Archivo de etiquetas| intersex stories

Video: Los doctores ‘jugaron a Dios’ con mi cuerpo. Jeanette (persona intersexual)

Los doctores ‘jugaron a Dios’ con mi cuerpo

Intersexualidad: Los doctores me ocultaron un secreto

Jeanette tiene 71 años. Cuando tenía 16 años, fue sometida a una cirugía mayor, en la que los doctores extirparon testículos internos de su cuerpo. Pero Jeanette no sabía que tenía testículos, y los doctores no le dijeron para que era la cirugía.

La vida se volvió muy difícil para Jeanette, incluyendo problemas con la intimidad física, y no fue hasta que tenía 50 años, que descubrió la verdad acerca de su propio cuerpo.

Para ver el video (en inglés) visita este enlace: http://www.bbc.co.uk/news/av/magazine-39976889/doctors-played-god-with-my-body

Jeanette.png

Transcripción y traducción al español: Laura Inter, del video en el que habla Jeanette de su experiencia:

A la edad de 16 años, básicamente fui sometida a cirugía mayor, tengo una cicatriz de 8 pulgadas que atraviesa mi estómago. Me sentía perfectamente sana, y recuerdo estar sentada en la cama [del hospital] pensando: “¿Qué diablos hago aquí?”

Los cirujanos extirparon los testículos internos del cuerpo de Jeanette. Pero Jeanette ni siquiera sabía que los tenía, y los doctores no le informaron porque la habían operado. La vida se volvió muy difícil para Jeanette.

Conocí al que sería mi esposo, e hicimos el amor, y él fue bueno, pero después yo sentía tanto dolor que no podía caminar. Así que mi madre me acompañó al hospital, y me dijeron ve a casa las cosas irán mejorando. Me dieron un dilatador de vidrio, entonces me dijeron ve a casa y úsalo y las cosas estarán bien. No estaba bien, no podía usarlo, era demasiado doloroso.

Me pusieron parches de hormonas que yo no quería, me revelé contra ellos porque pensé: “¿Por qué me tengo que pegar estas cosas?”

Nadie me explicó por qué necesitaba el dilatador, por qué necesitaba tener estas cosas pegadas a mí. Así que no me los puse, y a la edad de 30 años terminé dejando a mi esposo, y desde entonces no he tenido pareja, porque tengo miedo de dejar que cualquiera se me acerque. Y he salido perdiendo, porque no me gusta estar sola.

Jeanette nació con Síndrome de Insensibilidad a los Andrógenos Completo (SIAC). Un bebé que nace con SIAC es genéticamente masculino, pero su cuerpo no responde apropiadamente a la testosterona, así que la apariencia externa de los genitales será completamente femenina.

A Jeanette le dijeron la verdad acerca de su condición hasta la edad de 50 años.

Cuando tenía 50 años, estaba en el hospital para que me quitaran un pequeño bulto de mi pecho, y alcancé a ver entre las notas que con grandes letras rojas estaban las palabras: Feminización Testicular. Afortunadamente mi doctor era el mismo doctor que había tenido por muchos años, cuando fui a verlo y le dije acerca de la palabra “testicular”, se puso tan blanco como una hoja de papel. Le dije: “¿He venido a preguntarte que es esto?”, contestó: “Bueno, mira, te daré todas las notas, ve y siéntate afuera y durante la siguiente hora puedes leerlas”. Salí y leí mis notas, y llegue donde decía que tenía el útero del tamaño de un cerillo y dos testículos completamente desarrollados, y lloré mucho.

Ahora Jeanette disfruta la vida y espera poder ayudar a otrxs al contar su historia.

Necesitamos ser aceptados y amados por quienes somos. Y el estigma que te acompaña cuando eres diferente de todos los demás, es algo que simplemente llevas cargando, y eso está mal. Nadie necesita tener ese tipo de vida. Nunca tuve una vida hasta el año pasado, porque no podía aceptarme y amarme a mí misma por la persona que era, no podía imaginar que alguien más pudiera amarme. Mi mamá me amaba, pero era un amor incondicional. Nunca tuve una relación cercana, nunca supe que se siente que alguien te abrace y te diga que te ama. Me perdí eso, soy una persona cariñosa, me hubiera encantado tener a alguien que me abrazara y que me dijera que me ama.

‘El género está limitando a la sociedad’: La modelo que está luchando por los derechos intersexuales. Por Rae Witte

‘El género está limitando a la sociedad’: La modelo que está luchando por los derechos intersexuales

Por Rae Witte

Traducción: Laura Inter del artículo “’Gender Is Just Limiting Society’: The Model Fighting for Intersex Rights” de Rae Witte

Fuente: https://broadly.vice.com/en_us/article/model-hanne-gaby-odiele-intersex-rights-interview

HanneOdielle 0.jpg

Hanne Gaby Odiele, desde los 20 años, estuvo caminando por las pasarelas para Chanel y Givenchy. Ahora está asumiendo un nuevo desafío como la activista intersexual más famosa del mundo.

El 23 de enero, solo días después de la inauguración de Donald Trump, Hanne Gaby Odiele anunció la más grande noticia de su vida: Salió a la luz como intersexual en USA Today. La modelo de 29 años, es mejor conocida por caminar en la pasarela para Givenchy, Prada, y Chanel, pero ahora está asumiendo otro papel como la activista intersexual más famosa – y algunos dicen que la única.

“Intersexual”, tal cual lo define el grupo de jóvenes activistas InterACT, es un término paraguas que hace referencia a personas que nacen con una o más de una gama de variaciones en las características sexuales, que caen fuera de las concepciones tradicionales de los cuerpos masculinos y femeninos. Hanne nació con síndrome de insensibilidad a los andrógenos, lo que significa que aunque físicamente parece ser biológicamente femenina, tiene cromosomas XY y nació con testículos internos no descendidos.

Cuando me reuní con ella en un restaurante a unas pocas calles de su hogar en Williamsburg, Hanne vestía pants negros, y una blusa negra con adornos brillantes debajo de un acogedor abrigo color verde. Tan pronto como terminé mi café, ella ordenó champaña y yo hice lo mismo. Hablamos de cosas divertidas: sus suegros que la visitan por el fin de semana, su casa que ella y su esposo acaban de comprar, su boda, como se conocieron, y que aman ambos de Nueva York. Pero, lo que marcó el mayor cambio en su vida, fue cuando salió a la luz este año. “Toda esa semana no pude dormir”, recordó. “Ellos [USA Today] nos llamaron [a ella y a su esposo], y dijeron: ‘A las cuatro de la mañana, saldrá el artículo’.”

A menudo se habla de la intersexualidad en términos científicos y biológicos, reduciéndola a terminología médica acerca de cromosomas y composición genética. Hanne, dice que esto no es suficiente para captar como es realmente la vida de una persona intersexual. “No es una mujer mítica con un pene y una vagina. Es más complicado que eso. Es más personal que eso. También, es más común de lo que la gente piensa”.

Cuando era muy joven, Hanne se enfermó, y tuvo que someterse a análisis de sangre de rutina en el hospital. Cuando los doctores regresaron para hablar con sus padres, los felicitaron: “Su hijo está saludable”, dijeron. Sus padres se preocuparon porque pensaban que los resultados se habían confundido con los de un paciente masculino, pero los doctores pronto diagnosticaron a su hija como intersexual.

HanneOdielle 1

Hanne: “Mis años de pre-adolescencia fueron muy difíciles para mí”.

A los diez años, fue sometida a una cirugía para extirpar sus testículos y posteriormente le dieron estrógenos, para dar comienzo a los años más cruciales, aunque extraños, en la vida de cualquier persona: la pubertad. “Estaba muy confundida. Mis años de pre-adolescencia fueron muy difíciles para mí. De por sí ya resultan difíciles para los niños(as) normales que están creciendo. Mis hormonas naturales literalmente fueron cortadas, y luego me recetaron medicamentos con la finalidad de que pudiera encajar con los otros niños”.

“Fue como atravesar la menopausia y la pubertad al mismo tiempo”, recuerda. “Durante el verano, después de que me extirparan los testículos, fue cuando me di cuenta que algo estaba mal”. Su doctor mantuvo en secreto su condición; solo le dijo a Hanne que nunca tendría un periodo menstrual y que nunca podría embarazarse. Le dijeron que no había nadie más como ella. “Sabía que siempre que jugaba con muñecas mi mamá lloraba. Sabía que no sería capaz de tener hijos. Desde una edad muy temprana, mis padres fueron abiertos conmigo acerca de eso”.

Sus doctores tampoco eran de utilidad cuando trataban de mitigar el malestar que sentía. Cuando iba a las revisiones médicas, de manera rutinaria los estudiantes de medicina iban a observarla. “Cada vez que iba al doctor, tenía que pasar por varias citas incómodas”, recuerda. “De repente entraban muchos estudiantes a la habitación, y educadamente le pedían a mis padres que se fueran, ponían una sábana sobre mi rostro, y uno por uno comenzaban a observar mis partes privadas. Sabía que algo era evidentemente diferente. Era complicado”.

Imaginen lidiar con la escuela secundaria, el acné, la pubertad, y las citas románticas, mientras tienes un enorme signo de interrogación sobre una de las partes más privadas de tu vida: tu identidad de género. “Era una niña algo salvaje, como si tuviera un trastorno de déficit de atención con hiperactividad. No fue la mejor época de mi vida”, dijo. “Tuve citas con algunos chicos, pero de alguna manera, siempre era algo autodestructiva. Solo podía llegar hasta cierto punto, porque sabía que algo estaba mal y no quería pasar de ese punto”.

Afortunadamente, Hanne tuvo un gran avance cuando cumplió 17 años. Navegando por una revista holandesa, se encontró con un artículo acerca de jóvenes mujeres intersexuales. “Describía exactamente lo que tengo: sin periodo menstrual, sin ser capaz de tener hijos. Pensé: ‘Oh dios mío, esto se parece a mí’.” Después de confrontar a sus doctores, estos confirmaron sus sospechas.

Hanne rápidamente se puso en contacto con el escritor del artículo, y fue a reunirse con otras mujeres intersexuales a una conferencia en Holanda. Fue una experiencia que le cambió la vida, pero esto también precedió a una nueva fase en su vida: su carrera como modelo internacional. Desde los 20 años ha caminado en la Semana de la Moda, y ha sido fotografiada para la portada de la revista Vogue. “Literalmente un mes después, me contrataron para modelar para esta portada y desde entonces no he regresado a mi país”.

HanneOdielle 2

La experiencia de Hanne con la cirugía, fue lo que la motivó a involucrarse con los derechos intersexuales.

Pero justo después de cumplir 18 años, fue sometida a una cirugía de reconstrucción vaginal – una operación que había estado posponiendo por años. “En realidad, no se me informó sobre las consecuencias que pudiera tener la cirugía. Les dije muchas veces que no quería hacerlo”, dijo. Sus doctores insistieron. Una vez que terminó, ella enterró la idea de alguna vez salir a la luz. De acuerdo a Hanne, los efectos secundarios de la cirugía pueden incluir: la pérdida de la sensibilidad sexual e incontinencia – y todo por un procedimiento que cada vez se considera más como uno que obliga al cuerpo a ajustarse a las normas sociales.

“En la mayoría de los casos, las cirugías que nos han estado haciendo, simplemente son consecuencia del miedo a los cuerpos no binarios”, dijo Hanne de lxs niñxs y los jóvenes intersexuales. “Para los padres y doctores, las cirugías pueden ser muy perjudiciales. Si no son consensuales, si la persona no tiene el conocimiento suficiente, si la persona está saludable, ¡¿por qué hacer la cirugía?!”

A fin de cuentas, la experiencia de Hanne con la cirugía, fue lo que la impulsó a ponerse en contacto con InterACT y hablar de su experiencia. “No necesitas corregir algo que no está roto”, dijo con firmeza. “[Mi última cirugía], fue realizada simplemente por temores a lo no binario. El sexo se piensa que tiene que ser heterosexual, el pene necesita encajar en la vagina, pero el sexo es un espectro más grande que solo un pene y una vagina. ¿Sabes a lo que me refiero? El trauma que pueden acarrear las cirugías no consensuales e irreversibles, es más grande que simplemente ser algo que está normalizado”.

Hanne ofrece muchas razones – tanto personales, como otras más allá de sí misma – para explicar porque sintió que era el momento adecuado para salir a la luz. “Pienso que la comunidad LGBTQ ha pavimentado un poco el camino, en especial el año pasado. Vimos surgir muchas cosas por los derechos trans, lo cual es genial. Estoy totalmente a favor de esto”. Pero cuando se trata de las personas intersexuales, añade: “Siempre he pensado que nuestra comunidad ha estado un poco excluida. No tenemos representación”.

Todo lo que sucedía en su vida personal, hizo que sintiera que era lo correcto. Se casó el año pasado con su novio de ocho años, John Swiatek, y compraron una casa; dice que esta por cumplir 30 años, y siente que su carrera va por el camino correcto. Pero la comunidad intersexual, todavía estaba llena de historias de terror, de adolescentes que tienen que lidiar con terribles efectos secundarios de las cirugías, las cuales pueden considerarse en gran medida cosméticas. “Cuando una niña de 13 años dice que tiene esclerosis o pérdida de sensibilidad, algo no está bien”, dijo Hanne. “Le quitaron sus hormonas naturales. Eso está jodido”.

A largo plazo, su deseo es ver desaparecer a las normas de género, pero conoce los retos que enfrentamos actualmente en este país. “Te ponen en una caja desde el día que naciste. ‘Tienes una vagina, entonces eres esto’.” dijo. “’Tienes un pene, entonces eres esto.’ Los que están en el medio no son siquiera considerados, simplemente te modifican. No solo es una casilla la que marcas, es un espectro, y esta nunca debería limitarte para ser lo que quieras ser. El género está limitando a la sociedad en su conjunto”.

Hanne habla con una energía imparable – está claro que está orgullosa de compartir su historia y mostrar su apoyo por otras personas intersexuales. En un mundo donde las celebridades como Miley Cyrus, abiertamente se identifican de género fluido o no binario, resulta fácil olvidar que Hanne es una pionera al haber salido a la luz. “Hanne es la figura más prominente del mundo que ha revelado que es intersexual. No solo eso, sino que Hanne está llevando esto un paso más adelante, al abogar por los derechos intersexuales en todo el mundo”, dijo la directora ejecutiva de InterACT. “El nivel de visibilidad intersexual nunca había sido tan alto, todo gracias a Hanne”.

InterACT está trabajando con Hanne para dar visibilidad a una comunidad pobremente representada, y evidenciando que la cirugía no es la única opción para las personas intersexuales. “Me gustaría ver desaparecer a esas cirugías, y espero que dentro de 10 o 15 años, tengamos niñxs intersexuales sanos, que puedan salir a la luz tranquilamente, que ya no necesiten esconderse, y que ellxs y sus padres puedan hablar abiertamente de esto”, dijo.

Hanne reconoce y se ha apropiado de su historia, pero también se da cuenta que esto no podría haber ocurrido si no fuera por el golpe de suerte que la llevó a encontrar esa revista holandesa. Desde ese momento, ha sido una larga travesía, pero una que no podría haber acabado de otra manera. “No podría haber hecho otra cosa sin antes sacar esto de mi pecho”, dijo. “Solo quiero vivir mi autentico ser”.

Todas las fotografía son de Brayden Olson.

Aceptándome a mí misma como una mujer intersexual. Por Jackie Green (InterACT)

Aceptándome a mí misma como una mujer intersexual

Por Jackie Green (InterACT)

Traducción: Laura Inter del texto “Accepting Myself as an Intersex Woman” de Jackie Green

Fuente: http://interactadvocates.org/accepting-myself-as-an-intersex-woman/

jackie green

Mi nombre es Jackie Green y, hasta donde puedo recordar, mi mayor temor en la vida era que alguien descubriera que tengo cromosomas XY – un hecho acerca de mí que no puedes ver, sentir, o percibir de ninguna manera. Sin embargo, aún tengo miedo de lo que otros pudieran pensar si supieran.

Nací con Síndrome de Insensibilidad a los Andrógenos Completo. Al igual que muchos individuos con mi variación intersexual, me dijeron que lo mejor era mantener el “secreto”. Las personas no entenderían; podría ser juzgada, o algo peor, si se llegaran a enterar de mi diagnóstico. Más de un doctor, a través de los años, me dijo que nunca habían conocido a alguien como yo, y que era probable que yo tampoco conociera a alguien como yo.

Eso era algo totalmente alejado de la verdad. A medida que crecí, descubrí grupos en línea como el Grupo de Apoyo AIS-DSD, y por supuesto a InterACT. Mentiría si dijera que acepté que era intersexual de manera inmediata. De hecho, fue lo contrario.

Me sentía enojada con otras mujeres con mi variación: “¡¿Por qué dices que eres intersexual?!” pensaba, “¡¿No puedes simplemente decir que eres una mujer?!” Tenía miedo; tenía miedo de que la manera en que se definían me reflejara, y que reflejara quien era.

No fue hasta que conocí a Emily Quinn, quien también es una orgullosa mujer intersexual que trabaja en interACT, que entendí: esto no es problema de ellxs, es mío. Ella me explicó lo que significa intersexual. No significa que yo no sea una mujer, simplemente significa que nací con características sexuales que no coinciden con lo que la sociedad dice que hace a una mujer.

Empecé a pensar en mi vida, en toda la vergüenza que sentía de mi misma, todo el miedo que sentía de que alguien pudiera descubrir la verdad, y lo peor: todas las mentiras que dije acerca del porqué tuve que ser sometida a una cirugía a los 15 años, y porqué tomaba hormonas diariamente después de esa cirugía. Me di cuenta que hay otrxs niñxs que nacieron como yo, y que están asustadxs y piensan que necesitan mentir acerca de quiénes son – como si algo estuviera mal con ellxs. No hay nada malo con ellxs, y quiero que todas las personas que nacieron intersexuales sepan que: ¡no hay nada malo contigo!

¡Ahora estoy felizmente casada! Tengo una hija, mi hermana se embarazó por mí usando los óvulos de un donante y el esperma de mi esposo. Lo mejor de todo es que acepto quien soy y estoy orgullosa de ser diferente, y de ser parte del 2% de las personas intersexuales del mundo. Soy la actual Ms Michigan US Continental 2017, y estoy utilizando este título para promover que: “Soy una del 2%: Defiende a la juventud intersexual”.

jackie green 2

Video: CIDH – Audiencia sobre la Situación de Derechos Humanos de las Personas Intersex en las Américas 2017

Video: CIDH – Audiencia sobre la Situación de Derechos Humanos de las Personas Intersex en las Américas 2017

Audiencia pública del 161 Periodo de Sesiones de la CIDH

Celebrada el Lunes 20 de marzo de 2017

Calendario del 161 Periodo de Sesiones de la CIDH

Artículo sobre el evento

Artículo sobre el evento en el blog INTERSEX y ANDRÓGINO de Mar IS

[Ver audiencia de 2013]

Participan:

Natasha Jimenez (Costa Rica) MULABI

Kimberly Zieselman (EUA) InterACT

Laura Inter (México) Brújula Intersexual

Ale (Chile) Brújula Intersexual Chile

Intervención completa de Ale ante la CIDH

Intervención completa de Laura Inter ante la CIDH

Video Completo:

Como una Super Modelo También se Convirtió en Activista Intersexual. Por Valeriya Safronova

Como una Super Modelo También se Convirtió en Activista Intersexual

Por Valeriya Safronova

Traducción: Laura Inter del artículo “How a Top Model Also Became an Intersex Activist” de Valetiya Safronova – The New York Times

Fuente: https://www.nytimes.com/2017/02/11/fashion/hanne-gaby-odiele-model-intersex-activist-fashion-week.html?_r=0

Odiele1.jpg

Hanne Gaby Odiele. Fotografía de Eric T. White para The New York Times

Una de las modelos que protagonizaron el espectáculo de Alexander Wang el sábado en la West 146th Street – una modelo que, con sus atrevidos ojos azules y sus poderosas poses, es una de las caras más familiares en las pasarelas – recientemente adoptó una nueva vocación, no, no como actriz, ni como embajadora de alguna marca.

Sino de activista intersexual.

Hanne Gaby Odiele, una de las favoritas del Sr. Wang y que ha aparecido en las campañas para su marca, y quien frecuentemente es contratada para Chanel, Givenchy, Prada y otras, a finales de enero reveló que es intersexual, a través de su cuenta de Instagram y de artículos en USA Today y en la revista Vogue.

A pesar de que ha sido una modelo muy exitosa desde 2005, le tomó más de 10 años el decidirse a contar su historia. Cuando lo hizo, este anuncio fue el pináculo de un plan que le llevó casi un año.

“Hanne está haciendo a la gente consiente de la intersexualidad, de manera similar a lo que Caitlyn Jenner hizo por el movimiento trans”, dijo Elizabeth Reis, autora de “Bodies in Doubt: An American History of Intersex” (Cuerpos en Duda: Una historia americana sobre Intersexualidad).

Sobre todo, dijo Susannah Temko, una joven activista de InterACT Advocates for Intersex Youth, una organización sin fines de lucro a la que Odiele se asoció para un futuro trabajo de activismo, dado su trabajo. “Una supermodelo, alguien que en la sociedad occidental se presenta como el pináculo de la belleza femenina, que ese tipo de persona sea intersexual, es increíblemente poderoso”, dijo Temko.

“Es algo que te dicen que debes mantener en secreto”, dijo Odiele acerca de ser intersexual, un término que cubre docenas de variaciones en los genitales, gónadas y patrones cromosómicos, que no encajan en las concepciones de hombre o mujer.

Mientras vivía en Bélgica, donde nació, Odiele fue sometida a dos cirugías que los doctores dijeron que eran necesarias para su condición: Una cuando tenía apenas 10 años, en la que sus testículos internos fueron extirpados, y otra a la edad de 18 años, donde sufrió una cirugía de “reconstrucción vaginal”.

A los ojos de Odiele, el verdadero problema con ser intersexual, no es ser intersexual. Sino las cirugías, las que frecuentemente se les realizan a niñxs sin su consentimiento, y tienen efectos secundarios que incluyen: infertilidad, incontinencia y pérdida de sensibilidad sexual.

Aunque resulta difícil establecer cuantas personas nacen con rasgos intersexuales, los investigadores de la Universidad de Brown, han estimado que alrededor de uno o dos de cada 2,000 bebés sufren cirugía para alterar sus genitales.

Más allá de las secuelas físicas, Odiele e InterACT, sostienen que las operaciones pueden causar un trauma emocional inconmesurable.

“No es solo la cirugía que experimentan”, dijo Kimberly Zieselman, directora ejecutiva de InterACT. “Es también el proceso del tratamiento médico en general, las repetidas revisiones genitales. Y todo ese asunto del secreto y vergüenza. Existe toda esta conceptualización de: ‘Eres un monstruo, y eso es vergonzoso”, y esto es impuesto en ti”. También está el riesgo de que el sexo al que lx niñx fue cosméticamente asignado, no coincida con el género con el que lx niñx se identifique después.

Lxs activistas intersexuales, han estado luchando, durante alrededor de dos décadas, para que los padres se abstengan de optar por las cirugías. Las Naciones Unidas, han declarado que estas cirugías son una violación a los derechos humanos, y hace más de una década, 50 expertos firmaron una declaración en la que instaron a los doctores a que desalentaran a los padres que quieran apresurar a que se realicen cirugías en sus hijxs intersexuales.

“Si no hay cirugías, entonces no habrá problema”, dijo Odiele. “No es tan malo ser intersexual. Es un pequeño detalle de mí misma. No es quien soy realmente”.

odiele2

Hanne Gaby Odiele, en el espectáculo de Alexander Wang la noche del sábado. Fotografía de Dolly Faibyshev para The New York Times

Después de su anuncio, Odiele se sintió abrumada por los mensajes de sus seguidores, de padres, de niñxs que sabían que eran intersexuales, e incluso, de médicos, quienes le agradecieron por hablar en primera persona de algo que muchos solo conocen a través de libros de texto.

“Cuando miremos atrás en la historia, consideraremos que este fue un momento clave para el movimiento”, dijo Zieselman, y añadió: “Nos tomamos nuestro tiempo. Queríamos asegurarnos que Hanne se sintiera lista emocionalmente para hacerlo”.

Temko, descubrió que era intersexual a los 15 años, y después pasó por un periodo de depresión. “Me pregunto cómo es que hubiera sido el ser una adolescente y haber tenido a alguien como Hanne de activista”, dijo. “Nunca había escuchado acerca de la intersexualidad, hasta que descubrí que yo era intersexual. Y, probablemente, en este momento ella sea la persona intersexual más famosa en el mundo”.

De hecho, la decisión de Odiele de contar su historia, parece haber aumentado su éxito en el mundo de la moda.

Recientemente apareció en la portada de Vogue Bélgica, aunque ella también ha aceptado que su nuevo papel como persona famosa – el de ser la cara de toda una población –  será  esencialmente un segundo trabajo.

“Ha sido una semana intensa”, dijo unos días después de su anuncio. “Una muy buena y muy bonita semana. Muchas emociones, en su mayoría emociones positivas. Pero también ha sido muy cansado. Eso era lo que quería, eso fue lo que obtuve”.

Ahora está llevando su mensaje con ella, a través de las pasarelas.

Documental: La Revolución del Género – NatGeo

Documental: La Revolución del Género – NatGeo
Documental que aborda, entre otros temas, la intersexualidad. En el participan personas y activistas intersexuales.

A broken story. By Hana Aoi (mexican intersex person)

A broken story.

By Hana Aoi (E-mail address: aoihana.1981@gmail.com. Website: Vivir y Ser Intersexual)

EN ESPAÑOL

This is the English version of the original one published originally in Spanish in Brújula Intersexual as Historia rota.

hana-orquidea

It’s a sidereal abyss, an immense void of unbearable darkness and quietness. You can’t see nothing; you can’t hear nothing. Still, there’s something out there: the debris of a story yet to be articulated.

To overlook the past constitutes a huge affront, whether it’s because you live in denial, or because your loved ones who took care of you as a child did. I’ve heard a lot people saying: “What is past, is past. Don’t look behind. Just stick to the present”. Still, when you are intersex, ignoring the story of your birth carry a lot of consequences and events in your life that develop into issues that, all of a sudden, become untraceable, because no one can remember when it started. You find yourself unable to rebuild a narrative and you really can’t talk to no one, for the ones who were supposed to know best are no longer there. Where are now the surgeons who cut you open, who took your gonads away, who shaped your body for society’s own satisfaction? Dead. Retired. Anonymous. Your files? Gone too. Disposed several years ago, because nobody claimed them. Your parents? They’d rather not to go back, it’s hurtful. Of course it is; back then there was so much fear, so much confusion, so they went by the “experts’” suggestion, and kept it to themselves. They kept quiet, hoping time, silence, and an overprotective upbringing lasted long enough so you wouldn’t need to look back. Until you were fully grown and self-sufficient.

But one day, it all falls into place. Then you realize: they’ve lied you all time. No matter how well intended it was, it hurts.

A broken story I say, because no one would speak of it. I was thirty when I finally got it. Not that I was clueless; as I was growing up, and out of necessity, my mother had to drop some answers to what were tangential questions. Unconsciously I was frightened too, I believed there was something crooked about me, because the memories of home and hospital I had left me that impression. In my thirtieth anniversary on this Earth, all the memories, the scars, the psychotherapy, the loose bits of information from my mom and the avalanche of data collected through years of suspicion and deduction gave form to a more or less articulated narrative. For a lack of a clinical file, my parents’ memory finally came through for me, and the story started to take shape.

Once upon a time, I was born, the youngest of three siblings. My sisters were excited about my arrival. Everything marched on as one would expect in a household with a newborn baby. But one day, after only one week of life, my mom concluded that she shouldn’t disregard what she had already noticed: that my body was different. My mom didn’t really know if it was something to worry, but it didn’t seem right as far a she knew. Should a little baby girl have a clitoris that big? A multidisciplinary team of physicians gathered. Oh what an occasion it was for them. They diagnosed me with “true hermaphroditism”, 47 XXY. They informed my parents they had to remove my ovotestes because of “the latency of cancer”. Also due to my “genital ambiguity”, they talked about viability as a girl or a boy, but they emphasized that it was better (easier, they meant) to feminize my body. After all, my parents had already two girls, so I would fit better. And so it was decided; my parents hoped for the best, and even since I was just six months old until I was eleven I underwent three different surgeries. One of my earliest memories comes from the second surgery: I was lying on a bed in a common room of a renowned public hospital of in Mexico City. The paediatric urology wing was on a floor in the middle of the building, because I remember the tawny light of the street lamp sneaking in through the long window, opposed to the dim white light of the halogen lamp from the corridor just outside. I was four, and I had a cast of some sort with the shape of a diaper, around my waist and covering my pelvis. I still can feel it’s rigidity and the fear I had of moving my body at all… More lucid is the memory of the third surgery. I just had turned eleven two weeks before. Although I was no defenceless creature, I meekly entered the hospital that time, and I was submitted to a vaginoplasty which I had only the faintest idea what would do for me. Mom had told me it was “to fix” my genitals so I didn’t have problems when I was older. I didn’t get what kind of issues those might be. I guess she thought unnecessary to explain what the vagina was (actually I mixed the notion of vagina with that of the urethra then and a after for a while), and what was the use everyone expected for it. I remember the months before that, the doctor who attended me inspected my genitals, and the week before, I think, they draw blood samples for the analysis prior to surgery. All those moments are like snapshots today, but snapshots that come with the memory of my skin hurting down there, the fingers covered by latex poking my urethra and my incipient vulva. It was my body he was touching, and I was uncomfortable, ashamed. But I endured it because if my mom had taken me there, so the fact of me being at hospital could only mean that it was all in my benefit, and if I had been going to those revisions and sample-takings, it was because something was wrong with me. Bottom line that was the problem: my body. So when the surgery finished and I was sent to my bed, one of the doctors artlessly said to my dad: “your daughter is ready for life”. To this day, I still don’t have a fucking idea of what life he had in mind. Certainly not the one I ended up living years later… A lot of white coats came to see, the residents along with the physician in charge, lifting my sheet on the lower end to inspect, to show and explain the young doctors what were they looking at. I was appalled, but again, I thought I should be okay, if my mom was allowing it, the physician was showing something that was fine now. Or was it? Because I still had to go to the clinic to the follow-ups, in those crowded third-worldly, khaki-walled cabinets (and this I’m talking about was one of the best public health facilities in Mexico), having to exhibit my body to this new doctor in charge of my case. At age thirteen he started asking if I had a boyfriend already. I’ve always been shy (a characteristic of the upbringing I had, I guess), and frankly boys weren’t of much interest to me. The question troubled me. A part of me wanted to reply: “No, and it’s not your business anyways!”. But my mother was there, and I politely said: “No, I don’t”. Now I know it wasn’t just chit-chat, and that he was aiming at something when asking those sort of things.

At that same age I started hormonal replacement therapy. I had to take one elliptic, burgundy pill a day: conjugated equine estrogens (CEE). I didn’t quite understand why I needed “extra” hormones (I wasn’t aware that I had no gonads anymore). I asked what was that pill for. My mom, the only possible source of answers at home, told me it was for my body development. I was embarrassed to keep asking. When it came to talk about my body, I was twice as embarrassed, because I wasn’t comfortable with the whole concept of adolescence for starters. I was fine with the idea of my body getting taller. I was nuts for sports since forever, and I loved basketball. But my mom would have me behave more feminine. I guess I’ve always had a feminine look, or androgynous at the very least, so I suppose she thought I would perfectly fit if I just used a bit of make-up and wore dresses and skirts and girly shoes. I did that, when I was a kid, and only a number of times. But as a teenager I most certainly didn’t, unless she urged me to do so. Again, now I understand why she felt the need to behave like that. On the other hand, I was embarrassed too because of the deep-rooted notion that there was still something wrong with my body, even if I hadn’t the language to name it, and that it was a source of shame and concern so we had to keep it secret. In this way, unconsciously, quietly, I was the family secret.

The fact that I never had any boyfriend nor girlfriend helped me to avert any confrontation about myself. However, at university I started to wonder why I didn’t menstruate. I knew that some girls would begin as late as twenty-one. It was like a clock ticking to me, and I couldn’t figure out why the period hadn’t come. A part of me was relieved, because I didn’t want to experience the nuisance I knew other women suffered, but it was the very idea of something wrong going on about my body that began to flow in my thoughts.

Also there was the part of the unfulfilled sexual desire; whenever I wanted to please myself, pleasure was brief and unsatisfactory. When I wanted to find what was supposed to be “the female organ of sexual pleasure” with my fingers, I only found discomfort and discontent, because wherever I touched I could barely feel anything pleasant beyond the mere pressure of my fingertips. The funny thing is that I felt how my body was aroused, but when I tried to keep it on, it just stopped. Later I figured some other ways to please my body, but since long I’ve come to terms with the fact that my genitals aren’t able to provide me with pleasant sensations. And when my mother, years later, finally confided me how my body was born and I joined the dots about the procedures I underwent, I knew for sure the sensitivity of my genitals had been affected during one of the surgeries. Of course, that’s not something my parents would know at that time.

There’s a consequence of growing up with the idea of your body being wrong and the unnamed and unfulfilled need of reassurance that you’re okay that I think is as damaging as surgeries: a low self-esteem. I grew up looking always for my parents’ (and every authority figure’s) approval on everything. For long periods of my life, my self-esteem was acceptable because I tried very hard to make up for the things that I knew or I felt I wasn’t good enough. I became a student of excellence, not just because I loved to learn, but also because I believed it was the only thing that would keep my parents from feeling disappointed of me. I thought I was worth no more than that. Thus, the day I announced I’d decided to major in History, which should have been a happy one, turn out to be depressive. I knew I wouldn’t be able to find a “historian required” job advertisement in the newspaper. What got me was the rejection feeling I had that day when every member of my family gave me a piece of their minds. I wanted to please them so much that I picked the “easy” choice, and ended majoring in Computer Engineering, just because I would easily find a well paid employment and be self-sufficient. Sure, computers and programming were easy to me, but I didn’t love it.

Funny thing: even when you try to conceal your own self, it eventually blooms. Even if you have played the teacher’s pet role and the good girl too, because it’s the only way you got to behave in order to survive, the true call shows up. I began to write. I always had loved the readings of myths, fables, tales, novels. Ever since junior high I essayed to write my own stories. But it was only at university that I acknowledged how badly I needed it. However, when for mischance I mentioned my parents I’d like to dedicate my life to it, my dad lectured me about it. I remember how I cried that day, and from that day on I almost stopped writing. I muted my inner voice. Then my body started to complain. My health, which had been great since forever, started to decline. I got hepatitis A. I sprained my right ankle three times in five years, even when I hadn’t done any more sports nor exercises. That too: I abandoned sports, which was something I loved, because I sensed my mother disliked (although tolerated) the fact that I played football (something I did with fruition when I was a teenager and later on at university), probably because it wasn’t seen as a feminine activity in Mexican culture. My cholesterol and triglycerides levels raised above the norm, not because I was overweight, but because of the continued state of stress at work. Anxiety had been a constant in my life, so I thought it was ordinary too at work. I guess I knew I hated my career as software developer almost since it started.  I was angry all day, I ranted about almost anything. I fell in love with a woman who loved me back but just as a friend, and in that regard I grew bitter. I went to three different psychotherapists, and while at first things would get smooth, and I felt optimistic about my future and made plans, it wouldn’t last.

And then I turned thirty, as mentioned before, and my life started to crumble, one year at a time, until at thirty-three things got out of control. No psychotherapist could help me to cope with the findings of my own story, and I turned against my parents. I started to inflict me physical damage and became deeply depressed. While I didn’t love it, I had been a reliable employee at every job I had; but when the very work assignments became impossible to accomplish and the pressure was unbearable, this is, when I became to hate not only that specific job but my career pick, I started to skip work and stay at bed all day, crying and cursing everything and everyone. I thought I had reached my lowest. So I quit. Then a week later a friend offered me a job of the same kind. I thought it would be different, as it was a different company and a better work environment. But the day before I’d started, I snapped. I cried like I had never cried before in my life. I kept saying out loud: “I can’t do this. Not anymore. Not anymore.” So my mother helped me to reach my friend and excuse me, that I wouldn’t be able to show up the next day, and that I would contact him. My friend understood.

So began the hardest year of my life: the year to learn to forgive, the year to learn to love myself, the year to learn who I really was and what I really wanted to do, the only thing I had never sat down to think thoroughly. And furthermore, the year to embrace my body as it was, not as it could’ve been. Interestingly, I started to menstruate due to a change in the hormonal replacement therapy, because the CEE had caused me a myoma in my uterus and I had a constant haemorrhage. The gynaecologist prescribed me contraceptive patches, and the haemorrhage ceased. The myoma also reduced it’s size. However, he warned me that from then on I would menstruate, because I took the CEE everyday, but the patches followed a menstrual cycle. So it happened. At first that angered me even more. Now that I had gotten used not to menstruate, the period came punctually every month! But as I came to terms with my body, I took it as a sign of me changing. Now I’m fine about it.

One of the things that troubled me during the time that I learned to deal with me being intersex was to accept myself as a woman in all aspects. I was really confused when I discovered the fact that I could’ve been raised as a boy, because as a kid, apart from the dresses and all that stuff, I always had the need to play along with the other boys, and once I even got in a fight with one. I played football at streets with my neighbours, all of them boys. My sneakers and I were one, I never was interested in heels and that sort of things. I liked boys (I actually had some crushes for some of my male friends), but I liked girls too, as early as kindergarten. Just when I got my first boyfriend at university I considered the idea of being more “feminine”, but I couldn’t just be like that. That relationship just faded as I distanced from him, because we wanted to have sex but I wasn’t sure that my body was okay when I compared the reflection of my vulva and vagina in the mirror with the pictures I search online. Then I thought only a woman would take me. And a year later I fell deeply in love with a friend, a girlfriend, who loved me back but not in a romantic way, but as a sister, as a confident, indeed as a best friend. Considered all these things, when I found the circumstances of my birth all I could think was that life, not just mine but life itself sucked. For a while I pondered the idea of transition my body, but I wasn’t sure, because I was so sick of surgeries, and I questioned myself: do you really think you’re a man? When the answer emerged smoothly, I discarded the idea. Later on, when I started to gather information about intersex, I wondered if I it could be that I was non-binary, or gender-fluid. But I understood as I let it marinate that this conception of my own gender wasn’t just something I could say like “hey, I like green”, but it should reflect a profound sense of oneself, of how one projects one’s own identity. It’s funny how long can be the path to become a woman. I’d been taken for granted a woman all my life; but it’s just since a while ago that I came to consider myself a woman. An intersex woman. And I’m in the path of learning how to embrace it, and enjoy it, and live it with fulfillment.

I’m not saying that being intersex it’s the cause of all my wrong decisions. But society played its part. My parents’ fears, the physicians’ authority, played a decisive part in the shaping of a psyche with a low self-esteem and a need for acceptance. This was society’s prejudices work. It’s not being intersex but the regard of society about it, the stigma, their notions on how should be a girl or a boy both in their body traits and their gender identity. I can see now a pattern among the stories of many intersex adults whose physical and mental health were undermined since their early years because their bodies posed a threat to the mind constructions of people around them. Kids, all kids, are very sensitive. They sense their parents fears easier than we think. And intersex kids sense fear, rejection, guilt, shame. Not all of them, fortunately. Some had the luck to have knowledgeable, brave parents who said “No” and instead chose to healthily discover a different world through their intersex children. Those are the experiences we need to replicate in this world in order to stop unnecessary suffering. Life itself is complicated. We have no need for further problems. And most certainly, surgeries and therapies haven’t proved to be any sort of solution. Maybe a brief relieve for stressed parents, who didn’t know they had a choice. Them, parents, need also our support. They have to learn that they’re not alone, and that there’s no rush.

We need no more broken stories. Intersex people should have a right even since they’re newborns to develop a life of their own, to explore what the world has for them, to bloom and discover who they are and who they want to be, and be the ones to call the shots about their own bodies. Well, that should be true for all people as a matter of fact. And as any other person, intersex persons should never have to live a broken story, cut and edited here and there, just to be liked.

As of today, I keep writing a new story for me. To make it of my own. To forgive where there was love, and to forget where there was ignorance and negligence. I don’t care for grudges. I rather want justice. Maybe not for me, but for others. I also want to help others if they ask me a hand.

As a conclusion, there’s something I’d like to ask from parents of intersex children in Mexico and worldwide: Seek for help!! Get informed, ask for advice, not just from one physician. Even if slowly, there’s a shift in the way some sympathetic doctors regard intersex. There’s nothing intrinsically unhealthy about having different sex characteristics from the usual notion of male and female. But learn about your children health needs, because each person is different. There are medical conditions not to be ignored that may be associated to a specific intersex variant. Approach intersex activist organizations, such as Brújula Intersexual or Intersex Day. They’ll be willing to offer their experience and counselling. Get rid of fears and doubts. Ask everything you need to ask. Just don’t stick to a “disorder of sex development” diagnosis, because that will work against your children best interest. Embrace your babies as they are. If needed, assign a gender, but don’t go for surgeries. You have in your arms little human beings with the potential of becoming full-grown, happy, fulfilled persons.