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El dilema de una mujer intersexual: ¿Es poco ético no revelar que eres intersexual [a una posible pareja]? Por Dan Savage

El dilema de una mujer intersexual: ¿Es poco ético no revelar que eres intersexual [a una posible pareja]?

Por Dan Savage

Traducción de Laura Inter de la pregunta y respuesta sobre “An intersex woman’s dilema” de Dan Savage

Fuente: http://www.chicagoreader.com/chicago/dan-savage-love-intersex-dilemma-alice-dreger/Content?oid=22989588

 paloma

Pregunta: Tengo 28 años de edad y vivo en la zona central [de EUA]. Soy intersexual, pero me identifico como mujer. No soy abierta públicamente acerca de haber nacido intersexual. Debido a las cirugías y hormonas, mi apariencia es la de una mujer bastante atractiva. He estado saliendo en citas con un tranquilo chico heterosexual, y las cosas se están poniendo bastante coquetas.  ¿Es poco ético de mi parte el no revelarle mi intersexualidad?

Respuesta: “Todos tenemos que tomar decisiones acerca de lo que revelamos a nuestras parejas o potenciales parejas, y entonces, lo revelamos,” dijo Alice Dreger, historiadora en medicina y ciencia, investigadora sobre sexualidad, y autora de Galileo’s Middle Finger: Heretics, Activists, and One Scholar’s Search for Justice, entre otros trabajos.

Dreger, para los lectores que puedan no estar familiarizados con su trabajo, fue una bioeticista en la Universidad Northwestern, y ahora es la presidenta del consejo fundador de la Intersex Society of North America. “Intersexual,” para los lectores que no estén familiarizados con la palabra, es un término paraguas, que cubre docenas de diferentes condiciones de nacimiento.

“Estas incluyen, de alguna manera, tener características corporales que difieren del estándar masculino o del estándar femenino, así como los que son definidos por los doctores,” explicó Dreger. “Hay muchas formas diferentes de ser intersexual, incluyendo algunas formas sutiles, así que puede que nunca sepas que poseer esa particular variación en el desarrollo.”

Así que ese tranquilo chico heterosexual, al que piensas revelarle tu intersexualidad, puede ser intersexual y no saberlo. Pero tú si sabes [que eres intersexual]. ¿Esto te obliga a revelárselo?

“Por supuesto que mentir es una mala idea, pero ella no está mintiendo al presentarse a sí misma como una mujer y al identificarse como una mujer,” dijo Dreger. “Ella es una mujer, simplemente es una cuyo cuerpo posee algunas partes que no son comunes en la mayoría de las mujeres, o puede ser, que carezca de algunas partes que son comunes en la mayoría de las mujeres (dependiendo de su particular condición intersexual).”

Dreger sugiere que realices una lista mental de las cosas que una pareja a largo plazo pueda querer, necesitar, o tener derecho a saber, acerca de tu historia y tu cuerpo. Entonces, haciendo uso de tu mejor juicio, decides que compartir con él y cuando.

“Por ejemplo,” dijo Dreger, “si este tranquilo chico heterosexual, habla acerca de querer tener hijos algún día, y la chica intersexual es infértil, puede ser que ella quiera mencionar, mejor antes que después, que nació con una condición que hace que sea infértil. ¿Y si los genitales de la chica funcionan de manera diferente de lo que él pudiera estar esperando? Si es así, ella pudiera pensar acerca de cuándo es el mejor momento para hablarle de cómo es que su cuerpo es un poco diferente, y que es lo que funciona mejor para ella.”

Cada uno de nosotrxs tiene que poner en una balanza el derecho legítimo de nuestra pareja a saber cierta información, junto con nuestro a la privacidad médica, así como nuestra seguridad física y emocional.

“No hay razón para que ella sienta que tiene la obligación de anunciar: ‘Soy una mujer intersexual.’ En algún punto, ella puede optar por decir, ‘Nací con Hiperplasia Suprarrenal Congénita,’ o ‘Nací con Síndrome de Insensibilidad a los Andrógenos,” o cualquiera que pueda ser su condición en particular, y, entonces, responder las preguntas que él pudiera tener,” dijo Dreger. “Si la etiqueta ‘intersexual’ fuera parte primordial de su identidad – una parte importante de lo que ella siente que es – entonces, puede ser que ella quiera decirle pronto. Pero, de otra manera, ella puede revelar esto de la misma manera que las personas no intersexuales lo hacen en cuestiones relacionadas a la fertilidad, salud sexual, sensibilidad sexual, preferencias sexuales, y función sexual – a un ritmo y de una forma que promueva una buena relación y te haga sentir honesta y que te entiende. Y nadie puede decirle que debe usar el término ‘intersexual.’ Eso será totalmente su decisión.”

Mi esposo y yo, ¿ahora somos hombres gay? ¿Cómo llegamos a ser minorías sexuales? Nuestra historia de amor intersexual. Por Anunnaki Ray

Mi esposo y yo, ¿ahora somos hombres gay? ¿Cómo llegamos a ser minorías sexuales? Nuestra historia de amor intersexual.

Por Anunnaki Ray

Fecha de publicación: 27 de enero de 2016

Traducción del artículo “Are my Husband and I Gay Men Now? How We Became Sexual Minorities, Our Intersex Love Story” de Anunnaki Ray

Fuente: http://anunnakiray.com/2016/01/27/are-my-husband-and-i-gay-men-now-how-we-became-sexual-minorities-our-intersex-love-story/

 ¿Cómo es que mi esposo y yo llegamos a ser una minoría sexual?

Primero que nada, yo no buscaba ser una minoría sexual. Ninguno de nosotrxs elegimos la forma con la que nacemos. Nací como una persona intersexual 46,XX. Mi esposo y yo nos enamoramos en 1989. Él nunca se imaginó que después de veintisiete años conmigo, algún día yo diría que había tenido suficiente de mi apariencia femenina en la tierra.

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Imagen: octubre de 2014

Escondí mis diferencias masculinas, físicas y de comportamiento, hasta octubre de 2014, cuando sentí que ya ¡había tenido suficiente! Mi esposo y yo solíamos parecer una pareja cisgénero heterosexual, una familia estadounidense típica. Yo tenía una apariencia femenina, e incluso algunos decían que era muy bonita. Desde los tres años de edad, sabía que era un niño, pero los profesionales tuvieron que enseñarme lo contrario. Iba a ser criada como una niña, y así sucedió.

¿Por qué esperé hasta los cuarenta y seis años para recuperarme a mí mismo?

En octubre de 2014, a la edad de cuarenta y seis años, tuve suficiente de mi apariencia femenina en este mundo. Suspendí todo lo que podría hacer que hormonalmente pareciera una mujer, y decidí abrazar mi masculinidad decidiendo ir a ver a un doctor que se dedicaba a lo transgénero, que me prescribiría hormonas. ¡En ese momento también finalicé la guerra contra mi vello corporal! ¡Dejé que todo creciera! ¡Y ha sido glorioso!

Regresando a cuando lloraba por ayuda en la década de 1980, no fui afortunado como para encontrar ayuda. Buck Angel (este enlace es de un video de él compartiendo su historia), alrededor de ese mismo momento, estaba llorando en los hospitales psiquiátricos. Pero, a diferencia de él, mis doctores no me ayudaron. Nunca supe exactamente porque, pero si sé que la medicina transgénero es aún un tabú. Tristemente, cuando compartí [que siempre había sentido que era un hombre], mi familia y los doctores me dijeron que estaba loco. Peor aún, cuando le dije a mi novio que me sentía como un hombre gay, el me violó y me golpeó. Él finalmente iba a resolver mi “problema”. Así que lo escondí aún mas profundamente en mi interior.

No fue hasta que estuve desesperadamente enfermo físicamente, que mi espíritu finalmente comenzó a revelarse dentro de mí, y ¡quería que saliera a la luz! Quería ser visto por lo que realmente soy. Quería ver si podía recuperar mi salud, si dejaba de envenenarme a mí mismo con las medicinas que los doctores me prescribían. Al final, usaba un bastón, dormía dieciséis horas al día en una cama de hospital en nuestro hogar. Usaba una silla de ruedas eléctrica en lugar de caminar a lugares un poco distantes.

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Imagen: Primer trimestre, octubre 2014

Para el 18 de diciembre de 2015, decidí comenzar a inyectarme incluso más testosterona; y viviría con “hormonas andróginas” (tanto masculinas como femeninas) por un tiempo. Esto no solamente ayudaría a mis músculos, debido a que tenía problemas con mis músculos además de disfunción sexual, sino también me ayudaría a desarrollar incluso más rasgos sexuales secundarios que son en su mayoría percibidos como de género masculino. Esto no funcionó como lo había planeado. Para marzo de 2015, me fui hormonalmente a tiempo completo con las hormonas masculinas. Esto terminó con mi ciclo hormonal femenino, con lo que estuve de acuerdo. Nunca me había sentido tan feliz y soy emocionalmente más estable. La paz llegó a mi cuerpo. Ahora ya no ocupo la silla de ruedas y levanto pesas y ando en bicicleta.

Pero, después de unos pocos meses de tener más altas las hormonas masculinas, como una varita mágica, mi esposo desde hace veintisiete años y yo, parecíamos una pareja gay. Mi apariencia de hombre femenino, y andrógino, no es siempre bien recibida.

¿Esto significa que mi esposo y yo somos gay?

En realidad no, pero la sociedad dice que sí.

A mi esposo le gusta decirle al mundo que es “Anunnaki sexual”, no “gay”. Sí, él ahora esta con alguien del mismo género, ya que yo cambié legalmente mi género. Pero, debido a que tengo un cuerpo intersexual, y él solo me ama a mí, solo me desea a mí, y nunca se ha sentido atraído por la sexualidad masculina cisgénero; no, él no se siente gay. Para mí, sí, me siento gay, pero fiel a mi esposo. Estamos profundamente enamorados, somos sexualmente compatibles, hemos creado nuestra familia con tres hijos, y me siento seguro con él.

Solo por diversión, comparto las banderas que describen mi sexualidad:

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Imagen: Las banderas: La bandera intersexual, la bandera de los aliados [LGBT], la bandera de arcoíris LGBT, la bandera Bi Género, y dos banderas Genderqueer.

Mi esperanza es que en algún momento lleguemos a darnos cuenta, como seres humanos, que no importa como definamos nuestro género o sexualidad, que algún día todxs tengamos los mismos derechos. Como activista, ¡con orgullo me uno a ustedes!

Mi Cuerpo. Por Laura Inter

Mi Cuerpo

Por Laura Inter

In English: My Body. By Laura Inter

**Nota: soy mala para recordar fechas, así que puse la edad aproximada que tenía cuando ocurrieron estos acontecimientos.

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No se como empezar esta carta, aún no comienzo a escribir y las lágrimas corren por mis mejillas, hay tanto que escribir acerca de mi cuerpo y yo, una relación turbulenta hemos tenido, del amor al del odio, a la aceptación, a la tolerancia, a la indiferencia, al amor, al rechazo, de vuelta al amor, y de vuelta al rechazo, y luego al amor otra vez.

Creía que tenía tanto que reprochar a mi cuerpo, le tenía tanto rencor, y ahora tengo tanto que agradecerle, juntos hemos conocido las más grandes desventuras y sufrimientos y también los más grandes placeres y aventuras… y la felicidad, la felicidad sin límite que solo gracias a ti, mi cuerpo, he tenido la posibilidad de experimentar, ¿recuerdas?, yo se que si, porque son cosas que ni la mente ni la piel olvidan jamás. Una serie de eventos que si tan solo uno fuera diferente, en este momento no estaría donde estoy, ni me sentiría como me siento.

Nací un día cualquiera, una mañana cualquiera. Mi madre me dice que al estar naciendo el médico le preguntó a mi padre, “¿qué cree que sea, niño o niña?” Y mi padre contestó amorosamente, “no importa lo que sea es bienvenido, lo importante es que esté sano y si no lo está también es bienvenido”. Al nacer el médico anunció que era una niña sana, unos instantes después, para sorpresa de mis padres, informaron que en realidad no estaban seguros si era un niño o una niña, presentaba genitales ambiguos, así que hicieron unos estudios de sangre llamados cariotipo, estos arrojaron como resultado que tenía cromosomas XX y se me asignó niña.

El primer recuerdo que tengo con mi cuerpo es caminando en el patio de nuestra casa, apenas comenzaba a aprender a caminar, mis pasos eran tambaleantes pero firmes, recuerdo que llevaba unos pequeños zapatos de tela y mamá sostenía mi mano; también recuerdo la sensación entre mis dedos de la barba de papá cuando me levantaba en sus brazos, y recuerdo mi triciclo, el cual imaginaba era un caballo.

También recuerdo que desde muy pequeña era una niña diferente, me gustaba disfrazarme de personajes “masculinos”, vaqueros, luchadores, superhéroes, vampiros, y ocasionalmente de personajes “femeninos”, mariposas, hadas, etc. Me gustaba jugar con juguetes considerados de “niña” y de “niño” para mi solo eran juguetes y no había ninguna diferencia. En la escuela siempre tenía muchos amigos y generalmente era la niña más fuerte del salón de clases. Mis padres nunca me limitaron en ese sentido, me dejaban vestirme y jugar como quisiera, incluso jugaba a las muñecas con mi mamá y a los carritos con mi papá, y es extraño, porque aunque ambos eran personas conservadoras y, en cierto sentido, homofóbicas nunca me dijeron nada y me dejaron ser como quisiera, al menos cuando era pequeña.

Aparte de estos recuerdos felices, el que mi cuerpo fuera uno peculiar, me llevó a atravesar situaciones muy complicadas. Era un hermoso y pequeño cuerpo regordete, pero pronto los médicos detectaron en él lo que consideraron un defecto, era un cuerpo intersexual, genitales ambiguos, y más tarde detectaron que la causa era debido a que nací con Hiperplasia Suprarrenal Congénita (HSC) en su forma no perdedora de sal, que puede – o no – hacerte vulnerable a algunos problemas de salud – aunque los genitales ambiguos y los niveles “altos” de testosterona, no son un problema de salud – así que recetaron que tomara meticorten (una forma de cortisol) y eso fue todo, hasta este día desconozco, pero agradezco, que en ese momento no se le ofreciera a mis padres la opción de la cirugía genital.

Así, mi cuerpo me llevó a atravesar por exámenes de sangre dos veces al año, en los que cuando era bebé sacaban sangre de la planta de mi pequeño pie, hasta cuatro tubos de sangre, mi madre dice que yo gritaba tan fuerte y me resistía, y que muchas veces ella lloraba conmigo, así que las enfermeras la hacían esperar por mi afuera hasta que terminaban de sacarme sangre, una vez que los resultados de los exámenes de sangre llegaban, me llevaban con el endocrinólogo quien, hasta la fecha desconozco la razón – aunque intuyo que fue simple curiosidad médica – me realizaba un examen físico, en el que tocaba mis genitales y revisaba como me iba desarrollando, así, con el tiempo, aprendí a disociarme de mi cuerpo, era algo muy fuerte para mi ir a esas revisiones, y si no me hubiera disociado de él, no hubiera podido atravesar por ellas, me hubiera quebrantado, para mi era muy difícil estar ahí, desnudarme frente al médico y que este me tocara, mi madre estaba presente, y aunque me daba seguridad que estuviese ahí, también me causaba conflicto que consintiera las revisiones, siempre sentí que no estaban bien, me daba miedo y me hacían sentir indefensa y vulnerable. El médico hablaba de enfermedad, hipertrofia, extraño, inusual, corrección, anormalidad, virilización mientras me tocaba…yo era muy pequeña para entender todo, pero con el tiempo esas revisiones, esas palabras me fueron lastimando, y mis ojos de niña pronto fueron perdiendo brillo, y me fui haciendo cada vez más reservada y un poco más triste. Siempre me sucedía que un día antes de ir a los exámenes de sangre y/o a las revisiones, me sentía muy mal, y ese malestar me duraba hasta un día después cuando, como todo niñx, dejaba atrás las experiencias negativas y volvía a los juegos, los amigos y las actividades del día a día… de alguna manera bloqueaba la experiencia.

También recuerdo, que mi cuerpo, frecuentemente enfermaba, me hacía pasar fiebres, dolores, decían que la pastilla que me daban a diario me curaría, pero no era así, esa pastilla me ocasionaba algunos efectos secundarios, como mucha sed, mareo, alusinaciones – luces de colores-, entre otros. Aun con todo mi cuerpo era fuerte, resistía, y con el tiempo se fortaleció más y más y cada vez las fiebres y enfermedades fueron menos frecuentes, y al dejar la medicina, a los 14 años todo esto cesó, sé que el meticorten me ayudó a crecer y alcanzar la estatura que tengo ahora, así que no estoy en desacuerdo en que se me haya tratado con él, pero no así con las revisiones, que en realidad no tenían utilidad.

Era una niña muy inteligente, consiente de los demás, no me gustaba ver sufrir a nadie, ni humanos, ni animales no-humanos, frecuentemente me sentía deprimida, los médicos, sus revisiones y palabras, las fiebres, las enfermedades, la situación en mi casa tampoco ayudaba. Mi padre era bueno conmigo cuando era pequeña, pero con mi madre era una persona violenta, yo fui testigo de mucha de esa violencia, veía como mi madre lloraba, intentando ocultar sus lágrimas con una sonrisa, y no quería verla sufrir más con mis depresiones, así que desde pequeña aprendí a poner una sonrisa ante todo, a ocultar mis emociones y a ser reservada con mis sentimientos, muchas veces servía, e incluso de tanto pretender, en realidad me sentía feliz.

Así que eran muchos los factores que influían en mi estado de ánimo, supongo que como cualquier persona, aunque a diferencia de cualquier persona, siempre sentí que algo no estaba bien conmigo, las palabras dañan, el lenguaje importa, y los médicos deberían ser más conscientes a la hora de hablar sobre los cuerpos de sus pacientes, sobre todo de los más pequeños.

Así pasaron los primeros años de mi vida, un poco deprimida, un poco inadecuada, pero la relación con mi cuerpo, aunque algo disociada, aún no estaba rota del todo.

A los 7 años fue mi primer beso, en la primaria tenía una amiga que era como yo, jugaba con juguetes de “niño” y de “niña”, recuerdo que también contaba con más fuerza física al igual que yo, y su físico era algo peculiar, muy lindo; me gustaba y no le veía nada de malo al hecho de que siendo niña me gustara otra niña, ¿por qué habría de tener algo de malo? Así que un día ella con su suéter cubrió nuestras cabezas y me dio un beso en la boca, sentí tanta ternura y cariño, me sentí tan feliz, que llegando a mi casa fui muy contenta a decirle a mi mamá lo que me había sucedido, pero cuando vi su cara de sorpresa y desilusión me preocupé, ¿había hecho algo malo? ¿Por qué? Pronto me di cuenta que no estaba “bien” que las niñas se besaran con otras niñas, y esa situación que me había hecho tan feliz, ahora me hacía sentir avergonzada, mi preferencia hacia las chicas fue algo que también bloquee por mucho tiempo a partir de este instante.

Poco después, a los 8 años, fue la primera vez que tuve un atisbo acerca de lo que estaba “mal” con mi cuerpo, le comente a mi amiga – la niña que me besó – sobre cuando iba al doctor y me revisaba “ahí abajo”, a lo que ella me dijo que nunca la había visto un doctor “ahí abajo” y que creía que eso estaba mal, entre en shock, ¿Qué no era algo que todos los niñxs pasaban? Llevaban viendo y tocando mis genitales dos veces por año durante más de 8 años ¿para qué? ¿Por qué? Si estaba mal, ¿por qué mi mamá lo permitía? Muchas interrogantes pasaron por mente de niña. Recuerdo sentirme sucia, mal, mala persona, todo era mi culpa… la culpa de mi cuerpo, sí, todo era su culpa, algo estaba mal con él, y yo no quería tener nada que ver con eso… ahí comencé a alejarme de mi cuerpo… de mi misma… me sentía profundamente sola.

Nunca le comenté a mi mamá de esto, no sé por qué, tal vez para evitarle una pena más.

A los 9 años, nos cambiamos de residencia, mi madre no quiso que le avisara a mi amiga sobre el cambio, yo la quería mucho, pero no le pude avisar, nunca la volví a ver, a pesar de mis intentos años más tarde de encontrarla en internet, después de todo fue mi primer amor, y ahora viendo en retrospectiva varias situaciones me hacen creer que tal vez también era intersexual, nunca lo sabré.

Siguieron las visitas al endocrinólogo y las revisiones genitales hasta aproximadamente los 12 años de edad, un par de años más tarde, el endocrinólogo dijo que ya no eran necesarios los exámenes de sangre ni tomar más el meticorten.

Intenté dejar atrás esas revisiones, los exámenes de sangre, las palabras que escuché, todo lo dejé atrás, mi preferencia sexual hacia las chicas también seguía guardada en un cajón bajo llave en lo más oscuro de mis memorias, todo bloqueado. Yo era una niña con un cuerpo “normal” que le gustaban los chicos, sí, eso era yo, no más hospitales, no más doctores, tenía que ser la niña que todos esperaban, que mis padres esperaban…. No duró mucho tiempo.

A los 14 años la situación en mi hogar empeoro, la violencia fue escalando, y me choco con fuerza en la cara, ya no era solo una espectadora de las agresiones y pleitos de mis padres, ahora tenía más edad y tomaba partido defendiendo a mi madre, entonces la violencia de mi padre se dirigió también hacia mí, y mi cuerpo lo recuerda bien, recibió golpes, humillaciones, más palabras denigrantes… ahora de mi padre, a quien aún con todo yo quería, a quien veía como protector, ahora me trataba así, fue muy duro.

Aproximadamente a esa misma edad descubrí algo sobre sobre mi cuerpo que me hizo sentir repulsión hacia mi misma, ahora me siento avergonzada de haber sentido eso de mi querido cuerpo, pero en ese entonces no hubiera podido pensar en el de otra manera. En la escuela pusieron dos dibujos, uno de los genitales masculinos y otro de los femeninos, no me parecía a ninguno, “¡estoy deforme!” pensé con angustia, no podía ser, ¿porque yo? Ya me había explicado mi madre como funcionaba la sexualidad [heterosexual por supuesto] pero yo no había querido ver exactamente como eran mis genitales, no se si por desinterés, o por la disociación con mi cuerpo que había practicado por tantos años para poder sobrellevar las experiencias que viví con el doctor. Llegando a mi casa tomé un espejo y al verme me angustié, era tan diferente… no podía “funcionar” ni como hombre ni como mujer en la sexualidad, me deprimí enormemente, nadie me había hablado de eso… ahora todo tenía sentido, las revisiones, las palabras del endocrinólogo, ¿quién iba a querer un cuerpo como el mío? ¿Quién? En ese entonces tanto mi padre como mi madre trabajaban todo el día, así que llegando a mi casa me puse a llorar como nunca, lloré y lloré, por varios días lloraba al llegar a casa, hasta que sentí que no podía llorar más, estaba seca, sentía tristeza pero ya no podía llorar. Siempre fui alguien que ocultaba sus emociones de los demás. Pensé en el suicidio y varias formas de poder llevarlo a cabo.

Pero en ese entonces no tuve mucho tiempo para seguir sintiendo lástima por mi misma y seguir llorando y en mis depresiones, la violencia en mi casa que seguía escalando consumía toda mi atención y energías, no había tiempo para sufrir, tenía que sobrevivir, ayudar a mi mamá para poder salir de esa situación.

A mis 15 años, por fin mis padres se separaron, un gran peso se quitó de nuestros hombros, más de los míos, por un tiempo no le hablé a mi padre a pesar de sus intentos. Aunque era una persona que no podía controlar sus emociones, en verdad me quería, así que poco a poco le fui perdonando, entendiendo su forma de ser y fuimos recuperando la relación y nos llevábamos bien, su problema era que simplemente no podía tolerar vivir con otras personas.

Alrededor de los 16 años, habiendo recuperado un poco de tranquilidad en mi vida y con muchas dudas por resolver, aproveché un día que me encontraba sola en mi casa y busqué mi expediente médico, al encontrarlo leí por primera vez “pseudo-hermafroditismo femenino” e “hiperplasia suprarrenal congénita”, la verdad es que aunque no conocía esos términos, no me sorprendió encontrar esas palabras, busqué por horas en internet, solo me topé con información médica, que decía que en caso de genitales ambiguos lo mejor era la cirugía temprana, y así, la persona llevaría una vida “normal” –lo que sea que eso signifique -.

Hasta ese momento, mi sexualidad estaba “dormida” era inexistente, nunca me había explorado (más que cuando me vi con un espejo a los 14 años), ni tocado, mi sexualidad estaba totalmente reprimida, no quería saber nada de mi cuerpo, ¡nada!. Pero comenzaba a notar que me gustaban las chicas, lo cual hacía que sintiera una gran culpa, desde pequeña escuché de mis padres de vez en cuando usar lenguaje homofóbico, así que reprimía mi preferencia, y me concentraba en cuando me llegaba a gustar un chico (lo cual era muy extraño pero llegaba a suceder).

Así que quería modificar mi cuerpo, quería que fuera como todos los demás, no me agradaba, no me agradaba nada. Cuestioné a mi madre de las cirugías, me dijo que el médico nunca le comentó sobre ellas, regrese a los hospitales a los 16 años, revisaron muchos ojos mi cuerpo desnudo, me humillaron, me dijeron que nunca podría tener una vida normal ni sexualidad satisfactoria, que ni siquiera podía tener sexo, que mi cuerpo no era adecuado para la sexualidad, que tenía una hipertrofia del clítoris, que mis conductos vaginal y uretra estaban unidos, y que nunca podría experimentar la sexualidad con un cuerpo así, que además tendría infecciones a causa de mi formas genitales (lo cual nunca sucedió), me hicieron preguntas incómodas, criticaron el vello de mis brazos y piernas, invitaron a otros doctores a ver mi cuerpo desnudo, confirmaron mis miedos, hablaron de vaginoplastia, de reducción del clítoris, de hormonas, de diversas técnicas y procedimientos, de 10 tamaños de dilatadores que debería usar para “tener relaciones sexuales con mi esposo cuando me casara”, y yo permití que todo esto pasara, creía que lo permitía…me sentía paralizada, un mero objeto… tenía miedo. Concluyeron que la “solución” a todos mis males era una cirugía, y un tratamiento hormonal, que no me podría quedar así con mi cuerpo como era.

Fue en ese momento cuando comencé a odiar a mi cuerpo.

Regresé a mi casa investigué sobre los procedimientos, me asusté, eran brutales. Odié más a mi cuerpo, no podía deshacerme de él tan fácilmente, era tan complicado, lo odiaba, pero al mismo tiempo lo amaba, habíamos pasado por tanto juntos, solo mi cuerpo sabía lo que habíamos sufrido, solo él, no quería hacerle sufrir algo tan terrible. Pensaba recurrentemente en el suicidio, ya no quería que nos dañaran más.

Nuevamente puse todo en un cajón de la memoria, decidiéndome a estar sola el resto de mi vida, no era tan malo ¿o si?

En busca de respuestas encontré sitios web dirigidos por activistas intersexuales, estaban en inglés y con un diccionario en mano, comencé a investigar en los foros sobre HSC, hice algunas preguntas, pregunté sobre cuerpos como el mío, una de las cosas que dijeron es que la sexualidad tenía muchas formas, que quien se enamorara de mi se iba a enamorar de mi como persona y no de mis genitales, los cuales, además, no tenían nada de malo. Escuché por primera vez la palabra intersexual y comencé a devorar todo lo que encontraba del tema, aquí empecé a valorar mi cuerpo, gracias a los activistas intersexuales, que de alguna manera salvaron mi vida. Pensé que mi cuerpo y yo, ya habíamos pasado por mucho juntos, no era momento de odios y rencores, al menos yo no lo iba a lastimar más, esa era mi intención.

Algunas personas tienen intenciones positivas al decir algunas cosas, pero me costaba mucho trabajo soportar los comentarios de mis familiares y otras personas, que me decían ¿Cuándo te vas a casar? ¿por qué no tienes novio? ¿Por qué no te arreglas más? ¿Por qué no te maquillas?, depílate, maquíllate, peinare de esta manera, a los hombres no les gustan las mujeres así desarregladas, etc., etc.

Me aventuré a salir con un chico pero no fue algo que me agradara mucho, aparte de no sentir mucha atracción, sentía que era más complicado porque no podía tener relaciones sexuales de manera “tradicional”. Pero la presión familiar y social era mucha y en esos momentos me sentía vulnerable. No funcionó.

A finales de mis 17 años, ya no pudiendo ignorar mi preferencia hacia las mujeres, tuve mi primera novia, me sorprendió no ser rechazada, que aceptara mis diferencias, al contarle sobre mi cuerpo lloró conmigo, me dijo que lo sentía mucho (algo que no vi mal en ese entonces)… pero la sexualidad era algo tan ajeno para mí, tan distante, tan otro, algo que no estaba hecho para mí, fingía, y al final ambas nos distanciamos.

A los 21 años, le dije a mi madre que era lesbiana, para mi sorpresa lloró y me pidió perdón por todos los comentarios homofóbicos que había hecho, me dijo que me quería como fuera, y que me apoyaría en mis decisiones, decirle me quitó un peso de encima, desde ese día no volvió a decir un comentario homofóbico, y si lo decía se acordaba y se disculpaba.

Salí con algunas personas (incluso con hombres) solo citas, la mayoría fallidas, pero tuve dos novias más, siempre con las mismas dificultades. No funcionó. Tenía muchos problemas en la sexualidad y eso hacía que me alejara de las personas, comencé a creer que era asexual, pero un día después de reflexionarlo, me di cuenta que cuando mi pareja tocaba mis genitales sentía algo muy peculiar, como un rechazo, y pronto observé que esa sensación era la misma que sentía cuando me tocaban los doctores, aparte estaba disociada de mi cuerpo, tanto esa sensación como la disociación, eran algo que había practicado por años, eran viejos hábitos, y no sabía como romperlos.

Además siempre acababa estando con chicas que de una u otra manera me trataban mal, me engañaban o simplemente me humillaban de diversas formas, aprovechando muchas veces lo que me hacía más vulnerable, pero yo me resignaba a todo, a fin de cuentas tenía el “privilegio” de que me “aceptaran” con mis diferencias ¿no es así?

También sufrí rechazos, y aunque ya no odiaba mi cuerpo, aún lo rechazaba de alguna manera, las personas me llegaron a decir cosas muy hirientes, solo porque mi cuerpo era diferente, alguna vez, una chica que quería mucho, cuando le conté de cuerpos como el mío, dijo: “que asco”, y en otra ocasión una chica se alejó de mi al darse cuenta de mis diferencias.

Unos años más tarde me enteré que un familiar cercano, a quien quiero mucho, tiene una enfermedad crónica incurable, y poco después muere mi padre en un horrible accidente, cuando por fin llevábamos una relación sana, algo sumamente doloroso, en ese momento recuerdo que tenía pareja, y al pedirle tiempo para superar todos estos eventos y organizar todo en mi vida, me dejó diciendo que yo era una persona egoísta por pedirle eso, cuando más la necesitaba… perdí mucho en muy poco tiempo, sentía que estaba rota, que no podía más, pero de alguna manera tuve la fuerza para arreglar todo sola.

Ya había decidido permanecer sola, ya no quería tener pareja ¿para qué? Solo hacían mi vida complicada, aún más complicada, además estaba cansada de dar explicaciones, del rechazo, de que las personas se aprovecharan de mis vulnerabilidades, creía que me era imposible amar y ser amada profundamente, que mi cuerpo y yo, habíamos pasado por tanto juntos, que simplemente estaba muy dañada para estar con alguien.

Un par de años después, alrededor de los 28 o 29 años, conocí a una chica a quien decidí decirle sobre mi desde el principio, pensaba que si me iba a rechazar que lo hiciera de una vez, para mi sorpresa se alegró, no estaba acostumbrada a que las personas se alegraran y celebraran mis diferencias, fue alguien que me ayudó mucho y fundó conmigo el proyecto Brújula Intersexual y me ayudó a recuperar algo de autoestima y a sanar e ir deconstruyendo un poco algunos traumas en la sexualidad, me hizo darme cuenta que nuestras diferencias también pueden ser atractivas, que no tenemos que conformarnos con aceptación y una palmada en la espalda, fue una relación con muchas altas y bajas, con momentos difíciles, y demás, pero no me atrevería a decir nada malo de ella porque ambas cometimos errores, pero al final le estoy sumamente agradecida, ella fue la puerta para que más tarde en mi vida descubriera que una felicidad plena es posible.

A través del proyecto conocí a muchas personas como yo, con historias muy duras también, quienes vivieron situaciones igual de complejas o peores que yo, de estudiar tanto el tema comencé a ver la belleza de la intersexualidad, cada persona que conocía me parecía tan bella, tanto física como emocionalmente, habían pasado por tanto, tanta humillación, tanto sufrimiento, rechazo, etc…. Y aun así tenían tanto que dar, eso fue sumamente inspirador. Conocí a algunas personas intersexuales, que después de tantos tropiezos con parejas que les humillaron o denigraron de alguna manera, que se aprovecharon de sus vulnerabilidades, habían sabido levantarse y encontrado a personas que les amaban como eran, no que “aceptaban” sus diferencias, no que las “toleraban”, si no que las celebraban, eso fue revelador para mí.

Muchas veces, cuando eres diferente aprendes a conformarte con que alguien te acepte y quiera estar contigo, y aceptas cualquier humillación o maltrato con tal de no estar solo, de sentir que alguien esta ahí a tu lado, pero esto no debe ser así, es frecuente que nos involucremos en relaciones abusivas con personas que se aprovechan de nuestras vulnerabilidades, es frecuente que pensemos que nadie nos va a querer como somos. Pero eso es un error, no te tienes que conformar, ni esperar que alguien te “acepte”, ni aguantar estar con alguien abusivo solo porque te “acepta”, en mi trabajo en la página he visto que a muchas personas les parecen atractivas nuestras diferencias y las celebras (yo incluida), y no por morbo o perversión, simplemente porque son bellas, no tienen nada de malo, existen personas con características femeninas que son atractivas, personas con características masculinas que son atractivas y también personas con características intersexuales que son atractivas.

Así como he conocido a personas intersexuales, que se involucran en relaciones abusivas, también conozco a parejas de personas intersexuales que están felices y se sienten afortunadas de estar al lado de alguien como nosotrxs, con un cuerpo como el de nosotrxs, tan peculiar, tan único, tan bello… que incluso dicen que si se separan de su pareja [intersexual], buscarían a otra persona igual, porque así como se enamoraron de su corazón, también quedaron encantadas de sus cuerpos y diferencias, y las celebran. Las celebran porque la diversidad es asombrosa, es bella, es genial.

Debo decir que en mi vida he pasado pocos momentos felices, muy pocos realmente, mi vida es muy complicada, y lo que puse aquí solo son algunas de las situaciones complicadas que pasé, – muchas situaciones o personas no es pertinente que las mencione en este momento – así que se reconocer esos momentos felices y los aprovecho al máximo, porque nada dura para siempre, y hay disfrutar los momentos bellos que llegan a nuestras vidas, que son los que nos ayudarán más tarde al enfrentar dificultades… leí una vez “la vida a veces te da un caramelo” y cuando te lo dé disfrútalo al máximo, mantente presente y no pienses en el pasado o futuro.

Ahora, habiendo dicho todo esto, después de tantos reclamos que hice a mi cuerpo, después de odiarlo, de querer destruirlo, de querer destruirnos, de noches llorando, de desilusiones, de insultos, de humillaciones, de sufrimiento, me veo en la necesidad de pedir perdón a mi cuerpo, a mi misma. Querido cuerpo, en verdad discúlpame, no sabía el gran potencial que tenías ni los momentos felices que traerías a mi vida, ahora si puedo decirte que casi todo lo más bello de mi vida lo tengo gracias a ti, gracias a ti conocí a personas que me ayudaron a construir este proyecto de Brújula Intersexual, gracias a ti conocí a muchas personas inspiradoras que tienen cuerpos intersexuales como yo, gracias a ti y a todos los sufrimientos que pasamos, ahora puedo valorar las pequeñas y grandes alegrías y victorias, y personas, y circunstancias.

Gracias a ti, he sido capaz de ayudar a algunas personas, porque se de donde vienen y entiendo sus sufrimientos, y esas personas me han ayudado a mi por la misma razón, saben de donde vengo y entienden mis sufrimientos y traumas; surgieron instituciones, amigos, aliados, activistas, todos apoyándome para poder seguir apoyando, y eso es algo que no hubiera podido hacer si no hubieras estado conmigo, mi cuerpo, te quiero… y te voy a cuidar lo mejor que pueda.

Ser intersexual es lo más hermoso que me ha pasado, y ahora se que todo eso que viví me preparó para valorar y disfrutar los momentos que ahora llegan a mi vida, cada persona intersexual que he conocido, me ha llegado al corazón, me da lecciones de fortaleza y esperanza, verdaderas lecciones de vida, y les estoy agradecida a cada uno de ustedes, porque son mi inspiración y fortaleza, ustedes saben quienes son.

A las personas intersexuales quiero decirles que, cuando tu mismx tienes un cuerpo intersexual, puede ser que no veas lo bello que es tu cuerpo por todo lo que has vivido y escuchado de otras personas, puede ser que no veas tu fortaleza porque tu mismo te sientes tan vulnerable que piensas que tus rodillas fallarán y te desmoronarás ante cualquier situación, puede ser que no veas lo bondadoso que eres, porque tu mismo te culpes, puede ser que no seas consciente de tu potencial porque toda tu vida te han dicho que no puedes, que no eres adecuado. Pero al estar frente a frente con otra persona intersexual, es más fácil apreciar su belleza –tú belleza -, la belleza que tiene el ser diferente, diverso. Puedes ver como más allá de que la adversidad le haya destruido, la adversidad le ha impulsado a salir adelante, a levantarse una y otra y otra, y otra vez más. Y puedes ver como eso se refleja en tu propia vida, y como esa persona es ahora un reflejo de ti mismo.

Ahora entiendo la dicha que irradian las parejas de personas intersexuales que he conocido, hace poco viví los mejores días de mi vida al lado de mi pareja, una persona intersexual, con la misma variación que yo, me enseño [nos enseñamos] a ser feliz plenamente, eso si nunca lo había sentido, son muy pocos los momentos felices que he tenido en mi vida, y nunca había conocido la felicidad plena hasta ahora, fue algo abrumador, maravilloso, sanador y transformador. Es una persona que lejos de haberse amargado por las dificultades que se le presentaron en la vida, tiene una gran bondad y una conciencia plena de los que le rodean lo cual me alienta a seguir adelante. El cuerpo intersexual es algo tan hermoso, un reflejo de la diversidad, y de la belleza en todos los sentidos, cuando vi por primera vez su cuerpo me maraville, pensé, como es posible que alguien pueda ser rechazado y sufrir tantas humillaciones por algo tan bello, algo tan perfecto, es el cuerpo más hermoso que he visto en mi vida. Y la sexualidad es increíble, y más tomando en cuenta los traumas que venimos arrastrando. Deberían de dejar en paz los cuerpos intersexuales, y celebrarlos, lo único que esta permitido hacer con un cuerpo intersexual es celebrarlo, solo eso. El ser consciente de esto, me esta ayudando a mi a poco a poco verme reflejada, y a cambiar mi punto de vista sobre mi cuerpo, es difícil, no lo niego, nos han lastimado mucho, nos han dicho muchas cosas malas en nuestra vida, lo se, pero para nada es algo que no se pueda lograr, si se puede, y es maravilloso estar en ese camino. Genuinamente siento que estoy sanando, y por fin me siento como nunca en mi vida: feliz. Y si yo puedo, tú puedes.

A veces tanto te ha golpeado la vida, que tu crees que así funciona todo para ti y comienzas a golpearte tu también, pero es el momento de decir ¡basta ya! Y abrirte a otras oportunidades, permitirte ser feliz, no conformarte con cualquiera, porque tú no eres cualquiera, no conformarte con quien “te acepte” sino con quien le gustes así, con quien celebre tus diferencias, porque son hermosas; y no solo hablo de parejas, también con los amigos, familiares, no tienes que soportar personas que te “acepten” o “toleren”, mucho menos que te humillen y te traten mal, no tienes nada de malo, eres hermoso, tu cuerpo y tus diferencias son hermosas y atractivas, quédate con quien te quiera así tal cual eres y sepa apreciar tu belleza porque eres hermoso, y quien no lo vea, no merece estar contigo. El camino empieza cuando dejas de conformarte con lo que te llega y comienzas a pensar en lo que realmente quieres, ¿Qué tipos de personas quieres a tu lado? O ¿Qué tipo de vida quieres para ti? Mereces ser feliz, ya has pasado por mucho, cuida y consiente ese hermoso cuerpo que tienes, y date la oportunidad de vivir la aventura que es la vida y ser feliz.

Intersexualidad: La C es de Citas y relaciones de pareja. Del blog: Intersex & the City

Intersexualidad: La C es de Citas y relaciones de pareja

Tomado del Blog: Intersex & the City

Fecha de publicación: 2 de septiembre de 2014

Traducción al español de Mara Cristina Toledo Silva del artículo “D is for Dating” del blog “Intersex & the City”

Fuente: http://intersexandthecity.blogspot.mx/2014/09/d-is-for-dating.html

Intersex&the-City

Nuestra última palabra con C es citas. Esta es un área realmente extensa como para ponerla una sola entrada de blog, así que me concentraré en el principal problema. Una pregunta central que tienen las personas intersexuales (y transgénero) es: “¿Cuándo podré revelar esto a alguien con quien estoy saliendo en citas o en una relación de noviazgo?”. Esta es una pregunta realmente importante. Muchas de las posibles parejas no aceptan (o bien jamás han escuchado acerca de la intersexualidad). Si la relación es heterosexual, y [al enterarse que eres intersexual] tu posible pareja, siente que su sexualidad fue amenazada, puede llegar a ser violentx. Existen cuatro principales escuelas de pensamiento sobre cuándo decirlo.

  1. Inmediatamente. Esto es pragmático. Descubrirse antes de que cada una de las partes haya compartido tiempo o emociones dentro de la relación. Probablemente terminarás enseñándoles acerca de la intersexualidad, si nunca han escuchado sobre el tema. Si no pueden aceptarlo, incluso pueden alejarse sin resentimientos. Sin pena, ni gloria, sin problema.
  1. Antes de dormir juntos. Algunas personas piensan que es mejor permitir que la relación siga durante un tiempo. Dejar que te conozcan, que el amor surja, así es más probable que te entiendan y la relación continúe. Entonces revelas algunas cosas antes de que la ropa salga de sus cuerpos. Y una vez que se conocen y observas que no reciben bien la noticia, puedes terminar la relación antes de que alguien te provoque un daño. Al principio esto parece ser una buena idea. El problema latente es que posiblemente se sientan engañados. Y si no saben como manejar la noticia, podría ser confuso para ellxs si llevan más tiempo y emociones compartidas en la relación.
  1. Nunca. Esto es arriesgado y algo ridículo. La línea del pensamiento va en el sentido de que, la gente cisgénero no necesita revelar su identidad de género en una relación, así que ¿por qué tendría que hacerlo yo?. Si realmente me aman, tendrán que aceptarme. O si he tenido una cirugía genital o genitales no ambiguos, entonces no lo descubrirán. Así que no existe razón para decirlo, pues podría destruir la relación. Ambos escenarios son peligrosos. Si se van a la cama contigo y encuentran cosas que no esperaban, o de alguna manera descubren que la persona que aman no es realmente quien pensaban, probablemente se comporten de manera violenta. Aunque finalmente lo acepten, el sentimiento de haber sido engañados, puede conducir a la ruptura de la relación.
  1. Estar fuera del closet desde el inicio. Esta es la opción que, personalmente, considero es la mejor. Si es ampliamente conocido que eres intersexual (o transgénero), no habrá necesidad de hacer una gran revelación. Seguramente ya lo sabrán. Si han vivido en la ignorancia, entonces les puedes decir de inmediato, tu seguridad puede depender de ello. Como un beneficio adicional, si se acercan a ti, desde el principio sabes, que te están acepando. Esta es una razón más para salir del closet lo antes posible.

Mi Experiencia con mi pareja INTERSEXUAL. Por Diana Rentería

Mi Experiencia con mi pareja INTERSEXUAL.

Por Diana Rentería

Dibujo por el que nos conocimos.
Hola a todos los que visitan la página de Brújula Intersexual, mi nombre es Diana, algunos me llaman Dani debido a mi apariencia, cabe aclarar que no soy Intersexual, pero si llego a confundir los géneros por mi vestimenta, soy tomboy, me gusta leer, escuchar música, salir a divertirme con mis amigos, bailar y mi máxima pasión: Escribir.

Tengo una pareja un poco diferente, para mí es interesante, esta es nuestra historia juntas, compartiré un poco de mi experiencia con él, algunos se sentirán identificados, pero en lo personal, mi mayor motivo por escribir algo así, es que más gente sepa que los Intersexuales pueden tener pareja, aman de la misma manera que todos, pero ellos son más vulnerables, frágiles y nosotros debemos comprenderlo, por eso les comparto algo personal.

Mi pareja y yo nos conocimos por Facebook, pero por algo muy singular por un dibujo que ella hizo, donde etiquetó a sus sobrinas, sobrinas que por el momento, eran mis amigas.

Me conoció en una parte muy dura de mi vida, con muchos problemas e inseguridades mías, nos entendíamos, la parte del rechazo familiar y yo tuve una ruptura amorosa muy tonta, durante el transcurso de 5 meses, nos conocimos, platicábamos mucho, nos dábamos consejos y me mencionaba algo muy curioso: ella decía que se parecía mucho a un chico; de momento pensé que era por ser tomboy, pero después me enseñó, tenía bastante vello corporal, a mí no me interesaba lo que él llamaba “Defectos”, ni me interesaba el estúpido (perdón por la palabra) diagnóstico de un ginecólogo que su cuerpo era “raro”. Cada que platicábamos, me decía que era rara, y que le daba terror, a veces, el estar en contacto con alguien. Después de cierto tiempo nos hicimos novios, yo jugaba mucho con la ambigüedad, era interesante y al mismo tiempo divertido, llegó el punto de conocernos en persona. Cabe mencionar que antes de que lo descubriéramos, pensábamos que sólo seríamos una pareja curiosa de dos tomboys. Ella llegó en el camión, yo fui a recogerla aunque un poco tardecito, cuando la vi de frente, era algo imposible de describir: ¿era una chica o un chico?, ambos mezclados, muy linda y muy guapo, me dio curiosidad su barba, la tenía en forma de candado, a veces, cuando yo la veía, ella agachaba la mirada, era cómo si se avergonzara de tenerla, para mí era una experiencia hermosa, sin más, comencé a jugar con su barba y se impresionó aún más, me decía tímidamente:

— ¿No te da repulsión que la tenga? —Dijo mirándome con mucha pena, casi susurrándome.

— ¿Debería?, a mí también me crece el vello y no me da repulsión, es divertido— le sonreía mientras seguía haciéndolo.

— A todos les molesta o me piden que me la quite, les causa asco— La miré, quizás era su fuerte temperamento que hizo que no derramara lágrimas, pero si lo sentí, seguí jugando con su barba, pero después, entendí su miedo.

Llegamos a almorzar a mi casa, yo me desempeñé antes en hacerle algo de comer, ella jugaba con la hija de las dos (una cachorrita de perro), llegó mi padre, quién la miró terriblemente, sí, aquella mirada de repulsión estaba en los ojos de mi padre,  esa mirada parecía recorrerla de pies a cabeza, ella sonrió y se presentó, no quiso decir nada de su pasado, ni de dónde venía, sólo era una “amiga de trabajo”, mi padre siguió mirándola y ella, optó por salirse de mi casa, jugando con mi perrita, nunca olvidaré cómo, con sólo su mirada, le dijo muchas cosas.

Mi hermana por el contrario, estaba feliz de conocerla, hablaban muchas cosas que yo no les entendía, llegó mi madre y pareció que la mirada de mi padre se transformó en algo peor, ella lo sintió y yo también. Para evitar algún problema, les pregunté que si querían hacer algo en mi cumpleaños, ellos me dijeron que no harían nada les comenté que ella y yo, haríamos algo, me dijeron que sí, feliz y contenta fuimos a pasear, claro, siempre estaban los comentarios de la gente, diciéndole que era cómo un hombre, y los policías diciéndonos lo mismo,  pensé que todo era porque somos una pareja gay.

Fue hasta después, que ella y yo quisimos estar más juntas, pero, siempre me apagaba la luz, y procuraba que yo no la viera, y es verdad, no veo en la oscuridad, no podía verla, tampoco tocarla, sólo que esta vez, quise hacer algo diferente, quise verla y quise tocarla, ella no quería, sentía vergüenza de su cuerpo, tenía miedo a que la rechazara si la veía completamente cómo era.

Lo admito…. pensaba que solo era por respeto, pero cuando la vi, mis ojos se quedaron quietos, era un cuerpo diferente al mío, no era de un chico, ni de una chica, eran ambos, era algo que a mí, me atrajo, con ansías de querer tocarlo más con una curiosidad sin morbo, ella estaba sin poder creerlo, a mí no me desagradaba, al contrario, me fascinaba verla.

—Soy una cosa extraña, tengo demasiado vello y sigo pareciendo un chico, — me decía al borde del llanto. Ella no soportaba más la vergüenza y se tapó la cara quitándome a mí de su sexo al mismo tiempo, sentí algo de tristeza por parte de ella, pero, me hice aún más curiosa quería saber porque ella tenía tanta inseguridad, me hice la valiente, pero no pretendía quitarle su espacio y su privacidad, algo de tanto estudio me serviría  y preguntándole tiernamente le dije:

— ¿Me permites revisar? No te haré daño y si te incomodo, sólo quítame—Le dije tocándole tu rostro.

Ella no respondió, sólo movió su cabeza accediendo.

Bajé y comencé a explorarla, efectivamente, su cuerpo era muy diferente al mío y diferente a los cuerpos que en mis clases de educación sexual mostraban,

Su mente se llenaba de nervios, temor a que la rechazara, a que me riera de ella o a hacer lo que el ginecólogo había hecho.

—Definitivamente tu cuerpo es diferente al mío— dije seriamente, cabe aclarar que cuando hablo serio pareciera que estoy enfadada, pero ella lo sabía. Sonreí ella presentaba algo que sólo en una clase que fui por obligación nos habían enseñado, esa clase es para identificar el sexo del neonato cuando nace, explica bien el pseudo-hermafroditismo, el mismo que mi novia presentaba.

Ella, que tenía tantos miedos, culpas y malos diagnósticos había encontrado la respuesta correcta de una estudiante de medicina que era yo en ese entonces, si, mi diagnóstico fue… Eres intersexual.

Ella se quedó perplejo, no entendía y pensaba que estaba bromeando, le expliqué que es una condición en la que pueden existir genitales con características de ambos sexos, siendo más o menos desarrollados, si mi guapo novia, es Intersexual.

No me creía y era obvio que no me creería, pero le expliqué.

— mira ese dizque descontrol hormonal, es causa de eso, esto que tienes que te dicen que a fuerza busques embarazarte, — al decir eso, tragué saliva para disimular el coraje— Esas estúpidas hormonas que te dieron, aunque pensándolo bien, ni siquiera saben que para parar una menstruación, lo que menos necesitas es hormonas femeninas que vengan en presentación de anticonceptivos, ¿qué clase de estúpido doctor te vio? — Mis gestos inmediatamente cambiaron, el hecho que un médico no le haya mencionado nada acerca de su condición ni de las consecuencias me había puesto muy mal,

—No tiene caso de que te enojes con él, el, sólo era un conocido de la familia, ya está retirado y— Su cabeza agachada me indicaba otra cosa, ella había sido manipulada por su horrenda familia, al “conocido” para que la viera y así evitar pagar. —Además, ¿No te causa asco eso? —me decía  más bajito.

—Mira nene, yo me considero bisexual, y si la persona que amo, aparte tiene características de ambos sexos en sus genitales y físico, me encanta aún más, — la abracé dejando que sus miedos se disolvieran en aquel afecto.

Ella por supuesto se sentía segura conmigo, pero no con su familia. De eso fui testigo.

Gracias a que su linda y adorada hermana (sarcasmo de repudio a su áspid tipa que dice ser su hermana, sí, no me cae bien) ella tuvo que irse dejándome con una imagen de secuestradora, pero la muy…áspid la regañó en cuanto la tuvo cerca, es decir, sólo la quería para maldecirla, pero en ese tiempo, aproveché para informarme más, no iba a quedarme con sólo esa clase, gracias al Internet, conocí el documental “La ciencia del género” ahí vi un caso que se parecía al que mi novia tenía, no quise ya ir con ningún médico, pero sí fui con una psicóloga bueno no fui precisamente en persona gracias a mi Facebook, tengo agregada a alguien que trabaja con esta profesión, su nombre es Michiru Tenou (seudónimo utilizado por ella pero ese es su nombre en Facebook), al principio me daba pena mencionarle, ya que sentía que tal vez me diría cosas hirientes de ella, pero… no fue así, me comentó que lo que hacían era engordarla como un puerquito (sí así me dijo), son más los contras que los pros, ella aún no termina de desarrollarse, va a tener más problemas, su ciclo menstrual, todavía va a estar peor, le dije acerca de los planes de embarazo que le recomendaban, dijo: es tan poco ético que lo hagan, que lo recomienden es peor, no tienen nada que ver el embarazo con su cuerpo, eso no cambiará absolutamente nada, en cuanto a sus partes íntimas, me dijo, que no la lastimaban ni le provocaban algún otro problema, ya que lo estético no tienen nada que ver, pregunté cómo era que ella, siendo psicóloga, sabía todo eso, ella me respondió que ella estudió precisamente para entender todo, créanme gentes, me ayudó demasiado a entenderla, y de paso ayudarla.

Después de algún tiempo, fui yo a su casa, era obvio que me odiarían y sí, ya estaba preparada mentalmente para eso, para todo lo que me dijeran, sí, me dirían drogadicta, manipuladora, de ella me dirían que su aspecto físico, que porque no me conseguía una niña sin tanto vello, que mejor estuviera con un chico si ella lo parecía, todo con tal de que la dejara.

Lo que no sabían ellos era que yo sabía de la situación de mi pareja, algo que ellos nunca hicieron, lo hice yo. Dato curioso… ella tiene una gemela (yo le digo su lado maligno), a cada rato ella insinuaba que se parecían tanto que yo no las diferenciaría, que era una molestia y tantas cosas absurdas, que resulta pesado para mí describirlo, a pesar de eso, seguimos adelante, sí, hemos tenido nuestras altas y bajas, cómo todas las parejas, incluso ella me ha dicho, que sólo yo la veo con ojos de amor, y, casi, es verdad, pero mis amigos han sido lo suficientemente humanos, para aceptarla y no rechazarla, hacerla sentir que es parte de algo, sin lastimarla.

He querido escribir este texto para que alguna persona que sea pareja de un intersexual, no se sienta solo.

Sí, esta ha sido una de mis más largas y cruentas de mis batallas, pelearle a todos, y a veces, a uno mismo, podemos lograrlo, para que este mundo sea aceptada más la diversidad en todos sus elementos, se despide de ustedes, hasta entonces, nos vemos.

Citas Intersexuales: Encontrar el amor a través de la intersección

Traducción de Laura Inter del artículo “Intersex Dating” (si encuentran errores en la traducción me avisan)

Citas Intersexuales: Encontrar el amor a través de la intersección

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Hay un vocabulario de protección alrededor de la comunidad intersexual – de “escapar” de la cirugía para normalizar sus genitales, de trastorno de estrés postraumático y supervivencia, de culpabilidad de aquellos cuyos cuerpos permanecen intactos.

Hay también una experiencia compartida de vergüenza, secretos y desconexión a causa de ser tratados como si tuvieran un error físico. Ellos llegaron al mundo con mutaciones genéticas que los afectan en los niveles mas íntimos, y se les enseñó a creer, a menudo desde el nacimiento, que su misma existencia es una condición que necesita ser corregida.

El camino a la conexión romántica con otro ser humano puede sentirse aislado e impasible. El riesgo, imposible.

Pero no tiene que ser así.

Activistas como Bo Laurent, Jim Ambrose y Pidgeon Pagonis, han cumplido su misión de guiar a personas con rasgos intersexuales y Desordenes del Desarrollo Sexual, conocido como DDS, hacia la comprensión de su propio valor en el mundo. Ellos demandan visibilidad y justicia, en una cultura que los ha mitificado, marginado y que no entiende sus cuerpos. Y, algunos de ellos, desean encontrar el amor con alguien que realmente los ve.

“Es difícil para las personas centrarse en torno a lo que exactamente esta pasando. Llega a todas partes – Simplemente se expande. No está limitado al dormitorio,” dice Ambrose, escritor y co-fundador de “The Interface Project”, un sitio que colecciona y comparte historias personales de gente que vive con una condición intersexual o DDS.

Así que empecemos en el salón de clases con una rápida lección de lo que no es la intersexualidad: transgénero, ya que los dos son a menudo puestos juntos; o el “hermafrodita”, que en la pornografía, posee total funcionalidad de ambos (físicamente imposibles) genitales masculinos y femeninos.

Tampoco es especialmente poco común. Una visible diferencia en la anatomía sexual ocurre en 1 de cada 1,500 a 2,000 nacimientos, de acuerdo con las estadísticas de la Organización Mundial de la Salud.

Medicamente hablando, intersexual es definido como una anomalía del sistema sexual y reproductivo. Katrina Karkazis, un erudito investigador del Centro de Ética Biomédica de la Universidad de Stanford, dice que en la mayoría de los casos, las personas tienen mutaciones genéticas que afectan el desarrollo de los órganos sexuales. Estas pueden ser evidentes desde el nacimiento, mas tarde durante la vida o no en absoluto.

Por ejemplo, en el caso de las personas con Síndrome de insensibilidad a los andrógenos, las mujeres tienen cromosomas XY y testículos. Sus cuerpos producen testosterona, pero ya que no responden a ella, los genitales no se masculinizan, y no desarrollan caracteres sexuales secundarios masculinos, tales como el incremento en la masa corporal, una voz mas profunda y bello facial.

“Ellas tienen cromosomas XY y testículos, y no lo notarían en el nacimiento porque nacieron con genitales femeninos.” Dice Karkazis

Desde los años 50s hasta recientemente, a los padres de bebés que nacían con genitales no típicos o ambiguos, se les presentaba una opción: cirugía genital. Esto se realiza con mayor frecuencia para presentar al niño como mujer debido a que es una creencia de los doctores que es más fácil de lograr con las técnicas médicas disponibles. Esto a menudo implica cirugías para remover los testículos, reducir órganos que pudieran representar un pene pequeño o un clítoris grande, o añadir una cavidad vaginal.
A los padres – sorprendidos y confundidos por una anatomía que no comprenden, e imaginando una vida de marginación y rechazo romántico para su recién nacido – la cirugía para “normalizar” puede parecer la mas amorosa forma de actuar.
En 1957, la pionera por los derechos de los intersexuales, Bo Laurent nació en un mundo de confusión. Profesionales médicos estuvieron en “estado de shock” por tres días, incapaces de determinar que sexo tenía, y su madre fue mantenida sedada. Laurent, eventualmente, fue etiquetada como niño, fue dada de alta y a sus padres, se les pidió dejar el hospital, dejándolos incapaces de buscar cuidados infantiles adicionales, no sea que su secreto fuera a salir a la luz. Cuando ella tenía 1 y medio años de edad, otro doctor decidió cambiar el sexo asignado, para que ella pudiera ser criada como niña.

“Realizaron clitoridectomía y le dijeron a mis padres que se mudaran a otra ciudad y no le dijeran a nadie donde se habían mudado, y que nunca me dijeran que pasó”, dice Laurent. “Todo esto fue muy traumatizante, aterrador y doloroso para mis padres e hizo difícil el que pudieran relacionarse normalmente conmigo.”

Alienada de sus padres, retirada de sus compañeros y profundamente desconectada de su medicamente entumecido y cicatrizado cuerpo, Laurent evitó la conexión romántica e íntima con sus compañeros, hasta bien entrada en sus 20s. Entonces, ella empezó a buscar respuestas.

El descubrimiento de su condición intersexual, finalmente le ofreció un camino en el mundo. En el transcurso de las últimas 2 décadas, con su trabajo como activista, oradora y fundadora, de la ahora extinta “Intersex Society of North America”, Laurent ha guiado a otros en un viaje para conectar cuerpo y alma – propias y ajenas.

“Una de las cosas de las que estoy orgullosa, es que creo que he ayudado a proporcionar espacios donde hablar acerca de esto, y estas narraciones ahora están disponibles para otras personas,” dice Laurent.

‘Visibilidad Inequívoca’

Jim Ambrose es una de las personas que Laurent ayudó. A pesar de que había sido asignado quirúrgicamente como mujer cuando era bebé, aunado a tratamientos hormonales y cirugías adicionales en su adolescencia, Ambrose, ahora de 37 años, vívidamente recuerda cuan diferente se sentía de las demás chicas, incluso a una temprana edad.

“Recuerdo a la primera chica de mi clase que llevó un sujetador y como reaccione exactamente como todos los demás chicos de mi clase”, dice. “Estaba enamorado y fascinado.”

Inconscientemente, el sabía que el interés no surgió de una solidaridad de chica a chica o de un vistazo a su propio futuro. Viendo una película escolar de educación sexual acerca de la menstruación, pensó, “No creo que esto me vaya a pasar a mi.”

Y no fue así, por supuesto. La mamá de Ambrose le reveló la razón cuando tenía 12 años y tratamientos con estrógenos pronto le siguieron.

Tampoco experimentó las conexiones sexuales que sus compañeros si estaban haciendo.

A los 16, Ambrose – todavía percibido como mujer por sus compañeros – tuvo novia (“por default,” bromea, en lugar de que fuera por un vínculo romántico). La mantiene lejos de sus partes íntimas. En retrospectiva, estaba fuera de la autoprotección. Aunque la novia nunca le discutió, si le confesó a amigos mutuos que la distancia le parecía sumamente extraña.

La voz se corrió hasta Ambrose, y de repente estaba dolorosamente consiente de que mientras el sentía un profundo desapego de su cuerpo asignado mujer, ya no era solo del interés de sus padres y de los doctores. Ahora era también del interés de sus compañeros –y sus futuros compañeros sexuales. Después de todo, para eso había sido construido quirúrgicamente.

“El principio que se había seguido era que pudiera establecer lazos de pareja con un hombre y, para ser mas específicos, para asegurarse de que poseyera un recipiente adecuado para un pene erecto,” dice Ambrose. “La meta final no era que yo fuera una mujer sexualmente satisfecha, o una persona que fuera curiosa a cerca de otras formas de sexualidad… Mi placer sexual no fue tomado en cuenta.”

Karkazis de Standford ve esto con demasiada frecuencia en su trabajo y en sus amistades con miembros de la comunidad intersexual.

“Imagina por un momento que quieres conectar sexualmente con alguien, y no sientes nada sexual en tus genitales. O sientes dolor. Conozco a personas que han intentado todo e incluso han contemplado mas cirugía. Imagina esta clase de búsqueda.” Dice Karkazis

“La puerta esta cerrada antes de que siquiera haya estado abierta. Puedes llegar a pensar que estas tan dañado que nadie estará satisfecho contigo.”

Pero después de que Ambrose entabló amistad con Laurent, el utilizó su espacio de difisión para amplificar los intentos de conexión. Una comprensiva y proactiva doctora estuvo de acuerdo con el en que, la eliminación de los senos y la vaginoplastia, era médicamente necesario – y la forma de corregir un error que había cometido la comunidad médica. Ella comenzó a darle un régimen de crema de testosterona compuesta para corregir el déficit en la densidad ósea, que ocurrió cuando dejó de tomar estrógeno.

Mientras el no había considerado conscientemente la transición a un cuerpo mas masculino antes de eso, su respuesta física fue innegable.

“Casi inmediatamente, sentí la diferencia,” recuerda Ambrose. “Es como cuando un cazador está caminando lentamente por el bosque y pisa una rama que cruje y el ciervo alza la cabeza para ver que esta pasando. ¿Qué? ¿Qué fue eso? Mi cuerpo me estaba diciendo, ‘Oye, esta cosa es buena. Vamos a hacerlo. Estamos en esto.’”

Un año después, cuando estaba a finales de sus 20s, empezó a tomar inyecciones de testosterona y presentándose como hombre en público. Su psique y cuerpo estaban mas alineados, como nunca habían estado antes, y había estado teniendo citas con mujeres, pero la transición marcó el comienzo de una nueva serie de inseguridades.

Ambrose dice, “Era un hombre que no tenía el pene que todo mundo espera. Y por “todos” me refiero a que estaba muy concentrado en salir con mujeres heterosexuales. Quería salir en citas con mujeres que me pudieran desear como hombre… Quería que una mujer me viera al otro lado del cuarto y dijera ‘Si, quiero cogerme a ese tipo,’ antes de que supiera algo de mí.”

Adoptó la técnica de Laurent de presentar su historia con honestidad y prematuramente, diciendo a sus posibles compañeras, “Trabajo en esta librería, pero mas que nada trabajo de activista (intersexual) y esto me lleva por todo el país y organizo y doy talleres y me siento en comités y recaudo fondos para esta pequeña organización y… ¿Por qué lo hago? Bueno, porque me pasó a mi.”

Y funcionó. Mucho. Cita tras cita tras cita fue “todo un éxito”, según Ambrose.

“Me pone en la posición de alguien que esta siendo proactivo acerca de su vida. Alguien que está actuando en defensa de si mismo y de otros,” dice.

“El manejarlo de esta manera informa a quien escucha — a menudo una posible pareja sexual — que me importa lo que piensas, pero se suficiente acerca de mi mismo para saber que si quieres percibirme como victima, llorar por mi, sentir desagrado por mi o levantarte e irte, puedes hacerlo.”

“Mi felicidad, consciencia de mi mismo y la capacidad de levantarme por la mañana, no depende de si quieres que me vaya a casa contigo esta noche.”

Mientras la relación de largo plazo mas reciente de Ambrose terminó hace unos meses, el se siente cada vez mas cómodo en el cuerpo que tiene ahora, y sigue firme en sus intentos de conexión romántica con la mujer correcta.

“Creo que hay un gen de resistencia. Hay muchas veces en las que podría haberme retraído, o subsistido en pedazos. O escogido novias que fueran malas conmigo o crueles o abusivas, pero no lo hice,” dice Ambrose.

“Necesito que ellas me vean tan simple y claramente como sea posible. Necesito visibilidad inequívoca de mi pareja sexual.”

‘Las cosquillas son mi “hurra” ’

Pidgeon Pagonis buscó intimidad y encontró dolor en su lugar. (Pagonis no se identifica ni como hombre ni como mujer y usa pronombres de género neutro para describirse. Nota: en ingles usa “they”, “them” y “their” que se usan indistintamente para decir ellos o ellas.)

“Estaba realmente convencidx de ciertas cosas, como la idea de lo que la preparatoria debería ser. Realmente quería una experiencia de preparatoria y, parte de eso, era tener una cita con un chico y tener sexo con el,” dice Pagonis, ahora de 28 años de edad.

A la edad de 11, a Pagonis le dijeron que la cirugía que recibió de niñx fue para tratar el cáncer, y que la que estaba por recibir era para corregir un problema de goteo de orina. En realidad, esta última era para hacer una vaginoplastia. A los 16 años, Pagonis se desmayó por dificultad y dolor durante los intentos de coito con un novio.

“Nunca tuve dilatación (que debería haber mantenido el conducto abierto), así que fue un shock para mi cuerpo. Dejé ese momento atrás como “¡Eso realmente dolió!” dice Pagonis. “Pero Cosmo (una revista) decía que se iría poniendo mejor. Y no se puso mejor en términos de placer, pero si se puso mejor en términos de no lastimar tanto cada vez.”

Aún así, Pagonis pronto llegó a asociar casi cualquier intimidad, incluyendo besos, con el dolor inminente de la penetración, y encontró como cualquier deseo se evaporaba al momento de ser tocadx. El alcohol y la marihuana ofrecían cierta distracción del dolor, pero marcaron el comienzo de una serie de otros problemas, incluyendo un ciclo de parejas abusivas y la vulnerabilidad a ataques sexuales cuando estaba en estado de ebriedad.

“Quería estar tan ebria que el sexo se sintiera bien. Pensé que me sentiría mas desinhibida y que el sexo se sentiría bien. Uno se esfuerza para ser normal cuando sabes que no lo eres. En lugar de hablarlo, solo bebería,” dice Pagonis.

Después de que un profesor de la universidad diera una conferencia sobre el tema de los rasgos intersexuales y DDS en una clase de “psicología de las mujeres”, algo hizo conexión. Pagonis caminó cruzando la calle desde su salón de clases en la Universidad DePaul, hacia el sótano del hospital, donde, casualmente, sus propios registros médicos estaban.

Ahí, Pagonis rasgó el velo de la vergüenza y el secreto que había envuelto su cuerpo desde la primera cirugía. Los términos le eran desconocidos – “pseudohermafrodita masculino” y “46 XY” – pero, de repente, todo tenía sentido.

Su madre lo confirmó y, después de lanzar su teléfono contra la pared, Pagonis prometió no decírselo a nadie.

Pero las almas son fuertes y determinadas. Buscó y alcanzó la conexión a pesar de todo. Seis meses después de la revelación, Pagonis empezó a tener citas con una mujer con quien dio a conocer su diagnostico. Mientras que la alineación de la anatomía, sacó a relucir sus diferencias físicas – “Aun pienso que mi novio de preparatoria no sabía que yo no tenía un clítoris,” bromea Pagonis – alternativas al sexo con penetración abrieron toda una nueva gama de conexión.

“Estos elementos de la intimidad eran lo que yo necesitaba en ese momento,” dice Pagonis. “¡las cosquillas fueron mi “hurra”!”

Por ahora, la eliminación del placer sexual como resultado de la cirugía y el trauma sexual, han demostrado ser una barrera para tener una pareja romántica. Pagonis está volando en solitario, y tratando de encontrar la paz y el placer en su propio cuerpo con la ayuda de un terapeuta.

“ ‘¡El sexo es 90% ficción y 10% fricción! “ Pagonis cita al terapeuta. “Esto se me quedó grabado porque cuando estaba con alguien, siempre estaba teniendo ficción en mi cabeza y pensé que esto era porque estaba mal y no me podía solo “dejar ir” con la persona.”

Pagonis también se basa en las sabias palabras de Laurent, “Ella me dijo, ‘A quien le importa? Piensa en lo que sea que necesites. Esta en tu cabeza y no estas lastimando a nadie. Si no te puedes “dejar ir”, entonces bien por ti.’ “

“Dejé que la vergüenza de tener un cuerpo diferente y el no verme ‘normal’, me debilitara,” dice Pagonis. “Necesitaba ese permiso y Bo me lo dio.”

‘El amor es como brincar de un acantilado’

Pagonis ahora trabaja como coordinador de los jóvenes en “Advocates for Informed Choice” y como coordinador en la prevención de la violencia en el noviazgo en la adolescencia, y cree firmemente que la falta de información a los niños intersexuales por parte de los doctores y los padres, es tan perjudicial como las cirugías cosméticas para ocultar las diferencias físicas.

“Si la gente fuera honesta y hablara contigo acerca de tu cuerpo, tu podrías aún tomar las mismas decisiones, pero no tuve esa opción — y hubiera tenido alguien con quien hablar y tomar las mas sanas y seguras decisiones,” dice Pagonis.

Ambrose esta de acuerdo: “Todavía no conozco un padre que haya intencionalmente tratado de herir a su hijo. Tengo tanta simpatía por mis padres y los padres de mis amigos como la tengo por nosotros. Llevas a cabo estas cirugías motivado a ‘normalizar’ un niño y entonces esperas que el niño este tranquilo y no le hable a nadie de ello. Vas a tener que maquillar cada aspecto de la vida del niño, y de tu vida.”
Y a los 57 años, Laurent misma esta todavía aprendiendo los límites de su propio trabajo y asombrándose. Después del final de su matrimonio y de un periodo de soltería, decidió intentarlo de nuevo, y se sorprendió al encontrarse a si misma amada y amando, una vez mas.

Laurent se encontró a si misma abriendo su corazón a una mujer mas joven que conoció online y que nunca había escuchado hablar de las condiciones intersexuales.

“Ella no estaba familiarizada con esas palabras o con la historia, pero le conté a cerca de la clitoridectomía. Estaba sorprendida y reconfortada de lo bien que lo tomó,” dice Laurent.

Para toda la gente que Laurent a llevado a la seguridad en sus años de activista, era un riesgo personal para ella, y esta mujer podría verlo. La alcanzó a través de la distancia entre ellas.

A medida que su relación se hizo mas seria, ella le envió a Laurent una cita que todavía recuerda.

“Decía: ‘El amor es como brincar de un acantilado,’ “ dice Laurent. “ ‘Tu cabeza dice que vas a morir, pero tu corazón dice, esta bien, puedes volar.’ “

Fuente: http://edition.cnn.com/2014/04/15/living/intersex-dating-relate/index.html?hpt=hp_c3