocurra.

            En la actualidad, las experiencias de vida de las personas intersexuales se vinculan con reiteradas intervenciones médicas y quirúrgicas. En los últimos 70 años, cuando a una persona se le diagnostica una condición médica asociada a la intersexualidad, el tratamiento médico incluye: frecuentes revisiones a los genitales en presencia de varios médicos; procedimientos quirúrgicos y hormonales para adaptar las formas genitales a los estándares establecidos; alteración irreversible de tejidos y órganos sanos; continuas fotografías del cuerpo o partes de éste sin consentimiento de la persona; extracción de gónadas sin indicios de enfermedad, entre otros. Estas intervenciones se realizan desde que las personas acuden o son llevadas al médico, es decir, se practican en bebés de pocos meses, niñas, niños, adolescentes y jóvenes.

            En sí mismo el cuerpo intersexual no implica una patología, una persona intersexual puede nacer con genitales ambiguos y estar totalmente sana. Aunque existen condiciones asociadas a la intersexualidad que requieren de atención médica para evitar o disminuir repercusiones metabólicas indeseables ó descompensaciones orgánicas; por ejemplo, algunas formas de Hiperplasia Suprarrenal Congénita. Los protocolos médicos de atención incluyen el tratamiento y la intervención del sexo: realización de estudios para apoyar la definición del sexo o reasignarlo; extracción de gónadas y órganos que no se adecuen al sexo asignado; reducción del tamaño del falo, sea este significado como pene o clítoris alargado, creación de “vaginas artificiales”, entre otros. Las intervenciones médicas tienen el objetivo de normalizar la apariencia genital y el cuerpo ambiguo, y comprometen muchas veces los datos de inscripción legal. Existen casos en los que el registro civil de la persona se imposibilita o retarda porque no puede conseguirse un documento de alumbramiento acorde al sexo que el padre, la madre o la persona menor de edad declaran, o porque el certificado de nacimiento es retenido en el hospital.

            El ocultamiento de nuestras historias clínicas y de los procedimientos médicos que nos son realizados es otra situación que ocurre con frecuencia. A pesar de que se recomienda un consentimiento personal e informado de dichas intervenciones médicas irreversibles a quienes se les practicará. Esto ocurre porque se trata de bebés o niñas y niños pequeños, quienes aún no tienen conciencia plena, ni han desarrollado su capacidad de autonomía. Estos procedimientos no solamente violan nuestro derecho a decidir informada y personalmente sobre nuestro propio cuerpo, sino que además producen consecuencias a nivel de nuestra integridad corporal, tales como: dolor crónico, esterilidad o insensibilidad genital. Aunque el objetivo de estas intervenciones es normalizar nuestros cuerpos con el argumento de hacer un bien y disminuir el sufrimiento, la verdad es que esto no ocurre así. Los Principios de Yogyakarta identifican desde 2007 estos procedimientos como formas de abuso médico y el relator especial sobre la tortura de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) llamó en a ponerles fin en su último informe. La Organización Mundial de la Salud publicó en 2014 un documento denominado Eliminating forced, coercive and otherwise involuntary sterilization. An interagency statement, en el que junto con la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para Derechos Humanos, ONU Mujeres, el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida, el Fondo de Población de las Naciones Unidas, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia refieren haber encontrado que las:

“personas intersexuales pueden ser involuntariamente sujetas a los llamados procedimientos de normalización del sexo u otros procedimientos, como infantes o durante su niñez, lo que, en algunos casos, puede resultar en la terminación de la totalidad o parte de su capacidad reproductiva. Infantes nacidos con características sexuales atipicas suelen ser sometidas y sometidos a cirugías cosméticas y otras que no están médicamente indicadas y que son llevadas a cabo en sus órganos reproductivos, sin su consentimiento informado o el de sus madre y padres, y sin tomar en consideración los puntos de vista de las y los niños involucrados. Como resultado, estas y estos niños están siendo sometidos a intervenciones irreversibles que tienen repercusiones a lo largo de su vida en su salud física y mental.

Los procedimientos médicos que pueden resultar en esterilidad algunas veces son justificados por tener beneficios a la salud, incluyendo la reducción del riesgo de cancer. Estos tratamientos que suelen ser recomendados para transexuales e intersexuales, son propuestos sobre la base de una evidencia débil, sin discutir soluciones alternativas para retener la capacidad de procrear. A menudo las madres y los padres consienten la cirugía en nombre de sus niñas y niños intersexuales, incluso en circunstancias en donde falta la información completa.

Se ha recomendado por los organismos de derechos humanos, organizaciones profesionales y organismos éticos que el consentimiento pleno, libre e informado debe estar garantizado en relación con los tratamientos médicos y quirúrgicos para personas intersexuales y, si es posible, las intervenciones médicas invasivas e irreversibles deben ser pospuestas hasta que la y el niño sea suficientemente madura o maduro para tomar una decisión informada, para que puedan participar en la toma de decisiones y dar su consentimiento pleno, libre e informado. También se ha recomendado que las y los profesionales en la salud sean educados y capacitados acerca de la diversidad corporal y sexual y su relación con la diversidad biológica y física, y que los profesionales deben informar adecuadamente a las y los pacientes y a sus madres y padres de las consecuencias de las intervenciones quirúrgicas y otras intervenciones médicas.”

Así, consideramos que lo más importante es lo que piensan las personas intersexuales, aquellas que viven con cuerpos “diferentes”, que “se salen” de lo que la sociedad considera “normal” o “adecuado”. Por ello, a continuación presentamos algunos testimonios de personas nacidas en México y que radican en distintos lugares del país:

“…desde que tenía un año de vida, fui sometida a reiteradas revisiones genitales, dos veces al año, en las que el endocrinólogo tocaba y revisaba mis genitales para ver como se desarrollaban. Estas revisiones innecesarias tuvieron un efecto muy adverso en mi vida pues yo no entendía porque me tenía que bajar los pantalones enfrente de extraños y dejar que me tocaran. […]Todo eso me parecía muy extraño y siempre me incomodó gravemente, sentía que no estaba bien. Recuerdo que hablaban como si yo no estuviera ahí, y aunque yo no entendía todo lo que decían por mi temprana edad, crecí con un sentimiento de ser “inadecuada”, de que algo no estaba bien conmigo aunque no sabía exactamente lo que era. […] Años más tarde, al comenzar mi vida sexual, me di cuenta de lo mucho que afectaron psicológicamente esas revisiones”.

*****

“Primero fue en 2004, recesión de gónadas, me retiraron lo que es un testículo, un pequeño testículo, como una caniquita, que descendió en la parte derecha y el de la izquierda estaba en mi abdomen, esa fue la primera cirugía […] A grandes rasgos me abrieron mi pancita, me quitaron un pedazo de intestino y me lo pusieron entre las piernas y listo, a grandes rasgos eso fue lo que me realizaron […] Las consecuencias fueron que [cinco años después] se me paralizaron los intestinos, me tuvieron que intubar, etc, etc, para echar a andar esos intestinos medios flojos […]”.

*****

“Mi vida ha sido muy compleja […] desde que era chiquita, desde que iba al hospital, aún no sabía porque iba al hospital y ya me habían hecho una operación, la primera operación, porque fueron dos operaciones, una fue para quitarme el clítoris,[…] me lo quitaron completamente, se supone que me dejaron sensibilidad, si la tengo, pero no es como la de las demás personas, o sea creo que la sensibilidad está, pero pues hay que hacer una serie de cosas para que pueda sentir algo, este, y la otra fue que me abrieron la parte de donde está ahora la vagina […]

Él quiso tener relaciones conmigo, yo también accedí […] pero me rasgó, porque yo no lubricaba […] tenía una vagina muy estrecha, no lo sabía y terminé en el hospital, terminé internada. […] venía desangrándome.

[…] siempre estoy enferma de las vías urinarias, me dijeron [en el hospital de adultos] que es por la operación, me incomoda […]”.

*****

“… La doctora me hizo preguntas, algunas de las cuales me incomodaron mucho: ‘¿te sientes bien siendo mujer? ¿alguna vez te has sentido hombre? ¿por qué no te arreglas mas? ¿eres lesbiana? ¿has tenido relaciones sexuales?’ A continuación me dijo que tenía que revisar mis genitales. […]la doctora me dijo que no eran ‘aptos para tener relaciones sexuales’, que me tenían que ‘realizar cirugías’. Además me incomodó que en el consultorio había otro doctor viéndome y tomando notas. Después de que revisaron mis genitales, me dijo que necesitaba que me desnudara totalmente, quería decir no, pero me sentía indefensa y vulnerable, y accedí. Ella revisó mi cuerpo y me dijo que el tratamiento hormonal había hecho que acumulara grasa y que me salieran algunas estrías, que debía cuidarme más, que además tenía más bello corporal del normal y tendría que tomar hormonas para “solucionarlo”. Al escucharla comencé a llorar y entonces me dijo que me vistiera”.

*****

“No entendía, me habían dicho que me iban a operar y yo no sabía, ya cuando salí de la operación me di cuenta de lo que me hicieron, cambió mi vida. Que me arrancaron el pene, bueno si se puede decir así, me pusieron unos dilatadores”.

Es importante mencionar que en México, a diferencia de los países del norte, encontramos a muchas personas que no han sido intervenidas en el hospital y conservan su integridad corporal. Esta información no se encuentra aún descrita, pero pensamos que es importante que se trabaje en su sistematización.

Al respecto podemos decir que:

1) poseer un cuerpo intersexual no limita las experiencias sexuales placenteras; 2) las reacciones de crueldad social se desatan en personas que tienen una percepción limitada de cómo debería ser una mujer o un hombre, una niña o un niño; las personas que reciben mayor violencia son aquellas que —intersexuales o no, intervenidas o no— no son percibidas como “mujeres” o como “hombres” comunes; 3) los pronósticos médicos de infecciones recurrentes, imposibilidad para encontrar pareja ó desarrollo de tumores cancerígenos, no ocurren en la mayoría de las personas adultas que conocemos quienes conservan su integridad corporal; 4) la asistencia médica de las personas intersexuales en edad adulta es escasa y se dificulta por el rechazo de las personas para acudir al médico debido a malas experiencias y a que son tratadas como “especimenes raros”.

Con todo ello nos damos cuenta de que el problema no es la diversidad corporal, sino la crueldad social y el rechazo producto del temor y la incapacidad para aceptar que las diferencias son algo deseable. Corregir esto es algo en lo que todas las personas podemos participar, para así recibir la diferencia desde la amistad y con hospitalidad.

            Las personas intersexuales compartimos con el movimiento lésbico, gay, bisexual, transexual, transgénero y travestista (LGBTTT), y con todos los seres humanos, el anhelo de libertad, libertad para decidir como es que queremos llevar nuestras vidas, a quien queremos amar, como queremos vivir y con quien, libertad para decidir sobre nuestros cuerpos. Exigimos lo mismo que exige cualquier grupo de personas, que en alguna época de la historia ha sido privado injustamente de sus derechos humanos.