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¿De qué manera los medios de comunicación pueden ser aliados de la comunidad intersexual?

¿De qué manera los medios de comunicación pueden ser aliados de la comunidad intersexual?

Por Laura Inter y Eva Alcántara

Medios_de_comunicación

He observado que en México hay un aumento del interés por la intersexualidad. Desde hace aproximadamente dos años se escriben más y más artículos de opinión sobre el tema. Aunque se pudiera pensar que esto es un suceso afortunado, para la comunidad intersexual no siempre resulta así.

Es usual que el tema de intersexualidad se retome simplemente porque es un tema interesante y poco conocido, porque genera curiosidad y puede subir el rating. Lo extraño es encontrar que los medios de comunicación o periodistas estén dispuestos a acompañar las demandas del movimiento intersexual, a escuchar lo que las personas intersexuales necesitamos de ellos y a comprometerse con acciones que pueden aminorar los  problemas por los atravesamos muchas personas intersex.

¿Conoces  a alguna persona intersexual que quiera dar su testimonio para la televisión o para el radio? Esa es una pregunta que escuchamos cada vez con mayor frecuencia. El principal interés de los medios es mostrar cómo vive una persona intersexual, pero sobre todo hablar de cómo es su cuerpo, sobre el cual aún existen muchos mitos, en especial referido a sus genitales. La imagen que suele tenerse es que las personas intersex son personas con los dos sexos o que son personas con un tercer sexo. Que todos los cuerpos intersex son iguales y que su apariencia es más bien andrógina. A las personas intersexuales se les busca para que cuenten su historia a un público determinado, pero rara vez su palabra se toma como verdadera. En la mayoría de las ocasiones, el reportero también buscará la opinión de algún médico porque considera que ahí encontrará el punto de vista científico y experto sobre quiénes son estas personas intersexuales y por qué no entran en el conjunto de los hombres o las mujeres “normales”. Por ello, estos artículos suelen dar credibilidad a sus fuentes médicas, incluso cuando son consultadas solo através del internet. Es frecuente que la información utilizada esté mal copiada, sea mal comprendida, se preste a la confusión o inexactitud y en el peor de los casos, que contribuya a la patologización de las personas intersexuales. Hoy día, la opinión de la comunidad médica es muy variada ¿por qué siempre lo que se difunde es la perspectiva médica menos crítica y más conservadora? ¿por qué no se hace un esfuerzo por exponer distintas miradas que ya están presentes en el sistema de salud mexicano?…

Es realmente extraño que quienes piden una entrevista se informen antes sobre la temática intersex, que lean y busquen comprender la información que por lo menos desde 2009 se encuentra publicada en español. En la actualidad hay mucha información confiable en los portales en línea dirigidos por personas intersexuales. La sorpresa es que en los reportajes siguen apareciendo palabras como “hermafrodita”, fotografías de cuerpos desnudos que provienen de textos médicos, solicitudes que no corresponden a lo que el movimiento intersexual demanda. Así, hemos encontrado que la mayoría de los artículos que tratan el tema de intersexualidad, lo abordan desde una ignorancia casi total y el artículo es producto del interés pasajero, una especie de “moda” vinculada a que algunas personalidades públicas han sacado a la luz que cuentan con una corporalidad intersexual, este es el caso de Hanne Gaby Odiele y de Sharon Rose Khumalo.

Otros artículos toman información producida por el activismo intersexual, pero a causa de la inexperiencia, falta de investigación o desinterés del periodista o autor, el artículo acaba siendo muy malo, confuso y en lugar de colaborar con la causa de la comunidad intersexual, acaba reforzando mitos o haciendo demandas ajenas a la comunidad. Algo que nos parece muy grave es que en muchas ocasiones encontramos que ni siquiera se citan las fuentes de donde se tomó la información. En otras ocasiones, cuando se consulta directamente a activistas intersexuales —y estxs participan haciendo prácticamente todo el trabajo del artículo al proporcionar la información solicitada—su trabajo y conocimiento no es reconocido abiertamente en el texto, ni hablar de que se ofrezca algún pago por su contribución o se busque hacer alguna donación a algún proyecto de la comunidad intersexual. Con frecuencia encontramos que cuando alguna persona intersexual es entrevistada para un artículo —y decide contribuir con la expectativa de que publicar su testimonio o su imagen traerá algún beneficio para la comunidad intersexual— en las notas se insertan mitos o se invalida parcialmente su testimonio al ser desmentido por algún “experto”. También hemos tenido la experiencia de que cuando se logra contactar con personas o activistas intersexuales —que acceden a hablar en conversaciones privadas— después, sin informar o pedir su autorización, se citan partes de esas conversaciones en sus artículos. En internet existe mucha información sobre la intersexualidad que proviene del activismo intersexual —tanto en idioma español como en inglés— y a veces los medios de comunicación ocupan esta información y realizan artículos sin citar las fuentes que consultan, adueñándose de la información y publicándola como si fueran reflexiones propias.

Existe un dicho dentro del movimiento intersexual: “Nada sobre nosotrxs, sin nosotrxs”. Esta frase surgió cuando el tema intersexual comenzó a ser abordado por personas que no cuentan con una corporalidad intersexual. Es común que en los artículos que tratan el tema sin consultar a la comunidad intersexual, se refuerce el mito de que las formas genitales son necesarias para definir el sexo de un bebé o que un bebé con características corporales diferentes no puede ser asignado niña o niño, y debería entonces 1) tener cirugías genitales para definir sus formas o 2) no puede ser declarado niña o niño y debe colocarse en una tercera casilla. Ambas opciones son contrarias a la lucha de la comunidad intersexual. Sin embargo, las personas intersexuales siguen siendo utilizadas para reforzar o contradecir puntos de vista que se relacionan con teorías o posturas específicas que les son ajenas.  En este tipo de artículos es frecuente que no se mencionen las demandas del movimiento intersexual, ni las experiencias de vida de las cuales surgen estas demandas.

La intersexualidad no es una orientación sexual, ni una identidad, ni un tercer sexo; sino que alude a variaciones congénitas de las características sexuales. No es un “tercer sexo biológico”, debido a que no solo existe una única corporalidad intersexual y, por este motivo, el decir que es un “tercer sexo” puede llegar a ser confuso e inexacto. Existen muchas configuraciones corporales que pueden ser contempladas bajo el término paraguas: “intersexualidad”. Una persona que se define como hombre o como mujer, puede presentar un amplio espectro de variabilidad corporal. También es importante señalar que, contrario a lo que muchas personas se imaginan, un amplio porcentaje de personas intersexuales se definen a sí mismas como mujeres o como hombres, en ocasiones como mujeres intersexuales o como hombres intersexuales y también hay quienes prefieren autodefinirse en una tercera categoría, es decir en un género no binario, lo cual puede ocurrir a cualquier persona, tenga o no una corporalidad intersexual. Aunque la intersexualidad puede adoptarse como una identidad, esto no siempre ocurre así. Recordemos lo que dijo Morgan Carpenter, activista intersexual australiano, en su artículo ‘Curar’ la intersexualidad es perjudicial y común: “Uno se los problemas fundamentales de derechos humanos para las personas intersexuales, no es la existencia de géneros binarios, sino lo que se hace médicamente para hacer que nos adecuemos a esas normas.”

Debido a estas situaciones: ¿qué debe suceder para que los medios de comunicación puedan llegar a ser aliados de la comunidad intersexual?

Es importante que antes de que alguien se aventure a escribir un artículo sobre el tema intersexual, primero lo investigue en los escritos que la misma comunidad ha publicado. La intersexualidad es un tema sumamente complejo, pero en la actualidad existen varios recursos básicos que los reporteros pueden consultar, leer y comprender para obtener, por lo menos, una idea clara partiendo de información básica y veráz. Aquí proponemos algunas fuentes confiables para iniciar con la investigación:

Definición de Intersexualidad, consultar blog Brújula Intersexual:

https://brujulaintersexual.wordpress.com/2015/01/19/que-es-la-intersexualidad/

Ficha de Datos INTERSEX de la ONU:

https://unfe.org/system/unfe-72-Intersex_Factsheet_SPANISH.pdf

Intersexualidad: Mitos, Realidades y Necesidades, consultar blog Brújula Intersexual:

https://brujulaintersexual.wordpress.com/2016/06/26/intersexualidad-mitos-realidades-y-necesidades-por-laura-inter/

Declaración Pública del Tercer Foro Intersex Internacional

https://brujulaintersexual.wordpress.com/2015/01/21/declaracion-publica-del-tercer-foro-intersex-internacional/

Es válido consultar a activistas o personas intersexuales, sin embargo no todas las personas que dicen tener cuerpos intersexuales, tienen una experiencia intersexual. Es necesario entender que en internet existe mucha información, pero no toda es confiable. Para evitar este problema es fundamental que quien quiera adentrarse en el tema lo investigue primero, eso le ayudará a identificar —sobre la base de un conocimiento fundado— si lo que se dice es verdadero. Lo repetimos, la intersexualidad refiere a experiencias muy variadas que se detonan por haber nacido con una corporalidad cuyas características sexuales varían del promedio.

Es indispensable que quien escriba un artículo periodístico siempre cite las fuentes que le ayudaron a obtener información. Es muy recomendable definir el tipo de relación que se establece, si es una conversación, si es una colaboración, una coautoría o si la persona que asesora recibirá o no un pago.

Si se refieren conversaciones privadas en los textos, las personas implicadas deben ser consultadas y debe pactarse con antelación lo que será publicado, sobre todo cuando se quiere utilizar un testimonio que trata sobre experiencias tan íntimas. Se debe preguntar abiertamente a la persona intersexual si está de acuerdo en que su testimonio sea publicado, qué es lo que se quiere hacer público y qué no, sí la persona está de acuerdo en que se utilice su nombre real o si prefiere un pseudónimo, y nunca publicar el testimonio íntimo sin preguntar antes a la persona que lo compartió.

Si la persona no indagó con suficiente profundidad o tiene dudas, puede solicitar la colaboración de algún activista para que lean juntos el texto y se logren despejar esas preguntas antes de  publicarlo. Al ser un tema tan complejo, se necesita la mirada de un experto para que el artículo pueda ser uno confiable, en la actualidad hay cada vez más personas que pueden apoyar desde la comunidad intersexual y sus aliados, para que no se difundan más mentiras y mitos sobre el tema, pues esos ya existen de sobra en internet.

Al llevar a cabo estas recomendaciones, el artículo publicado será bien recibido por la comunidad, las personas confiarán el periodista que lo escribió y se irá fortaleciendo una relación que es necesario que ocurra. Lo mismo ocurrirá si se sustentan las fuentes de información y no solo se expone la opinión del autor. Los activistas o personas intersexuales que participen, se sentirán con la confianza de volver a participar con el reportero en futuros proyectos, y no se sentirán utilizadas e inconformes con el resultado, como sucede en la mayoría de los casos en la actualidad.

Un ejemplo claro de como se deben hacer los reportajes es el nuevo documental de NatGeo “La Revolución del Género”, en él se entrevista a la activista intersexual y presidenta de la organización intersexual InterACT, Georgiann Davis, a otra persona intersexual que da su testimonio, y a los padres de una niña intersexual, las entrevistas son realizadas con respeto, la reportera ya cuenta con información básica con el tema, y en el documental se da su debido reconocimiento a todxs lxs participantes.

Esperemos que en México y Latinoamérica los reporteros comiencen a hacer las cosas de diferente manera, que escriban textos informados, y que se reconozca la colaboración, el trabajo y aportes de la comunidad intersexual.

Video: Mensaje Para Chicas con el Síndrome de Insensibilidad a los Andrógenos (SIA). Por Comet Girl

Video: Mensaje Para Chicas con el Síndrome de Insensibilidad a los Andrógenos (SIA).

Por Comet Girl

Mensaje de Dalea para las chicas Latinas que tienen el Síndrome de insensibilidad a los andrógenos (SIA)

CIRCULAR 7, 2016: A STEP BACK IN THE FIGHT FOR THE HUMAN RIGHTS OF INTERSEX PEOPLE IN CHILE. By Laura Inter and Hana Aoi

CIRCULAR 7, 2016: A STEP BACK IN THE FIGHT FOR THE HUMAN RIGHTS OF INTERSEX PEOPLE IN CHILE.

By Laura Inter and Hana Aoi

Special thanks to Dr. Eva Alcántara, who collaborated in the revision of this article.

 EN ESPAÑOL

Laura Inter is an intersex activist born in the 80s, since 2013 she runs the Brújula Intersexual project, which offers support and information to intersex people and their families. Laura was diagnosed with Congenital Adrenal Hyperplasia (CAH), and born with intersex genitalia (also called “ambiguous genitalia”), she was treated outside the public healthcare system and her body was not subjected to surgeries, maintaining her body integrity.

Hana Aoi is a Mexican intersex activist born in 1981. She was subjected to three different and totally unnecessary surgeries in her childhood, in which her gonads were removed and a vaginoplasty was performed. Her intersex variation was known as true hermaphroditism. Today the term DSD ovotesticular is more in vogue; Hana disagrees with the use of any of those stigmatizing nomenclatures. This variant occurs when there is ovotesticular tissue in at least one gonad (called ovotestis, pl ovotestes).

Circular 7

Summary:

On August 23, 2016, the Chilean Ministry of Health issued Circular No. 7, 2016, which invalidated Circular No. 18, 2015, which had been highlighted for demanding a cessation of irreversible and unnecessary surgeries and medical treatments in intersex children.

Amongst the most regrettable aspects of this new Circular is the adoption of a pathological language to refer the variants of sexual characteristics, under the term Disorders of Sex Development, as well as a generalization of such variants in scenarios where there are risks to the person’s health that must be taken care of, justifying again the medical interventions in which the patient is put aside and his/her human rights overlooked.

Due to this tendency to generalize and focus only on vague clinical aspects, without support for long-term results that validate them, and ignoring the numerous testimonies of adults with intersex bodies that were intervened in their childhood, as well as the appeals from activists and local and international human rights organizations, is that we feel with the moral obligation to denounce in the following article the errors of Circular No. 7, 2016, in order to expose how the assumption of this practice implies a setback, because it has been highly questioned for more than twenty years around the world, and even the international medical community itself has been forced to rethink due to its questionable aspects.

DOWNLOAD FULL ARTICLE (PDF)

Download Circular 18 (English translation)

Download Circular 7 (English translation)

Download Circular 18 (original in Spanish)

Download Circular 7 (original in Spanish)

Article: How was Circular 7 of the Ministry of Health of Chile born? By Camilo Godoy (Spanish)

 

 

 

 

Progress: A first look at the Ministry of Health Protocol for the provision of health care services for the LGBTTTI community (with a focus on the intersex-related parts).

Progress: A first look at the Ministry of Health Protocol for the provision of health care services for the LGBTTTI community (with a focus on the intersex-related parts).

by Hana Aoi

EN ESPAÑOL

Originally published in Spanish on June 25, 2017.

On June 24, 2017, the head of the Ministry of Health of Mexico, José Narro Robles, M.D., presented the document entitled: Protocolo para el acceso sin discriminación a la prestación de servicios de atención médica de las personas lésbico, gay, bisexual, transexual, travesti, transgénero e intersexual y Guías de atención específicas. (Spanish for Protocol for non-discriminatory access to the provision of healthcare services for Lesbian, Gay, Bisexual, Transsexual, Transvestite, Transgender and Intersex people and Specific Care Guidelines.) This work is the result of an intense collaboration between authorities of the ministry, academics, medical specialists, activists of the communities that make up the LGBTI community and human rights experts.

During the presentation, the minister stressed that “only with institutions aligned to the unavoidable respect for human rights, healthcare free of discrimination can be guaranteed.” He also appealed to the staff of the National Health System (that is, all health and social security institutes, federal and state, which together provide medical coverage to most of the Mexican population) to “know and operationalize these guidelines and comply with the provisions of Article 4. of the Constitution of the United Mexican States, which mandates that everyone has the right to health protection, and it is the responsibility of the federal and state authorities to set mechanisms to guarantee access to health free of discrimination or exclusion, in accordance with the specific needs of each population group. ” (The emphasis is mine)

From this space, we celebrate the progress of the Mexican State in recognizing the particular problem faced by intersex people who are intervened by medical services. This understanding starts from the definition of the term “sex” provided in the Protocol, since it goes beyond typical binary definitions, takes up the social factors involved in the understanding and classification of sex, but also comprises the diversity of biological factors that define the body of Intersex people at birth. Within the definition, the following fragment stands out, which cites the text of Julie A. Greenberg, Intersexuality and the Law. Why Sex Matters (2012):

Intersex people evidence that, biologically, there are not only two options for the various factors [that contribute to the determination of a person’s sex]. There are people, for example, with a different chromosomal sex. […] Intersex people demonstrate the limitations of creating these categories: genitals can say little of a person’s sex. (Emphasis mine)

The protocol is based on a set of guiding principles, which must serve as a criterion of medical practice, and which are fundamental to the exercise of an observant practice of human rights. From our perspective, there are three principles in this list that stand out: autonomy (“conviction for respect of the individual’s ability to act freely and make decisions according to his convictions and beliefs”); beneficence (“respect for their fundamental rights”); and non-maleficence (“imperative to do no harm”, known in the medical-legal language as primum non nocere).

The next address of the protocol to the problems faced by intersex people comes in the section about care of children and adolescents. The term variations in sex differentiation (a term that has been coined by the Ministry to refer to variations of sexual characteristics at birth, which gives rise to a non-pathological interpretation, and which in itself constitutes one of the main merits of the document) is introduced. It acknowledges that children and adolescents are “individuals in the process of development” and that, because of their characteristics, “may require specific attention”. This attention, however, does not seek to normalize the body of the individual. In fact, the protocol establishes that the function of the multidisciplinary team is to advise during the process of sex assignment, without forcing the acceptance of any treatment or surgical procedure; rather, the objective of this counseling is to guarantee the right to the (legal) personality of the newborn (“their right must be guaranteed … by assigning the gender for their legal registration”).

The main feature in the subject of care for intersex people is found in the Specific Care Guideline, entitled Guía de recomendaciones para la Atención de Intersexualidad y Variación en la Diferenciación Sexual  (Spanish for Recommendations Guide for Care of Intersex and Variations in Sex Differentiation), pages 36-42. It is an innovative guide, which, to be understood, must be read within the local (and regional) context. The Mexican reality, immersed in a historical conservatism that comes from convictions and dogmas based on the Christian faith (especially in the Catholic Church), is packed of stereotyped notions on what defines an individual as a man or woman (making no room for anything in the middle), as well as the social role that is expected of the sexed individual, and what his/her essence and actions express of him/herself, but also of his/her parents and immediate family. In this demanding context, it is understandable that, in order to respond to the emergency that our intersexed bodies represent to society, Mexican medical practice has implemented the protocol of care originated in the US for more than half a century. This practice allowed, in the eyes of the parents of intersex people, the assimilation of the individual to society. The problem with this approach is that it ignores the individual’s self-interest, sacrificing the possibilities of his/her body to the pressure of social structures, intolerant to any difference in sex configuration, structures that are based on fears, anxieties and fantasies. However, for some years to date, members of the Mexican medical community have begun to raise a reasonable doubt about the pertinence of continuing the practice inherited by their predecessors. For example, in 2009 a physician from one of the most renowned high-specialty hospitals in Mexico City, home to one of the major intersex intervention clinics, was questioned about whether such interventions were necessary. His response was that it was difficult to stop doing them, because “the cultural level [in the country] is very narrow: we are either ‘A’ or ‘B'” (Rea Tizcareño. Intersexuales: la notable excepción a la regla, La Jornada, May 7, 2009). This reflects an understanding of the difficulties of the Mexican context, but it also suggests that many physicians in position of taking action are no longer convinced that the current approach is adequate, that is: a person’s sex characteristics don’t need any medical intervention. Change has to take place at the social level.

The Recommendations Guide… acknowledges the questioning of the current medical approach and procedures implemented since the 1950s: “These medical interventions, which are regularly oriented towards the use of genital surgery in children, are currently questioned and have come to be categorized as ways of medical abuse”, which is a clear reference to the Yogyakarta Principles of 2008 and the joint document of UN agencies on the elimination of forced sterilization, coordinated by WHO in 2014. In another paragraph, and referring to the second hearing of the IACHR of March 20, 2017, it states: “The configurations and forms of intersex bodies previously considered malformations can now be assimilated as possible expressions of the variability inherent in human life” (emphasis mine). In this sense, the Guide recognizes that “human rights recommendations […] that have been set out in recent years” must be also integrated to the discussion.

Maybe the main merit of this Guide is its acknowledgement in the necessity of medical practice to reflect on itself from the lens that represent the strong judgment of current procedures, judgment that relies in the testimonies of intersex people who have risen their voices to claim their human rights and those of future generations.

In this sense, there are key values ​​of clinical action urgent to be brought into daily practice. This guide brings hope to the possibility. First, it recognizes the need to provide full information to parents and individual, and the importance of open and complete communication to mitigate parental uncertainty. This brings us to another point: consent. Consent is no longer solely in the hands of parents. The recommendation is now to delay any procedure until the very individual is able to decide (an example of this is the indication of stopping vaginoplasty in girls until “maturity and awareness necessary to request and consent to permanent modification procedures” are available). This translates into a recognition of bodily autonomy and self-determination. By involving the individual (child or adolescent) in the discussion about the pertinence of the procedures, and the times in which they got to be carried out, the way is paved for mitigating secrecy and stigma to a minimum, in favor of psychological development with less prejudice. The need to break with stigma demands the inclusion of peer support groups (this in order to provide a sense of belonging), and the accompaniment to parents to reduce the degree of anxiety and give way to their concerns, from a positive attitude towards bodily diversity. Only in this way can we in addition guarantee respect to the physical integrity. The guide goes further: each case is particular, and as such, admits that it is impossible “to unify processes that are in themselves different.” For this reason, while there’s a stress on safeguarding the rights to bodily autonomy and making decisions before “decisions involving irreversible changes”, surgical procedures are restricted to cases of newborns where “life or functionality of people is at risk”. This covers conditions encompassed under the broad definition of intersexuality, such as bladder exstrophy, where intervention might be justified.

For all the above, the mere publication of the Guide… represents an honest and promising effort. The fact that the Ministry of Health decided to assume a new paradigm, oriented to accept that reality is diverse and not restrictive, lays the grounds for a work that implies the sensitization and training of providers of health services; but it also demands that all of us, parents, educators and civil society in general, get to build spaces more open and tolerant, that promote the possibility of a fulfilling life.

Change will be gradual. Setbacks are to be expected. Resistance to change has been the constant of any social process. But we are on a path where there is no going back. This Protocol and the Care Guide represent clear, concrete hopes that it is possible to dialogue and build with the medical community in favor of a better future for others, for all. We can not correct the mistakes of the past, but here’s a chance to work for a fairer present for everyone.

Press release from the Mexican Ministry of Health (in Spanish).

(Last update: July 11, 2017)

 

La cirugía para hacer que lxs niñxs intersexuales sean ‘normales’ debería ser prohibida. Por The Conversation

La cirugía para hacer que lxs niñxs intersexuales sean ‘normales’ debería ser prohibida.

Por The Conversation

Traducción: Laura Inter del artículo “Surgery to make intersex children ‘normal’ should be banned” de The Conversation

Fuente: http://theconversation.com/surgery-to-make-intersex-children-normal-should-be-banned-76952

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Las personas intersexuales, nacen con una natomía sexual que no encaja con las nociones de los cuerpos masculinos o femeninos. Librería Pública de Boston/flickr

Las preguntas en la propuesta de la nueva prueba de ciudadanía que bordan la violencia familiar, el matrimonio infantil y la mutilación genital femenina, implican que la oposición a estas es un valor australiano.

De hecho, la mayoría de los australianos estaría de acuerdo en que la mutilación genital femenina es una violación atroz el derecho de una niña a la integridad corporal, y que el proteger a las niñas de la violencia es una meta vital en la sociedad moderna. Pero la protección contra la mutilación genital, no debería solo estar garantizada para las niñas, sino para todxs lxs niñxs.

Aunque condena la mutilación genital femenina, la sociedad australiana parece aceptar ampliamente la circuncisión rutinaria de niños pequeños, y las cirugías de modificación genital en niñxs intersexuales, donde los genitales del niñx son reconstruidos para asemejarse a los típicos de un hombre o de una mujer. Estos procedimientos son legales y apoyados por Medicare.

En la mayoría de los casos, las circuncisiones y las cirugías intersexuales, tienen lugar sin una necesidad médica ni urgencia: lxs niñxs están saludables y no se producirán consecuencias médicas adversas si la cirugía no se lleva a cabo inmediatamente. Es importante destacar que lxs niñxs sometidxs a tales cirugías, a menudo son demasiado jóvenes como para comprender que es lo que les está sucediendo, y legalmente son demasiado jóvenes para proporcionar su consentimiento informado.

Las preocupaciones de derechos humanos acerca de la circuncisión masculina a menores de edad, ha sido discutida en el pasado, sin embargo, las violaciones sufridas por lxs niñxs intersexuales son un área emergente de controversia. La modificación genital intersexual, debería ser ilegal en Australia, al igual que lo es la mutilación genital femenina.

Niñxs con variaciones intersexuales

Lxs niñxs intersexuales nacen con características sexuales, que incluyen genitales, gónadas (testículos y ovarios) y patrones cromosómicos, que no se corresponden con las típicas nociones binarias sobre los cuerpos masculinos o femeninos.

Cerca del 2% de la población australiana tiene variaciones intersexuales, que no siempre son visibles al nacer y pueden manifestarse en la pubertad o después durante la vida. Mientras algunas personas intersexuales pueden tener genitales externos atípicos, otras no.

Las variaciones intersexuales, describen rasgos físicos o corporales – no describen el género ni la sexualidad. Al igual que la gente no intersexual, las personas intersexuales pueden identificarse con cualquier identidad de género o sexual.

Cirugía de “normalización” genital

Muchxs niñxs intersexuales son sometidxs a lo que los partidarios de esto llaman: procedimientos de “normalización” genital, lo que implica que los cuerpos de estxs niñxs son “anormales”. Los procedimientos, destinados a hacer que lxs niñxs se ajusten a las normas sociales para los cuerpos masculinos o femeninos, frecuentemente incluyen la modificación quirúrgica irreversible de los órganos sexuales. Esto puede tener como resultado la esterilización por la extirpación de sus gónadas (testículos u ovarios), y tratamientos hormonales de por vida.

Quienes abogan para que estos procedimientos se lleven a cabo cuando lxs niñxs son aun pequeñxs, a menudo argumentan que las posibilidades de éxito médico son altas, y que lx niñx será capaz de crecer son una identidad de género congruente. Sin embargo, esto ignora los derechos humanos de estos niñxs para desarrollar de manera independiente una identidad de género, y decidir por sí mismxs si quieren que sus cuerpos sean alterados irreversiblemente.

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Proteger a lxs niñxs de la violencia, es una meta vital en la sociedad moderna. Man-wise/flickr

Existen muchos ejemplos de personas intersexuales que, cuando eran niñxs, fueron sometidxs a procedimientos “normalizadores” sin su consentimiento. En la década de 1970, la activista intersexual Georgie Yovanovic,  fue sometida a revisiones médicas forzadas, a tratamientos hormonales, a cirugía para descender sus testículos y, por último, a una mastectomía unilateral, todo sin su consentimiento y sin ninguna explicación de parte de los doctores, esto sucedió cuando era una niña y en la adolescencia.

Shon Klose, una música de Alice Springs, nació sin órganos internos femeninos. Cuando era adolescente, durante la década de 1980, fue presionada a someterse a un tratamiento médico para crear una vagina, y así, tener un cuerpo más típicamente femenino, que fuera capaz practicar la penetración heterosexual. No recibió ninguna asesoría médica, apoyo o información.

Hoy en día, los procedimientos de “normalización” genital en niñxs intersexuales aún suceden en Australia. Como ejemplo tenemos el reciente caso en el Tribunal Familiar de Australia de una niña de 5 años llamada Carla. Carla nació genéticamente masculina, pero con la apariencia externa de una niña y fue sometida a cirugía infantil temprana para mejorar la apariencia de sus genitales.

En 1992, el Tribunal Superior de Australia, había establecido un precedente con el caso de Marion, que decía que los padres no podían dar su consentimiento en nombre de sus hijxs para someterles a cierto tipo de procedimientos médicos, por lo tanto de requiere de una autorización judicial. En consecuencia, en 2015, los padres de Carla, que estaban criándola como a una niña, pidieron permiso para que sus gónadas fueran extirpadas quirúrgicamente, a lo que el Tribunal Familiar accedió.

Violaciones de Derechos Humanos

La mayor visibilidad de las personas intersexuales, está llevando a un aumento en la resistencia a estos procedimientos. Globalmente, ahora existen más críticas a los procedimientos de modificación genital en niñxs intersexuales, que dicen que es una violación a los derechos humanos.

En 2013, el Consejo de Europa, principal organización europea de derechos humanos, identificó la modificación genital intersexual no médicamente justificada, como una violación al derecho de lxs niñxs a la integridad física. El Consejo alentó a los Estados a “garantizar la integridad física, autonomía y autodeterminación” para las personas intersexuales.

En 2015, Malta se convirtió en el primer país en prohibir explícitamente la práctica. Hasta este momento, ningún otro país lo ha hecho. Durante el mismo año, la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos (OHCHR) sostuvo una conferencia para abordar lo que llamó: violaciones de derechos humanos enfrentadas por las personas intersexuales. Siendo la primera en su tipo, esta reunión amplió la conciencia global sobre las cuestiones intersexuales y, en particular, la modificación genital.

Poco después de esto, doce entidades de las Naciones Unidas, incluyendo el OHCHR, UNICEF y la Organización Mundial de la Salud, lanzaron una declaración conjunta condenando la discriminación y violencia anti-LGBTI. En particular, señalaron que las personas LGBTI pueden enfrentar:

“abuso en los entornos médicos, incluyendo las llamadas “terapias” no éticas y dañinas para cambiar la orientación sexual, esterilización forzada o coercitiva, revisiones genitales o anales forzadas, y cirugía innecesaria y tratamientos en niños(as) intersexuales sin su consentimiento.”

Entonces, ¿Qué sucede con Australia?

En Australia cada vez se tiene más conciencia de las posibles violaciones de derechos humanos a lxs niñxs intersexuales.

Una investigación federal del senado de 2013 sobre la esterilización involuntaria o coercitiva de personas intersexuales, encontró que no existe consenso médico sobre cómo y cuándo deben ser realizadas las cirugías de “normalización” genital.

Entre las recomendaciones de la comisión, estaba el que todos los procedimientos médicos intersexuales fueran gestionados por equipos multidisciplinarios en un marco de derechos humanos, y que requieran autorización de un juzgado o tribunal. Estas recomendaciones no llevaron a cambios en la política ni a reformas legislativas.

En 2016, Ed Santow, comisionado australiano de derechos humanos, apoyó las peticiones internacionales para poner fin a los procedimientos médicamente innecesarios, con la finalidad de proteger los derechos humanos de lxs niñxs intersexuales.

En febrero de 2017, la Rationalist Society of Australia (Sociedad Racionalista de Australia) – una organización secular de libre pensamiento – publicó su Libro Blanco sobre la autonomía genital. Este condena a toda forma de modificación genital médicamente innecesaria y no consensual, como violaciones a los derechos humanos. El Libro Blanco pide que se criminalicen estos procedimientos, en el mismo nivel de la prohibición de la mutilación genital femenina.

A pesar de la creciente conciencia, internacional y nacional, de las violaciones de derechos humanos causadas por los procedimientos de modificación genital, Australia no ha reformado sus leyes. Sin embargo, los derechos de integridad y autonomía corporal, deberían ser protegidos para todxs lxs niñxs. Hasta que protejamos a todx niñx de toda forma de violencia, la oposición a la mutilación genital no será un valor australiano.

Video: SER INTERSEXUAL ES MÁGICO. Con Hanne Gaby Odiele

SER INTERSEXUAL ES MÁGICO. Con Hanne Gaby Odiele

Transcripción y traducción: Laura Inter

[Debido a la pronunciación de Hanne, es posible que en algunas partes haya errores en la transcripción al español, así que si encuentras alguno, escribe a intersexualmexico@gmail.com]

Descubrí que era intersexual cuando tenía 17 años. Soy genéticamente masculina, tengo cromosomas XY; pero mi cuerpo rechaza las hormonas [testosterona], así que me desarrollé con apariencia femenina. Así que, de alguna manera es mágico ¿no?

ESTOY ORGULLOSA

Hola soy Hanne Gaby, y soy modelo y activista intersexual.

La intersexualidad es un término paraguas, cerca del 2% de los bebés nacen con una anatomía sexual o reproductiva que no parece encajar en las típicas definiciones binarias para lo masculino o femenino, eso es lo que significa intersexual.

Mientras crecía, solo conocía algunos fragmentos [de mi historia], a los 10 años de edad, mis padres me dijeron que no podría tener hijxs, era la única información con la que ellos contaban. Más tarde, descubrí la verdad cuando tenía 17 años, en una revista juvenil holandesa que describía la situación de una niña intersexual, y me dije “¡Oh! Se parece a mí”, esto me ayudó a ganar confianza, ahora sabía que no era la única, ni era un monstruo, fue genial saber que había otras personas y que eran personas agradables y normales.

Poco después, dos personas se acercaron y me dijeron “vas a ser modelo”, y aún estoy aquí 12 años después.

Mis padres siempre me dijeron que no le contara a nadie de esto, también mis doctores me dijeron que no le dijera a nadie, que nadie me iba a entender y no encontraría a nadie que me amara, y aún con todo esto, pensaba que aun así tenía que encontrar a alguien con quien pudiera hablar.

Después de algunos años, decidí decirle al mundo que está bien ser intersexual, no hay nada malo con ello.

Mi esposo fue el primero de mi grupo de amigos que lo supo, fue muy sencillo decirle, éramos amigos desde hacía mucho tiempo. Poco más tarde le dije otros amigos y para ninguno de ellos esto resultó ser un problema.

La primera cirugía de la que tengo conocimiento fue cuando tenía 10 años, extirparon mis testículos, usualmente dicen que los tienen que extirpar porque pueden causar cáncer. Aunque, de hecho, es el mismo porcentaje de riesgo de contraer cáncer de mamá, y no les quitan los senos a todas las mujeres por eso, y esto tampoco sucede con los hombres.

En su mayoría, pienso que las cirugías se realizan por miedo a los cuerpos no binarios, y esto debería detenerse. La mayoría de las cirugías, tienen consecuencias negativas, como menopausia prematura, pérdida de sensibilidad, y la lista sigue. De hecho, hace dos años supe de una mujer de 30 años que tenía osteoporosis debido a la cirugía, y me dije ¡Oh dios mío! Estas cosas aún suceden, y necesitamos que se detengan ahora mismo, esto no es bueno.

Ahora que salí a la luz pública [como intersexual], he tenido muchas reacciones buenas de la comunidad, como de unos padres de los que recibí un mensaje adorable, que decía que se acababan de enterar que habían tenido unx hijx intersexual, y que no le iban a realizar las cirugías hasta que su hijx tuviera la edad suficiente para consentir, esto me conmovió.

Entre más personas se abran acerca de esto, espero que se convierta en algo más normalizado, que piensen que no es algo loco o raro, que no somos monstruos. Si lo normalizamos, ya no sucederán esas cirugías.

Ser intersexual no es algo de lo que tengamos que avergonzarnos, tiene algo especial el rendirte y aceptarlo. Soy Hanne y estoy orgullosa.

Documento.- Tres Ex-Cirujanos Generales de EUA se pronuncian en contra de las cirugías intersexuales no consensuales: Repensando las Cirugías Genitales en Niños(as) Intersexuales

Repensando las Cirugías Genitales en Niños(as) Intersexuales

Por:

M. Joycelyn Elders, M.D., M.S.

15° Cirujano General de EUA

David Satcher, M.D., Ph.D., FAAFP, FACPM, FACP

16° Cirujano General de EUA

Richard Carmona, M.D., M.P.H., FACS

17° Cirujano General de EUA

 

Traducción al español: Laura Inter

DOCUMENTO ORIGINAL EN INGLÉS (PDF)

 

Junio 2017

rethinking

El 26 de octubre de 2016, 20vo aniversario del Día de la Visibilidad Intersexual, el Departamento de Estado de EUA emitió una declaración que reconoce que “de manera sistemática, las personas intersex enfrentan cirugías forzadas que son realizadas a una temprana edad, sin su consentimiento libre o informado. Estas intervenciones ponen en peligro su integridad física y su capacidad de vivir libremente”.

El Gobierno de EUA, es uno de los muchos que recientemente han cuestionado la genitoplastia infantil, una cirugía genital cosmética destinada a hacer que los genitales de un niño o niña “coincidan” con la categoría sexual binaria a la que fueron asignados por adultos encargados de su cuidado. A menudo, la genitoplastia es realizada en niños(as) con rasgos intersexuales, una condición conocida como trastornos/diferencias del desarrollo sexual o DSD (por sus siglas en inglés). Aunque bien intencionadas – muchos padres y médicos creen que es más difícil para los individuos vivir con genitales atípicos, que haberlos “corregido” desde el principio – existe un creciente reconocimiento de que esta creencia está basada en suposiciones no comprobadas, en lugar de en investigación médica, y que la cirugía genital cosmética realizada en infantes usualmente causa más daño que bien.

Afortunadamente, está emergiendo un consenso que concluye que los(as) niños(as) que nacen con genitales atípicos, no deberían ser sometidos a genitoplastias que no tengan por objetivo asegurar una función física. Las agencias gubernamentales en Alemania, Suiza, Australia, Chile, Argentina y Malta, así como grupos de derechos humanos, incluyendo la Organización Mundial de la Salud, han examinado esta situación y han encontrado que estos procedimientos médicos irreversibles, que son realizados antes de que los individuos puedan articular si desean someterse a tal cirugía, no son necesarios para asegurar un funcionamiento físico saludable, y que tal cirugía no está justificada cuando se realiza en niños(as). Estos organismos han pedido que se posponga la genitoplastia cosmética en infantes, para permitir a los individuos con un DSD, tener ingerencia en las decisiones que afectan su propia identidad y apariencia.

La realización de genitoplastia cosmética en infantes, no siempre fue la práctica estándar. Antes de mediados del siglo veinte, la mayoría de los(as) niños(as) con genitales que no encajaban en la norma binaria de lo masculino o femenino, no eran sometidos a cirugía. Sin embargo, partir de la década de 1950, una época donde la presión por ajustarse a las normas sociales a menudo era inflexible, cambió el protocolo de tratamiento estándar. Los(as) niños(as) nacidos con genitales atípicos, eran sometidos a procedimientos quirúrgicos tales como la reducción del clítoris, vaginoplastia, gonadectomia, y reparación de hipospadias, esto principalmente para “normalizar” la apariencia de acuerdo al género, no para mejorar la función.

Desde este periodo, como lo señala la declaración de consenso de 2016, ha existido un desacuerdo de buena fe entre los médicos, acerca de cuándo se debe realizarse la genitoplastia cosmética en infantes y si debe realizarse en primer lugar. Algunos médicos recomiendan la cirugía, debido a que creen que disminuirá la posibilidad de que el niño(a) pueda sufrir trauma emocional al tener características de género atípicas. Si bien, no dudamos que los doctores que apoyan y realizan estas cirugías, tengan el mejor interés del paciente y sus padres en el corazón, nuestro análisis de la evidencia disponible, nos ha convencido de que la genitoplastía cosmética en infantes no está justificada cuando no es necesaria para asegurar el funcionamiento físico, y esperamos que los profesionales y los padres que enfrentan esta difícil decisión, presten atención al creciente consenso que dice que esta práctica debería detenerse.

Nuestro punto de vida está basado en tres razones sencillas y convincentes. Primero, no existe evidencia suficiente que diga que crecer con genitales atípicos conduce a la angustia psicosocial. Después de analizar docenas de estudios que pretendían examinar el impacto de tener un DSD, hemos concluido que existe una escasez de evidencia convincente que demuestre que, los(as) niños(as) o adultos, son perjudicados psicológicamente por tener genitales atípicos, ni que estarían mejor si se someten a genitoplastia cosmética mientras son bebés o niños(as). En su mayoría, los estudios que hicieron conexión entre los genitales atípicos y la angustia emocional, simplemente asumieron, en lugar de demostrar, un vínculo causal entre ambos.

Segundo, mientras existe poca evidencia de que la genitoplastia cosmética en infantes es necesaria para disminuir el daño psicológico, si existe evidencia que demuestra que la cirugía en sí misma puede causar daño físico severo e irreversible, además de angustia emocional. Aunque los doctores se esfuerzan por predecir la identidad de género más probable para estos niños(as), un porcentaje significativo desarrollará una identidad de género diferente de la que le fue asignada al nacer. La cirugía genital irreversible, incluyendo la eliminación de tejido genital sano, puede ser traumática si la asignación de género resultara estar en conflicto con la propia identidad de género del individuo.

Incluso si la predicción del género es correcta, pueden surgir varias complicaciones asociadas con estas cirugías, incluyendo la falta de sensibilidad sexual, dolor durante la penetración, incontinencia, cicatrices, y la necesidad de repetir las cirugías. Una gonadectomia, puede crear la necesidad de una terapia de reemplazo hormonal, y también podría impedir la potencial fertilidad disponible mediante los avances en tecnología de reproducción asistida. En resumen, las cirugías cuyo propósito no sea garantizar la salud física y psicológica, muy frecuentemente llevan al resultado opuesto.

Por último, estas cirugías violan el derecho del individuo a la autonomía personal sobre su propio futuro. Si bien las cirugías tales como la creación de una abertura uretral donde estaba ausente, pueden ser justificadas porque garantizan el funcionamiento físico, las cirugías que nunca son necesarias para asegurar el funcionamiento físico en los(as) niños(as), son las de reducción de clítoris, ni la creación de una vagina, y la reparación de hipospadias rara vez es necesaria. La reducción del clítoris y la extirpación de gónadas sanas, claramente infringen el derecho del niño(a) a la integridad física, la preservación de la identidad sexual y de género, y la libertad de procreación. En algunos casos, una gonadectomía puede ser apropiada para hacer frente a un riesgo de cáncer, pero esta cirugía generalmente puede esperar hasta la pubertad, cuando los individuos afectados puedan dar su opinión en la decisión sobre si desean someterse a tal procedimiento.

Los expertos médicos coinciden en que se necesita determinar el tratamiento óptimo para los(as) niños(as) que nacen con un DSD. Mientras tanto, están naciendo bebés que dependen de adultos para tomar decisiones en su mejor interés, y esto debe significar una cosa: Cuando un individuo nace con genitales atípicos que no representan ningún riesgo físico, el tratamiento no debería enfocarse en la intervención quirúrgica, sino en el apoyo psicosocial y educativo para la familia y el niño(a). La genitoplastia cosmética debería ser aplazada hasta que los(as) niños(as) tengan la edad suficiente para expresar su propia opinión acerca de someterse o no a la cirugía. Aquellos cuyo juramento o conciencia dice “no hacer daño”, deberían prestar atención al simple hecho de que, a la fecha, la investigación no apoya la práctica de la genitoplastia cosmética en infantes.