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Documental: Hiperplasia Suprarrenal Congénita – Los bebés intersexuales y los genitales ambiguos.

Hiperplasia Suprarrenal Congénita: Los bebés intersexuales y los genitales ambiguos.

Fragmento del documental “Identidad de género: ni rosa ni azul” de National Geographic

Yo intersexual: Mis experiencias de discriminación. Por Carla Nuñez

Yo intersexual: Mis experiencias de discriminación

Por Carla Nuñez (del blog Yo intersexual)

**Texto presentado por Carla Nuñez como parte de la capacitación sobre “Intersexualidad” impartida por Brújula Intersexual al personal de Conapred.

discriminacion

Mi nombre es Carla, escribo un blog sobre mis introspecciones como intersexual llamado “Yo intersexual”, y he participado en el blog Brújula Intersexual con mi historia y algunas reflexiones. El tipo de intersexualidad que tengo es definida médicamente  como Hiperplasia Suprarrenal Congénita con deficiencia de la hormona 21-Hidroxilasa variedad perdedora de sal, y fui tratada la mayor parte del tiempo en el Hospital Infantil Federico Gómez, en la Ciudad de México.

La discriminación y el abuso por los que vivido han sido tantos, que es difícil decidir desde dónde empezar.

Cuando recién había nacido, la que sufrió el autoritarismo de los médicos fue mi madre, a ella le negaron el derecho de abrazar a su bebé y llevarlo a su casa con el pretexto de que necesitaban estudiarme.

Una vez que me operaron a los 11 meses, lo pudieron haber dejado así, el clítoris ya había sido cortado, pero los doctores siguieron avanzando en sus métodos y protocolos, la intensa actividad que viví en el hospital de los 9 a los 19 años fue una auténtica pesadilla, primero una vaginoplastia y dos meses de hospitalización, después las molestas dilataciones que consistían en insertar tubos de metal de diferentes calibres en mi recién creada vagina, o bien algún médico o médicos introducían de manera continua y reiterada un dedo, y luego dos, y luego tres, para que de todas formas no funcionara y hubiera que realizar una tercera operación, una ampliación vaginal, recuerdo que en la segunda operación me hicieron un enema porque me dijeron que tomarían tejido de mi intestino para la construcción de mi vagina, finalmente no lo hicieron por suerte para mí, porque ahora estoy consciente que ese procedimiento es muy peligroso y tiene implícitas muchas complicaciones reales a la salud.

En la tercera y última operación mientras estaba hospitalizada se me había tapado la venoclisis y una enfermera en lugar de sacar la aguja y hacer una curación, se concretó a bombear el coágulo de sangre que finalmente se incorporó al torrente sanguíneo por la acción de la fuerza, con mucha sangre, una mano morada y adolorida como por una semana, cuando mi madre quiso hacer una reclamación a los doctores por lo que me hizo la enfermera, entonces fue reprendida e insultada por el médico arrogante, que ni siquiera era uno de mis médicos sino simplemente uno encargado de los niños hospitalizados. También me amenazaban de quitarme las glándulas suprarrenales si no me tomaba la medicina, pero yo siempre la tomaba y nunca se concluyó porque mi menstruación era tan irregular si es que tomaba la medicina.

Ya de adulta la forma en que soy tratada por las personas es de menosprecio, como maestra mis alumnos cuestionaban mi autoridad solo me miraban incansablemente con sus ojos fijamente puestos en mi cara sin acatar mis órdenes, o bien bromas o recados sobre el hirsutismo puestos en el pizarrón, incluso violencia psicológica, una vez estaban cerca de mí murmurando que me iban a bajar los calzones entre varios para ver lo que era, tuve muchas experiencias negativas como maestra de adolescentes por lo que decidí buscar otro camino profesional.

Por otro lado en el ámbito familiar la principal fuente de violencia es de parte de mi hermano, que me mira con fijación y se ríe cuando me ve, cuando está borracho me ataca y me dice que soy un fenómeno, que nunca lograré ser una mujer (y no es quiera tampoco, pero duele que la propia sangre trate de inferiorizar así a uno).

Cuando me decidí a afrontar mi naturaleza ambigua empecé a cubrir mis rasgos femeninos, corte mi cabello y comencé a usar ropa suelta tras de una crisis de identidad, una vez al acudir a la dentista me hizo muchas preguntas sobre mi salud y no supe decir más que la verdad, y al saber que poseo un pseudohermafroditismo, la dentista se rehusaba a atenderme siempre pedía a sus amigos que me atendieran por ella, hizo que pagara un equipo de exploración y me lo quitó para usarlo con otro paciente, después de como cuatro meses de retraso finalmente me atendió, pero tuve que amenazarla con reportarla con la dirección. Por otro lado mis vecinos dejaron de saludarme de manera sistemática, hasta parece que se pusieron de acuerdo, solo por tener cabello corto. Me siento tan cansada del pensamiento binario que quisiera estallar y desaparecer.

No sé si sea por mi cara o mi cuerpo ambiguo o por mi ropa pobre, pero en general siento que la gente tiende a tratarme como alguien inferior, me ignoran, me minimizan, desacreditan la importancia de mis ideas. En general cuando no estoy en mi casa en la compañía de mi madre, siento que esta sociedad me anula, me ha cortado las alas, las ganas de luchar y seguir adelante, mis deseos, mis ambiciones, mi autoconfianza, a veces siento ganas de volver a tomarme los anti-andrógenos, los estrógenos, la prednisona y la dexametasona, para volver a sentir y creer que soy una mujer como cualquier otra y sentir confianza, y poder tener un trabajo, pero sé que las medicinas me han producido descalcificación, además odio menstruar, y entonces tengo que decidir entre disipar cualquier sospecha de androgenización o evitar la descalcificación.

Carta a los padres de niñas* con Hiperplasia Suprarrenal Congénita y genitales ambiguos. Por Laura Inter

Carta a los padres de niñas* con Hiperplasia Suprarrenal Congénita y genitales ambiguos

Por Laura Inter

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Es común que los médicos digan a los padres y a las madres de niñas con Hiperplasia Suprarrenal Congénita (HSC) y cromosomas XX que sus hijas nacieron con una “malformación genital”, que nacieron con genitales ambiguos que deben ser corregidos o de lo contrario sufrirán infecciones, dolores u otros problemas relacionados con el flujo menstrual, además les dicen que por tener un cuerpo diferente sufrirán rechazo en la escuela y otros problemas sociales.

Yo tengo un cuerpo como ese que les describen los médicos y lo primero que quiero decir es que los genitales ambiguos no son una malformación. Sus hijas simplemente nacieron con rasgos intersexuales, son mujeres con cuerpos distintos que varían del promedio, pero NO son, NO somos mujeres malformadas.

No es una malformación porque las formas genitales dependen de la testosterona durante la gestación, todos los fetos sean XX o XY en algún momento de la gestación tienen las mismas formas genitales. Cuando un feto es expuesto a niveles “bajos” de testosterona se queda con formas genitales típicamente femeninos; en cambio, si el feto es expuesto a niveles “altos” de testosterona sus genitales irán tomando —por decirlo de alguna manera— apariencia masculina. Cuando en este proceso se quedan en un estado intermedio, los médicos dicen que los bebés nacen con genitales ambiguos. Como pueden ver nada se ha formando mal, no es una malformación porque es parte de un proceso natural que depende de los niveles de testosterona, simplemente eso.

Ahora, no se conoce si TODAS las personas que nacen con genitales ambiguos van a tener —en algún momento de sus vidas­— problemas de salud relacionados con sus genitales; lo que sí puedo asegurar es que en México, y en otros lugares de Latinoamérica, conozco a muchas personas con genitales ambiguos no intervenidos quirúrgicamente, que son adultas y están sanas, que no han  tenido problemas de salud relacionados con sus genitales, ni dolores, ni problemas con el flujo menstrual, ni infecciones. Entre esas personas estoy yo.

Claro, no les puedo asegurar que todas las personas que nacen con genitales ambiguos estarán sanas de sus genitales durante toda su vida, al igual que tampoco puedo asegurar que las personas con genitales típicamente femeninos o masculinos también estén sanas de sus genitales durante todas sus vidas. Tampoco los médicos les pueden asegurar que todas las personas sometidas a cirugía genital estan sanas de sus genitales, de hecho la evidencia tiende a señalar lo contrario; conozco a muchas personas que fueron sometidas a cirugías genitales, en particular a clitoridectomias y vaginoplastias, que tienen muchos problemas de salud debido a esto. Es difícil concluir algo definitivo pues desafortunadamente no hay estudios de seguimiento en personas adultas que nacieron con genitales ambiguos, así que los médicos no les pueden asegurar el resultado que a largo plazo tendrá su intervención.

No creo que sea adecuado que se intervenga el cuerpo sano de un bebé. Obviamente si se presentan problemas en los genitales, sean típicamente femeninos, típicamente masculinos o ambiguos, entonces es recomendable la intervención médica dirigida a reestablecer el estado de salud, pero no es algo coherente intervenir sólo por adecuar la apariencia de unos genitales  que están completamente sanos.

Las cirugías no sólo pueden causar daño psicológico, también tienen repercusiones físicas. Una reducción del clitoris puede dejar sin sensibilidad a tu pequeña o reducir significativamente su sensibilidad. Una vaginoplastia no es cualquier cosa, es un procedimiento mayor en el cuerpo de una pequeña niña; además, después de la vaginoplastia a ella le tendrán que realizar dilataciones, esto quiere decir que se tendrán que introducir dilatadores en el orificio que le crearon, los introducirá el doctor, una enfermera o puede ser que hasta te propongan que tú lo hagas, he conocido a personas a quienes esto le provocó un daño psicológico similar al de una violación.

A diferencia de los doctores que tratan a tu pequeña, para mí tu pequeña tiene un cuerpo perfecto. Sí el problema es el rechazo social, pues ¿no te parece más sensato generar acciones para hacer de esta sociedad una más tolerante en lugar de modificar irreversiblemente el cuerpecito de tu pequeña? Además puedes educar a tu hija para que acepte su cuerpo tal cual es, no a que cada que la sociedad le critique su físico corra con un cirujano. Si ella quiere operarse que ella lo decida cuando sea mayor, informándose primero, valorando las posibles consecuencias. En los grupos de apoyo para familiares y personas con HSC, con tristeza he encontrado que muchos padres quieren realizar cirugías a sus pequeñas para evitar críticas de parte de sus familiares o, incluso, de parte del personal de la guardería, pero ten en cuenta que la gente siempre criticara todo y no le puedes estar dando gusto a nadie, y menos a través de cirujanos y en un pequeño bebé que está a tu cuidado. Una cirugía no resolverá ningún problema, ni hará de tu pequeña alguien “normal”, sencillamente porque tu hija no tiene nada anormal en ella, es perfecta como es, hermosa, quiérela tal cual es y enséñale a aceptarse y quererse como es, porque no hay nada malo con su cuerpo. Estas cirugías no son médicamente necesarias, son “cosméticas”, y así lo pongo entre comillas, porque el cuerpo de tu hija ya es cosmético como esta, es hermoso, no le falta ni sobra nada.

Además no sabes que identidad de género tendrá cuando sea mayor, eso es algo que no puede conocerse con anticipación en ningún ser humano. Tu hija puede sentirse mujer, pero también conozco personas con HSC y cromosomas XX que se sienten niños (aproximadamente un 20 o 30 por ciento, según lo que he podido observar), las hayan operado o no. Tampoco puedes anticipar  que preferencia sexual va a tener, puede que sea homosexual, bisexual o heterosexual. También he encontrado que muchos padres comentan que realizan estos procedimientos en sus pequeñas para que sean capaces de conseguir una pareja en el futuro, para evitarles rechazo de sus posibles parejas, pero, independientemente de la preferencia sexual que vaya a tener tú hija, la persona con quien esté, la tiene que querer tal cual es, y si no, ¿para qué quiere a una persona prejuiciosa y machista a su lado? ¿para qué quiere a alguien que solo la amará si modifica su cuerpo a través de una cirugía? La cirugía es irreversible y solo a tu hija pertenece la decisión de modificar su cuerpo si así lo desea, con pleno conocimiento de las consecuencias que puedan tener estos procedimientos.

Sé, por los testimonios que he escuchado de algunas personas con HSC, que las cirugías pueden causar diversas consecuencias negativas como: problemas en la micción, insensibilidad, cicatrices, dolor al tener relaciones sexuales (coito), problemas con el flujo menstrual, algunas personas sufren trauma psicológico debido a las frecuentes revisiones genitales (a veces le llaman a varios médicos para que vean el cuerpecito desnudo de tu pequeña, y esto es algo que, generalmente, sucede durante muchos años), y pueden sufrir otros traumas debido a las dilataciones vaginales que le realizarán los médicos, enfermeras o tú. Además de los riesgos obvios que toda persona corre al verse expuesta a la anestesia y las cirugías en general.

Siempre lo más sensato es enseñar a tu hija a quererse tal cual es y esperar a que ella de mayor tome las decisiones que ella crea pertinentes sobre su propio cuerpo, porque es SU cuerpo, NO es TUYO ni de los médicos, y mientras su salud no corra riesgo no le tienen porque modificar irreversiblemente nada.

Yo tengo un cuerpo como el de tu hija, con genitales ambiguos (clítoris más grande de lo que los médicos arbitrariamente consideran “normal” y un conducto urogenital –la vagina y la uretra desembocan en el mismo conducto-), a pesar de lo que dicen los médicos, no tengo ningún problema de salud relacionado a mis genitales, no tengo dolores, ni infecciones recurrentes, ni problemas relacionados al flujo menstrual, y disfruto de la sexualidad sin problemas, recuerda que no todo en la sexualidad es penetración se puede disfrutar de muchas maneras. Tampoco tengo problemas sociales por tener genitales diferentes porque, afortunadamente, no vamos desnudos por la vida. Tengo 33 años y me siento feliz con quien soy y con el cuerpo que tengo. Si en algún momento tuve problemas fue por el humillante trato que me dieron los doctores, su lenguaje denigrante para referirse a mi cuerpo y la ignorancia de mis padres.

Recuerda que una cosa es el tratamiento para la HSC, y otra cosa es que tu hija tenga diferencias genitales, el tratamiento para la HSC es importante, es importante que tome sus medicamentos si así lo necesita para estar saludable, pero los genitales diferentes, en la gran mayoría de los casos, no implican problemas de salud.

A grandes rasgos la HSC se da cuando las glándulas suprarrenales producen menos cortisol del que el cuerpo necesita, por eso es que los médicos recetan cortisol (la forma de cortisol que a mí me recetaron era Meticorten), la dosis varía de persona a persona, algunos necesitan dosis pequeñas, otros más altas, algunos solo lo toman durante una parte de su vida, otros durante toda su vida, y he conocido algunas personas con HSC que nunca tomaron cortisol en toda su vida y están saludables, así que depende de la persona y del tipo de HSC que tenga (perdedora de sal o no perdedora de sal, y aun dentro de estas dos la influencia que puede tener en la salud varía de persona a persona). Es importante mencionar que se tiene que tener cuidado con las dosis de cortisol que se administran, ya que he encontrado que muchas veces el médico receta una dosis alta de cortisol para la persona, lo que le puede ocasionar Síndrome de Cushing (que es cuando el cuerpo se ve expuesto a más cortisol del que necesita). El médico siempre tiene que empezar con la dosis mínima de cortisol, y si no es suficiente ir aumentando la dosis, esto para evitar ese síndrome a sus hijas. El Síndrome de Cushing no es propio de la HSC, y generalmente da por mal manejo médico o por una mala administración de las dosis de cortisol.

Como conclusión, quiero decirles que las niñas con HSC no necesitan cirugías, necesitan padres amorosos, necesitan apoyo e información, necesitan padres que no se avergüencen de sus cuerpos y que las amen y las enseñen a amarse como son. Necesitan conocer y reunirse con personas que cuentan con cuerpos similares, con personas que pasan por lo mismo.

Si deseas ayuda psicológica puedo apoyarte, puedo escucharte, puedo ponerte en contacto con personas y reales profesionales que puedan ayudarte, que traten con respeto a tu pequeña y que no tengan que estarla examinando y tocando, antes de tomar una decisión tan importante, date la oportunidad de ponerte en contacto con nosotros, la puerta sigue abierta, para ti y para todos los padres que estén dispuestos a ofrecer a sus pequeñas una oportunidad de amarse como son.

Quien así lo desee, puede ponerse en contacto conmigo a través del correo electrónico: intersexualmexico@gmail.com

Recuerda que no estás sola. Y tu pequeña tampoco lo estará.

*Para efectos de esta carta utilicé la palabra “niñas” para referirme a las personas con HSC y cromosomas XX, esto simplemente para facilitar la lectura a los padres, pero consciente del hecho de que no todas estas personas se identifican con el género femenino.

Así se siente descubrir que eres intersexual cuando eres adolescente. Entrevistas por Kristina Marusic de MTV

Así se siente descubrir que eres intersexual cuando eres adolescente

Entrevistas por Kristina Marusic de MTV

Fecha de publicación: 26 de octubre de 2015

Traducción de Laura Inter del artículo “This Is What It’s Like To Discover You’re Intersex As A Teen” por Kristina Marusic

Fuente: http://www.mtv.com/news/2356853/discover-intersex-teen-awareness-day/

Dos personas intersexuales de veintitantos años, compartieron sus historias con MTV News en honor del Día de la Visibilidad Intersexual.

El año pasado cuando Lauren, el personaje favorito de todos de la chica-mandona-rubia-mala de la serie de televisión “Faking It” de MTV, reveló que era intersexual, muchas personas se sintieron confundidas. Afortunadamente, Bailey De Young, la actriz que interpreta a Lauren, se asoció con la increíble Emily Quinn – que es intersexual, y fue consultada sobre al personaje de Lauren para el show- para dejar las cosas claras en un video.

“Nacer con una condición intersexual es casi tan común como nacer pelirrojo,” Quinn reveló en el video. Ambas pasaron a explicar otros hechos acerca de ser intersexual – como que existen más de 30 variaciones intersexuales diferentes (la “intersexualidad” es un término paraguas), que algunas veces los doctores pueden decir que alguien es intersexual y otras no pueden, y que las personas pueden descubrir que tienen una variación intersexual a cualquier edad.

Hoy (26 de octubre) es el Día de la Visibilidad Intersexual, y para celebrarlo, MTV News contactó con Axel Keating de 22 años y Ali von Klan de 26 años, dos fabulosos activistas intersexuales, quienes descubrieron que eran intersexuales cuando eran adolescentes. Ahora, ambos están orgullosos de trabajar con Inter/Act, una organización dirigida por jóvenes intersexuales. Estas son sus historias.4

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El sexo no es binario. Existe como un espectro de muchos tipos diferentes de cuerpos y características sexuales. Axel Keating

MTV: ¿Cuándo te enteraste que eras intersexual?

Keating: Descubrí que soy intersexual a los 19 años de edad, lo cual es un poco más tarde de cuando la mayoría de las personas descubren que son intersexuales.

También me identifico como trans, así que me estaba realizando exámenes de sangre para poder comenzar con la terapia hormonal. Uno de los descubrimientos fue que mis niveles hormonales no estaban en el rango de los de una “mujer” típica. Siguieron haciendo más pruebas y les tomó cerca de dos años darse cuenta que tengo Hiperplasia Suprarrenal Congénita (HSC). La HSC influye en la manera en que la glándula adrenal crea cortisol, lo que puede ser potencialmente mortal en algunas formas de HSC, si esta no es monitoreada, y puede influir en el tamaño y apariencia de los genitales. Me dijeron de que se trataba y que significaba esto en relación a mi cuerpo y mis hormonas.

Fui con algunos ginecólogos y eventualmente descubrí que, probablemente, había sufrido algún procedimiento médico contra mis genitales cuando era unx niñx, sin mi consentimiento.

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En ese momento, en la adolescencia, me sentía muy confundida por esta información. Me sentía sola. Ali Von Klan

Von Klan: No vi a ningún médico en relación a mi diferencia en el desarrollo sexual, hasta que tenía 16 años, cuando la razón principal para ir al doctor era la ausencia de un periodo menstrual. Tenía algunas de las características sexuales secundarias de un cuerpo típicamente femenino. Tenía vello corporal y acné. Pero casi no se había desarrollado tejido mamario. También era muy atlética… así que me miraba al espejo y no veía una forma muy femenina, y todo esto combinado hizo que sintiera mucha ansiedad acerca de lo que el doctor diría cuando fuera a verlo.

Me hicieron una prueba de sangre y una resonancia magnética de mi región pélvica. Y luego, una semana después, mi padre recibió una desconcertante llamada telefónica. Un doctor o una enfermera hablaron con él por teléfono, y el recuerda que le dijeron que debería haber algo mal con los resultados, ya que revelaban que yo era cromosómicamente masculino.

Fui a una segunda cita con un endocrinólogo, donde se me dijo la verdad acerca de mi cuerpo – descubrí que tenía el Síndrome de Swyer. Descubrí que tenía cromosomas XY, y que aunque mi cuerpo se desarrolló fenotípicamente femenino – tenía un útero, trompas de Falopio, canal vaginal, y vulva – no había desarrollado ovarios, así que no podía desarrollar óvulos.

Lo que esta cita realmente me hizo sentir, como alguien de 16 años de edad, fue realmente molesta, pensaba que nunca iba a tener un periodo menstrual y nunca podría ser capaz de tener hijos – lo que al final resultó no ser verdad, ya que con la modulación hormonal puedo menstruar, y, potencialmente, podría tener un hijo algún día – pero en ese entonces, sentía mucho dolor y tristeza, debido a esa falta de feminidad típica.

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Honestamente, tenía miedo de la palabra intersexual. Tenía miedo de lo que significaría el decirle a alguien que yo era intersexual. Ali von Klan / Interface Project

MTV: ¿Cómo fue la reacción de tu familia?

Keating: Nunca escuché acerca de esto mientras crecía – nadie nunca habló sobre esto. Así que ese verano, regresé a casa y hablé con mi mamá acerca de esto. Le pregunté, “¿Alguna vez has escuchado de esta cosa? ¿Alguna vez has escuchado de las personas intersexuales? ¿Alguna vez has escuchado de esta variación intersexual?” Y ella dijo que nunca había escuchado de esto antes.

Pero entonces, comencé a utilizar un lenguaje más vago, ‘¿Alguna vez has escuchado de cosas como “diferencias sexuales?’ ‘¿Alguna vez has escuchado de un sexo que no sea estrictamente considerado “masculino” o “femenino”?’ Y, finalmente, después de hablarlo por un rato, recordó que cuando yo nací, los doctores no estaban realmente seguros de mi sexo. Y comenzó a conectar los puntos.

Recordó que los doctores habían sugerido una cirugía para “corregir” lo que ellos llamaron un “trastorno”, que los doctores dijeron que había ocurrido en el útero en lo que respecta a mi sexo, y ella pensó que era solo una corrección de algo que pudiera estar un poco “mal.” Tenía cerca de 50 años cuando me tuvo, así que siempre había estado preocupada de que algo fuera a estar mal conmigo. Solo quería que los doctores se aseguraran que yo estaría bien. Pero los doctores usaron lenguaje impreciso, como “diferencia” o “trastorno” para convencerla de dar su consentimiento a esta cirugía.

Sin embargo, nada estaba mal conmigo. Tengo una variación natural del sexo. Solo usaron ese lenguaje con la finalidad de hacer que encajara en el imaginario del binario de sexo, pensando que eso sería lo mejor para mí. Pero eso en realidad me ha hecho mucho daño, y también a muchas otras personas.

Y entonces, todo tuvo sentido – todas las cosas que parecían un poco fuera de lugar en mi cuerpo, en especial el dolor alrededor de los lugares donde me realizaron la cirugía – en mis genitales; tenía sentido el porqué tenía mucho dolor y sensibilidad alrededor de esos lugares y porqué tenía mucho vello corporal y una pubertad precoz.

Me tomó tiempo el lidiar con el enojo y la frustración de que ninguno de mis doctores, durante toda mi vida, nunca me hubieran dicho nada acerca de esto. También sentí enojo hacia mis padres por un tiempo. Eventualmente, fui capaz de perdonar a mi mamá, y entender que esto fue algo de tampoco le hablaron, y los doctores se lo ocultaron a ella también. No fueron realmente honestos con ella en lo relacionado a su hijx.

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No necesitamos ser corregidxs. No hay nada malo con nosotrxs. Axel Keating/MTV

Von Klan: Mis padres se divorciaron cuando tenía 2 años de edad. Vivía con mi papá en ese entonces, así que mi papá estuvo ahí para mí, y fue realmente genial. Hizo todas las preguntas correctas.

Mis doctores le dijeron a mis padres todo lo que necesitaban saber. De lo que carecí y puede ser que mis padres carecieran también, fue de contactos de grupos de apoyo de personas intersexuales, que probablemente hubieran explicado mejores maneras de apoyar a una chica de 16 años de edad con Síndrome de Swyer. Mi papá tenía realmente buenas intenciones al preguntarme como me sentía, pero mi respuesta automática siempre fue, “Bien”, como la mayoría de los adolescentes. Realmente, me tomó mucho tiempo encontrar una comunidad y el sistema de apoyo que necesitaba.

MTV: ¿Le dijiste a alguno de tus amigos que eras intersexual cuando te enteraste?

Keating: Salí del closet como bisexual cuando estaba en sexto grado, y salí a la luz como trans cuando tenía 14 años, y luego salí a la luz como queer un tiempo después en la preparatoria. Así que ya tenía mucha experiencia saliendo del closet con amigos y familiares, y ya era parte de las comunidades queer y trans.

Así que cuando descubrí que yo era intersexual, fue como, “Ok, entonces esta es otra identidad que asumiré.” Y personalmente la incorporé como una identidad desde el principio. Intersexual es mi identidad de sexo.

Recuerdo que fui al baño, y llamé a mi pareja de ese entonces y le dije que me habían dicho que era intersexual, y que no estaba seguro de lo que eso significaba para mí. Él se portó genial al escuchar la noticia… Comencé a salir con otra persona hace aproximadamente un año, y le dije que era intersexual justo cuando comenzábamos a salir, le dije que ser intersexual significaba para mí mi identidad y mi cuerpo, y esto es muy liberador, ya que podemos hablar de lo que sea.

… También he sido muy afortunado de tener una comunidad que me apoya. Trabajo en un centro de estudiantes LGBTQ, así que todos a mí alrededor son queer o trans o aliados, y aceptan bastante bien que yo sea intersexual. Puede ser que hagan algunas preguntas de lo que significa la intersexualidad, o de lo que significa para ti, pero todos han sido muy abiertos y han estado dispuestos a aprender sobre las identidades y los problemas de las personas intersexuales.

Von Klan: Justo después de que me diagnosticaran, tuve un ataque de pánico en medio de un partido de basquetbol que paralizó mi habilidad para jugar. Fue cuatro días después de que me enteré. Fue un juego intenso y yo era la jugadora estrella de la defensa. Y en medio del partido de basquetbol, solo me desmoroné y comencé a sollozar.

Mi entrenador era tan genial – fue una figura paterna tan linda, en quien me podía apoyar, me brindó su apoyo – En realidad no le dije que era lo que estaba mal, pero se mostró tan comprensivo que aún me hace sentir mejor.

Le dije a unos pocos amigos cercanos acerca de mis cromosomas XY, y les compartí que nunca había tenido un periodo menstrual y que pensaba que nunca iba a tener hijos a causa de eso, pero en ese momento no sabía que intersexual era una identidad.

MTV: ¿Qué pueden hacer las personas para ser buenos amigos de alguien que resulte ser intersexual?

Keating: Puedes hacer más investigación por tu cuenta sobre las identidades intersexuales, para que entiendas mejor lo que significa, y entonces puedas concientizar acerca de eso, comenzando conversaciones cuando surja el tema en lugares como la escuela.

Ser inclusivo es muy importante, y debido a que trabajo en muchos espacios queer, quiero que mi identidad intersexual también se incluya y sea bienvenida mediante el uso de acrónimos como LGBTQI o LGBTQIA. Sé que no todxs quieren esto, pero para mí, es realmente importante.

Todos son diferentes, y tienen diferentes preferencias alrededor de la terminología, así que también es muy importante hablar con un amigx intersexual acerca de como se ve a si mismo – y que terminología preferiría usar, si como hombre intersexual, mujer intersexual, persona intersexual no binaria, persona que resulta ser intersexual. Es importante no asumir que el ser intersexual influirá en todos los otros aspectos de su vida o identidades.

Von Klan: Pienso que es importante saber que no todas las personas que tienen una variación intersexual, se identifican como intersexuales. También se pueden identificar como hombres y como mujeres – solo pregunta, y trata de no encasillar a las personas, o hacer suposiciones acerca de la sexualidad o identidad de género de alguien solo porque revelen que su sexo biológico es intersexual. Toma en cuenta que hay una amplia gama de experiencias humanas y cuerpos.

Siempre puedes estar ahí para un amigo, preguntando como está, y si tiene una próxima cita con el doctor, tal vez enviándole un mensaje preguntando si quiere hablar de eso, o acerca de lo que sea que esté sucediendo en su casa o en sus relaciones de pareja. Solo muéstrale que te interesa y ten empatía.

Puede ser que no sepas lo que se siente que te den un diagnóstico de una variación intersexual, pero probablemente si sabes lo que se siente tener un secreto que es difícil de compartir.

 

Para más historias e información acerca de jóvenes intersexuales, visita InterActYouth.org

Como descubrí que soy intersexual. Por Olga, mujer intersexual española (HSC)

Como descubrí que soy intersexual

Por Olga

Olga

Esta soy yo.

Fotografia propiedad de Aglowen

Fotografía proporcionada por Olga

Nací hace 24 años, en un pueblecito del norte de España. Los doctores cortaron mi cordón umbilical y dijeron a mis padres que habían tenido una niña (la segunda, tengo un hermano mayor), pero también notaron lo que ellos llamaron una pequeña “malformación” genital. Sospechaban que podía tener alguna enfermedad, pero no estaban seguros, por lo que me dejaron unos días separada de mis padres, para ver si me ocurría algo más. Y ese “algo más” llegó, a los pocos días de nacer, mi madre se encontró a su bebé con el cuerpo lleno de cables, y el suave y fino pelo con el que vine al mundo, afeitado. Me había deshidratado. Fue entonces cuando me trasladaron a Madrid (tengo familia allí), donde me hicieron más pruebas, entre ellas un cariograma, y el diagnóstico llegó: niña XX con Hiperplasia Suprarrenal Congénita (forma perdedora de sal) y genitales ambiguos. Me medicaron, advirtiendo a mis padres que alguna que otra vez podría volver a deshidratarme, pero que aparte de eso sería una niña sana y normal. Las cirugías llegarían más adelante.

A los 3 años tuve que ser operada de una hernia, y de paso, los doctores aprovecharon para hacerme la clitoridectomía. Mis padres dieron el consentimiento, les aseguraron que yo no perdería sensibilidad, y que sería lo mejor para mí en el futuro. Mi madre, que siempre tuvo muchos complejos con su cuerpo (ella aparentemente no presenta ningún problema de salud, pero sí que tiene el cuerpo atlético y musculoso, y tiene más vello del considerado “normal”…puede que simplemente tenga la testosterona en niveles considerados altos para una mujer típica), así que no quería que me pasará lo mismo. Además, tuve una tía abuela con diferenciación de género, aunque nunca se supo exactamente que tenía, eran otros tiempos.

Y fui creciendo ingenua a todo esto. Siempre fui muy masculina, no me gustaba nada llevar faldas, jugaba al fútbol, a los muñecos…mis padres siempre respetaron mis gustos y nunca me presionaron en nada, aunque también he de decir que ellos siempre han trabajado mucho, y aunque les quiero muchísimo y tengo muy buena relación con ambos, nunca tuvimos mucha comunicación. También hay que añadir que mi hermano mayor entró en la adolescencia (tenemos una diferencia de edad considerable), la cual fue muy problemática. Eso me hizo algo introvertida para estos temas, nunca les pregunté nada acerca de mi “problema”, aunque todos los años íbamos a Madrid a hacerme análisis, para mi eran viajes felices en los que veía a mi familia y donde, a cambio de hacerme análisis de sangre y ser valiente y no llorar, siempre me regalaban un juguete. En el colegio las cosas también iban bien, fui una niña muy inteligente, me gustaba aprender, y también bastante extrovertida, siempre tuve amigos, tanto chicos como chicas. Entonces llegó uno de los periodos más difíciles de la vida de toda persona: la temida adolescencia, con sus cambios hormonales, sus “nadie me entiende”…imagínense para un intersex.

La primera vez que me enteré que algo “raro” pasaba fue cuando, en una clase de ciencias, hablando sobre la pubertad, me enteré de que las mujeres “normales” tienen tres orificios (uretra, vagina y ano), mientras que yo solo tenía dos (la uretra y el ano). Sin embargo, como ya dije yo era muy cerrada para estos temas y nunca pregunté nada. A esto le sumamos que a mis 11 años diagnosticaron a mi hermano de esquizofrenia, lo que hizo que me distanciara de él. Mis padres sobrellevaban como podían el negocio y el tema de mi hermano…y yo parecía siempre muy feliz, nunca me hicieron preguntas de si me gustaban los chicos o las chicas, cosa que la verdad agradecí. Con mis amigos sí que hubo los típicos ¿Quién te gusta? Pero recuerdo que yo siempre respondía que no me gustaba nadie, o bien algún chico mayor… ¿Pero, quien me gustaba en realidad?

Pues la verdad, ni lo tenía muy claro en aquella época, ni lo tengo muy claro ahora. Recuerdo fijarme en algunos chicos de mi clase, y como digo algún chico mayor, que me atraían físicamente, aunque no recuerdo excitarme. También recuerdo fijarme en chicas, aunque nunca se lo conté a nadie hasta más tarde, pero tampoco recuerdo excitarme con ellas. Puede que sea porque mi testosterona estaba baja. Al día de hoy, sí que siento más atracción física por las mujeres que por los hombres, aunque me veo más como pareja de un hombre. Y, aunque soy muy sociable y no me resulta nada difícil encontrar chicos (ni chicas), sí que me cuesta intimar, pocas personas me gustan como pareja y, al día de hoy, nunca me he enamorado. Puede que esto sea debido a problemas psicológicos, también a mi carácter viajero…no lo sé, de momento soy joven y no me preocupa mucho encontrar pareja estable, pero sí que me vendría bien, sobre todo en el plano sexual.

Pese a todo, a los 14 años tomé una decisión, dejaría de vestir en chándal como había hecho siempre y empezaría a vestir como una chica. Siempre me gustó llevar el pelo largo (recuerdo que un familiar peluquero me lo dejó cortito y se me escaparon las lágrimas cuando me vi al espejo), y aunque no era guapísima, empecé a “liarme” con algunos chicos. Sin embargo, aún no me había operado, y como mi cuerpo no podía tener coito con un hombre, ya que la uretra y la vagina estaban en un mismo orificio, me llevaba a pensar (erróneamente) que no podía tener sexo.

Mi desarrollo fue tardío, pero yo pensaba que era algo normal, había chicas en mi clase que ya estaban desarrolladas, pero otras que no. De hecho, cuando tuve la regla (a los 15 años y muy poquita cantidad) todavía había una chica en mi clase que no la tenía. Pero aparte de eso, no tuve ningún otro cambio, ni femenino, ni masculino. Mi cuerpo es atlético y mis senos no crecían, y tenía bastante vello y acné, incluso desde más pequeña, pero mi voz es aguda, mi altura es normal para una chica,

En una de las visitas al doctor, este me pregunto que me gustaba, las chicas o los chicos. Estaba pasando por una época “rebelde”, y no me gustaban ese tipo de preguntas, por lo que le contesté lo que me parecía obvio, los chicos. Y ahí me habló sobre la vaginoplastia, a la que di mi consentimiento. Como mis senos no crecían, acordamos hacer una mamoplastia también. Así que entré al quirófano por segunda vez.

La operación salió bien, pero el problema llegó a la hora de hacer las dilataciones. Me dolía mucho, no estaba preparada para ello, así que el doctor dijo que lo mejor era que no hiciera nada. Volví a casa con pecho, pero sin una vagina “funcional”. Empecé la universidad, olvidándome un poco de todo este tema. Todo seguía como siempre, hice nuevos amigos, conocí más chicos, pero nunca llegamos a nada. En ese momento de mi vida pensé que era asexual. Era “feliz”, pero no del todo, las personas necesitamos amor, y yo creía que ese amor no llegaría sino podía tener sexo. Así que me operé por tercera vez, está vez haciendo las dilataciones pertinentes. Al principio fueron dolorosas, con el tiempo me fui acostumbrando, pero nunca, jamás han sido placenteras. Como tampoco lo fue el sexo. Es ahí donde me empecé a preocupar, había pasado por tanto, ¿para eso? Y a partir de esto también me empecé a interesar más por la Hiperplasia Suprarrenal Congénita (HSC), y en definitiva, por mí misma.

Empecé a buscar información en internet, ahí supe que al un gran porcentaje de las chicas como yo son lesbianas y/o bisexuales, con lo que por fin me quité los prejuicios y decidí que probaría con una mujer. También me mudé a Londres, donde conocí gente de todo tipo, raza, religión, cultura, orientación sexual…que hicieron que cambiara mi forma de ver la vida, aprendí a no juzgar a nadie, a aceptarme y estar orgullosa de mi misma, cosa que en mi pueblo no podía hacer. Allí tuve muchas experiencias de todo tipo, pasé los mejores años de mi vida…pero aun así, sigo sin ver al sexo como el mayor placer de todos. No sé si es la falta de sensibilidad por las cirugías, si es un problema psicológico, o un poco de cada uno. Es por eso que comenzó mi búsqueda de nuevo, ahora que se inglés, se abrió ante mí un mundo nuevo de información. Descubrí lo que es ser intersexual (¿irónico verdad? Ser algo y no saber que lo eres hasta pasados los 20 años), descubrí que no estaba sola y que hay mucha gente como yo, mucha más de la que creía. Descubrí que hay gente que no ha pasado por las cirugías y pese a ello son felices, y eso me ha hecho preguntarme que hubiera sido si yo nunca me hubiera operado. Quizá si hubiera tenido apoyo psicológico, alguien explicándome lo que me sucedía, o quizá si yo hubiera preguntando, ahora no sería como soy ahora. Quizá hubiese decidido ser un hombre, o quizá una mujer, o quizá nada de eso. Pero nunca lo sabré. Es por eso que pido que se dejen de hacer cirugías a los bebés, y que sean ellos en la adolescencia los que elijan. No les reprocho nada a mis padres, ellos hicieron lo que creían que era lo mejor y siempre se han portado genial conmigo, les quiero un montón. Tampoco a los doctores, ellos hacen su trabajo, de hecho tengo contacto con mi cirujano, sé que me tiene mucho cariño (prácticamente me ha visto nacer) y me está ayudando en lo que puede a solucionar el problema. Eso es lo que busco, una solución, los culpables no me interesan.

Y hasta aquí mi historia. Aún soy joven y me quedan muchos más capítulos por vivir, muchas más experiencias, pero ahora por fin se quién soy y me encanta. Soy una mujer, pero también soy intersexual. Cuando tengo confianza con alguien se lo cuento, y se quedan con una cara de, ¿interqué? Vivimos en una era donde ser gay, lesbiana, bisexual, transexual…está siendo cada vez más aceptado, pero la gente no sabe que hay otras corporalidades, no solo la típicamente femenina y masculina. La desinformación es un problema, ¡y tenemos que remediarlo! Y es que, más allá de hombre o mujer, heterosexual u homosexual, negro o blanco, gordo o flaco…todos somos personas. Y eso es lo que de verdad importa.

Free!, una orquídea en un jardín de rosas. Por “Free!”, mujer intersexual (HSC)

FREE!, UNA ORQUÍDEA EN UN JARDÍN DE ROSAS

Por “Free!”

*Historia compartida por ‘Free!’ exclusivamente para Brújula Intersexual, si quieres publicarla en otro sitio por favor escribe a intersexualmexico@gmail.com para comunicarnos con la autora y proporcione su autorización.

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Nací con genitales de apariencia más bien femenina, sin embargo, con el tiempo, mi cuerpo comenzó a virilizarse: el vello púbico comenzó a emerger y mi clítoris se fue agrandando, mi voz comenzó a engrosar y mi crecimiento se aceleró; fue pubertad precoz, pero no del tipo de pubertad que experimentan las mujeres, sino la pubertad por la que pasan los varones.

            No tuve un tratamiento médico durante los siguientes doce años. Con el paso del tiempo mi clítoris fue aumentando de tamaño, comenzó a salirme vello en todo el cuerpo y mucho acné, mi voz engrosaba cada vez más y mi crecimiento se detuvo cuando cumplí los diez años.

            Siempre sentí que había algo mal en mí, sabía que era diferente, veía mis genitales y sabía que no eran como los de las otras niñas; mis papás siempre me decían que no se lo contara a otras personas, nadie debía enterarse. Mi hermana se burlaba de mí, me decía que era fea y que tenía cuerpo y voz de hombre, eso me hacía sentir muy triste y acomplejada.

            Cuando inicié la secundaria notaba que las chicas comenzaban su desarrollo, les crecían los senos, se les ensanchaban las caderas y algunas hablaban entre sí sobre su menstruación, eso a mí no me sucedió, mi cuerpo continuó virilizándose pero de una manera más lenta.

            Acomplejada por todo, a la edad de 13 años decidí ir al médico, así que fui a la clínica de mi localidad y me canalizaron al área de pediatría… la pediatra me pidió que me desnudara y al ver mi cuerpo completamente virilizado, no supo qué hacer, llamó a dos pediatras y entre los tres me revisaron. Me miraron desnuda durante un largo rato y me tocaron el cuerpo y mis genitales… lloré mucho ese día, aún recuerdo a los médicos diciéndome que yo no era “normal”, que no era como las demás personas. Me lo dijeron muchas veces y eso me hirió mucho, me enteré de lo sucedido en mi infancia y, por primera vez, oí la palabra “pseudohermafroditismo”. Comencé a deprimirme frecuentemente.

            Me hicieron un ultrasonido pélvico, querían saber si mis gónadas eran masculinas o femeninas, así me enteré de que tenía ovarios y una pequeña matriz.

            Comencé a investigar en internet acerca del pseudohermafroditismo, hasta que encontré algo llamado Hiperplasia Suprarrenal Congénita (HSC) y llegué a la conclusión de que eso era lo que yo tenía.

            Fui con una ginecóloga, que dijo que tenía un ‘micropene’ y que nunca menstruaría, dijo que yo era hombre y después me dijo que era hermafrodita. Recuerdo que ella me lastimó mucho al revisarme, me estaba jalando mi clítoris, al que llamó “hipertrofiado”, le dije que me estaba lastimando mucho, que me dolía cuando me jalaba, entonces me regañó diciendo que no debía dolerme. Esa doctora también me dijo que yo tenía Síndrome de Klinefelter, pero yo ya había investigado y sabía que no era eso. La ginecóloga me dio los datos de un endocrinólogo y una orden para hacerme unos análisis clínicos.

            El endocrino, en base a los resultados de los análisis, me confirmó que tenía Hiperplasia Suprarrenal Congénita no clásica. Ese mismo día comencé mi tratamiento, el médico me receto corticoides, antiandrógenos y anticonceptivos. Un mes después me llegó mi primera menstruación, ya había cumplido los 15 años de edad. Mi médico me recetó estrógenos, mismos que hicieron que mi clítoris se redujera de tamaño.

            Unos meses después comencé a sentir afecto y atracción por uno de mis compañeros de clase, él era un poco tímido y lindo conmigo. Sentía que podía confiar en él y que me comprendería si algún día me atrevía a contarle acerca de mí. Así que decidí confesarle mis sentimientos y nos hicimos novios.

            Comencé a buscar en internet información sobre el pseudohermafroditismo femenino, buscaba también a personas como yo, fue entonces que me topé con la palabra “intersexualidad”, esa era la palabra correcta, yo era intersexual.

            Un año después, al revisarme y ver que mi clítoris continuaba siendo más grande de lo considerado “normal”, el endocrinólogo me dijo que debía someterme a una cirugía para reducirlo y me recomendó un cirujano plástico. No me preguntó si quería operarme, sólo dijo que debía hacerlo por estética para que, en el futuro, no me sintiera avergonzada al sostener relaciones sexuales. Yo no quería realizarme la cirugía, pero a él no le importó y dijo que era necesario, convenciendo a mis papás de que eso era lo mejor. Aquella fue mi última cita con ese médico, una endocrinóloga ocupó su lugar. En mi primera cita con ella le comenté lo de la cirugía y me dijo que eso no estaba bien, pues sólo se trataba de una cirugía estética innecesaria.

Un día decidí contarle más a mi novio sobre la HSC, pero no se lo dije todo. Ese día lloramos los dos, le expliqué en qué consistía, pero no me atreví a decirle que era un tipo de intersexualidad. Él me hizo saber que contaba con su apoyo para lo que sea.

            Después me animé a decirle que era intersexual, ya le había platicado acerca de las personas intersexuales, así que le conté acerca de mis genitales. Él me dijo que no importaba si yo era intersexual o no, que no importaba mi físico, sino mi yo interior.

            Lo que más me deprime es que mis papás siempre me han tratado diferente que a mis hermanas. Mis papás no se interesan por mí, no saben nada de la HSC. He intentado platicar con ellos sobre el tema pero no se interesan, y eso me pone mal, porque para ellos no soy normal, para ellos soy un fenómeno o algo así.

            Actualmente tengo 19 años y voy a la universidad. He notado muchos cambios en mí, incluso me lo han dicho muchas personas. Me siento mucho mejor conmigo misma, ahora me siento feliz.

            Quiero pedirles a los padres de niños intersexuales, principalmente a los padres de niñas con HSC, que no sometan a sus hijos a cirugías “correctivas” siendo pequeños, dejen que ellos crezcan, que sean ellos quienes decidan qué hacer con su cuerpo. Recuerden “el paciente es el niño, ¡no los padres!” como dijo Cheryl Chase.

Les he contado a mis amigos más cercanos, que soy intersexual y han reaccionado de buena manera, siguen siendo mis amigos y siguen tratándome igual que siempre.

            Soy feliz siendo como soy, soy feliz siendo intersexual, estoy orgullosa de serlo. Lo único que falta es informar a la gente para evitar prejuicios y hacer que la intersexualidad deje de ser un tabú en la sociedad, que sepan que “la intersexualidad no es una enfermedad, es una variación natural en el ser humano” (como leí en Brújula Intersexual).

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**Este es un resumen de la historia original, la historia completa estará en un libro que está próximo a salir a la venta.

Haciendo las paces con mi cuerpo. Por Paloma (mujer intersexual)

Haciendo las paces con mi cuerpo

Por Paloma (mujer intersexual)

Paloma2da

Anteriormente les compartí un poco de mi historia [pueden leerla en este enlace], cuando la escribí apenas comenzaba a sanar la opinión que tenía de mi misma y de mi cuerpo, hoy regreso a contarles como me siento, ya que ¡algo maravilloso que me han sucedido!

Han pasado siete meses desde que escribí esa parte de mi historia, me doy cuenta que muchas de las cosas que antes pensaba que no estaban bien en mi cuerpo, ahora las disfruto mucho.

Escribo esto, principalmente, para todas aquellas personas con cuerpos intersexuales que aún tienen ideas o planes de someterse a intervenciones quirúrgicas para modificar sus diferencias genitales, esto es para ustedes.

Primero que nada, ahora doy gracias Dios por la vida que tengo, y a mi madre por haber respetado mi cuerpo y haber decidido no someterme a cirugías “normalizadoras”.

Les quiero compartir que igual que algunos de ustedes yo me sentía triste, sola, miraba que mi cuerpo no era normal al de otras chicas y deseaba ser como ellas, quería que de mi cuerpo fuera normal, que fueran eliminadas las características que me hacían diferente a otras mujeres.

Pero todo cambio a raíz de que tuve la dicha de tener a mi primer pareja, la cual era una persona intersexual como yo, me sentí muy bien, al principio nos comenzamos a conocer mediante las redes sociales y estuvimos ahorrando para conocernos, ya que vivíamos muy lejos una de la otra. Por fin nos conocimos y fue una muy grata experiencia, y me di cuenta que los cuerpos como el mío no tienen nada de malo, al contrario. Estar con ella fue una experiencia muy bonita, pero debido a la distancia, duramos poco tiempo juntas.

Para mi sorpresa, poco tiempo después, empecé a tratar a una muchacha, quien algún tiempo atrás, había conocido por Facebook, es hermana de una de mis ex compañeras de la universidad. Conversábamos muy bien, y un día de tantos, me dijo que le gustaba – aunque sólo me conocía en fotos. ¡Me sorprendí tanto! porque yo aún creía que ninguna otra joven se fijaría en mi.

Así que nos conocimos en persona y nos la pasamos muy bien, ese mismo día nos hicimos pareja. Quería encontrar las palabras para decirle que era intersexual, pero no sabía como, así que lo único que le dije era que había algo sobre mí que debía saber, pero que después se lo diría.

Cuando llegó el momento de tener nuestra primera relación sexual, aún no le había comentado nada sobre mi intersexualidad, y al tener intimidad ella se dio cuenta de mis diferencias corporales, ya que mi clítoris es mas grande de lo considerado “normal”, pero en ningún momento me cuestionó sobre eso, simplemente las cosas fluyeron y fue una experiencia muy bonita, y me di cuenta de todas las posibilidades que tiene un cuerpo como el mío en la sexualidad, lo que me hizo cambiar mi punto de vista en muchas cosas.

El que no me cuestionara nada, y que todo fluyera de manera tan natural, fue algo que me sorprendió mucho, pensaba que todo iba a ser mucho más complicado, pero que bueno que no fue así.

Más tarde, platiqué con ella, y le conté sobre porque es que era diferente y sobre la intersexualidad en general. Ella me escuchó y me dijo que no había ningún problema, que le gustaba mi cuerpo tal cual era. En general no me cuestiona sobre esos temas, yo soy quien a veces le comenta algunas cosas relacionadas a la intersexualidad.

Actualmente ella sigue siendo mi pareja, nos llevamos muy bien y nos queremos mucho.

Antes no me gustaba mi cuerpo, pensaba que estaba “mal” y que era la única persona con un cuerpo así, esto hacía que viviera frustrada y enojada, tenía mal carácter y me desquitaba con los que me rodeaban. Nunca pensé que pudiera ser feliz y disfrutar de la vida como lo hago hoy.

Comencé a cambiar la forma de verme a mi misma a partir de conocer a otras personas intersexuales que vivieron experiencias similares a la mía.

Pero a partir de mi experiencia con mi actual pareja, a cambiado mucho mi carácter, ya no me enojo tanto como antes, ya tengo más paciencia con las personas que me rodean. Y disfruto lo que tengo. Incluso fui capaz de comentarle a mi mamá sobre mi orientación sexual y lo aceptó muy bien, lo que me quito mucho estrés, y ahora me siento más libre.

Ahora felizmente me identifico como una mujer intersexual.

A todas las personas intersexuales les quiero decir que, antes de estas experiencias, en ningún momento pensé que fuera a tener la dicha de tener pareja, no solo por mis diferencias en mis genitales, sino porque mi físico también tiene características ambiguas, mi apariencia es algo andrógina y tengo una voz un poco grave. Pero la vida da sorpresas y en estos momentos me siento muy feliz con mi cuerpo, he aprendido a quererme tal como soy, disfrutó de la vida y de lo que me rodea. No es necesario someterse a una cirugía y modificar tu cuerpo para ser feliz, las cosas no cambiaran por eso ni terminará la discriminación, solo lastimarías a tu cuerpo, tu eres especial así como eres, no te sobra ni te falta nada, solo es cuestión de tener valor para enfrentar la vida.

Ahora me gusta mi cuerpo, disfruto de el, soy consciente de los potenciales que tiene, y de que puedo hacer y disfrutar cosas con mi pareja que no serían posibles si fuera solo una mujer con un cuerpo típico. Nunca volvería a pensar en cambiar el cuerpo que tengo, ahora puedo decir que prefiero tener el cuerpo intersexual con el que nací, que haber nacido con un cuerpo considerado “normal”.

Quiero decir a todas las personas que nacieron con un cuerpo intersexual, que aprendan a quererse a disfrutar de sus diferencias. Además hay que dar gracias por la vida que tenemos, cuantas personas hay en el mundo que no pueden dar un fuerte abrazo, decir te amo porque están enfermas o en cama, sin embargo tú y yo tenemos esa oportunidad, no la desperdicies lamentándote con lo que no tienes, mejor aprende a disfrutar lo que tienes.