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¿Cómo nace la Circular 7 del Ministerio de Salud de Chile? Por Camilo Godoy

¿Cómo nace la Circular 7 del Ministerio de Salud de Chile?

Por Camilo Godoy, defensor de ddhh de las personas intersex

“El 22 de diciembre de 2015, Chile dio un paso adelante cuando el Ministerio de Salud de ese país giró la Circular Nº 18 de 2015. Dicha circular instruía claramente para que se detuvieran los procedimientos médicos nocivos e innecesarios en bebés, niñxs y adolescentes intersex, protegiendo así el derecho a la autonomía y a la integridad corporal de lxs niñxs intersexuales. Sin embargo, el 23 de agosto de 2016 nos enteramos que el mismo Ministerio de Salud dejó sin efecto dicha Circular, al emitir la Circular Nº 7 de 2016. Consideramos que esta nueva circular es un burdo intento de la institución médica chilena para seguir medicalizando los cuerpos intersexuales, y un lamentable retroceso que valida oficialmente las violaciones a los derechos humanos de las personas intersexuales.” Laura Inter y Hana Aoi – Fuente

MINSAL

Un grupo de médicos “especialistas” en el tratamiento de lo que denominan “Desordenes/Trastornos del Desarrollo Sexual” (DSD por sus siglas en inglés) objetaron la adopción de la Circular 18 arguyendo que ésta usaba un lenguaje erróneo al no ajustarse al autodenominado Consenso de Chicago y porque obstaculizaba la práctica de cirugías genitales irreversibles tales como la “reparación” de hipospadias. Sin perjuicio de ello, los médicos no se acercaron al Ministerio de Salud de Chile solos, sino que apoyados por algunos familiares de niñas intersex.

El principal apoyo provino de una agrupación de familiares de niñas con Hiperplasia Suprarrenal Congénita (HSC), los que indicaron al Ministerio que sus hijas “no tenían ambigüedad de género” y que de no ser intervenidas tempranamente podrían tener problemas físicos y psicológicos. Estas personas rechazan profundamente que a sus hijas con HSC se les asocie con la intersexualidad (o DSD, como ellos la denominan).

Por estos motivos, médicos y familiares amenazaron a autoridades del Ministerio señalando que si no dejaban sin efecto la Circular 18 o, en su defecto, la reemplazaran por otro documento, demandarían al Estado por violación de los derechos humanos de sus hijas, al poner trabas a las intervenciones quirúrgicas.

Lo que ocurre es que los médicos -y por ende padres y madres- no disocian patologías como la HSC de las diferencias o variaciones corporales que generan en algunas personas, lo toman como un “problema” que hay que “solucionar”. De igual forma, la experiencia chilena (principalmente a partir de los casi dos años de funcionamiento de la “mesa intersex” del Ministerio de Salud) me indica que incluso la definición médica de DSD no incluye la hipospadia pues para ellas y ellos no es una manifestación de un grado distinto de sexuación de un cuerpo sino un mero “defecto a reparar” y “cuanto antes”.

En la primera reunión de la Mesa Intersex, un destacado urólogo pediátrico chileno –Mario Varela (famoso por reconocer los errores en torno al tratamiento histórico de la intersexualidad y proponer cambios en el sentido de respetar los derechos humanos)- citó el Mito de Procusto para señalar que durante años la comunidad médica ajustó (con los procedimientos que ya sabemos) los cuerpos de niñas y niños intersex para ajustarlos a las expectativas sociales y que esta Mesa era una oportunidad para aprender y no volver a errar de esa forma. Sin embargo, y pese a que hay otros médicos como Varela que creen en respetar los derechos humanos de las personas intersex, el trabajo de todo este tiempo volvió a cero con la Circular 7. La agresividad del lenguaje y muchas de las formas de varios médicos que no quieren perder el poder sobre los cuerpos de estas personas –pues además están seguros de estar haciendo lo correcto- es abismante.

Circular 18 y Circular 7. Derechos Humanos y violación de derechos humanos. La breve historia de la experiencia chilena grafica muy bien la realidad intersex en la mayor parte del mundo.

Otros artículos de interés:

Sobre la Circular 18 de 2015: El Ministerio de Salud de Chile emite instrucciones para detener las intervenciones “normalizadoras” en niñxs intersexuales. Por Morgan Carpenter

Sobre la Circular 7 de 2016: Un paso atrás en la lucha por los Derechos Humanos de las personas intersexuales en Chile. Por Laura Inter y Hana Aoi

Circular 7 de 2016: Un paso atrás en la lucha por los Derechos Humanos de las personas intersexuales en Chile. Por Laura Inter y Hana Aoi

CIRCULAR 7 DE 2016: UN PASO ATRÁS EN LA LUCHA POR LOS DERECHOS HUMANOS DE LAS PERSONAS INTERSEXUALES EN CHILE.

Por Laura Inter y Hana Aoi

Agradecimiento especial a la Dra. Eva Alcántara, quien colaboró en la revisión de este artículo.

Laura Inter es una activista intersexual nacida en la década de 1980, desde 2013 fundó y coordina el proyecto Brújula Intersexual, el cual se encarga de ofrecer apoyo e información a las personas intersexuales y sus familias. Laura fue diagnosticada con Hiperplasia Suprarrenal Congénita, nació con genitales intersexuales (también llamados “genitales ambiguos”), fue atendida fuera del sistema de salud público y su cuerpo no fue intervenido con cirugías, así que conserva su integridad corporal.

Hana Aoi es una activista intersex mexicana nacida en 1981. Fue sometida a tres distintas cirugías en su infancia, del todo innecesarias, en las cuales se le extirparon sus gónadas y se le practicó una vaginoplastía. Su variante intersexual se conocía como hermafroditismo verdadero. Hoy está más en boga el término DSD ovotesticular; Hana no está de acuerdo con el uso de ninguna de estas nomenclaturas estigmatizadoras. Esta variante se da cuando existe tejido ovotesticular en al menos una gónada (ovotestis, pl. ovotestes).

Circular 7

Síntesis:

El 23 de agosto de 2016, el Ministerio de Salud de Chile emitió la Circular Nº 7 de 2016, la cual dejó sin efecto a la Circular Nº 18 de 2015, la cual había sido destacada por exigir un cese a las cirugías y tratamientos médicos irreversibles e innecesarios en niñxs intersexuales.

Entre los aspectos más lamentables de esta nueva Circular se observa la adopción de un lenguaje patologizante para referirse a las variantes de las características sexuales, bajo el término Desorden del Desarrollo Sexual, así como una generalización de dichas variantes en escenarios donde sí existen riesgos a la salud que deben ser atendidos, justificando así nuevamente las intervenciones médicas en las cuales el paciente es dejado de lado y sus derechos humanos pasados por alto.

Debido a esta tónica de generalizar y centrarse únicamente en aspectos clínicos vagos, sin sustento en resultados a largo plazo que los validen, y haciendo caso omiso de los numerosos testimonios de adultos con cuerpos intersexuales que fueron intervenidos en su infancia, así como de los llamados de activistas y organismos locales e internacionales de derechos humanos, es que nos sentimos con la obligación moral de denunciar y desglosar en el siguiente artículo los errores de la Circular Nº 7 de 2016, a fin de exponer el retroceso que implica la asunción de una práctica médica altamente cuestionada desde hace más de veinte años en todo el mundo, y que incluso la propia comunidad médica internacional se ha visto forzada a admitir que contiene aspectos cuestionables que demandan ser repensados.

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Artículo: ¿Cómo nace la Circular 7 del Ministerio de Salud de Chile? Por Camilo Godoy

Documento: Derechos humanos de las Personas Intersex en Chile, Informe anual sobre derechos humanos en Chile 2016

Documento: Derechos humanos de las Personas Intersex en Chile, Informe anual sobre derechos humanos en Chile 2016

“Nacimos así, estamos acá, no somos nada extraño […] somos personas; diferentes, pero somos” “Ale”, 2015

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Informe anual sobre derechos humanos en Chile 2016

Capítulo redactado por Camilo Godoy

Síntesis:

La  situación  de  las  personas  intersex,  especialmente  de  niños,  niñas  y  adolescentes  (en  adelante,  NNA),  es  de  extrema  invisibilidad,  sin  embargo, ha ido cambiando lenta, aunque progresivamente gracias al activismo intersex internacional. Una de las principales denuncias de estas personas dice relación con la cirugía genital o mutilación genital intersex  –como  la  han  denominado–,  que  se  practica  por  lo  general desde los primeros meses de vida sin el consentimiento informado de los afectados. Por su parte, la mayoría de la comunidad médica ha señalado durante décadas que dicho procedimiento se lleva a cabo con el propósito de “normalizar” o “reparar” lo que denominan “trastornos o desordenes del desarrollo sexual”.

Considerando que en las últimas décadas este tema ha sido manejado casi exclusivamente por el mundo biomédico, este capítulo pretende dar  cuenta  de  algunos  de  los  aspectos  más  importantes  y  urgentes a considerar en pos de la promoción y protección de los derechos humanos de las personas intersex.

PALABRAS CLAVES: intersexualidad, diversidad corporal, características sexuales, mutilación genital, salud, derecho internacional derechos humanos, políticas públicas Chile

Ver PDF Derechos humanos de las Personas Intersex en Chile

Los derechos humanos de las personas intersexuales: haciendo frente a las prácticas dañinas y a la retórica de cambio. Por Morgan Carpenter

Los derechos humanos de las personas intersexuales: haciendo frente a las prácticas dañinas y a la retórica de cambio

Por Morgan Carpenter

Traducción: Laura Inter del artículo “The human rights of intersex people: addressing harmful practices and rhetoric of change” de Morgan Carpenter, escrito para Reproductive Health Matters

Fuente: https://oii.org.au/30585/intersex-human-rights-harmful-practices-rhetoric/

rhm-logo

Fundador de Intersex Day Project; Co-presidente de la Organisation Intersex International Australia Limited. Correo electrónico: morgan@morgancarpenter.com

Resumen: Las personas y cuerpos intersexuales, han sido considerados incapaces de integrarse a la sociedad. Las intervenciones médicas en cuerpos, a menudo saludables, permanece como la norma, y están destinadas a cubrir demandas percibidas tanto familiares como culturales; a pesar de las preocupaciones que existen en relación a la necesidad, los resultados, los procedimiento y el consentimiento de estas intervenciones. El movimiento intersexual global y descentralizado, persigue metas simples: el derecho a la autonomía corporal y a la autodeterminación, y el poner fin a la estigmatización. El sistema internacional de derechos humanos, está respondiendo con una serie de nuevas declaraciones políticas por parte de las instituciones de derechos humanos, y un puñado de gobiernos nacionales están reconociendo los derechos de las personas intersexuales. Sin embargo, existen importantes retos para implementar esas declaraciones. Las violaciones de los derechos humanos de las personas intersexuales persisten, profundamente arraigadas en una historia deliberada de silenciamiento. La retórica de los cambios que ha habido en las prácticas clínicas, permanece sin fundamento. La disyuntiva política que surge al catalogar las cuestiones intersexuales como algo relacionado a la orientación sexual o identidad de género, en lugar de características sexuales innatas; ha llevado a una retórica de inclusión, que no corresponde con la realidad. Este documento proporciona una visión general de las prácticas dañinas sobre los cuerpos intersexuales, de los avances en materia de derechos humanos, y de las retóricas de cambio e inclusión.

Palabras Clave: intersexualidad, derechos humanos, prácticas dañinas, injusticia hermenéutica, trastornos del desarrollo sexual

Introducción

Las personas intersexuales nacen con características físicas que no cumplen con las normas médicas y sociales para los cuerpos femeninos y masculinos. Las personas con variaciones intersexuales son heterogéneas, con diferentes tipos de cuerpos, sexos e identidades de género. Los rasgos intersexuales comprenden a “por lo menos 40 variaciones diferentes, de las cuales la mayoría están determinadas genéticamente”. Debido a que, generalmente, esto es revelado por un doctor a un padre o individuo, se carece de un “diagnóstico exacto en el 10 a 80% de los casos”, incluyendo los propios documentos médicos del autor de este artículo, los cuales incluyen términos como: hipogonadismo, ginecomastia y sexo indeterminado.

Entre el 0.5 y el 1.7% de las personas puede tener rasgos intersexuales. Los números son vagos, y esto es no solo debido a los problemas con los diagnósticos y al creciente impacto de la selección genética, sino también debido al estigma. Las consecuencias de haber nacido con características intersexuales, son profundas. Históricamente llamadas hermafroditas, dioses y monstruos, las personas intersexuales, han sufrido infanticidio y han sido mostradas como monstruos en espectáculos. Dan Ghattas señala que, en todas partes del mundo, las personas con cuerpos intersexuales han sido consideradas incapaces de integrarse a la sociedad.

En un patrón histórico que se repite, los términos han cambiado a través del último siglo, debido a que los médicos que toman las decisiones, han ido cambiando el lenguaje preexistente, hasta hacerlo uno impreciso o peyorativo: que las personas con estas características no son hermafroditas, ni pseudohermafroditas, ni intersexuales, sino niñxs con trastornos/desórdenes, cuyos cuerpos necesitan ser perfeccionados o necesitan que se les elimine la ambigüedad.

Las violaciones de derechos humanos tienen varias formas. En lugares que no cuentan con un sistema médico accesible, cuando un rasgo intersexual es evidente, se puede dar el abandono, infanticidio, mutilación y estigmatización tanto de lxs niñxs como de sus madres. Recientes casos, incluyen la mutilación y asesinato de un adolescente en Kenia, y el abandono de un niñx en Shandong, China. En lugares con sistemas médicos accesibles, las violaciones de derechos humanos, toman lugar en los centros médicos, que intentan hacer que los cuerpos intersexuales se ajusten a las estrechas normas sociales para lo femenino o masculino. La falta de una necesidad médica, de autonomía y de un consentimiento válido, quiere decir que tales intervenciones “normalizadoras”, violan los “derechos a la salud y a la integridad física, a estar libre de la tortura y malos tratos, y a la igualdad y a la no discriminación”.

Medicalización

Los cuerpos intersexuales, fueron medicalizados desde finales del siglo 19, junto con la medicalización de los cuerpos de las mujeres y de la homosexualidad. Desde la década de 1950, una nueva creencia en la maleabilidad de la identidad de género de lxs niñxs, trajo consigo un “modelo óptimo de género”, para que: lxs niñxs intersexuales que se llegaran a identificar, o los que están cerca de nacer, pudieran ser “normalizados”, mediante la alineación de sus cuerpos, sus roles de género y su sexo de crianza. Las limitaciones quirúrgicas, hacían que la mayoría de lxs niñxs intersexuales, fueran asignados como de sexo femenino. Los casos “exitosos” eran los de las personas que llegaban a ser heterosexuales, y que se identificaban con su sexo asignado.

La asignación sexual de lxs niñxs diagnosticados al nacer, ahora está basada en la inspección visual, y en exámenes genéticos y hormonales. Aunque existen algunas reglas comunes, basadas en los cromosomas, y en la sensibilidad y exposición a los andrógenos; en algunas regiones, las actitudes sociales que favorecen a los varones, pueden influenciar las asignaciones de sexo.

Las intervenciones “normalizadoras” del sexo, para reforzar el sexo asignado, incluyen la feminización y masculinización quirúrgica, la intervención hormonal, y gonadectomias, a menudo esto se realiza durante la infancia, la niñez y la adolescencia, antes de que la persona pueda dar su consentimiento, y sin evidencia sólida de la necesidad médica de realizar estas intervenciones, ni de los resultados que tendrá la cirugía. No obstante, la asignación de sexo inicial, no necesita ser reforzada, ni ser permanente, ni ser irreversible.

En algunos casos, otras intervenciones puede que sean necesarias para la salud física, en particular para las cuestiones endócrinas que conlleva la Hiperplasia Suprarrenal Congénita. Puede ser que existan casos en los que, las intervenciones quirúrgicas, sean necesarias para hacer frente a riesgos elevados de cáncer gonadal o problemas urinarios. Estas intervenciones quirúrgicas no deberían estar en controversia, pero existe carencia de información para apoyar estos procedimientos. Por otra parte, las decisiones clínicas sobre estas intervenciones, entrelazan razones terapéuticas con razones “normalizadoras” no terapéuticas.

Las intervenciones feminizantes, incluyen: cirugías en el clítoris (tales como “clitoridectomías”), construcción de una vagina, y cirugías genitales similares, realizadas por ejemplo, en bebés y niñxs con un clítoris agrandado o genitales ambiguos. Las intervenciones masculinizantes, incluyen: cirugías para la “hipospadias”, que es diagnosticada en los niños cuando la apertura de su uretra se encuentra entre el glande del falo y el perineo.

La reducción del clítoris está considerada como mutilación genital femenina, una práctica aberrante y dañina, y una forma de violencia de género que está prohibida en muchos países, aun así, pueden existir excepciones aplicadas a niñas intersexuales. Lxs adultxs también son vulnerables: una revista médica informó en 2013, que se descubrió que cuatro mujeres atletas, provenientes de países de bajos y medianos recursos económicos, tenían rasgos intersexuales, esto durante una prueba rutinaria de testosterona. Así que fueron sometidas a “clitoridectomías parciales” y esterilización, esto bajo la amenaza de poder permitirles regresar a la competición.

La construcción vaginal, necesita frecuentes dilataciones postquirúrgicas, mediante la inserción de un instrumento; en algunas ocasiones, esto puede ser experimentado como una violación. Los exámenes de seguimiento, pueden incluir pruebas de sensibilidad en menores de edad, usando un bastoncillo se algodón o un vibrador [intentando estimular la zona].

Las cirugías para la hipospadias, normalmente se llevan a cabo en la infancia, a pesar de que existe evidencia de que los resultados no pueden determinarse hasta la edad adulta. La construcción y mantenimiento de un tubo urinario, puede implicar múltiples cirugías, las cuales tienen un impacto significativo en la sensibilidad, altas probabilidades de que surjan complicaciones y, en particular, resultados pobres a largo plazo, e incluso puede realizarse un reemplazo de la piel del pene colocando piel de otro lugar del cuerpo. No existe evidencia suficiente sobre la necesidad de la intervención temprana.

El riesgo de cáncer gonadal se ha exagerado, y la evidencia que existe es muy pobre, y [la gonadectomía] tiene como resultado la esterilización. Durante una investigación del Senado Australiano en 2013, sobre la esterilización involuntaria o coercitiva de personas intersexuales, fue revelado, que las esterilizaciones de rutina de mujeres con Síndrome de Insensibilidad a los Andrógenos Completo, no deberían de realizarse debido a que estos riesgos han sido exagerados [por los doctores]. No ha existido ningún intento de indemnización a los individuos que, en consecuencia, necesitan un tratamiento de reemplazo hormonal de por vida.

Son escasos los datos fidedignos que hablan acerca de la frecuencia de las intervenciones quirúrgicas, pero, a pesar de los informes en los medios de comunicación que declaran lo contrario, las intervenciones permanecen como algo rutinario, y siguen siendo fundamentales para el manejo de los rasgos intersexuales. Por ejemplo, aunque la mutilación genital femenina está prohibida en el Reino Unido, la Universidad de Creighton, notó un incremento en el número de cirugías en el clítoris en niñas menores de 14 años, en el Reino Unido: “no está claro si esto es un efecto secundario del incremento en la detección o en la incidencia” de los rasgos intersexuales. De acuerdo a un manual neonatal de 2015, realizado por el gobierno de Victoria, en Australia, el nacimiento de un bebé intersexual sigue siendo “angustiante” para todos en la sala de parto; “la cirugía correctiva, generalmente se lleva a cabo dentro del primer año de vida”, esto a pesar de la orientación ética recibida antes, por medio del mismo gobierno.

Fundamentos y resultados de la intervención médica

Los protocolos médicos actuales para el manejo pediátrico de los rasgos intersexuales, fueron establecidos en la declaración del “Consenso” de Chicago, en 2006. Este catalogaba a la intersexualidad, como “trastornos del desarrollo sexual”, recomendando las intervenciones para “minimizar las preocupaciones y angustia familiar”, facilitando el vínculo parental, y “mitigando los riesgos de estigmatización”. La declaración recomendaba precaución en el tratamiento quirúrgico, pero, no obstante, facilita tales intervenciones. Una declaración de seguimiento de 2016, hace lo mismo. Lo autoritario del “consenso” en la declaración de Chicago, no radica en la aportación integral clínica, o en una aportación significativa a la comunidad, sino en su utilidad para justificar cualquiera y todas las formas de intervención clínica. Las prácticas clínicas no fueron modificadas por esta declaración; han sido validadas.

Las directrices éticas locales, como las de Victoria, Australia, prolongan ese esquema, sugiriendo que las intervenciones médicas están dirigidas a hacer frente a riesgos culturales, incluyendo: “la reducción de las oportunidades para el matrimonio”. Una propuesta clínica enviada a la investigación del Senado Australiano, recomienda las cirugías justificadas como terapéuticas por “razones funcionales, tales como permitir que un hombre orine de pie, y por razones psicológicas, tales como el permitir que lx niñx se desarrolle sin el estigma psicológico, o angustia, asociados con poseer genitales incongruentes con el sexo de crianza”. Estos razonamientos, expresan normas culturales, de la misma manera que los razonamientos para la mutilación genital femenina.

Una propuesta clínica, enviada a la investigación del Comité del Senado Australiano, da sus justificaciones para la esterilización, incluyendo: “sexo de crianza, capacidad estimada de la gónada para producir hormonas, de acuerdo a, o en oposición al sexo de crianza y/o a la identidad de género (en desarrollo), probabilidad de disforia de género”. El comité se mostró perturbado por esta maraña de diferentes justificaciones.

En 2013, la investigación del Senado Australiano, encontró que las justificaciones para las intervenciones quirúrgicas, son un “razonamiento que solo va en círculos, y evita los problemas centrales”. Un informe Suizo nacional de bioética de 2012, concluyó que las intervenciones que hacen frente al estigma, y a la integración familiar y social, “están en contra del bienestar del niñx”.

Solo existen unos pocos datos cuantitativos sobre los resultados de las intervenciones, debido en parte al poco seguimiento que se le da a las personas que fueron sometidas a estas, a la falta de datos comparativos con los individuos que lograron evitar la intervención temprana, y a la poca frecuencia de muchos rasgos intersexuales. Esto significa que existe muy poca evidencia que sostenga tanto la intervención médica, como la no intervención. Una década después de la declaración del Consenso de Chicago, aun no existen vías clínicas alternativas que eviten la intervención quirúrgica temprana.

La retórica que habla de mejores técnicas quirúrgicas y mejores resultados, ha sido evidente por más de dos décadas, por lo menos desde 1995, y no existe evidencia de que esto sea así. Lloyd – y otros -, en 2005, observó que la evidencia del beneficio de las intervenciones quirúrgicas tempranas “brilla por su ausencia”. Una propuesta enviada en 2013 por el Hospital Real de Niños de Melbourne, a la investigación del Senado Australiano, reconoció que “los resultados de las actuales prácticas quirúrgicas, aun no son establecidos”. Sin embargo, existe evidencia del daño que causa la práctica de las cirugías tempranas: una propuesta enviada por el Grupo Australiano de Endocrinología Pediátrica, identificó una “preocupación particular en relación a la función sexual y sensibilidad”, como consecuencia de las cirugías recomendadas. En el Reino Unido, Creighton comenta que “ha surgido una separación entre los médicos que trabajan en pediatría y los que trabajan en servicios para adolescentes/adultos”, debido a la falta de evidencia de los beneficios de la cirugía temprana. Las afirmaciones que hacen los médicos, acerca del mejoramiento de las técnicas quirúrgicas, son usadas para justificar las cirugías tempranas, pero las mejorías a través del tiempo deberían significar que las cirugías en niñxs sean pospuestas, de manera que lxs adultxs puedan consentir y beneficiarse de esas mejorías si así lo desean.

De acuerdo a Lloyd, la toma de decisiones médicas sobre la necesidad de las cirugías genitales, puede ser “completamente subjetiva”. La investigación del Senado Australiano en 2013 encontró que “no existe consenso médico acerca de la realización de la cirugía de normacilación” en niñxs intersexuales. Como pudo notar Liao y otros, los padres “pueden no darse cuenta que, de hecho, están optando por cirugía experimental en sus hijos”, y que por lo tanto son incapaces de proporcionar un consentimiento válido; “el arrepentimiento de los padres suele ser alto” cuando se trata de intervenciones dirigidas a hacer frente a problemas parentales y sociales.

Además de los problemas de sensibilidad y función sexual, y la posibilidad de una asignación de sexo incorrecta, las cirugías crean diferencias físicas que impiden la intimidad. Iain Morland, por ejemplo, describe tener una anatomía “evidentemente inusual, a pesar de haber sido brutalmente normalizado”. Un estudio clínico en 439 adultxs intersexuales, niñxs y padres de niñxs intersexuales, llevado a cabo en Alemania entre 2005 y 2007, mostró que el 81% de lxs adultxs y niñxs con rasgos intersexuales, habían sido sometidos a cirugías relacionadas con esos rasgos; dos tercios de lxs adultxs, mencionaron que tenían problemas sexuales debido a esas cirugías. Una reciente encuesta australiana a 272 adultxs nacidxs con características sexuales atípicas, encontró “evidencia sólida” de “vergüenza y tratamientos coercitivos institucionalizados”. De la población estudiada, 60% informaron haber sido sometidos a intervenciones médicas relacionadas a sus rasgos intersexuales, y la mayoría experimentó consecuencias negativas, no solo médicas o en la sexualidad, también un mayor índice en abandono de los estudios (18% de los encuestados, comparado con el promedio nacional de 2%), lo que coincidía con las intervenciones médicas en la pubertad.

A menudo se cree que las preocupaciones éticas y de derechos humanos, tienen que ver con la edad en la que se realizan las cirugías, con el grado de diferencia física que exista respecto a las normas de sexo, y con la asignación de sexo. El movimiento intersexual, posee preocupaciones más fundamentales, como son: un consentimiento válido, la autodeterminación y la autonomía corporal.

El movimiento intersexual

Los activistas intersexuales han estado activos desde la década de 1990. La temprana creación de Grupos de Apoyo Australianos para el Síndrome de Insensibilidad a los Andrógenos, fue seguida por la Intersex Society of North America (ISNA), un consorcio latinoamericano, grupos nacionales y redes internacionales.

En solo unos pocos años, ISNA fue de manifestarse fuera de una conferencia pediátrica en 1996, a dar una presentación en esa misma conferencia. La autoridad médica se reafirmó posteriormente en la declaración de Chicago de 2006: un grupo de personas invitadas dirigidas por médicos de EUA, con participación periférica de ISNA, cambió el lenguaje clínico de “intersexualidad” a “desórdenes/trastornos del desarrollo sexual” (DSD por sus siglas en inglés). ISNA esperaba que esto abriera puertas para una colaboración más cercana con los médicos, y que mejorara las prácticas médicas, pero en su lugar esto llevó a una mayor biomedicalización.

Este cambio a DSD, nunca recibió aceptación general entre los individuos intersexuales, activistas y organizaciones; el término es considerado como patologizante y pobremente traducible. Una década más tarde, una encuesta dirigida a australianos que nacieron con características sexuales atípicas, mostró poca aceptación del término. Solo el 3% de los encuestados eligieron usar DSD, mientras el 60% uso términos que incluían la palabra intersexual. Como dato interesante, el 21% usó DSD cuando tenía que tener acceso a los servicios de salud, indicando una necesidad percibida de usar un lenguaje relacionado a los trastornos para obtener una atención apropiada.

El movimiento intersexual de mediados de la década del año 2000 al 2010, se dividió tajantemente entre los que se acomodaron al liderazgo de los médicos, y los que favorecían los enfoques en derechos humanos. ISNA se doblegó en 2008. Las voces que se acomodaron al liderazgo médico, han sido absorbidas y decepcionadas.

El movimiento intersexual de derechos humanos se vincula con instituciones internacionales y nacionales de derechos humanos y de ética, se involucra en discusiones con actores políticos, y realiza manifestaciones, y promueve acciones legales. Sus metas fundamentales de derechos humanos son simples: los derechos a la autonomía corporal y a la autodeterminación, y poner fin a la estigmatización.

Desarrollo en materia de Derechos Humanos

Las prácticas clínicas han sido sometidas al escrutinio en algunos países. Una investigación bioética suiza recomendaba cambios substanciales en la práctica clínica, para posponer los tratamientos no urgentes y reconocer las normas de derechos humanos, como lo hizo la investigación del Senado Australiano de 2013. Ninguno ha sido implementado. En 2008, Christiane Völling ganó un juicio legal después de haber recibido un tratamiento médico involuntario a la edad de 18 años en Alemania. Michela Raab ganó un caso similar en Alemania en 2015. En los EUA, el caso de un niño, MC, ha sido emprendido desde 2013, sin haber concluido hasta la fecha. Bauer y Truffer, señalan que no ha habido acciones legales exitosas emprendidas por personas intersexuales que fueron sometidas a intervenciones durante la infancia, debido en parte a los estatutos de restricción, y a reivindicaciones del consenso clínico.

La legislación nacional, ha comenzado a tomar acciones en relación a la discriminación y la autonomía corporal. Sudáfrica por primera vez ha añadido la intersexualidad al atributo del “sexo” en la legislación antidiscriminación en 2005, a través del trabajo de la activista intersexual y antiapartheid, Sally Gross. Los australianos obtuvieron un atributo independiente de “estado intersexual” en la legislación antidiscriminatoria en 2013. En 2015, Malta se convirtió en el primer país en legalmente reconocer el derecho de todos los individuos a la “integridad corporal y a la autonomía física”, agregando un atributo más amplio de “características sexuales” para la legislación antidiscriminación, y prohibiendo las intervenciones innecesarias en las características sexuales de los menores de edad, por motivos sociales o culturales.

Una serie de Foros Intersexuales Internacionales, tuvieron lugar entre 2011 y 2013. De esto surgió una declaración pionera en Malta en 2013. A esto siguió la primera presentación ante la Organización Mundial de la Salud en 2014, hecha por activistas de seis continentes que describen las preocupaciones que existen en relación a la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE).

Los avances en los foros internacionales de derechos humanos, han tenido lugar como resultado del activismo decidido. En 2013, el Relator Especial de la ONU sobre la tortura, por primera vez reconoció la existencia y consecuencias dañinas, de los tratamientos médicos irreversibles e involuntarios, tendientes a “reparar” a lxs niñxs intersexuales. En 2015, el Comisionado de Derechos Humanos del Consejo Europeo, por primera vez reconoció el derecho de las personas intersexuales a no ser sometidas a tratamientos de asignación sexual. El mismo año, el Consejo Europeo, la Agencia de Derechos Fundamentales de la Unión Europea y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, hizo un llamado para reevaluar las clasificaciones médicas que patologizan los rasgos intersexuales.

Los Organismos creadores de tratados de la ONU, ahora están respondiendo a estos avances. El Comité contra la Tortura ha realizado comentarios sobre las cirugías tempranas innecesarias e irreversibles para determinar el sexo, sobre el consentimiento y sobre los efectos a largo plazo, en Suiza, China, y en Hong Kong. El Comité sobre los Derechos del Niño, ha realizado comentarios sobre la no discriminación, derecho a la identidad y las prácticas dañinas en Chile, y sobre las prácticas dañinas en Francia, y en Irlanda. El Comité sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, ha realizado comentarios sobre proteger la integridad de la persona en Alemania. Como resultado de los comentarios sobre Chile, a finales de 2015, el Ministerio de Salud Chileno emitió instrucciones para suspender las intervenciones médicas tempranas.

Zeid Ra’ad Al Hussein,  el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, entabló una reunión de expertos intersexuales en Septiembre de 2015, declarando:

“Todos los seres humanos nacen iguales en dignidad y derechos… independientemente de nuestras características sexuales.”

Disyuntivas políticas

A pesar de los avances en derechos humanos, todavía quedan muchos desafíos, en particular en la aplicación de las reformas para garantizar que las prácticas médicas cumplan con las normas de derechos humanos. Las disyuntivas entre la política social y médica son evidentes y, en ambos, entre la retórica y la realidad. Esta disyuntiva distingue entre el tratamiento médico de los “individuos con DSD”, y los avances en la política social para la comunidad intersexual o la comunidad LGBTI. Fundamentalmente, abordar los DSD y a la población intersexual, como algo separado es un gran error, e incluso puede permitir que la política médica menosprecie el movimiento intersexual de derechos humanos.

Por ejemplo, en 2014 un territorio australiano introdujo tres clasificaciones adicionales de sexo de nacimiento, en parte, consideradas adecuadas para niñxs intersexuales. La comunicación entre el autor y el jefe/ministro de salud, sobre esa política y sobre el tratamiento médico de lxs niñxs, suscitó respuestas divergentes y no relacionadas, elaboradas por diferentes equipos políticos con diferentes metas políticas. El gobierno no fue capaz de crear una política bien establecida, porque no posee un entendimiento coherente de la población a la que se dirige. Una bifurcación similar, entre DSD e intersexual, es evidente en las escuelas de medicina de EUA. La distinción entre retórica y realidad son evidentes en Victoria, Australia, donde en 2013, las directrices éticas sobre el cuidado de niñxs con rasgos intersexuales, son ignoradas y se contradicen en el actual manual neonatal sobre genitales ambiguos e hipospadias. Las revisiones de esas directrices éticas están a la mano, y probablemente eliminen el “aumento de las posibilidades de matrimonio” como una razón para la intervención médica, pero las directrices éticas son irrelevantes para la actual práctica médica.

Las disyuntivas políticas se extienden a los recursos públicos. La investigación genética en Australia sobre los rasgos intersexuales, en parte está justificada por el “trauma psicológico”, y aun así, ningún servicio de salud ofrece apoyo psicológico para adultos. Mientras que el apoyo de parte de otras personas intersexuales o de parte de grupos de activismo, que sí apoyan a las poblaciones intersexuales, carecen del financiamiento suficiente.

Las disyuntivas también son evidentes en los reportajes de los medios de comunicación. Los reporteros continúan contrastando las perspectivas de las personas intersexuales con las perspectivas médicas, en particular con las perspectivas de los endocrinólogos pediatras o de genetistas. Los reportajes de los medios de comunicación, con frecuencia y sin recibir críticas, presentan una narrativa sin fundamentos acerca de que ahora se realizan menos intervenciones quirúrgicas, y acerca de que las prácticas médicas han mejorado. Los reportajes que enmarcan la intersexualidad dentro de contextos LGBTI, frecuente e incorrectamente, asumen que todas las personas intersexuales son gay, o transgénero.

Desde una perspectiva intersexual, el movimiento LGBT parece estar preocupado por el reconocimiento de la identidad de género y por el reconocimiento legal de las relaciones homosexuales, sin importarles el reconocimiento de la autonomía corporal, ni los desafíos más profundos planteados por las normas de sexo y género. Las discusiones dentro de los espacios LGBT, pueden sugerir que los grupos intersexuales no quieren ser incluidos; algunas organizaciones dirigidas por personas intersexuales si buscan la inclusión, mientras otras simplemente temen ser agobiadas e instrumentalizadas. Muchas organizaciones “LGBTI”, tratan la inclusión intersexual como una meta irrelevante, en lugar de una estrategia deliberada, lo que tiene como resultado una realidad que falla en coincidir con la retórica de la inclusión. Independientemente, la inclusión de nuestros problemas está progresando, incluyéndolos en la salud, en la política exterior, y en los derechos humanos. Si el movimiento “LGBTI” funciona, tiene que funcionar para todas las poblaciones que lo constituyen. Dan Ghattas sugiere que las organizaciones LGBT que busquen ser inclusivas, deberían adoptar la declaración del Tercer Foro Internacional Intersexual, como un primer paso clave.

En Australia, el cambio de LGBT a LGBTI ocurrió antes, pero con deliberada poca atención a sus implicaciones. Las pocas instituciones que han respondido al “estado intersexual” en la legislación, generalmente se han centrado en los mismos temas de reconocimiento, pronombres y baños, que abordan como respuesta a la discriminación con motivo de la identidad de género. Esto es problemático. Esta aproximación, no solo obscurece las cuestiones de la medicalización y la autonomía corporal, trata a la intersexualidad como si fuera una cuestión de identidad de género.

En la práctica, la intersexualidad como identidad es polimórfica, pero reivindica la dignidad de la corporalidad estigmatizada. Las identidades de género de las personas intersexuales, pueden coincidir con el sexo asignado al nacer, o pueden no coincidir. Al igual que las personas transgénero, las personas intersexuales pueden sufrir de que se les identifique con un género al que no sienten pertenecer, una falla en el reconocimiento de la validez de las identidades de género de los individuos. Solo que únicamente las personas intersexuales también enfrentan la falta de reconocimiento de la validez del sexo asignado al nacer.

Los malos entendidos a menudo enmarcan la intersexualidad como un tercer sexo. Por ejemplo, en 2015, una agencia del estado australiano, no vio ninguna contradicción en las propuestas que pedían una tercera clasificación de sexo y simultáneamente promovían los derechos humanos de las personas intersexuales, a través de un cartel que decía: “el sexo es un espectro”. Un grupo LGBT chileno, propuso un tercer sexo para los bebés intersexuales en 2016, y existen propuestas similares en otros lugares.

Las identidades frecuentemente se vinculan a las características corporales, pero aunque algunas personas intersexuales usan el término intersexual o no binario como etiquetas de género, la mayoría de lxs adultxs se identifican como mujeres u hombres. Las suposiciones de que las características sexuales dictan la identidad de género, no solo niega la existencia de las personas trans, niegan que las personas intersexuales puedan de manera autónoma determinar su sexo y género. La clasificación como tercer género, añade dificultades para los bebés y niñxs: los padres pueden sentirse más presionados para evitar el estigma, la revelación y la incomprensión social, a través de la realización de intervenciones físicas, asegurando una asignación de sexo inequívoca y familiar. Como comenta Mauro Cabral, es necesario desafiar y expandir las estrechas definiciones, pero también desafiar la reducción de las cuestiones intersexuales a una cuestión de identidad de género.

La declaración del Tercer Foro Internacional Intersexual, pide que al nacer se asigne un sexo masculino o femenino, reconociendo la integridad física, con apertura para cambios futuros en el sexo asignado, y que las opciones de género no binario y otras, solo estén disponibles para personas capaces de dar su consentimiento. La declaración también pide la eliminación del sexo y género, al igual que la raza y la religión, de los documentos oficiales, esto como una meta política más universal y a largo plazo.

Injusticia Hermenéutica

El fundamento de estas disyuntivas políticas es un tema más amplio, descrito por la filósofa Miranda Fricker como “injusticia hermenéutica”; una forma de injusticia en el conocimiento que previene que una persona pueda encontrar sentido a su propia experiencia de vida, debido a una laguna en la comprensión social. Esto surge debido a la “relativa impotencia” del grupo social del sujeto. Para las personas intersexuales, esta injusticia hermenéutica surge en dos maneras distintas: a través del secreto clínico y la terminología, y a través del discurso social sobre la identidad.

El secreto clínico fue más profundo en la década de 1950: una cultura deliberada de secretismo, negando los diagnósticos para “permitir al niñx tener un desarrollo físico y psicosexual ‘normal’”. Ese silencio dejó a las personas con rasgos intersexuales, sin palabras para describir las suturas, cicatrices y falta de sensibilidad, y sin palabras para entender las semejanzas compartidas a través de la diversidad en las vidas e historias. Esta cultura cambió con la introducción del término DSD, pero el lenguaje médico aún impide a los padres entender a su hijx de manera positiva, de una manera no patológica, y la individualización de cada condición, separa a las personas de las comunidades intersexuales. Morgan Holmes declara que el cambio a DSD, “reinstitucionalizó el poder médico para delinear y silenciar a quienes fueron marcados por el diagnóstico; …este silenciamiento es precisamente el punto de la nueva terminología”.

El lenguaje centrado en la identidad, interpreta erróneamente las cuestiones relacionadas a los derechos humanos de las personas intersexuales, interpretándolas como situaciones relacionadas a la orientación sexual o identidad de género. Esto da prioridad a cuestiones de performatividad e identidad, más que a cuestiones de más profundas, más intratables, como la autonomía corporal. Esto actúa como barrera para el entendimiento familiar y la auto-comprensión, y para la conectividad social que puede ayudar a los individuos a superar el estigma.

Conclusiones

Las instituciones internacionales de derechos humanos, han comenzado a abordar las cuestiones de derechos humanos intersexuales, actuando sobre los testimonios desde un movimiento global y descentralizado. Aunque este progreso es bienvenido, la implementación efectiva de las políticas, y el cambio en las prácticas médicas, permanecen como una prioridad. Esto significa, por una parte, desafiar la retórica infundada de que las prácticas médicas están cambiando, y por otra, la irrelevante retórica de la inclusión.

El cambio estructural es necesario para poner fin a la patologización y estigmatización de los saludables cuerpos intersexuales. La actual retórica que habla de que las prácticas médicas han mejorado, demuestra un enfoque en la apariencia u óptica de esas prácticas; las declaraciones sin fundamentos acerca del cambio, deben ser evidenciadas. Las prácticas dañinas en los entornos médicos deben ser eliminadas; el derecho de las personas intersexuales a no ser sometidas a intervenciones médicas por razones sociales o culturales, debe ser reconocido, asegurando el derecho a tomar decisiones autónomas e informadas acerca de tratamientos irreversibles. El desarrollo de caminos clínicos que estén basados en derechos, debe ser una prioridad. Donde los individuos son capaces de proporcionar su consentimiento para tratamientos necesarios y problemas de salud física, necesita ser sometido al escrutinio, a una cuidadosa justificación, y debe distinguirse de las prácticas culturales “normalizadoras”. Los diagnósticos en la Clasificación Internacional de Enfermedades, deben cambiar para asegurar que los tratamientos cumplan con las normas de derechos humanos.

Las retóricas que hablan de inclusión y de un enfoque en la performatividad, necesitan ser desafiadas por los organismos de derechos humanos y por las financiadoras. Es necesario apoyar y ampliar los modelos de recursos que promuevan las iniciativas dirigidas por personas intersexuales. Sobre todo, la autonomía corporal, la estigmatización y la medicalización, son cuestiones de derechos humanos. El activismo y los grupos de apoyo, dirigidos por personas intersexuales, deben estar en el corazón de los esfuerzos para gestionarlos y resolverlos.

El Ministerio de Salud de Chile emite instrucciones para detener las intervenciones “normalizadoras” en niñxs intersexuales

El Ministerio de Salud de Chile emite instrucciones para detener las intervenciones “normalizadoras” en niñxs intersexuales

 Por Morgan Carpenter

Traducción de Laura Inter del artículo “Chilean Ministry of Health issues instructions stopping “normalising” interventions on intersex children” de Morgan Carpenter

Fuente: https://oii.org.au/30250/chilean-ministry-stops-normalising/

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“No más Mutilación Genital Intersexual” – Carta a la presidenta Michelle Bachelet en el Día de la Visibilidad Intersexual, 2015

El Ministerio de Salud Chileno ha emitido instrucciones al sector nacional de salud para que detengan las intervenciones médicas “normalizadoras” en bebés y niñxs intersexuales. Estas instrucciones son una primicia mundial: la primera vez que un ministerio de salud ha demostrado liderazgo en dar un paso de este tipo sin una legislación o una acción legal. Han hecho esto mientras esperan el desarrollo de los protocolos de tratamientos, que estén vinculados a los derechos humanos, y la legislación para ofrecer protección contra la discriminación por motivo de las “características sexuales”.

Gracias al Ministerio, y al trabajo hecho por Camilo Godoy Peña, Andrés Rivera Duarte y a todos aquellos que han trabajado para poder dar este paso.

Antecedentes

Las instrucciones fueron publicadas en la Circular 18, el 22 de Diciembre de 2015, titulada “Instruye sobre ciertos aspectos de la atención de salud a niños y niñas intersex”. La circular ordena que cesen instruye que “se detengan los tratamientos innecesarios de “normalización” de niños y niñas intersex, incluyendo cirugías genitales irreversibles hasta que tengan edad suficiente para decidir sobre sus cuerpos”, mientras se realizan acciones para desarrollar protocolos que cumplan con los estándares de derechos humanos.

La publicación del informe está basada en trabajo previo en un nivel internacional y nacional. La Circular cita el informe de 2013 de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, un informe argentino de derechos humanos, y un informe de 2015 de la Organización Mundial de la Salud sobre salud sexual y la legislación. Mauro Cabral ha jugado un papel importante en cada uno de esos ámbitos.

La Circular destaca las observaciones de los Comités de Derechos Humanos de la ONU, incluyendo el informe de 2015 del Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, y el Comité de los Derechos del Niño. El trabajo de Camilo Godoy Peña y Andres Rivera Duarte, ha sido importante en esos ámbitos.

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Camilo Godoy Peña realizando una presentación sobre intersexualidad y derechos humanos ante el Consejo Nacional de la Infancia, noviembre de 2015

Camilo destaca la creación de un Consejo Nacional de la Infancia por la presidenta Michelle Bachelet, por su elección para un segundo mandato en 2014:

“Ella creó el Consejo Nacional de la Infancia, cuyo objetivo primordial era el cambiar la legislación chilena y las políticas públicas relacionadas a la infancia, y adaptarlas a la Convención de los Derechos del Niño, para ver a los niñxs como titulares de derechos, en lugar de solo sujetos de derecho. La autoridad más importante en el Consejo es Estela Ortiz, y yo le presenté las cuestiones intersexuales por primera vez el 18 de noviembre de 2014. Durante 2015, tuvieron lugar reuniones con muchas otras agencias gubernamentales. Uno de los hitos más importantes tuvo lugar el 24 de junio, en una larga reunión con la Ministra de Salud, sus asesores (políticos y técnicos) y todo su equipo. Les di un proyecto de protocolo de derechos humanos, con recomendaciones procedentes de foros intersexuales, informes de las Naciones Unidas, e información general de derechos humanos. Ese día prometieron cambiar la situación y crear un grupo de trabajo.

Probablemente, el momento más importante y simbólico ocurrió el 26 de octubre. El mundo estaba celebrando el Día de la Visibilidad Intersexual, y muy temprano en la mañana fui al Palacio de Gobierno (Palacio de La Moneda, en Santiago de Chile) a dar una carta sobre la situación de las personas intersexuales a la Presidenta Michelle Bachelet. Uno de los puntos de la carta era: “He estado asesorando al Ministerio de Salud y al Consejo Nacional de la Infancia, pero las personas intersexuales, en especial los bebés, aún están desprotegidos” … Menos de una semana después de eso, recibí una respuesta oficial, donde el gobierno decía que el Ministerio de Salud y el Consejo Nacional de la Infancia trabajarían juntos para cambiar eso, y para darme una respuesta. Era una orden de la Presidenta.

Este año, gracias a nuestro trabajo, el atributo de “características sexuales” ahora ha sido agregado al artículo 8 del proyecto de ley anti-discriminación sobre “Sistema de garantías de Derechos de la Infancia”. El proyecto de ley busca adaptar la legislación chilena a la Convención de Derechos del Niño.”

Camilo3Andres Rivera Duarte y Camilo Godoy Peña se reúnen con oficiales del gobierno el 24 de junio de 2015. Andres posteriormente apareció como un representante de la sociedad civil ante el Comité de la ONU sobre los Derechos del Niño en Ginebra.

Circular 18, 22 de diciembre de 2015

Descarga la Circular 18, 22 de diciembre 2015

Ministerio de Salud

Ministerio de Salud Publica

División de Prevención y Control de Enfermedades

 Santiago, 22 Diciembre 2015

 Circular No. 18

 Instruye sobre ciertos aspectos de la atención de salud a niños y niñas intersex

Nos hemos visto enfrentados a varias situaciones que nos tienen muy preocupados, en relación a procesos resolutivos vinculados a niños y niñas con sexo indeterminados. Algunos asociados a patologias genéticas, endocrinas y otras referidas a la determinación del sexo. (ver anexo)

Frente a estas complejas situaciones, en ocasiones se ha actuado con celeridad, no teniendo presente los derechos de niños, niñas y adolescentes, las recomendaciones de OMS y las hechas al Estado Chileno por el Comité de Derechos Humanos (ver anexo).

En en esfuerzo por caminar a realizar las cosas de la major forma posible en bien de los niños(as) y adolescentes afectados, estamos abocados a levantar un protocolo con el fin de regular la atención de salud a niños(as) intersex. Este será elaborado por expertos de múltiples disciplinas, con experiencia en el tema.

Teniendo en consideración los antecedentes expuestos:

– Se instruye que se detengan los tratamientos innecesarios de “normalización” de niños y niñas intersex, incluyendo cirugías genitales irreversibles hasta que tengan edad suficiente para decidir sobre sus cuerpos. Sin desmedro de lo anterior, señalamos que la asignación de sexo registralmente hablando se debe realizar en función de las “mejores expectativas”. Es decir, se propone que los conductos regulares que se llevan a cabo el día de hoy para tomar la decisión sobre el sexo registral (exámenes médicos como cariotipo, análisis interdisciplinario de los casos, etc.) sigan el mismo curso, a excepción de la práctica de las intervenciones quirúrgicas descritas en el párrafo anterior.

– Solicitamos establecer en cada Servicio de Salud, una mesa de trabajo, integrada por profesionales de distintas especialidades entre ellas endocrinología, ginecología, psiquiatría, pediatría, medico de salud familiar que sesione junto al comité de ética del Servicio y determine conducta a seguir. Esta propuesta deberá venir para revisión final a comité central, mientras esté en elaboración protocolo que normará funcionamiento.

Se solicita además nominar un referente de casos en cada servicio de salud que lidere la gestión y lleve el registro de casos.

Sin otro particular y solicitando, dar la más amplia difusión al contenido de esta Circular, para que a contar de la fecha de recepción de esta, entre en vigencia, les saludan atentamente.

Dra. Gisela Alarcón Rojas

SUBSECRETARÍA DE REDES ASISTENCIALES (S)

Dr. Jaime Burrows Oyarzún

SUBSECRETARÍA DE SALUD PÚBLICA

Distribución:

– SERVICIOS DE SALUD DEL PAIS

– SEREMIS DE SALUD DEL PAIS

– SUBSECRETARÍA DE REDES ASISTENCIALES

– SUBSECRETARÍA DE SALUD PÚBLICA

– DIVISIÓN DE GESTIÓN DE LA RED ASISTENCIAL

– DIVISIÓN DE PREVENCIÓN Y CONTROL DE ENFERMEDADES

– DIVISIÓN JURÍDICA

– OFICINA DE PARTES/

 Anexo

ANTECEDENTES

El término “sexo” se refiere “a las diferencias biológicas entre el hombre y la mujer”, a sus características fisiológicas, a “la suma de las características biológicas que define el espectro de los humanos como mujeres y hombres” o a “la construcción biológica que se refiere a las características genéticas, hormonales, anatómicas y fisiológicas sobre cuya base una persona es clasificada como macho o hembra al nacer”.

Sin embargo, la asignación del sexo al nacer no siempre es un algoritmo exacto y es ahí en donde no encontramos con la intersexualidad, término que hace referencia a “todas aquellas situaciones en las que el cuerpo sexuado de un individuo varía respecto al standard de corporalidad femenina o masculina culturalmente vigente”. Históricamente la comprensión de esta identidad biológica especifica se ha denominado a través de la figura mitológica del hermafrodita, la persona que nace “con ‘ambos’ sexos, es decir, literalmente, con pene y vagina”. Estas expresiones, también se han utilizado en el lenguaje jurídico y en el lenguaje médico. En la actualidad, tanto en el movimiento LGBBI, como en la literatura médica y jurídica se considera que el término intersex es técnicamente el más adecuado (CIDH, 2013).

Así entonces, las personas intersex son todas aquellas cuyos cuerpos varian respecto del estándar cultural y médicamente aceptado como masculino o femenino, y las diferencias corporales que presentan al nacer no son una patología y no suponen per se un riesgo para su vida. No obstante, producto de ellas, suelen ser sometidas a intervenciones quirúrgicas médicamente innecesarias, irreversibles y sin el consentimiento informado de sus receptores puesto que se inician en los primeros meses de vida.

Las diferencias respecto de las categorías médicas de cuerpos que se agrupan en el término “intersexualidad”, pueden incluir: el número y los patrones de cromosomas (por ejemplo, XXY o XO), reacciones disimiles de los tejidos a las hormonas sexuales (por ejemplo: tener un ovario y un testículo, o gónadas que contienen tanto tejidos ováricos como testiculares), como también diferentes equilibrios hormonales. Así también los genitales de algunas personas intersex pueden no ser claramente identificables como hombre o mujer, por lo que son identificados como indefinidos o indeterminados al momento del nacimiento. Sin embargo, para otras, la detección ocurre más tarde, durante la pubertad o incluso después (INADI, 2015).

El Sistema Interamericano de Derechos Humanos ha reconocido estos tratamientos como violaciones sistemáticas de los DDHH (2013) señalando que pueden constituir tortura (2015). Mientras que el Sistema Universal de DDHH ha manifestado su preocupación por la situación específica de estas personas en Chile a través de tres órganos de tratado: el comité de DDHH (2015), el comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (2015) y recientemente el Comité de Derechos del Niño (2015). Recientemente la principal recomendación al Estado de Chile es que elabore un protocolo que garantice la protección de los DDHH de las personas intersex – especialmente niños, niñas y adolescentes – y asegure que no serán sometidos a dichas intervenciones quirúrgicas hasta que tengan edad suficiente para decidir sobre sus cuerpos (Committee on the Rights of the Child, 2015). Lo que supone el reconocimiento de la autonomía progresiva de los niños y niñas en tanto principio transversal de la Convención de Derechos del Niño, ratificado por el Estado Chileno en 1990.

ATENCION DE SALUD

El documento “Sexual health, human rights and the law” de la Organización Mundial de la Salud (OMS), se señala: “Una de las principales preocupaciones para las personas intersex es que los llamados procedimientos de normalización de sexo a menudo se llevan a cabo durante la infancia y la niñez, para alterar sus cuerpos, en particular los órganos sexuales, para que se ajusten a las normas físicas de género, incluyendo cirugías reiteradas, intervenciones hormonales y otras medidas. Como resultado, esto niños/as pueden ser sometidos/as a intervenciones médicas innecesarias, a menudo irreversible, las intervenciones pueden tener consecuencias en la salud física y mental para toda la vida, incluyendo la terminación irreversible de toda o una parte de la capacidad reproductiva y sexual. Los procedimientos médicos pueden estar justificados en cases que se presenten condiciones que suponen un riesgo para la salud o se consideran que amenaza la vida. Tales procedimientos, sin embargo, son a veces propuestos sobre la base de evidencia débil, sin discutir y considerar alternativas soluciones (World Health Organization, 2015: 27).

Bibliografia

CIDH, 2013, Orientación sexual, identidad de género y expresión de género: algunos términos y estándares relevantes. Disponible en: https://www.oas.org/en/iachr/lgtbi/docs/IACHR.%20Study%20on%20SO,%20GI%20and%20GE.%20Key%20terms

INADI, 2015. Intersexualidad, documento temático. Disponible en: http://inadi.gob.ar/wp-content/uploads/2015/07/intersexualidad.pdf

WORLD HEALTH ORGANIZATION, 2015. Sexual health, human rights and the law. Disponible en: http://apps.who.int/iris/bitstream/10665/175556/1/9789241564984_eng.pdf

COMMITTEE ON THE RIGHTS OF THE CHILD, 2015. Concluding observations of the fourth periodic report of Chile*. Disponible en http://acnudh.org/wp-content/uploads/2015/10/CRC_C_CHL_CO_4-5_21926_E1.pdf