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Soy Intersexual y estoy aquí. Por Jackie Green

Soy Intersexual y estoy aquí

Por Jackie Green

Traducción: Laura Inter del artículo “I Am Intersex and I Am Here” de Jackie Green

Fuente: https://westmichiganwoman.com/blog/item/1758-i-am-intersex-and-i-am-here

jackie green

Fotografía cortesía de Elise Kutt

“Soy una del dos por ciento”.

Esta es una afirmación que no me hubieras escuchado decir hace unos años – sobre todo por temor y vergüenza.  Probablemente te estés preguntando: “¿Dos por ciento de qué?” Bueno, soy parte del aproximadamente dos por ciento de la población que nace intersexual.

Si esta palabra te resulta desconocida, déjame desglosarla: las personas intersexuales nacen con características sexuales físicas que no se ajustan a las definiciones “típicas” de masculino o femenino. En mi caso, nací con cromosomas XY – que son típicamente “masculinos” – y testículos internos en lugar de un útero y ovarios. En su exterior, mi cuerpo tiene una apariencia típicamente “femenina”.

Algo que viene con diagnósticos como el mío, es mucho temor a que “descubran” que eres diferente a lo que la sociedad está acostumbrada.

Para mí, mis testículos internos producían estrógenos. Pero a la edad de 15 años, los doctores le dijeron a mis padres que tenían que extirparlos. Convencieron a mis padres de que quedarme con los testículos podría causar cáncer, y sería “mentalmente perjudicial”, para mí como una joven mujer, si las personas descubrían que los tenía. No fue hasta años después que me enteré que esta cirugía era médicamente innecesaria. De hecho, pudiera haberme beneficiado de la producción hormonal natural.

En ese entonces, no estaba totalmente consciente de la razón por la que estaba pasando por el bisturí, ni de las consecuencias de una cirugía que me quitó mis órganos productores de hormonas. A los 15 años, ya estaba completamente desarrollada y había atravesado la pubertad. Todavía es importante tener estrógeno siendo mujer, y fui forzada a tomar medicación debido a mi falta de estrógeno natural.

Fue una época bastante confusa. Solo era una estudiante de primer año en la escuela preparatoria. Regresé de cirugía después de las vacaciones de navidad y aún no podía usar pantalones de mezclilla, debido a la incisión que se extendía a lo ancho de mi abdomen. Se suponía que no podía usar las escaleras por unas semanas mientras sanaba, así que la escuela me dio la llave del elevador. Llegué tarde dos veces a clase por eso, y muchos de los estudiantes me preguntaron porque tenía que utilizar el elevador, así que comencé a forzarme a usar las escaleras, aunque me doliera.

Mentí por años, a todos a mí alrededor. Mentí tanto, que comencé a creer mis propias mentiras. “Tuve una histerectomía”, dije a la mayoría. Deje que el temor a que las personas descubrieran que era diferente me mantuviera en silencio.

No fue hasta que me casé y quería un bebé, que esto realmente impactó mi hogar. Mi hermana me dijo que ella podía embarazarse por mi esposo y por mí. Tuvimos éxito al conseguir óvulos de un donante, y usamos el esperma de mi esposo para realizar una fertilización in vitro. Por suerte para nosotros, funcionó después de unos pocos intentos; actualmente, somos los orgullosos padres de una bebé de 10 meses de edad.

En ese entonces, estaba trabajando como reportera de un programa para FOX17. Estando en los medios de comunicación, era fácil anunciar la noticia de nuestro embarazo. Cuando lo hice, la gente tenía preguntas. ¿Porque mi hermana estaba haciendo esto por mí? La gente seguía preguntando qué era lo que estaba mal conmigo, y tuve el súbito y violento impulso de gritar: “¡Nada está mal conmigo!

Solo soy diferente.

Así que, justamente eso hice – lentamente comencé a contar mi historia, poco a poco, ayudando a las personas a entender que el no ser capaz de tener un bebé, era muy difícil para mí.

Pero eso no significaba que algo estuviera mal conmigo.

Al contar mi historia, he escuchado de otras madres de Michigan, cuyas hijas nacieron con una variación intersexual. Se sentían asustadas y tenían miedo a lo desconocido. Les digo que no hay nada que temer. Nada está mal con sus hijas. Simplemente son un poco diferentes.

Ahora me apasiona detener las cirugías médicamente innecesarias e irreversibles, como la que me realizaron a mí. Las cirugías en individuos intersexuales, son llevadas a cabo por miedo – miedo a un cuerpo que no entienden ni pueden catalogar en una casilla de “masculino” o “femenino” en un pedazo de papel. Estas cirugías representan violaciones de derechos humanos, y en el futuro, quiero que otras personas intersexuales, especialmente las personas jóvenes, no sientan vergüenza.

En el Grand Rapids ArtPrize 2014, vi una pieza de arte que invitaba al público a confesar algo acerca de sí mismos. Noté que alguien escribió: “Soy intersexual y estoy aquí”.

A ti, te digo: “No estas solx. También estoy aquí”.

Jackie Green es la anfitriona de “Tardes con Jackie Green” en el 105.3 HOT-FM y vive con su esposo, Jim, y su hija, Greenleigh, en Grand Rapids. Cuando no está trabajando, es una activa corredora y es la actual Srta. Michigan US Continental. Está utilizando su plataforma para defender a lxs jóvenes intersexuales. Puedes contactar con Jackie en Facebook en facebook.com/OnAirJackie.

Para más información:

AIS-DSD Support Group

interACT: Advocates for Intersex Youth

Ir al Doctor cuando eres intersexual. Por Jackie Green

Ir al Doctor cuando eres intersexual

Por Jackie Green

Traducción al español: Laura Inter del artículo “Going to the Dr. when you’re intersex” de Jackie Green

Fuente: http://www.1053hotfm.com/2017/06/20/going-to-the-dr-when-youre-intersex/

Jackie

Si estás leyendo esto, y no has escuchado acerca del término “intersexual”, ¡detente ahora mismo! Tengo algo para que leas que puede ayudarte a arrojar luz sobre este tema. Da click AQUÍ para aprender que es “intersexual”. [Definición en español sobre intersexualidad]

Ok, ¿estamos todxs interesadxs? A lo largo de los años, me he sentido muy asustada de hablar acerca de que tengo Síndrome de Insensibilidad a los Andrógenos Completo (CASI por sus siglas en inglés) No porque piense que algo está mal conmigo, sino porque tengo miedo de que TU pudieras pensar que algo está mal conmigo.

Después de escribir mi primer artículo para “InterACT”, una organización sin fines de lucro compuesta por jóvenes activistas intersexuales, comencé a sentirme más segura al contar mi historia. La avalancha de apoyo fue increíble. Sin embargo, todavía me sentía incómoda como para responder muchas de las preguntas que me hacían. Preguntas que personalmente creo vienen de la ignorancia, y no me siento obligada a responderlas.

Después de una larga charla con un buen amigo, me di cuenta que las personas realizan ese tipo de preguntas porque NECESITAN ser educadas sobre este tema. Las personas intersexuales han existido desde el principio; simplemente no se habla de nosotrxs. 1,7% de la población tiene algún tipo de variación intersexual… esto es tan común como haber nacido pelirrojo. Así que esto me llevó a donde ahora estoy.

Vamos a educar. En lugar de enojarme por los pocos comentarios que recibo que no son necesariamente de apoyo, voy a escribir una serie de publicaciones acerca del tema. Que desafíos enfrentamos cuando no encajamos en el molde de “hombre típico” o “mujer típica”, ¿cómo es que eso nos afecta? ¿Qué enfrenta alguien con una variación intersexual, que no enfrenta alguien que no la tiene?

Hoy quiero hablar acerca de una experiencia reciente que viví: ir al doctor. Es difícil ir al doctor, a veces debido a que queremos que las personas que trabajan en el campo médico entiendan nuestras condiciones, que ya estén educados en estos temas, pero no siempre funciona de esa manera.

Desde mis años de adolescencia/juventud, siempre odie ir al doctor, principalmente debido a una temida pregunta.

“¿Cuándo fue tu última menstuación?”

Al principio, siempre decía una mentira. “Vas por un bicho estomacal, no necesitan saber eso, así que solo diles que aún no has comenzado” o “solo diles que tuviste una histerectomía porque tenías quistes”.

Pareciera no ser un gran problema, di la línea acerca de los “quietes” y termina con esa conversación, para poder pasar al problema real. Si alguna vez has tenido un secreto, sabes que no es tan fácil.

Tener que mentir o inventar cosas para encubrir las mentiras que dijiste, te carcome poco a poco. Siempre comenzaba con la mentira acerca de la histerectomía, que me llevaba a porque la había sufrido, lo que a su vez conducía a que se guardan algunos óvulos, lo que lleva a: ¿aún podrías embarazarte algún día?

Mentiría, después mentiría, después mentiría, después mentiría, luego, en la pregunta sobre el embarazo, finalmente diría la verdad: “no, nunca podré tener mis propios hijos”.

No me gusta sentir que necesito mentir porque alguien pudiera pensar que soy rara o diferente. No es mi trabajo en esta tierra hacer que otros se sientan bien sobre algo.

Regresando al doctor. Fui por un dolor de oídos, había estado nadando mucho y pensé que tal vez una otitis de nadador, o una infección del oído. La enfermera me pesó, me realizó muchas preguntas y llegó a la pregunta que me preocupa:

“¿Cuándo fue tu última menstruación?”

Simplemente respondí: “No tengo menstruación”

Aquí es donde comienza la avalancha de preguntas.

 “¿Por qué no?”

Entonces les digo: “Nací con Síndrome de Insensibilidad a los Andrógenos completo”

Y nunca falta que escuche: “¿Qué es eso?”

Normalmente solo les digo lo que es: “Soy una mujer que nació con cromosomas XY y sin ovarios o útero. Tenía testículos internos que producían estrógeno, pero fueron extirpados cuando tenía 15 años”.

Aquí es donde me siento incómoda, porque siempre es muy claro que los he hecho sentir incómodos. Típicamente responden diciendo: “Nunca había escuchado de eso…” Incluso tuve una enfermera muy desinformada que me dijo: “¿Cómo un hermafrodita?” (Que es lo más ofensivo que me puedes decir).

Para el momento en que llegamos a la razón por la cual fui al doctor, me siento emocionalmente agotada. Estoy segura de que esto pudiera parecer tonto, simplemente estoy respondiendo preguntas, a quien le importa. Bueno, a mí me importa. No me gusta sentirme rara, o diferente, cuando este es el único cuerpo y la única vida que conozco. Solo quiero una vez ir al doctor y cuando hagan “la pregunta”:

“¿Cuándo fue tu última menstruación?”

Responderé: “Tengo una variación intersexual, así que no tengo menstruación”

En mi mundo soñado, su respuesta sería: “Oh, está bien, y ¿desde cuando ha estado sintiendo dolor en la garganta?” o dolor de oído, o de estómago, o lo cualquiera que sea el problema que me llevó ahí en primer lugar.

Educar a las personas es la herramienta más importante que tenemos en la vida, y esto es verdad en lo que respecta a tener una condición intersexual o tener algo que sea raro. Estén atentos esta semana para más publicaciones sobre este tema. Si tienes algo raro que quieras compartir, envíame un correo electrónico a JackieOnAir@live.com ¡Me encantaría escuchar y aprender!

**Nota: Si deseas escribir a Jackie, pero no sabes escribir en inglés, puedes escribirme a intersexualmexico@gmail.com y nosotrxs podemos ayudarte a traducir al inglés lo que quieras escribirle.

 

Video: Cirugías Intersexuales: Gonadectomia. Por Emily Quinn

Video: Cirugías Intersexuales: Gonadectomia

Por Emily Quinn

Transcripción y traducción al español: Laura Inter

¡Hola! Bienvenidos a #experienciasintersexuales, si vieron mi video la semana pasada, espero que hayan aprendido más acerca de tener Síndrome de Insensibilidad a los Andrógenos (SIA). Si aún no lo han visto, den click aquí. Les dejo este enlace porque de otra manera este video puede resultar un poco confuso.

Nuevamente, no soy doctora ni científica, ni represento a todas las personas intersexuales, solo soy una persona intersexual que va a utilizar los siguientes dos videos para hablar acerca de 3 cirugías diferentes que se realizan a personas intersexuales.

Lxs bebés y jóvenes intersexuales son operados todo el tiempo, con o sin su consentimiento informado, así que esta no será la primera vez que me escucharás hablando de las cirugías.

Específicamente para las personas con Síndrome de Insensibilidad a los Andrógenos (SIA), existen tres cirugías principales que les pueden realizar, y la primera de la que les quiero hablar es llamada gonadectomia, o extirpación de las gónadas. Así que, si recuerdan el video de la semana pasada, las gónadas en las personas con SIA son testículos, así que sería la extirpación de los testículos.

No estoy hablando acerca de las cirugías que se realizan porque exista algún riesgo médico, porque algunas veces eso puede pasar, de lo que estoy hablando, son de la gran mayoría de las cirugías que se realizan en personas intersexuales y que no son médicamente necesarias. Y para las personas con SIA, la gonadectomia generalmente no es médicamente necesaria.

Muchos doctores dicen que es necesaria por las estadísticas que tienen sobre los hombres típicos – cisgénero, XY -, donde sus testículos descenderán en el escroto o bolsas escrotales, porque resulta que si están dentro del cuerpo la temperatura es muy alta para ellos. Y es por eso que el escroto parece contraerse cuando hace frío, y relajarse cuando hace calor, lo cual es una manera de regular la temperatura de los testículos. Pero, las personas intersexuales como yo, no necesitamos ese tipo de regulación en la temperatura. Mi cuerpo no depende del esperma ni de otras cosas en esos testículos, y esos hombres sí. Pero de lo que si depende mi cuerpo es de las hormonas [que producen los testículos], eso significa que cuando son extirpados los testículos o gónadas de alguien, tiene que someterse a una terapia de reemplazo hormonal (TRH) por el resto de su vida, para intentar obtener esas hormonas que ya no produce.

Si recuerdan de mi último video, es muy complejo lidiar con las hormonas, así que la TRH es muy importante, pero puede ser muy difícil regular tus hormonas, encontrar los niveles hormonales correctos. Los problemas para regular las hormonas no solo le suceden a las personas intersexuales, le suceden a cualquiera que tenga que tomar hormonas o que las tome como anticonceptivo, puede resultar muy difícil descubrir que funciona para tu cuerpo.

Así que pueden imaginar que terrible es cuando los doctores extirpan los testículos de alguien sin su permiso ni consentimiento, o sin proporcionarles toda la información que necesitan para poder tomar una decisión informada acerca de su cuerpo y poder proporcionar su pleno consentimiento informado.

Van a escuchar mucho este término: consentimiento informado. Esto significa que cuando alguien da su consentimiento o permiso para que le realicen una cirugía, los doctores deben de proporcionar todas las razones para realizar esa cirugía, todas las posibles alternativas en lugar de la cirugía, todas las estadísticas de los riesgos que pueda tener la cirugía, todo lo que puede salir mal debido a la cirugía, y todos los cuidados y mantenimiento que se deben tener después de la cirugía. Y la persona debe de tener una edad que le permita realizar una decisión informada acerca de su cuerpo, sin ninguna presión de los doctores, eso es consentimiento informado.

Mis doctores me dijeron que iba a contraer cáncer testicular, a menos que extirparan mis testículos, pero como dije, eso no es consentimiento informado, porque de hecho eso no es verdad.

A veces los doctores no proporcionan información precisa y completa, o intentan presionar a sus pacientes o a sus padres para que tomen una decisión.

Una vez, hace aproximadamente 2 años, un doctor de la UCLA, me contó una horrible historia de una paciente con una variación intersexual diferente a la mía, que tuvo cáncer de ovarios ¡en sus ovarios!… ¡Yo ni siquiera tengo ovarios!… pero era su manera de presionarme y de asustarme para que me sometiera a cirugía, eso no es consentimiento informado. Eso fue como decirle a alguien: “Oh, esta persona que definitivamente no está relacionada contigo, tuvo cáncer en la pierna, así que vamos a tenerte que quitar la tuya también”. Y, no, así no es como esto funciona.

Otro ejemplo, conozco algunas personas a las que no se les dijo que tenían que tomar una TRH por el resto de sus vidas, hasta después de haberles realizado esta cirugía que alteró sus vidas para siempre… ¿Cómo eso puede ser consentimiento informado? “Oh, y por cierto, vas a tener que tomar estas píldoras por el resto de tu vida, después de que extirpemos esta parte de tu cuerpo que es totalmente funcional”. En verdad, ¡¿no creen que eso es algo que la persona debería de saber?!

En otros casos, muchos doctores incluso han mentido cuando se trata de extirpar los testículos, algunos dicen que ya eran cancerosos, o algunos ni siquiera les dicen a sus pacientes que eran testículos, sino que les dicen: “Oh, tus ovarios tienen cáncer, así que vamos a extirparlos y esa es la razón por la que no podrás tener hijos”. Nada de eso es consentimiento informado, nada de eso está bien.

Actualmente, pareciera que los doctores están siendo más abiertos y honestos con sus pacientes, muchas de esas mentiras sucedieron en los últimos 20 o 15 años, aunque afortunadamente esa parte parece estar cambiando, esto aún sigue sucediendo alrededor del mundo.

Seas intersexual o no, tienes el derecho de tener pleno consentimiento informado antes de que cualquier procedimiento médico sea realizado en tu cuerpo. Si esto no se lleva a cabo, es una violación de tus derechos humanos.

Y lo siento en nombre de todos los doctores que lo han hecho, que me han hecho hacer este video.

Sé que es mucha información, acerca de las terribles cosas que le sucede a las personas intersexuales, así que simplemente respiremos profundamente… Ok, así que ya fue mucha información, y aún tenemos dos cirugías más de las que hablaremos, esto en lo que respecta a las personas con insensibilidad a los andrógenos, así que guardaré eso para mí próximo video.

Por ahora, si aprendiste algo en este video, por favor dame pulgar arriba, y déjame saber tus pensamientos abajo en los comentarios. ¡Nos vemos la próxima semana!

Video: Las Personas Intersexuales y la Física del Juicio. Por Cecelia McDonald

**Nota Importante: En el video Cecelia McDonald comenta que le extirparon las gónadas debido a que los doctores le dijeron que podían volverse cancerosas, haciéndola dependiente de por vida a tomar hormonas de manera sintética, es decir a una terapia de reemplazo hormonal, la cual no sería necesaria de haberle dejado sus gónadas intactas. El riesgo de cáncer en casos como el de Cecelia es de aproximadamente 9%, siendo que el riesgo de cáncer de mamá es de 12%, y no a todas las personas les quitan los senos para prevenir el cáncer, simplemente les realizan exámenes periódicos en sus senos para detectar cualquier indicio de cáncer. En Brújula Intersexual creemos que en casos como el de Cecelia, lo ideal no es extirpar las gónadas sanas de las personas con Síndrome de Insensibilidad a los Andrógenos, sino realizar exámenes periódicos para detectar si hay indicios de cáncer, al igual que a otras personas les realizan exámenes periódicos en sus senos en lugar de extirparlos; esta es una medida mucho menos agresiva para el organismo, más humana y coherente, porque ¿Qué sentido tiene reparar algo que no está roto? ¿Por qué eliminar un órgano sano y funcional? Para más información sobre esto, da click aquí.

Video: Los doctores ‘jugaron a Dios’ con mi cuerpo. Jeanette (persona intersexual)

Los doctores ‘jugaron a Dios’ con mi cuerpo

Intersexualidad: Los doctores me ocultaron un secreto

Jeanette tiene 71 años. Cuando tenía 16 años, fue sometida a una cirugía mayor, en la que los doctores extirparon testículos internos de su cuerpo. Pero Jeanette no sabía que tenía testículos, y los doctores no le dijeron para que era la cirugía.

La vida se volvió muy difícil para Jeanette, incluyendo problemas con la intimidad física, y no fue hasta que tenía 50 años, que descubrió la verdad acerca de su propio cuerpo.

Para ver el video (en inglés) visita este enlace: http://www.bbc.co.uk/news/av/magazine-39976889/doctors-played-god-with-my-body

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Transcripción y traducción al español: Laura Inter, del video en el que habla Jeanette de su experiencia:

A la edad de 16 años, básicamente fui sometida a cirugía mayor, tengo una cicatriz de 8 pulgadas que atraviesa mi estómago. Me sentía perfectamente sana, y recuerdo estar sentada en la cama [del hospital] pensando: “¿Qué diablos hago aquí?”

Los cirujanos extirparon los testículos internos del cuerpo de Jeanette. Pero Jeanette ni siquiera sabía que los tenía, y los doctores no le informaron porque la habían operado. La vida se volvió muy difícil para Jeanette.

Conocí al que sería mi esposo, e hicimos el amor, y él fue bueno, pero después yo sentía tanto dolor que no podía caminar. Así que mi madre me acompañó al hospital, y me dijeron ve a casa las cosas irán mejorando. Me dieron un dilatador de vidrio, entonces me dijeron ve a casa y úsalo y las cosas estarán bien. No estaba bien, no podía usarlo, era demasiado doloroso.

Me pusieron parches de hormonas que yo no quería, me revelé contra ellos porque pensé: “¿Por qué me tengo que pegar estas cosas?”

Nadie me explicó por qué necesitaba el dilatador, por qué necesitaba tener estas cosas pegadas a mí. Así que no me los puse, y a la edad de 30 años terminé dejando a mi esposo, y desde entonces no he tenido pareja, porque tengo miedo de dejar que cualquiera se me acerque. Y he salido perdiendo, porque no me gusta estar sola.

Jeanette nació con Síndrome de Insensibilidad a los Andrógenos Completo (SIAC). Un bebé que nace con SIAC es genéticamente masculino, pero su cuerpo no responde apropiadamente a la testosterona, así que la apariencia externa de los genitales será completamente femenina.

A Jeanette le dijeron la verdad acerca de su condición hasta la edad de 50 años.

Cuando tenía 50 años, estaba en el hospital para que me quitaran un pequeño bulto de mi pecho, y alcancé a ver entre las notas que con grandes letras rojas estaban las palabras: Feminización Testicular. Afortunadamente mi doctor era el mismo doctor que había tenido por muchos años, cuando fui a verlo y le dije acerca de la palabra “testicular”, se puso tan blanco como una hoja de papel. Le dije: “¿He venido a preguntarte que es esto?”, contestó: “Bueno, mira, te daré todas las notas, ve y siéntate afuera y durante la siguiente hora puedes leerlas”. Salí y leí mis notas, y llegue donde decía que tenía el útero del tamaño de un cerillo y dos testículos completamente desarrollados, y lloré mucho.

Ahora Jeanette disfruta la vida y espera poder ayudar a otrxs al contar su historia.

Necesitamos ser aceptados y amados por quienes somos. Y el estigma que te acompaña cuando eres diferente de todos los demás, es algo que simplemente llevas cargando, y eso está mal. Nadie necesita tener ese tipo de vida. Nunca tuve una vida hasta el año pasado, porque no podía aceptarme y amarme a mí misma por la persona que era, no podía imaginar que alguien más pudiera amarme. Mi mamá me amaba, pero era un amor incondicional. Nunca tuve una relación cercana, nunca supe que se siente que alguien te abrace y te diga que te ama. Me perdí eso, soy una persona cariñosa, me hubiera encantado tener a alguien que me abrazara y que me dijera que me ama.

Primero hacer daño: ¿Cómo es que los niñxs intersexuales son dañados por quienes han tomado el Juramento Hipocrático? Por Pidgeon Pagonis

Primero hacer daño: ¿Cómo es que los niñxs intersexuales son dañados por quienes han tomado el Juramento Hipocrático?

Por Pidgeon Pagonis*

Traducción: Laura Inter del artículo “FIRST DO HARM: HOW INTERSEX KIDS ARE HURT BY THOSE WHO HAVE TAKEN THE HIPPOCRATIC OATH” de Pidgeon Pagonis para el Griffith Journal of Law and Human Dignity

Fuente: https://griffithlawjournal.org/index.php/gjlhd/issue/view/94

First do harm 2

Pidgeon Pagonis es intersexual, lo que significa que, al igual que una de cada 2000 personas, nació con características sexuales que no pueden ser fácilmente categorizadas como masculinas o femeninas. Este artículo es una crítica al Modelo Quirúrgico No Consensual Oculto (‘QNCO’), que domina el tratamiento intersexual, a través de hacer visibles las discrepancias entre el modelo, que Pagonis y otros han sufrido, y el Juramento Hipocrático. En lugar del actual modelo QNCO, que ha causado daño a tantas personas, Pidgeon ofrece alternativas enfocadas en psicólogos y en grupos de apoyo, en lugar de las cirugías innecesarias.

*Pidgeon – recientemente reconocidx por la Casa Blanca como un Campeón de Cambio LGBT – es una persona intersexual y activista. Durante más de 10 años, ha educado al público acerca del movimiento intersexual por la autonomía corporal y la justicia, a través de escritos, conferencias, pautas, paneles, arte, talleres, y proyectando su documental: “El Hijo que Nunca Tuve” (The Son I Never Had). Pidgeon, tiene como objetivo ayudar al público a entender y deconstruir los peligrosos mitos que llevan a que los derechos humanos de las personas intersexuales sean violados por el complejo industrial médico, ya que este hace cumplir las normas se sexo y género de la sociedad. Actualmente, es un miembro de tiempo parcial de la facultad en la Universidad DePaul, enseñando ‘Introducción a los Estudios LGBTI’, Pidgeon está trabajando para ayudar a crear un mundo que sea más seguro para todxs lxs que no encajan dentro del actual binario de género.

I INTRODUCCIÓN

Hipócrates, el supuesto padre de la medicina occidental, se supone escribió el Juramento Hipocrático en algún punto entre el tercer y quinto siglo d.c. La frase “primero, no hacer daño”, sinónimo del juramento, en realidad no aparece en el original, ni en la versión moderna actual. Sin embargo, principios similares están esparcidos a lo largo de la versión moderna que los doctores, encargados de mi cuidado cuando era unx pequeñx niñx intersexual, se negaron a honrar.

Desafortunadamente, como descubrí de la manera difícil, el juramento no parece aplicarse a aproximadamente el 2 por ciento de la población que nace con características sexuales que caen fuera de los parámetros típicamente masculinos o femeninos – que también son conocidos como intersexuales.

En su lugar, los doctores que se ocupan de lxs niñxs intersexuales, descartan principios del juramento y se atienen a un protocolo obsoleto que está basado en el secreto, la vergüenza y las cirugías. Llamo a este modelo: el modelo quirúrgico no consensual oculto (‘QNCO’). Crecí con este modelo, y será la base para el resto de este ensayo, que compara partes de la versión actual del Juramento Hipocrático, con partes relevantes de mi experiencia al crecer siendo intersexual en los Estados Unidos.

II APLICARÉ TODAS LAS MEDIDAS NECESARIAS PARA EL BENEFICIO DEL ENFERMO, BUSCANDO EL EQUILIBRIO ENTRE LAS TRAMPAS DE SOBRETRATAMIENTO Y DEL NIHILISMO TERAPÉUTICO

Si el género fuera un campo de football americano, yo hubiera nacido en la línea de la yarda 50, entre los postes masculino y femenino. Al nacer, el entrenador le dijo a mi cuerpo – mis cromosomas 46 XY, con su gen inactivo SRY – que corriera la jugada del “Caballo de Troya”. Y así, mi cuerpo nació y maduró con particularidades intersexuales, que no fueron aparentes inmediatamente en el momento de mi nacimiento.

Creyeron que el Caballo de Troya era una yegua, y los médicos escribieron “F” [Femenino] en mi certificado de nacimiento y enviaron a mis padres a casa con su primer bebé, una niña.

Seis meses después, la defensa leyó la jugada de mi entrenador, y mi pediatra vio algo peculiar entre mis piernas. Poco después, me desnudaron ante especialistas pediátricos en el hospital infantil local en Chicago, y la jugada de mis soldados intersexuales ocultos fue frustrada.

Confrontada con una prueba diagnóstica tras otra, la defensa descubrió los resultados de mi cariotipo, que de hecho eran XY, no XX, como todos habían asumido.

III RECORDARÉ QUE LA MEDICINA NO SÓLO ES CIENCIA, SINO TAMBIÉN ARTE, Y QUE LA CALIDEZ HUMANA, LA COMPASIÓN Y LA COMPRENSIÓN PUEDEN SER MÁS VALIOSAS QUE EL BISTURÍ DEL CIRUJANO O EL MEDICAMENTO DEL QUÍMICO

Cuando era niñx, tenía un sueño recurrente y perturbador. En él, me despertaba en una camilla que zumbaba mientras atravesaba un pasillo del hospital. Una tras otra, las luces fluorescentes rectangulares de convertían en un solo rayo de luz. Al doblar mi barbilla hacia mi pecho, siempre me despertaba sorprendida por lo que veía.

Comprimidos entre mis muslos, entre mi vagina y mis rodillas, estaban, lo que solo puedo describir, como rollos de papel de baño empapados en sangre.

Nunca le dije a nadie acerca de esta pesadilla, simplemente creía que era uno de mis muchos extraños sueños recurrentes. Eventualmente, dejé de tener este sueño, crecí, y me mudé para asistir a la universidad.

En la escuela, tenía otras cosas por las que preocuparme, como comenzar de nuevo rodeada de personas nuevas en un nuevo lugar. En la escuela secundaria y preparatoria, tuve problemas para lidiar con el constante trabajo de mantenimiento que implica el tratar de parecer normal.

Durante las revisiones que me realizaban dos veces al año, mis doctores aseguraban – mientras tocaban mis pechos y miraban entre mis piernas – que yo no solo era normal, sino más importante aún, que tenía una apariencia normal. A pesar de esto, nunca me sentí muy normal.

Puede ser que fuera porque sabía que otrxs niñxs no eran sometidxs a esta clase de revisiones. O, puede ser, que fuera porque mi familia me dijo desde una temprana edad que no tendría un periodo menstrual, y que no sería capaz de embarazarme, debido a que había nacido con cáncer en mis ovarios.

Esta versión ensayada de la verdad, una obra ofensiva que los doctores le dijeron a mi familia que tenían que actuar para mí, me hizo creer que mis doctores me habían salvado la vida. Cuando me sentía triste, mi familia siempre me recordaba que podría adoptar.

Pero todo este consuelo no importaba cuando las otras niñas en la escuela comenzaban a atravesar la pubertad y les llegaba su periodo menstrual. El que todos insistieran en que yo era normal, no cambiaba la realidad de que cada vez que miraba mi pecho plano, y mi limpia ropa interior, mi falta de menstruación me recordaba que de hecho era diferente.

Así como los doctores mintieron a mis padres, y mis padres me mintieron a mí, comencé a mentir a mis compañeros.

Cuando terminé la secundaria, no podía recordar todos los diferentes escenarios en los cuales dije que había tenido mi primer periodo menstrual. Para cuando me gradué de la preparatoria, no podía recordar cuantas veces había pretendido tener mi periodo menstrual – incluso llegué tan lejos que me introduje dolorosamente tampones – con la finalidad de sofocar cualquier duda que pudiera, o no, tener mi novio.

El siempre estar fingiendo ser alguien que no soy, era agotador. Constantemente me sentía preocupadx de que, quienes estaban a mi alrededor, hubieran comenzado a averiguar qué era lo que estaba escondiendo dentro de mi Caballo de Troya. Esperaba que la universidad fuera un nuevo comienzo; uno que me hiciera sentir más libre.

Sin embargo, una vez que me mudé a la universidad, me doblegué y comencé a trabajar aún más duro para mantener la apariencia de una chica normal y feliz. Diligentemente procuraba tener a la mano tampones en caso de que otras los necesitaran, y diligentemente escondía mi medicación para la terapia de reemplazo hormonal.

La fachada se desplomó el día que recuperé mi expediente médico del hospital infantil, cuyas puertas estaban al final de la calle de mi dormitorio universitario.

Al leer las páginas de mi expediente médico, que comenzaba en 1986, me convertí en un mar de lágrimas en el centro de la pequeña habitación estudiantil.

Lo que leí en ese expediente, transformó la manera en que veía a mis doctores, quienes antes eran salvavidas dignos de confianza, después parecían criminales que se habían escapado después de haber violado mis derechos humanos.

IV NO ME AVERGONZARÉ DE DECIR “NO LO SÉ”, NI DUDARÉ EN CONSULTAR A MIS COLEGAS DE PROFESIÓN CUANDO SEAN NECESARIAS LAS HABILIDADES DE OTRO PARA LA RECUPERACIÓN DEL PACIENTE.

Mi expediente médico, no solo daba luz en la manera en que mis médicos cayeron en la trampa del tratamiento excesivo, sino también en que nunca fueron lo suficientemente humildes para admitir que no tenían todas las respuestas. Fallaron en consultar a otros colegas, tales como terapistas, que de hecho eran necesarios, y pudieron haber sido de ayuda mientras crecía y desarrollaba un sentido de mi identidad intersexual, y descubría mi lugar en este mundo binario.

En la introducción del libro Herculine Barbin: Las Memorias recientemente descubiertas de un hermafrodita francés del siglo diecinueve, Foucault sostiene que el objetivo de las instituciones sociales es restringir ‘la libre elección de los individuos indeterminados’. Mis doctores ejemplificaron la afirmación de Foucault cuando decidieron, sin tomar en cuenta mi opinión, asignar quirúrgicamente a mi cuerpo de sexo incierto, para que tuviera una apariencia fenotípicamente femenina.

Debe haber parecido una decisión fácil para mis padres cuando mis doctores les presentaron las opciones quirúrgicas para su hijx. Los médicos les dijeron que había nacido con ovarios subdesarrollados – a los que se refirieron como gónadas, pero en realidad eran testículos no descendidos – y que era probable que se volvieran cancerosos si se dejaban intactos.

Si bien hay una preocupación válida de cáncer en casos de intersexualidad, esta no es tan grave como algunos médicos quieren aparentar. Un informe de investigación del Senado Australiano sobre la esterilización involuntaria o coercitiva de las personas intersexuales en Australia (2013), cita que el riesgo de malignidad gonadal para el Síndrome de Insensibilidad a los Andrógenos Completo y Parcial, es de .8 por ciento y 15 respectivamente, y concluye que existe ‘una grave escasez de información de calidad’ a la hora de realmente comprender este riesgo.

Independientemente de que estoy de acuerdo con la Organisation Intersex Internacional Australia, que señala que la probabilidad de que el cáncer ocurra en testículos no descendidos antes de la pubertad es extremadamente baja, la decisión de conservar los testículos debería ser de la persona intersexual.

Los cirujanos no extirpan por rutina las próstatas de las personas después de nacer debido a que tengan la probabilidad de desarrollar cáncer más tarde en la vida. En su lugar, se les permite a las personas tener autonomía corporal, y los médicos pueden monitorear en busca de señales de cáncer. Esto no debería ser diferente para las personas intersexuales que nacen con testículos no descendidos.

El extirpar nuestros testículos saludables, y otros órganos reproductivos, antes de tener una edad que nos permita dar nuestro pleno consentimiento informado, es un agravio a nuestros derechos humanos.

Mi expediente médico contiene largas descripciones de consultas, evaluaciones, diagnósticos, análisis de sangre, biopsias, y cirugías; una sinopsis unilateral despojada de la voz de la persona cuya humanidad se veía realmente afectada por estas decisiones. Sobre todo, evidencian una falta de comunicación entre mi saludable cuerpo intersexual y el mundo binario que este amenazaba, y la operación encubierta emprendida para ocultarlo.

V DEBO TENER ESPECIAL CUIDADO EN LOS ASUNTOS SOBRE LA VIDA Y LA MUERTE. POR ENCIMA DE TODO, NO DEBO JUGAR A SER DIOS

Descubrir acerca de la orquiectomía, el procedimiento en el cual mis testículos fueron extirpados antes de que cumpliera un año de edad, palideció en comparación con lo que leí a continuación.

El 27 de octubre de 1990, cuando tenía cuatro años de edad, nuevamente fui internadx en el hospital infantil. Cinco días después, fui dadx de alta sin mi clítoris, debido a “una recesión de clítoris”. En otras palabras, me realizaron una clitorectomía porque los médicos pensaron que mi clítoris – de un centímetro y medio “cuando era estirado” – era algo que una niña no debería de tener.

Esta violencia auspiciada por el estado, aún sucede hoy en día, como evidencia está el reciente caso en el tribunal familiar australiano que involucra a una joven niña llamada Carla, que fue esterilizada y sometida a una clitorectomia.

Esto fue un procedimiento innecesario, y puramente cosmético, la mutilación genital en 1990 fue lo que provocó el sueño recurrente que tuve en mi infancia, de papel higiénico empapado de sangre entre mis piernas. No era solo un mal sueño, sino un recuerdo escalofriante de haber recibido un tratamiento excesivo de parte de los médicos, que eran demasiado obstinados para decir “no lo sé”.

También descubrí que cuando tenía 11 años de edad, fui internada por lo que me dijeron era una cirugía en la vejiga, que en realidad fue una vaginoplastia. Mis “excelentes resultados”, según el expediente, me permitirían tener “relaciones normales de adultos”. Por supuesto, el sexo normal fue definido por mis cirujanos.

Como se dijo anteriormente, la intersexualidad no es tan rara y las variaciones intersexuales tienen lugar entre el .05 por ciento y el 1.7 por ciento de la población humana. El extremo más alto de este rango, es similar a la cantidad de personas que nacen pelirrojas. Dado que no somos raros – sino simplemente invisibles – significa que lo que me sucedió a mí, desafortunadamente, tampoco es raro.

La mayoría de las personas intersexuales, no nacen con problemas de salud relacionados que pongan en riesgo la vida. Aun así, los doctores constantemente presionan a los padres para que actúen, no para salvar nuestras vidas, sino para salvar nuestra anticuada y frágil comprensión del sexo y género binarios. En lugar de decir ‘no lo sé’, y esperar para preguntar a lxs niñxs intersexuales que es lo que quieren para sí mismxs cuando crezcan, nuestros doctores eligen jugar a Dios.

Los doctores que atienden a niñxs intersexuales, se apresuran para decir que actualmente las cosas están cambiando para mejor. Sin embargo, los hospitales no están obligados a informar sobre los tipos, o cantidad, de cirugías que están realizando en niñxs intersexuales.

Si los escuchas decir esto, has que sean más específicos, como lo hace mi colega Anne Tamar-Mattis, preguntándoles que niñxs intersexuales que habrían sido candidatos para la cirugía hace 20 años, serían considerados como candidatos hoy en día.

Si se jactan de que ahora canalizan a los pacientes intersexuales con psicólogos, pregúntales quienes son esos psicólogos, y a qué porcentaje de estos les dan seguimiento a largo plazo.

Si te dicen que la mayoría de sus pacientes intersexuales están felices con su tratamiento, pregúntales a cuantos les han dado seguimiento hasta la edad adulta, y como es que saben que son felices con lo que los doctores les hicieron.

Si te sientes particularmente valiente, y quieres abordar “el elefante en la habitación”, pregúntales porque es que hacen cirugías médicamente innecesarias en niñxs intersexuales.

Han pasado más de 10 años desde que recuperé mi expediente médico. Desde entonces, he sido capaz de dirigir una sesión de entrenamiento, en la que jóvenes miembros de InterACT y yo, dimos una presentación sobre intersexualidad y anti-cirugías a miembros del equipo de una clínica que trabaja con niñxs intersexuales en un hospital infantil.

En una reunión posterior, el principal cirujano urólogo pediatra de la clínica, expresó que el quería ser la persona, que en su campo, hicieran lo mejor para lxs pacientes intersexuales. En ese momento, mi colega Anne Tamar-Mattis, que también estaba presente en esa reunión, preguntó: ‘Si es así, ¿está usted dispuesto a ser responsable por el daño que su profesión ha causado a las personas intersexuales?’

Respondió: ‘No, no lo estoy.’

Este es un obstáculo familiar con el que las personas y activistas intersexuales nos encontramos constantemente en nuestra contra. Todavía tenemos que llegar a un punto crucial, donde los doctores estén dispuestos a dejar de jugar a Dios, y en su lugar, permitirnos a las personas intersexuales decidir cómo es que queremos vivir nuestras vidas y destinos.

Si queremos avanzar, necesitamos que los médicos – que han causado tanto daño a nuestra comunidad – se hagan responsables del Juramento Hipocrático.

Aunque no tengo en poder de controlar lo que me sucedió en el pasado, puedo hacer todo lo posible para cambiar el futuro de lxs niñxs intersexuales.

Es mi esperanza, que en el futuro, nos alejemos del modelo QNCO que ha sido el sello distintivo en el tratamiento intersexual desde la década de 1950, y prohibir completamente estas dañinas cirugías médicamente innecesarias. La responsabilidad de la comunidad médica es imperativa si queremos cerrar este oscuro capítulo y seguir adelante.

En esta nueva fase, cuando un niñx intersexual nazca, sólo necesitaremos a los doctores para informar a los padres que tienen un niñx intersexual feliz, saludable y que es ‘perfecto tal y como es’, como aconseja la nueva campaña de la ONU lanzada el Día de la Visibilidad Intersexual.

La campaña también señala que en la mayoría de los países, no existe razón legal para apresurarse a asignar y registrar un sexo. E independientemente de cuando lo hagan, los padres solo deberían hacerlo con la idea de que no es permanente, y que a un niñx intersexual debería permitírsele crecer y declarar por sí mismx su sexo y género cuando tenga la edad suficiente para hacerlo.

Más importante aún, las cirugías mutiladoras genitales necesitan ser algo del pasado en este nuevo capítulo. Como nos lo recuerda la ONU:

“No existen pruebas de que las cirugías y tratamientos cosméticos ayuden a tu niñx intersexual. Los padres que han sido presionados a acceder a estas prácticas, frecuentemente han reportado tener remordimientos, debido a que esto no benefició a su hijx, lx dañó, y creó dificultades en la relación padre-hijx. El riesgo de estos procedimientos es serio: infertilidad permanente, dolor, incontinencia, pérdida de sensibilidad sexual, y sufrimiento mental durante toda la vida.”

En su lugar, todos los esfuerzos deberían ser para contactar a los padres con terapistas de buena reputación y grupos de apoyo intersexuales, tales como el Grupo de Apoyo del Síndrome de Insensibilidad a los Andrógenos en Australia y el Grupo de Apoyo AIS-DSD en EUA.

Mientras pasamos las páginas hacia el próximo capítulo, deberíamos enfocarnos en cambiar a la sociedad, no los saludables cuerpos intersexuales simplemente porque no encajan en nuestro limitado punto de vista sobre el sexo y género.

Además, las instituciones médicas que nos han robado, a las personas intersexuales, nuestra autonomía corporal, necesitan formalmente pedir disculpas, y trabajar con los activistas intersexuales para establecer nuevos estándares de atención afirmativos para las personas intersexuales. Por último, estas mismas instituciones necesitan contribuir a un fondo de indemnizaciones, que garantice a las actuales y futuras personas intersexuales medicamentos, servicios y terapia gratuitos.

Este nuevo capítulo ya está siendo escrito, y solo tienes que escribir ‘intersexual’ en un motor de búsqueda para verlo. Cada día, surgen nuevos proyectos de activismo y recursos alrededor del mundo. Las personas intersexuales alrededor del mundo están haciendo el trabajo necesario para construir este brillante futuro para nuestrxs niñxs, y lxs tuyos, publicando nuestras historias.

Al hablar sobre nuestra verdad, de manera colectiva estamos librándonos del mundo del estigma, que está en la raíz del anticuado modelo QNCO. Este devastador modelo clínico, ha dominado injustamente la respuesta médica a nuestros cuerpos desde la década de 1950, y ya tendría que haber desaparecido desde hace mucho tiempo.

En lugar de criticar a los cuerpos, lo que se necesita es una crítica de las anticuadas categorías binarias de sexo y género. Las personas intersexuales, al igual que las personas innecesariamente estigmatizadas, no necesitan ser corregidas – en lugar de eso, es la sociedad la que necesita ser corregida. Afortunadamente, este capítulo puede comenzar ahora mismo, con los padres de un recién nacido intersexual, haciendo lo que ya están instintivamente programados a hacer: amar y proteger a su hijx intersexual.

El secreto de mi sexo. Por Sarah Graham

El secreto de mi sexo

Por Sarah Graham

Traducción: Laura Inter del texto “The secret of my sex” de Sarah Graham

Fuente: http://www.independent.co.uk/life-style/health-and-families/health-news/the-secret-of-my-sex-411032.html

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Sarah Graham tenía 25 años de edad cuando descubrió que los doctores le habían ocultado: tenía características tanto masculinas como femeninas.

De las frases que todos tememos escuchar, probablemente: “Usted tiene cáncer”, estaría en la cima de la lista para la mayoría de las personas. Que te digan que no puedes tener hijos sería otra de esas frases. Cuando tenía ocho años, un ginecólogo le dijo a mis padres esta devastadora noticia: que yo tenía una condición genética muy rara, y que si mis ovarios no eran extirpados, podría desarrollar cáncer cuando alcanzara la pubertad, y entonces morir.

Casi veinte años después, descubrí que mis doctores nos habían mentido tanto a mis padres como a mí. Y que esta situación no era única, era la política estándar (hasta mediados de 1990), para esconder la verdad acerca de todas las condiciones como la mía. Tenía 25 años de edad cuando me enteré de la extensión del encubrimiento y, el impacto que implico el que repentinamente me dijeran la verdadera naturaleza de mi diagnóstico, sin ningún tipo de apoyo y después de que me mintieran sistemáticamente por tantos años, casi me mató. Sufrí un colapso emocional.

El obscuro secreto acerca de mi cuerpo, es que soy la encarnación viviente de una aparente contradicción, una mujer con cromosomas XY (tanto características femeninas como masculinas). En pocas palabras, mi cuerpo tiene una apariencia exterior femenina, pero tengo cromosomas masculinos, y una o dos otras sorpresas en el interior de mi cuerpo. Hay varios posibles tipos de intersexualidad. Se estima que hasta el 4 por ciento de la población, nace con una condición intersexual. Somos una minoría bastante invisible y oprimida, y el miedo, la fascinación y la aversión que nuestros cuerpos provocan en la cultura occidental moderna, ha tenido el poder para avergonzarme y silenciarme por años.

En el siglo 20, la institución médica y la jurídica, hicieron lo que pudieron para borrarnos de la sociedad. A pesar de que la naturaleza ama la diversidad – existe un arcoíris de sexos y posibles géneros – los expertos paternalistas se encargaron de forzar a todo el mundo a encajar en dos categorías: hombre y mujer. Cajas binarias. Ninguna otra es aceptable.

Hemos escuchado hablar de tribus africanas “paganas” que llevan a cabo clitoridectomías, pero no se ha escrito mucho acerca de la cirugía genital realizada a bebés y niñxs pequeñxs por ginecólogos en Europa y Norteamérica– para que tengan una apariencia “más normal”. A menudo, estas cirugías se realizan por razones completamente cosméticas, y frecuentemente son perjudiciales para la respuesta sexual y/o fertilidad en adultos. Los doctores tienen reglas acerca que tan grande debe ser el clítoris. Y si un bebé tiene un pene pequeño, puede ser reasignado como mujer, debido a que las vaginas son más fáciles de hacer que los falos funcionales que pueden pasar la prueba en los vestidores [de las escuelas]. El noventa por ciento de lxs bebés intersexuales, emergen del quirófano como niñas.

Esta violación de los derechos humanos de lxs niñxs, está comenzando a ser cuestionada. Cuando nace un bebé intersexual, un “experto” es llamado para decidir a qué sexo se le asignará, y los padres frecuentemente son presionados a aceptar esa decisión. Entonces, se espera que los padres se confabulen con el rígido proceso de socialización presente en la sociedad (rosa para una niña, azul para un niño), y que no le digan a su hijx quien es realmente.

La batalla para sobrevivir a mi dolorosa historia, y la continua lucha por ser libre para pensar fuera de las casillas hombre/mujer, y para alzar la voz por las personas intersexuales – desafiando la hegemonía médica y legal – ha sido, y continúa siendo – el mayor reto de mi vida.

Mi travesía comenzó en 1977. Durante unos meses había estado teniendo dolor abdominal, y después de varios exámenes, fui referida a ver a un ginecólogo mundialmente reconocido (imaginen a Dios con bata blanca). Después de que él y lo que parecía ser un ejército de estudiantes de medicina, me examinaran, anunció a todos en el consultorio que yo era una “pequeña niña muy especial”. Esta noticia resultó tener sus pros y contras.

Puedo recordar el dolor en la voz de mi padre, y a mi madre llorando. Al principio no entendía porque estaban tan alterados. Pero pronto descubrí que no tener ovarios significaba que no podría tener bebés. Mi cirugía sucedió en la época en que la reina de Inglaterra estaba celebrando su Jubileo de Plata. Yo era la única niña en la sala. Traté de huir, pero fui capturada y detenida por las enfermeras. Pronto me di cuenta que no tenía derechos humanos, y esto se confirmó cuando, la noche antes de mi cirugía, me hicieron un enema en frente de mi madre.

Había sido una pequeña y feliz niña hasta mi cirugía, pero regresé a la escuela como una niña muy diferente. Mis experiencias en el hospital, me llevaron a jugar de manera compulsiva a representar a doctores y enfermeras, y mi creciente odio a mí misma y comportamiento solitario, pronto atrajeron a un adolescente que se hizo mi amigo y abusó sexualmente de mí hasta que tenía 11 años de edad.

Debido a que no tenía ovarios, tuve que tomar píldoras de estrógenos desde los 12 años de edad, y en uno de mis viajes regulares a ver a “Dios”, me dio la noticia de que además de ser infértil, tampoco tendría periodo menstrual – “no tienes útero” y “puede ser que no te crezca vello púbico”. Estas impactantes declaraciones fueron presentadas como hechos, y entonces se me dejó la responsabilidad de darles sentido. No podía hablar con mis padres. Sentía mucha vergüenza. Las cosas empeoraron cuando tenía 14 o 15 años: mi ginecólogo me revisó y dijo que podía ser que mi vagina fuera demasiado pequeña para tener relaciones sexuales agradables [penetración heterosexual]. Me envió a casa con un set de dildos del sistema nacional de salud (desde uno pequeño hasta uno muy grande), con poca explicación acerca de cómo utilizarlos. Me sentí tan asustada que los tiré a la basura.

Nunca sentí que encajara muy bien en mi identidad de género como niña. Era una tomboy desde una edad muy temprana, y prefería las figuras de acción a las muñecas. Aunque rechazaba los vestidos y los peinados de colitas de caballo, y me gustaba trepar árboles, estaba interesada en los niños. Pero a medida que pasaban mis años de adolescencia, comencé a sentir que estaba fallando como mujer. El no ser capaz de tener hijos, realmente socavó mi autoestima. Me preocupaba mucho si un compañero masculino se quedaría conmigo, si yo no le podía dar una familia. Aún seguía viendo a diferentes ginecólogos dos veces por año para que me realizaran chequeos, y ninguno de ellos rompió la disciplina y fue capaz de decirme la verdad.

Cuando tenía 17 años, me sorprendió mucho el enamorarme de una mujer. Salir del closet como lesbiana fue una experiencia muy feliz para mí. Me había escapado de la escuela para ser una mujer de Greenham, y finalmente pertenecer a ellos. Después, me mudé a Londres para estudiar antropología y comunicaciones en la Universidad de Goldsmiths, y me uní al grupo de activismo por los derechos gay llamado OutRage!. Derek Jarman y yo nos hicimos muy buenos amigos en una demostración, bajo la bandera “Derechos Gay Ahora!” en medio del Charing Cross Road. Mi amistad con Derek me hizo pensar realmente en la sexualidad y el género, y pronto me puse la etiqueta “lesbiana” a favor de lo “queer”: con su rechazo a las reglas “heterosociales”. Egoístamente, desearía que Derek no hubiera muerto cuando lo hizo (1994), porque fue más tarde ese mismo año, que un nuevo ginecólogo finalmente me dijo la verdad. Derek no se hubiera perturbado por mis noticias. Me habría ayudado a ver los aspectos positivos, y a desafiar a la pandilla de asesinos que se apoderó de mi cabeza.

A pesar de que estaba bien informada acerca de la construcción cultural de la sexualidad, nada me preparó para lidiar con los hechos de mi extraña condición genética – que ahora es llamada Síndrome de Insensibilidad a los Andrógenos (SIA). El que me dijeran que desde el punto de vista cromosómico soy hombre (XY, y no XX), y que los “ovarios” que me fueron extirpados en realidad eran “testículos” no descendidos, fue un completo trauma. (¡No, en verdad! En un buen día, ahora puedo reírme de eso). Mi cuerpo es una casualidad genética de 1 de cada 30,000, y casi soy completamente insensible a la testosterona, así que aunque tengo cromosomas masculinos, no me desarrolle correctamente siguiendo la línea de lo masculino (todos los fetos comienzan como mujeres, y la exposición a la testosterona de la madre hace que el cuerpo del bebé XY crezca con características masculinas).

Muchas mujeres XY son felizmente heterosexuales. Para mí, mi bisexualidad y el hecho de que abrazo como identidad ambos sexos, me ha llevado a participar en un interesante experimento el año pasado [2005]. Sucede que la operación que tuve cuando era niña, pudiera no haber sido necesaria – hoy en día, algunas jóvenes niñas y mujeres XY, eligieron conservar sus testículos para poder producir hormonas de manera natural. Mi endocrinólogo, el Dr. Conway, y yo, hemos estado cambiando mi terapia de reemplazo hormonal: desde solo usar estrógenos, hasta usar una mezcla de estrógenos y testosterona. Esto me ha dado más energía, una mejor respuesta sexual, y me siento más plenamente viva. A pesar de ser “inmune” a la testosterona, mi cuerpo ha pasado por algunos cambios físicos (mejor tono muscular, más vello púbico y un clítoris más grande). Emocionalmente, también he cambiado. Soy más consiente de mi energía masculina, y lloro mucho menos. Extrañamente, también me siento mucho más cómoda que nunca con mi feminidad.

Honestamente puedo decir que no me arrepiento de nada que me haya pasado – excepto por la infertilidad – porque todo eso me ha hecho muy fuerte. A través de mucho examen de consciencia, y de pensar sobre “¿Quién soy?”, he ganado una visión clara sobre las luchas de poder de lo masculino/femenino, y la búsqueda del equilibrio.

Actualmente estoy haciendo una investigación para preparar un desafío, para que se reconozca adecuadamente en la legislación el derecho a ser llamada por lo que soy: intersexual. Quiero que esté escrito en mi pasaporte y quiero la libertad de poder casarme con una mujer en la iglesia. Esta campaña por los derechos intersexuales, nos beneficiará a todxs. ¿Por qué tenemos que ser forzadxs – por esa rígida forma de pensar del siglo pasado – a estar en esas incómodas categorías? Seguramente todxs nos beneficiaremos de ser libres para deambular y no ser encasillados.

UK Intersex Association

Intersex Society of North America

Hechos sobre la Intersexualidad

El Síndrome de Insensibilidad a los Andrógenos (SIA) es uno de una serie de condiciones intersexuales biológicas.

Las personas con AIS nacen con los cromosomas masculinos XY, testículos no descendidos (que pueden ser confundidos con ovarios), y los genitales externos femeninos. Son genéticamente masculinas, pero con apariencia femenina.

En un feto típico con cromosomas XY, los andrógenos (hormonas masculinas) producidos por los testículos embrionarios, influencian el desarrollo de los genitales masculinos en el útero. Pero en el SIA, el feto es incapaz de usar los andrógenos, y en su lugar desarrolla genitales femeninos, aunque carece de órganos internos femeninos, tales como los ovarios.