Archivo de etiquetas| Laura Inter

CIRCULAR 7, 2016: A STEP BACK IN THE FIGHT FOR THE HUMAN RIGHTS OF INTERSEX PEOPLE IN CHILE. By Laura Inter and Hana Aoi

CIRCULAR 7, 2016: A STEP BACK IN THE FIGHT FOR THE HUMAN RIGHTS OF INTERSEX PEOPLE IN CHILE.

By Laura Inter and Hana Aoi

Special thanks to Dr. Eva Alcántara, who collaborated in the revision of this article.

 EN ESPAÑOL

Laura Inter is an intersex activist born in the 80s, since 2013 she runs the Brújula Intersexual project, which offers support and information to intersex people and their families. Laura was diagnosed with Congenital Adrenal Hyperplasia (CAH), and born with intersex genitalia (also called “ambiguous genitalia”), she was treated outside the public healthcare system and her body was not subjected to surgeries, maintaining her body integrity.

Hana Aoi is a Mexican intersex activist born in 1981. She was subjected to three different and totally unnecessary surgeries in her childhood, in which her gonads were removed and a vaginoplasty was performed. Her intersex variation was known as true hermaphroditism. Today the term DSD ovotesticular is more in vogue; Hana disagrees with the use of any of those stigmatizing nomenclatures. This variant occurs when there is ovotesticular tissue in at least one gonad (called ovotestis, pl ovotestes).

Circular 7

Summary:

On August 23, 2016, the Chilean Ministry of Health issued Circular No. 7, 2016, which invalidated Circular No. 18, 2015, which had been highlighted for demanding a cessation of irreversible and unnecessary surgeries and medical treatments in intersex children.

Amongst the most regrettable aspects of this new Circular is the adoption of a pathological language to refer the variants of sexual characteristics, under the term Disorders of Sex Development, as well as a generalization of such variants in scenarios where there are risks to the person’s health that must be taken care of, justifying again the medical interventions in which the patient is put aside and his/her human rights overlooked.

Due to this tendency to generalize and focus only on vague clinical aspects, without support for long-term results that validate them, and ignoring the numerous testimonies of adults with intersex bodies that were intervened in their childhood, as well as the appeals from activists and local and international human rights organizations, is that we feel with the moral obligation to denounce in the following article the errors of Circular No. 7, 2016, in order to expose how the assumption of this practice implies a setback, because it has been highly questioned for more than twenty years around the world, and even the international medical community itself has been forced to rethink due to its questionable aspects.

DOWNLOAD FULL ARTICLE (PDF)

Download Circular 18 (English translation)

Download Circular 7 (English translation)

Download Circular 18 (original in Spanish)

Download Circular 7 (original in Spanish)

Article: How was Circular 7 of the Ministry of Health of Chile born? By Camilo Godoy (Spanish)

 

 

 

 

Circular 7 de 2016: Un paso atrás en la lucha por los Derechos Humanos de las personas intersexuales en Chile. Por Laura Inter y Hana Aoi

CIRCULAR 7 DE 2016: UN PASO ATRÁS EN LA LUCHA POR LOS DERECHOS HUMANOS DE LAS PERSONAS INTERSEXUALES EN CHILE.

Por Laura Inter y Hana Aoi

Agradecimiento especial a la Dra. Eva Alcántara, quien colaboró en la revisión de este artículo.

In English

Laura Inter es una activista intersexual nacida en la década de 1980, desde 2013 fundó y coordina el proyecto Brújula Intersexual, el cual se encarga de ofrecer apoyo e información a las personas intersexuales y sus familias. Laura fue diagnosticada con Hiperplasia Suprarrenal Congénita, nació con genitales intersexuales (también llamados “genitales ambiguos”), fue atendida fuera del sistema de salud público y su cuerpo no fue intervenido con cirugías, así que conserva su integridad corporal.

Hana Aoi es una activista intersex mexicana nacida en 1981. Fue sometida a tres distintas cirugías en su infancia, del todo innecesarias, en las cuales se le extirparon sus gónadas y se le practicó una vaginoplastía. Su variante intersexual se conocía como hermafroditismo verdadero. Hoy está más en boga el término DSD ovotesticular; Hana no está de acuerdo con el uso de ninguna de estas nomenclaturas estigmatizadoras. Esta variante se da cuando existe tejido ovotesticular en al menos una gónada (ovotestis, pl. ovotestes).

Circular 7

Síntesis:

El 23 de agosto de 2016, el Ministerio de Salud de Chile emitió la Circular Nº 7 de 2016, la cual dejó sin efecto a la Circular Nº 18 de 2015, la cual había sido destacada por exigir un cese a las cirugías y tratamientos médicos irreversibles e innecesarios en niñxs intersexuales.

Entre los aspectos más lamentables de esta nueva Circular se observa la adopción de un lenguaje patologizante para referirse a las variantes de las características sexuales, bajo el término Desorden del Desarrollo Sexual, así como una generalización de dichas variantes en escenarios donde sí existen riesgos a la salud que deben ser atendidos, justificando así nuevamente las intervenciones médicas en las cuales el paciente es dejado de lado y sus derechos humanos pasados por alto.

Debido a esta tónica de generalizar y centrarse únicamente en aspectos clínicos vagos, sin sustento en resultados a largo plazo que los validen, y haciendo caso omiso de los numerosos testimonios de adultos con cuerpos intersexuales que fueron intervenidos en su infancia, así como de los llamados de activistas y organismos locales e internacionales de derechos humanos, es que nos sentimos con la obligación moral de denunciar y desglosar en el siguiente artículo los errores de la Circular Nº 7 de 2016, a fin de exponer el retroceso que implica la asunción de una práctica médica altamente cuestionada desde hace más de veinte años en todo el mundo, y que incluso la propia comunidad médica internacional se ha visto forzada a admitir que contiene aspectos cuestionables que demandan ser repensados.

DESCARGAR ARTÍCULO COMPLETO (PDF)

Descargar Circular 18

Descargar Circular 7

Artículo: ¿Cómo nace la Circular 7 del Ministerio de Salud de Chile? Por Camilo Godoy

CIDH – La situación de la comunidad intersexual de México. Por Laura Inter

La situación de la comunidad intersexual de México

Por Laura Inter

*Intervención completa de Laura Inter, persona intersexual mexicana, en la audiencia pública sobre la “Situación de Derechos humanos de las personas Intersex en las Américas” ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, 161 periodo de sesiones, 20 de marzo de 2017. [Ver video completo de la audiencia]

CIDH 161 2017

Mi nombre es Laura Inter, hablaré sobre la situación de las personas intersexuales en México. Primero, a manera de introducción, hablaré un poco sobre quien soy. Cuando tenía un año de edad fui diagnosticada con Hiperplasia Suprarrenal Congénita, recibí atención médica fuera de las instituciones públicas de salud y mi cuerpo no fue intervenido con cirugías. Dado las experiencias que viví, fundé el proyecto Brújula Intersexual para brindar apoyo a otras personas intersexuales como yo. A partir de este proyecto me he familiarizado con los problemas particulares de la experiencia de las personas intersexuales en México respecto a otras partes del mundo. A continuación enumeraré 5 de los principales problemas:

  • (1) Como en otras partes del mundo el protocolo médico a personas con variaciones intersexuales incluye la mutilación de genitales en los primeros años de vida. Éstas prácticas se justifican como cirugías necesarias ya que tienen el objetivo de ajustar las formas genitales a las nociones típicas del cuerpo humano y con ello evitar problemas en las relaciones sociales. Al ser México un país con grandes desigualdades económicas y sociales es frecuente que los médicos traten a las personas que acuden a los servicios de salud de acuerdo a su estatus social y económico. A los padres de niñxs intersexuales que tienen un estatus económico o social bajo, es común que no se les informe sobre la variación intersexual de su hijx o que la información sea parcial, o se les digan mentiras.

  • (2) El elevado índice de pobreza produce un sistema de salud deficiente al cual no todos pueden acceder. En muchas comunidades no existen hospitales, o solo existen clínicas rudimentarias, y muchas de las personas con rasgos intersexuales, no recibieron atención médica y conservan su integridad corporal. Pero esto no implica automáticamente una sensación de bienestar. Las variaciones corporales despiertan la crueldad social, el desagrado y la burla. Muchas personas intersexuales son sometidas a discriminación y violencia cuando en su entorno escolar, laboral, familiar y social se conoce su variación intersexual. Todo esto puede hacer que una persona que no ha sido intervenida —y que en otras circunstancias hubiera decidido conservar su cuerpo intacto con sus rasgos intersexuales— se sienta presionada por su familia o pareja a someterse a estos tratamientos, que son irreversibles y pueden acarrear secuelas a la salud, lo que con frecuencia hace que la persona se arrepienta, además de percatarse que el problema del estigma, la discriminación y la violencia social persiste. Creemos que esta violencia y discriminación surge de la ignorancia, y que la solución es educar las mentes de las personas que discriminan y no intervenir los cuerpos.

Desde 2013 he tenido conversaciones con muchas personas intersexuales de México y otras partes del mundo. Por eso sé que los cuerpos intactos, como el mío, pueden ser saludables en la gran mayoría de los casos. Muchas personas, tanto las que han sufrido cirugías como las que no, han llegado al proyecto de Brújula Intersexual y eso les ha permitido entrar en contacto con información que no patologiza sus cuerpos sino que los celebra. Así se dan cuenta que el problema no son sus cuerpos, sino ese ambiente de ignorancia y discriminación.

* Por ejemplo una mujer intersexual que no fue sometida a cirugía y conserva su cuerpo intacto, me  comentó:

“Ahora me gusta mi cuerpo, disfruto de él, soy consciente de los potenciales que tiene, y de que puedo hacer y disfrutar cosas con mi pareja que no serían posibles si fuera solo una mujer con un cuerpo típico. Nunca volvería a pensar en cambiar el cuerpo que tengo, ahora puedo decir que prefiero tener el cuerpo intersexual con el que nací, que haber nacido con un cuerpo considerado “normal”.”

  • (3) En todo el mundo hace falta médicos especialistas capacitados y sensibilizados que puedan ofrecer una atención digna y eficiente a las personas intersexuales. Es frecuente que cuando una persona acude a una consulta médica cuyo motivo no son sus características sexuales, la consulta gire en torno a las características que los especialistas sí creen que son el problema. Esto retrasa o deja de lado la atención médica de lo que motivó la consulta.

*Estos son algunos de los testimonios que encontramos al respecto, que se han compartido en las historias de vida recabadas y publicadas en Brújula Intersexual:

“… tengo la uretra y la vagina en un mismo conducto, llamado urogenital… fui al ginecólogo y me puso anestesia general, después me enteré que introdujo en mi un aparato que se usa solo para mujeres con una vagina típica. Me desgarró, sangré mucho, durante días me dolía mucho al caminar y sentarme, sentí que había sido violado.”

“[aunque fuera por otros motivos de salud, los doctores] terminaban preguntándome cosas inapropiadas debido a sus prejuicios por mi apariencia, cosas como ¿cuál es tu preferencia sexual?, ¿cuándo te vas a decidir? (Refiriéndose a mi género) ¿Por qué no tomas hormonas femeninas o vas con un endocrinólogo?”

  • (4) Actualmente en México, al igual que en otros lugares del mundo, en los centros médicos se ha adoptado la nueva nomenclatura de 2006: Trastornos del Desarrollo Sexual. Consideramos que este término es patologizante, y solo justifica que sigan realizándose estos procedimientos sin el consentimiento del individuo.

  • (5) Por último, encontramos que en México en el campo jurídico y en los medios de comunicación, cuando se llegan a mencionar a las personas intersexuales, suele hacerse desde la ignorancia, y sin una previa consulta a lo que tenemos que decir.

Es frecuente que cuando se realiza una mención se haga uso de la intersexualidad solo como una bandera política, y no para realmente ayudar a las personas intersexuales, a las que ni siquiera se toma en cuenta o se las escucha. Lo mismo ocurre cuando el tema es abordado por los medios. Los instrumentos e instituciones que trabajan para evitar la discriminación rara vez conocen las situaciones reales por las que atraviesan las personas intersexuales.

Video: CIDH – Audiencia sobre la Situación de Derechos Humanos de las Personas Intersex en las Américas 2017

Video: CIDH – Audiencia sobre la Situación de Derechos Humanos de las Personas Intersex en las Américas 2017

Audiencia pública del 161 Periodo de Sesiones de la CIDH

Celebrada el Lunes 20 de marzo de 2017

Calendario del 161 Periodo de Sesiones de la CIDH

Artículo sobre el evento

Artículo sobre el evento en el blog INTERSEX y ANDRÓGINO de Mar IS

[Ver audiencia de 2013]

Participan:

Natasha Jimenez (Costa Rica) MULABI

Kimberly Zieselman (EUA) InterACT

Laura Inter (México) Brújula Intersexual

Ale (Chile) Brújula Intersexual Chile

Intervención completa de Ale ante la CIDH

Intervención completa de Laura Inter ante la CIDH

Video Completo:

Mi Cuerpo. Por Laura Inter

Mi Cuerpo

Por Laura Inter

In English: My Body. By Laura Inter

**Nota: soy mala para recordar fechas, así que puse la edad aproximada que tenía cuando ocurrieron estos acontecimientos.

cropped-orquideas.jpg

No se como empezar esta carta, aún no comienzo a escribir y las lágrimas corren por mis mejillas, hay tanto que escribir acerca de mi cuerpo y yo, una relación turbulenta hemos tenido, del amor al del odio, a la aceptación, a la tolerancia, a la indiferencia, al amor, al rechazo, de vuelta al amor, y de vuelta al rechazo, y luego al amor otra vez.

Creía que tenía tanto que reprochar a mi cuerpo, le tenía tanto rencor, y ahora tengo tanto que agradecerle, juntos hemos conocido las más grandes desventuras y sufrimientos y también los más grandes placeres y aventuras… y la felicidad, la felicidad sin límite que solo gracias a ti, mi cuerpo, he tenido la posibilidad de experimentar, ¿recuerdas?, yo se que si, porque son cosas que ni la mente ni la piel olvidan jamás. Una serie de eventos que si tan solo uno fuera diferente, en este momento no estaría donde estoy, ni me sentiría como me siento.

Nací un día cualquiera, una mañana cualquiera. Mi madre me dice que al estar naciendo el médico le preguntó a mi padre, “¿qué cree que sea, niño o niña?” Y mi padre contestó amorosamente, “no importa lo que sea es bienvenido, lo importante es que esté sano y si no lo está también es bienvenido”. Al nacer el médico anunció que era una niña sana, unos instantes después, para sorpresa de mis padres, informaron que en realidad no estaban seguros si era un niño o una niña, presentaba genitales ambiguos, así que hicieron unos estudios de sangre llamados cariotipo, estos arrojaron como resultado que tenía cromosomas XX y se me asignó niña.

El primer recuerdo que tengo con mi cuerpo es caminando en el patio de nuestra casa, apenas comenzaba a aprender a caminar, mis pasos eran tambaleantes pero firmes, recuerdo que llevaba unos pequeños zapatos de tela y mamá sostenía mi mano; también recuerdo la sensación entre mis dedos de la barba de papá cuando me levantaba en sus brazos, y recuerdo mi triciclo, el cual imaginaba era un caballo.

También recuerdo que desde muy pequeña era una niña diferente, me gustaba disfrazarme de personajes “masculinos”, vaqueros, luchadores, superhéroes, vampiros, y ocasionalmente de personajes “femeninos”, mariposas, hadas, etc. Me gustaba jugar con juguetes considerados de “niña” y de “niño” para mi solo eran juguetes y no había ninguna diferencia. En la escuela siempre tenía muchos amigos y generalmente era la niña más fuerte del salón de clases. Mis padres nunca me limitaron en ese sentido, me dejaban vestirme y jugar como quisiera, incluso jugaba a las muñecas con mi mamá y a los carritos con mi papá, y es extraño, porque aunque ambos eran personas conservadoras y, en cierto sentido, homofóbicas nunca me dijeron nada y me dejaron ser como quisiera, al menos cuando era pequeña.

Aparte de estos recuerdos felices, el que mi cuerpo fuera uno peculiar, me llevó a atravesar situaciones muy complicadas. Era un hermoso y pequeño cuerpo regordete, pero pronto los médicos detectaron en él lo que consideraron un defecto, era un cuerpo intersexual, genitales ambiguos, y más tarde detectaron que la causa era debido a que nací con Hiperplasia Suprarrenal Congénita (HSC) en su forma no perdedora de sal, que puede – o no – hacerte vulnerable a algunos problemas de salud – aunque los genitales ambiguos y los niveles “altos” de testosterona, no son un problema de salud – así que recetaron que tomara meticorten (una forma de cortisol) y eso fue todo, hasta este día desconozco, pero agradezco, que en ese momento no se le ofreciera a mis padres la opción de la cirugía genital.

Así, mi cuerpo me llevó a atravesar por exámenes de sangre dos veces al año, en los que cuando era bebé sacaban sangre de la planta de mi pequeño pie, hasta cuatro tubos de sangre, mi madre dice que yo gritaba tan fuerte y me resistía, y que muchas veces ella lloraba conmigo, así que las enfermeras la hacían esperar por mi afuera hasta que terminaban de sacarme sangre, una vez que los resultados de los exámenes de sangre llegaban, me llevaban con el endocrinólogo quien, hasta la fecha desconozco la razón – aunque intuyo que fue simple curiosidad médica – me realizaba un examen físico, en el que tocaba mis genitales y revisaba como me iba desarrollando, así, con el tiempo, aprendí a disociarme de mi cuerpo, era algo muy fuerte para mi ir a esas revisiones, y si no me hubiera disociado de él, no hubiera podido atravesar por ellas, me hubiera quebrantado, para mi era muy difícil estar ahí, desnudarme frente al médico y que este me tocara, mi madre estaba presente, y aunque me daba seguridad que estuviese ahí, también me causaba conflicto que consintiera las revisiones, siempre sentí que no estaban bien, me daba miedo y me hacían sentir indefensa y vulnerable. El médico hablaba de enfermedad, hipertrofia, extraño, inusual, corrección, anormalidad, virilización mientras me tocaba…yo era muy pequeña para entender todo, pero con el tiempo esas revisiones, esas palabras me fueron lastimando, y mis ojos de niña pronto fueron perdiendo brillo, y me fui haciendo cada vez más reservada y un poco más triste. Siempre me sucedía que un día antes de ir a los exámenes de sangre y/o a las revisiones, me sentía muy mal, y ese malestar me duraba hasta un día después cuando, como todo niñx, dejaba atrás las experiencias negativas y volvía a los juegos, los amigos y las actividades del día a día… de alguna manera bloqueaba la experiencia.

También recuerdo, que mi cuerpo, frecuentemente enfermaba, me hacía pasar fiebres, dolores, decían que la pastilla que me daban a diario me curaría, pero no era así, esa pastilla me ocasionaba algunos efectos secundarios, como mucha sed, mareo, alusinaciones – luces de colores-, entre otros. Aun con todo mi cuerpo era fuerte, resistía, y con el tiempo se fortaleció más y más y cada vez las fiebres y enfermedades fueron menos frecuentes, y al dejar la medicina, a los 14 años todo esto cesó, sé que el meticorten me ayudó a crecer y alcanzar la estatura que tengo ahora, así que no estoy en desacuerdo en que se me haya tratado con él, pero no así con las revisiones, que en realidad no tenían utilidad.

Era una niña muy inteligente, consiente de los demás, no me gustaba ver sufrir a nadie, ni humanos, ni animales no-humanos, frecuentemente me sentía deprimida, los médicos, sus revisiones y palabras, las fiebres, las enfermedades, la situación en mi casa tampoco ayudaba. Mi padre era bueno conmigo cuando era pequeña, pero con mi madre era una persona violenta, yo fui testigo de mucha de esa violencia, veía como mi madre lloraba, intentando ocultar sus lágrimas con una sonrisa, y no quería verla sufrir más con mis depresiones, así que desde pequeña aprendí a poner una sonrisa ante todo, a ocultar mis emociones y a ser reservada con mis sentimientos, muchas veces servía, e incluso de tanto pretender, en realidad me sentía feliz.

Así que eran muchos los factores que influían en mi estado de ánimo, supongo que como cualquier persona, aunque a diferencia de cualquier persona, siempre sentí que algo no estaba bien conmigo, las palabras dañan, el lenguaje importa, y los médicos deberían ser más conscientes a la hora de hablar sobre los cuerpos de sus pacientes, sobre todo de los más pequeños.

Así pasaron los primeros años de mi vida, un poco deprimida, un poco inadecuada, pero la relación con mi cuerpo, aunque algo disociada, aún no estaba rota del todo.

A los 7 años fue mi primer beso, en la primaria tenía una amiga que era como yo, jugaba con juguetes de “niño” y de “niña”, recuerdo que también contaba con más fuerza física al igual que yo, y su físico era algo peculiar, muy lindo; me gustaba y no le veía nada de malo al hecho de que siendo niña me gustara otra niña, ¿por qué habría de tener algo de malo? Así que un día ella con su suéter cubrió nuestras cabezas y me dio un beso en la boca, sentí tanta ternura y cariño, me sentí tan feliz, que llegando a mi casa fui muy contenta a decirle a mi mamá lo que me había sucedido, pero cuando vi su cara de sorpresa y desilusión me preocupé, ¿había hecho algo malo? ¿Por qué? Pronto me di cuenta que no estaba “bien” que las niñas se besaran con otras niñas, y esa situación que me había hecho tan feliz, ahora me hacía sentir avergonzada, mi preferencia hacia las chicas fue algo que también bloquee por mucho tiempo a partir de este instante.

Poco después, a los 8 años, fue la primera vez que tuve un atisbo acerca de lo que estaba “mal” con mi cuerpo, le comente a mi amiga – la niña que me besó – sobre cuando iba al doctor y me revisaba “ahí abajo”, a lo que ella me dijo que nunca la había visto un doctor “ahí abajo” y que creía que eso estaba mal, entre en shock, ¿Qué no era algo que todos los niñxs pasaban? Llevaban viendo y tocando mis genitales dos veces por año durante más de 8 años ¿para qué? ¿Por qué? Si estaba mal, ¿por qué mi mamá lo permitía? Muchas interrogantes pasaron por mente de niña. Recuerdo sentirme sucia, mal, mala persona, todo era mi culpa… la culpa de mi cuerpo, sí, todo era su culpa, algo estaba mal con él, y yo no quería tener nada que ver con eso… ahí comencé a alejarme de mi cuerpo… de mi misma… me sentía profundamente sola.

Nunca le comenté a mi mamá de esto, no sé por qué, tal vez para evitarle una pena más.

A los 9 años, nos cambiamos de residencia, mi madre no quiso que le avisara a mi amiga sobre el cambio, yo la quería mucho, pero no le pude avisar, nunca la volví a ver, a pesar de mis intentos años más tarde de encontrarla en internet, después de todo fue mi primer amor, y ahora viendo en retrospectiva varias situaciones me hacen creer que tal vez también era intersexual, nunca lo sabré.

Siguieron las visitas al endocrinólogo y las revisiones genitales hasta aproximadamente los 12 años de edad, un par de años más tarde, el endocrinólogo dijo que ya no eran necesarios los exámenes de sangre ni tomar más el meticorten.

Intenté dejar atrás esas revisiones, los exámenes de sangre, las palabras que escuché, todo lo dejé atrás, mi preferencia sexual hacia las chicas también seguía guardada en un cajón bajo llave en lo más oscuro de mis memorias, todo bloqueado. Yo era una niña con un cuerpo “normal” que le gustaban los chicos, sí, eso era yo, no más hospitales, no más doctores, tenía que ser la niña que todos esperaban, que mis padres esperaban…. No duró mucho tiempo.

A los 14 años la situación en mi hogar empeoro, la violencia fue escalando, y me choco con fuerza en la cara, ya no era solo una espectadora de las agresiones y pleitos de mis padres, ahora tenía más edad y tomaba partido defendiendo a mi madre, entonces la violencia de mi padre se dirigió también hacia mí, y mi cuerpo lo recuerda bien, recibió golpes, humillaciones, más palabras denigrantes… ahora de mi padre, a quien aún con todo yo quería, a quien veía como protector, ahora me trataba así, fue muy duro.

Aproximadamente a esa misma edad descubrí algo sobre sobre mi cuerpo que me hizo sentir repulsión hacia mi misma, ahora me siento avergonzada de haber sentido eso de mi querido cuerpo, pero en ese entonces no hubiera podido pensar en el de otra manera. En la escuela pusieron dos dibujos, uno de los genitales masculinos y otro de los femeninos, no me parecía a ninguno, “¡estoy deforme!” pensé con angustia, no podía ser, ¿porque yo? Ya me había explicado mi madre como funcionaba la sexualidad [heterosexual por supuesto] pero yo no había querido ver exactamente como eran mis genitales, no se si por desinterés, o por la disociación con mi cuerpo que había practicado por tantos años para poder sobrellevar las experiencias que viví con el doctor. Llegando a mi casa tomé un espejo y al verme me angustié, era tan diferente… no podía “funcionar” ni como hombre ni como mujer en la sexualidad, me deprimí enormemente, nadie me había hablado de eso… ahora todo tenía sentido, las revisiones, las palabras del endocrinólogo, ¿quién iba a querer un cuerpo como el mío? ¿Quién? En ese entonces tanto mi padre como mi madre trabajaban todo el día, así que llegando a mi casa me puse a llorar como nunca, lloré y lloré, por varios días lloraba al llegar a casa, hasta que sentí que no podía llorar más, estaba seca, sentía tristeza pero ya no podía llorar. Siempre fui alguien que ocultaba sus emociones de los demás. Pensé en el suicidio y varias formas de poder llevarlo a cabo.

Pero en ese entonces no tuve mucho tiempo para seguir sintiendo lástima por mi misma y seguir llorando y en mis depresiones, la violencia en mi casa que seguía escalando consumía toda mi atención y energías, no había tiempo para sufrir, tenía que sobrevivir, ayudar a mi mamá para poder salir de esa situación.

A mis 15 años, por fin mis padres se separaron, un gran peso se quitó de nuestros hombros, más de los míos, por un tiempo no le hablé a mi padre a pesar de sus intentos. Aunque era una persona que no podía controlar sus emociones, en verdad me quería, así que poco a poco le fui perdonando, entendiendo su forma de ser y fuimos recuperando la relación y nos llevábamos bien, su problema era que simplemente no podía tolerar vivir con otras personas.

Alrededor de los 16 años, habiendo recuperado un poco de tranquilidad en mi vida y con muchas dudas por resolver, aproveché un día que me encontraba sola en mi casa y busqué mi expediente médico, al encontrarlo leí por primera vez “pseudo-hermafroditismo femenino” e “hiperplasia suprarrenal congénita”, la verdad es que aunque no conocía esos términos, no me sorprendió encontrar esas palabras, busqué por horas en internet, solo me topé con información médica, que decía que en caso de genitales ambiguos lo mejor era la cirugía temprana, y así, la persona llevaría una vida “normal” –lo que sea que eso signifique -.

Hasta ese momento, mi sexualidad estaba “dormida” era inexistente, nunca me había explorado (más que cuando me vi con un espejo a los 14 años), ni tocado, mi sexualidad estaba totalmente reprimida, no quería saber nada de mi cuerpo, ¡nada!. Pero comenzaba a notar que me gustaban las chicas, lo cual hacía que sintiera una gran culpa, desde pequeña escuché de mis padres de vez en cuando usar lenguaje homofóbico, así que reprimía mi preferencia, y me concentraba en cuando me llegaba a gustar un chico (lo cual era muy extraño pero llegaba a suceder).

Así que quería modificar mi cuerpo, quería que fuera como todos los demás, no me agradaba, no me agradaba nada. Cuestioné a mi madre de las cirugías, me dijo que el médico nunca le comentó sobre ellas, regrese a los hospitales a los 16 años, revisaron muchos ojos mi cuerpo desnudo, me humillaron, me dijeron que nunca podría tener una vida normal ni sexualidad satisfactoria, que ni siquiera podía tener sexo, que mi cuerpo no era adecuado para la sexualidad, que tenía una hipertrofia del clítoris, que mis conductos vaginal y uretra estaban unidos, y que nunca podría experimentar la sexualidad con un cuerpo así, que además tendría infecciones a causa de mi formas genitales (lo cual nunca sucedió), me hicieron preguntas incómodas, criticaron el vello de mis brazos y piernas, invitaron a otros doctores a ver mi cuerpo desnudo, confirmaron mis miedos, hablaron de vaginoplastia, de reducción del clítoris, de hormonas, de diversas técnicas y procedimientos, de 10 tamaños de dilatadores que debería usar para “tener relaciones sexuales con mi esposo cuando me casara”, y yo permití que todo esto pasara, creía que lo permitía…me sentía paralizada, un mero objeto… tenía miedo. Concluyeron que la “solución” a todos mis males era una cirugía, y un tratamiento hormonal, que no me podría quedar así con mi cuerpo como era.

Fue en ese momento cuando comencé a odiar a mi cuerpo.

Regresé a mi casa investigué sobre los procedimientos, me asusté, eran brutales. Odié más a mi cuerpo, no podía deshacerme de él tan fácilmente, era tan complicado, lo odiaba, pero al mismo tiempo lo amaba, habíamos pasado por tanto juntos, solo mi cuerpo sabía lo que habíamos sufrido, solo él, no quería hacerle sufrir algo tan terrible. Pensaba recurrentemente en el suicidio, ya no quería que nos dañaran más.

Nuevamente puse todo en un cajón de la memoria, decidiéndome a estar sola el resto de mi vida, no era tan malo ¿o si?

En busca de respuestas encontré sitios web dirigidos por activistas intersexuales, estaban en inglés y con un diccionario en mano, comencé a investigar en los foros sobre HSC, hice algunas preguntas, pregunté sobre cuerpos como el mío, una de las cosas que dijeron es que la sexualidad tenía muchas formas, que quien se enamorara de mi se iba a enamorar de mi como persona y no de mis genitales, los cuales, además, no tenían nada de malo. Escuché por primera vez la palabra intersexual y comencé a devorar todo lo que encontraba del tema, aquí empecé a valorar mi cuerpo, gracias a los activistas intersexuales, que de alguna manera salvaron mi vida. Pensé que mi cuerpo y yo, ya habíamos pasado por mucho juntos, no era momento de odios y rencores, al menos yo no lo iba a lastimar más, esa era mi intención.

Algunas personas tienen intenciones positivas al decir algunas cosas, pero me costaba mucho trabajo soportar los comentarios de mis familiares y otras personas, que me decían ¿Cuándo te vas a casar? ¿por qué no tienes novio? ¿Por qué no te arreglas más? ¿Por qué no te maquillas?, depílate, maquíllate, peinare de esta manera, a los hombres no les gustan las mujeres así desarregladas, etc., etc.

Me aventuré a salir con un chico pero no fue algo que me agradara mucho, aparte de no sentir mucha atracción, sentía que era más complicado porque no podía tener relaciones sexuales de manera “tradicional”. Pero la presión familiar y social era mucha y en esos momentos me sentía vulnerable. No funcionó.

A finales de mis 17 años, ya no pudiendo ignorar mi preferencia hacia las mujeres, tuve mi primera novia, me sorprendió no ser rechazada, que aceptara mis diferencias, al contarle sobre mi cuerpo lloró conmigo, me dijo que lo sentía mucho (algo que no vi mal en ese entonces)… pero la sexualidad era algo tan ajeno para mí, tan distante, tan otro, algo que no estaba hecho para mí, fingía, y al final ambas nos distanciamos.

A los 21 años, le dije a mi madre que era lesbiana, para mi sorpresa lloró y me pidió perdón por todos los comentarios homofóbicos que había hecho, me dijo que me quería como fuera, y que me apoyaría en mis decisiones, decirle me quitó un peso de encima, desde ese día no volvió a decir un comentario homofóbico, y si lo decía se acordaba y se disculpaba.

Salí con algunas personas (incluso con hombres) solo citas, la mayoría fallidas, pero tuve dos novias más, siempre con las mismas dificultades. No funcionó. Tenía muchos problemas en la sexualidad y eso hacía que me alejara de las personas, comencé a creer que era asexual, pero un día después de reflexionarlo, me di cuenta que cuando mi pareja tocaba mis genitales sentía algo muy peculiar, como un rechazo, y pronto observé que esa sensación era la misma que sentía cuando me tocaban los doctores, aparte estaba disociada de mi cuerpo, tanto esa sensación como la disociación, eran algo que había practicado por años, eran viejos hábitos, y no sabía como romperlos.

Además siempre acababa estando con chicas que de una u otra manera me trataban mal, me engañaban o simplemente me humillaban de diversas formas, aprovechando muchas veces lo que me hacía más vulnerable, pero yo me resignaba a todo, a fin de cuentas tenía el “privilegio” de que me “aceptaran” con mis diferencias ¿no es así?

También sufrí rechazos, y aunque ya no odiaba mi cuerpo, aún lo rechazaba de alguna manera, las personas me llegaron a decir cosas muy hirientes, solo porque mi cuerpo era diferente, alguna vez, una chica que quería mucho, cuando le conté de cuerpos como el mío, dijo: “que asco”, y en otra ocasión una chica se alejó de mi al darse cuenta de mis diferencias.

Unos años más tarde me enteré que un familiar cercano, a quien quiero mucho, tiene una enfermedad crónica incurable, y poco después muere mi padre en un horrible accidente, cuando por fin llevábamos una relación sana, algo sumamente doloroso, en ese momento recuerdo que tenía pareja, y al pedirle tiempo para superar todos estos eventos y organizar todo en mi vida, me dejó diciendo que yo era una persona egoísta por pedirle eso, cuando más la necesitaba… perdí mucho en muy poco tiempo, sentía que estaba rota, que no podía más, pero de alguna manera tuve la fuerza para arreglar todo sola.

Ya había decidido permanecer sola, ya no quería tener pareja ¿para qué? Solo hacían mi vida complicada, aún más complicada, además estaba cansada de dar explicaciones, del rechazo, de que las personas se aprovecharan de mis vulnerabilidades, creía que me era imposible amar y ser amada profundamente, que mi cuerpo y yo, habíamos pasado por tanto juntos, que simplemente estaba muy dañada para estar con alguien.

Un par de años después, alrededor de los 28 o 29 años, conocí a una chica a quien decidí decirle sobre mi desde el principio, pensaba que si me iba a rechazar que lo hiciera de una vez, para mi sorpresa se alegró, no estaba acostumbrada a que las personas se alegraran y celebraran mis diferencias, fue alguien que me ayudó mucho y fundó conmigo el proyecto Brújula Intersexual y me ayudó a recuperar algo de autoestima y a sanar e ir deconstruyendo un poco algunos traumas en la sexualidad, me hizo darme cuenta que nuestras diferencias también pueden ser atractivas, que no tenemos que conformarnos con aceptación y una palmada en la espalda, fue una relación con muchas altas y bajas, con momentos difíciles, y demás, pero no me atrevería a decir nada malo de ella porque ambas cometimos errores, pero al final le estoy sumamente agradecida, ella fue la puerta para que más tarde en mi vida descubriera que una felicidad plena es posible.

A través del proyecto conocí a muchas personas como yo, con historias muy duras también, quienes vivieron situaciones igual de complejas o peores que yo, de estudiar tanto el tema comencé a ver la belleza de la intersexualidad, cada persona que conocía me parecía tan bella, tanto física como emocionalmente, habían pasado por tanto, tanta humillación, tanto sufrimiento, rechazo, etc…. Y aun así tenían tanto que dar, eso fue sumamente inspirador. Conocí a algunas personas intersexuales, que después de tantos tropiezos con parejas que les humillaron o denigraron de alguna manera, que se aprovecharon de sus vulnerabilidades, habían sabido levantarse y encontrado a personas que les amaban como eran, no que “aceptaban” sus diferencias, no que las “toleraban”, si no que las celebraban, eso fue revelador para mí.

Muchas veces, cuando eres diferente aprendes a conformarte con que alguien te acepte y quiera estar contigo, y aceptas cualquier humillación o maltrato con tal de no estar solo, de sentir que alguien esta ahí a tu lado, pero esto no debe ser así, es frecuente que nos involucremos en relaciones abusivas con personas que se aprovechan de nuestras vulnerabilidades, es frecuente que pensemos que nadie nos va a querer como somos. Pero eso es un error, no te tienes que conformar, ni esperar que alguien te “acepte”, ni aguantar estar con alguien abusivo solo porque te “acepta”, en mi trabajo en la página he visto que a muchas personas les parecen atractivas nuestras diferencias y las celebras (yo incluida), y no por morbo o perversión, simplemente porque son bellas, no tienen nada de malo, existen personas con características femeninas que son atractivas, personas con características masculinas que son atractivas y también personas con características intersexuales que son atractivas.

Así como he conocido a personas intersexuales, que se involucran en relaciones abusivas, también conozco a parejas de personas intersexuales que están felices y se sienten afortunadas de estar al lado de alguien como nosotrxs, con un cuerpo como el de nosotrxs, tan peculiar, tan único, tan bello… que incluso dicen que si se separan de su pareja [intersexual], buscarían a otra persona igual, porque así como se enamoraron de su corazón, también quedaron encantadas de sus cuerpos y diferencias, y las celebran. Las celebran porque la diversidad es asombrosa, es bella, es genial.

Debo decir que en mi vida he pasado pocos momentos felices, muy pocos realmente, mi vida es muy complicada, y lo que puse aquí solo son algunas de las situaciones complicadas que pasé, – muchas situaciones o personas no es pertinente que las mencione en este momento – así que se reconocer esos momentos felices y los aprovecho al máximo, porque nada dura para siempre, y hay disfrutar los momentos bellos que llegan a nuestras vidas, que son los que nos ayudarán más tarde al enfrentar dificultades… leí una vez “la vida a veces te da un caramelo” y cuando te lo dé disfrútalo al máximo, mantente presente y no pienses en el pasado o futuro.

Ahora, habiendo dicho todo esto, después de tantos reclamos que hice a mi cuerpo, después de odiarlo, de querer destruirlo, de querer destruirnos, de noches llorando, de desilusiones, de insultos, de humillaciones, de sufrimiento, me veo en la necesidad de pedir perdón a mi cuerpo, a mi misma. Querido cuerpo, en verdad discúlpame, no sabía el gran potencial que tenías ni los momentos felices que traerías a mi vida, ahora si puedo decirte que casi todo lo más bello de mi vida lo tengo gracias a ti, gracias a ti conocí a personas que me ayudaron a construir este proyecto de Brújula Intersexual, gracias a ti conocí a muchas personas inspiradoras que tienen cuerpos intersexuales como yo, gracias a ti y a todos los sufrimientos que pasamos, ahora puedo valorar las pequeñas y grandes alegrías y victorias, y personas, y circunstancias.

Gracias a ti, he sido capaz de ayudar a algunas personas, porque se de donde vienen y entiendo sus sufrimientos, y esas personas me han ayudado a mi por la misma razón, saben de donde vengo y entienden mis sufrimientos y traumas; surgieron instituciones, amigos, aliados, activistas, todos apoyándome para poder seguir apoyando, y eso es algo que no hubiera podido hacer si no hubieras estado conmigo, mi cuerpo, te quiero… y te voy a cuidar lo mejor que pueda.

Ser intersexual es lo más hermoso que me ha pasado, y ahora se que todo eso que viví me preparó para valorar y disfrutar los momentos que ahora llegan a mi vida, cada persona intersexual que he conocido, me ha llegado al corazón, me da lecciones de fortaleza y esperanza, verdaderas lecciones de vida, y les estoy agradecida a cada uno de ustedes, porque son mi inspiración y fortaleza, ustedes saben quienes son.

A las personas intersexuales quiero decirles que, cuando tu mismx tienes un cuerpo intersexual, puede ser que no veas lo bello que es tu cuerpo por todo lo que has vivido y escuchado de otras personas, puede ser que no veas tu fortaleza porque tu mismo te sientes tan vulnerable que piensas que tus rodillas fallarán y te desmoronarás ante cualquier situación, puede ser que no veas lo bondadoso que eres, porque tu mismo te culpes, puede ser que no seas consciente de tu potencial porque toda tu vida te han dicho que no puedes, que no eres adecuado. Pero al estar frente a frente con otra persona intersexual, es más fácil apreciar su belleza –tú belleza -, la belleza que tiene el ser diferente, diverso. Puedes ver como más allá de que la adversidad le haya destruido, la adversidad le ha impulsado a salir adelante, a levantarse una y otra y otra, y otra vez más. Y puedes ver como eso se refleja en tu propia vida, y como esa persona es ahora un reflejo de ti mismo.

Ahora entiendo la dicha que irradian las parejas de personas intersexuales que he conocido, hace poco viví los mejores días de mi vida al lado de mi pareja, una persona intersexual, con la misma variación que yo, me enseño [nos enseñamos] a ser feliz plenamente, eso si nunca lo había sentido, son muy pocos los momentos felices que he tenido en mi vida, y nunca había conocido la felicidad plena hasta ahora, fue algo abrumador, maravilloso, sanador y transformador. Es una persona que lejos de haberse amargado por las dificultades que se le presentaron en la vida, tiene una gran bondad y una conciencia plena de los que le rodean lo cual me alienta a seguir adelante. El cuerpo intersexual es algo tan hermoso, un reflejo de la diversidad, y de la belleza en todos los sentidos, cuando vi por primera vez su cuerpo me maraville, pensé, como es posible que alguien pueda ser rechazado y sufrir tantas humillaciones por algo tan bello, algo tan perfecto, es el cuerpo más hermoso que he visto en mi vida. Y la sexualidad es increíble, y más tomando en cuenta los traumas que venimos arrastrando. Deberían de dejar en paz los cuerpos intersexuales, y celebrarlos, lo único que esta permitido hacer con un cuerpo intersexual es celebrarlo, solo eso. El ser consciente de esto, me esta ayudando a mi a poco a poco verme reflejada, y a cambiar mi punto de vista sobre mi cuerpo, es difícil, no lo niego, nos han lastimado mucho, nos han dicho muchas cosas malas en nuestra vida, lo se, pero para nada es algo que no se pueda lograr, si se puede, y es maravilloso estar en ese camino. Genuinamente siento que estoy sanando, y por fin me siento como nunca en mi vida: feliz. Y si yo puedo, tú puedes.

A veces tanto te ha golpeado la vida, que tu crees que así funciona todo para ti y comienzas a golpearte tu también, pero es el momento de decir ¡basta ya! Y abrirte a otras oportunidades, permitirte ser feliz, no conformarte con cualquiera, porque tú no eres cualquiera, no conformarte con quien “te acepte” sino con quien le gustes así, con quien celebre tus diferencias, porque son hermosas; y no solo hablo de parejas, también con los amigos, familiares, no tienes que soportar personas que te “acepten” o “toleren”, mucho menos que te humillen y te traten mal, no tienes nada de malo, eres hermoso, tu cuerpo y tus diferencias son hermosas y atractivas, quédate con quien te quiera así tal cual eres y sepa apreciar tu belleza porque eres hermoso, y quien no lo vea, no merece estar contigo. El camino empieza cuando dejas de conformarte con lo que te llega y comienzas a pensar en lo que realmente quieres, ¿Qué tipos de personas quieres a tu lado? O ¿Qué tipo de vida quieres para ti? Mereces ser feliz, ya has pasado por mucho, cuida y consiente ese hermoso cuerpo que tienes, y date la oportunidad de vivir la aventura que es la vida y ser feliz.

Intersexualidad y derechos humanos (artículo en Revista Dfensor de la CDHDF). Por Laura Inter y Eva Alcántara

Intersexualidad y derechos humanos

Por Laura Inter y Eva Alcántara

Articulo en Dfensor 03, revista de Derechos Humanos. Marzo 2015 (CDHDF), páginas 28 a 32

Fuente: http://dfensor.cdhdf.org.mx/DFensor_03_2015_ok.pdf

Dfensor

“Uno de nuestros problemas fundamentales de derechos

humanos no es la existencia de géneros binarios,

sino lo que se hace médicamente para hacer

que nos adecuemos a esas normas.”

Morgan Carpenter, activista intersexual.

***Laura Inter tiene el grado de licenciatura, es activista intersex desde octubre de 2013. Ella creó y administra la página de Facebook y el blog llamados Brújula Intersexual, desde los cuales realiza indispensables labores como informar, generar comunidad, brindar apoyo y asesoría. Eva Alcántara es Profesora-Investigadora en la Universidad Autónoma Metropolitana, unidad Xochimilco, cuenta con varias publicaciones en el tema y en la actualidad se encuentra preparando un libro titulado Llamado Intersexual.

Existe un gran desconocimiento sobre qué es la intersexualidad. Con frecuencia se piensa que se trata de una identidad sexual, no es así. La intersexualidad puede adoptarse como una identidad, pero esto no ocurre siempre. Un amplio porcentaje de personas intersexuales se definen a sí mismas como mujeres o como hombres, en ocasiones como mujeres intersexuales o como hombres intersexuales. También hay quienes prefieren definirse de alguna otra forma o en una tercera categoría. Es importante contemplar esto porque el tema de la identidad ha acaparado durante mucho tiempo la atención, desplazado los problemas centrales que se relacionan con la reiterada violación de derechos humanos que viven las personas intersexuales.

            Aunque la intersexualidad puede o no incluir dilemas de identidad, experiencias de transición o trans o inquietudes relacionadas con la atracción al mismo sexo, la intersexualidad refiere principalmente al cuerpo, a las reacciones sociales y a las intervenciones médicas y jurídicas que lo producen como diferente.

            Algo que sí compartimos las personas intersexuales es la manifestación en el cuerpo de características que usualmente se interpretan fuera de los estándares de lo masculino y de lo femenino. La intersexualidad es efecto de una expresión congénita en donde la información genética prenatal produce diferencias en la conformación de las gónadas, el aparato reproductor, y/o los genitales. Esos componentes suelen ser interpretados como la evidencia natural de la feminidad o de la masculinidad en el cuerpo y esto es un error porque en el ser humano no hay una correspondencia inmediata entre anatomía e identidad. Esto quiere decir que no existen “mujeres naturales”, ni “hombres naturales”. La conformación corporal importa, pero no define en sí misma la identificación como hombre o como mujer.

            Las diferencias corporales en la intersexualidad no son homogéneas, existe gran variedad en los cuerpos intersexuales. Aunque la intersexualidad es una condición de nacimiento, el cuerpo intersexual no siempre se hace evidente al nacer. Algunas veces una persona no descubre que tiene una conformación intersexual sino hasta que alcanza la pubertad, o incluso puede ser que lo descubra en la edad adulta o que esto nunca ocurra.

            En la actualidad, las experiencias de vida de las personas intersexuales se vinculan con reiteradas intervenciones médicas y quirúrgicas. En los últimos 70 años, cuando a una persona se le diagnostica una condición médica asociada a la intersexualidad, el tratamiento médico incluye: frecuentes revisiones a los genitales en presencia de varios médicos; procedimientos quirúrgicos y hormonales para adaptar las formas genitales a los estándares establecidos; alteración irreversible de tejidos y órganos sanos; continuas fotografías del cuerpo o partes de éste sin consentimiento de la persona; extracción de gónadas sin indicios de enfermedad, entre otros. Estas intervenciones se realizan desde que las personas acuden o son llevadas al médico, es decir, se practican en bebés de pocos meses, niñas, niños, adolescentes y jóvenes.

            En sí mismo el cuerpo intersexual no implica una patología, una persona intersexual puede nacer con genitales ambiguos y estar totalmente sana. Aunque existen condiciones asociadas a la intersexualidad que requieren de atención médica para evitar o disminuir repercusiones metabólicas indeseables ó descompensaciones orgánicas; por ejemplo, algunas formas de Hiperplasia Suprarrenal Congénita. Los protocolos médicos de atención incluyen el tratamiento y la intervención del sexo: realización de estudios para apoyar la definición del sexo o reasignarlo; extracción de gónadas y órganos que no se adecuen al sexo asignado; reducción del tamaño del falo, sea este significado como pene o clítoris alargado, creación de “vaginas artificiales”, entre otros. Las intervenciones médicas tienen el objetivo de normalizar la apariencia genital y el cuerpo ambiguo, y comprometen muchas veces los datos de inscripción legal. Existen casos en los que el registro civil de la persona se imposibilita o retarda porque no puede conseguirse un documento de alumbramiento acorde al sexo que el padre, la madre o la persona menor de edad declaran, o porque el certificado de nacimiento es retenido en el hospital.

            El ocultamiento de nuestras historias clínicas y de los procedimientos médicos que nos son realizados es otra situación que ocurre con frecuencia. A pesar de que se recomienda un consentimiento personal e informado de dichas intervenciones médicas irreversibles a quienes se les practicará. Esto ocurre porque se trata de bebés o niñas y niños pequeños, quienes aún no tienen conciencia plena, ni han desarrollado su capacidad de autonomía. Estos procedimientos no solamente violan nuestro derecho a decidir informada y personalmente sobre nuestro propio cuerpo, sino que además producen consecuencias a nivel de nuestra integridad corporal, tales como: dolor crónico, esterilidad o insensibilidad genital. Aunque el objetivo de estas intervenciones es normalizar nuestros cuerpos con el argumento de hacer un bien y disminuir el sufrimiento, la verdad es que esto no ocurre así. Los Principios de Yogyakarta identifican desde 2007 estos procedimientos como formas de abuso médico y el relator especial sobre la tortura de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) llamó en a ponerles fin en su último informe. La Organización Mundial de la Salud publicó en 2014 un documento denominado Eliminating forced, coercive and otherwise involuntary sterilization. An interagency statement, en el que junto con la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para Derechos Humanos, ONU Mujeres, el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida, el Fondo de Población de las Naciones Unidas, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia refieren haber encontrado que las:

“personas intersexuales pueden ser involuntariamente sujetas a los llamados procedimientos de normalización del sexo u otros procedimientos, como infantes o durante su niñez, lo que, en algunos casos, puede resultar en la terminación de la totalidad o parte de su capacidad reproductiva. Infantes nacidos con características sexuales atipicas suelen ser sometidas y sometidos a cirugías cosméticas y otras que no están médicamente indicadas y que son llevadas a cabo en sus órganos reproductivos, sin su consentimiento informado o el de sus madre y padres, y sin tomar en consideración los puntos de vista de las y los niños involucrados. Como resultado, estas y estos niños están siendo sometidos a intervenciones irreversibles que tienen repercusiones a lo largo de su vida en su salud física y mental.

Los procedimientos médicos que pueden resultar en esterilidad algunas veces son justificados por tener beneficios a la salud, incluyendo la reducción del riesgo de cancer. Estos tratamientos que suelen ser recomendados para transexuales e intersexuales, son propuestos sobre la base de una evidencia débil, sin discutir soluciones alternativas para retener la capacidad de procrear. A menudo las madres y los padres consienten la cirugía en nombre de sus niñas y niños intersexuales, incluso en circunstancias en donde falta la información completa.

Se ha recomendado por los organismos de derechos humanos, organizaciones profesionales y organismos éticos que el consentimiento pleno, libre e informado debe estar garantizado en relación con los tratamientos médicos y quirúrgicos para personas intersexuales y, si es posible, las intervenciones médicas invasivas e irreversibles deben ser pospuestas hasta que la y el niño sea suficientemente madura o maduro para tomar una decisión informada, para que puedan participar en la toma de decisiones y dar su consentimiento pleno, libre e informado. También se ha recomendado que las y los profesionales en la salud sean educados y capacitados acerca de la diversidad corporal y sexual y su relación con la diversidad biológica y física, y que los profesionales deben informar adecuadamente a las y los pacientes y a sus madres y padres de las consecuencias de las intervenciones quirúrgicas y otras intervenciones médicas.”

Así, consideramos que lo más importante es lo que piensan las personas intersexuales, aquellas que viven con cuerpos “diferentes”, que “se salen” de lo que la sociedad considera “normal” o “adecuado”. Por ello, a continuación presentamos algunos testimonios de personas nacidas en México y que radican en distintos lugares del país:

“…desde que tenía un año de vida, fui sometida a reiteradas revisiones genitales, dos veces al año, en las que el endocrinólogo tocaba y revisaba mis genitales para ver como se desarrollaban. Estas revisiones innecesarias tuvieron un efecto muy adverso en mi vida pues yo no entendía porque me tenía que bajar los pantalones enfrente de extraños y dejar que me tocaran. […]Todo eso me parecía muy extraño y siempre me incomodó gravemente, sentía que no estaba bien. Recuerdo que hablaban como si yo no estuviera ahí, y aunque yo no entendía todo lo que decían por mi temprana edad, crecí con un sentimiento de ser “inadecuada”, de que algo no estaba bien conmigo aunque no sabía exactamente lo que era. […] Años más tarde, al comenzar mi vida sexual, me di cuenta de lo mucho que afectaron psicológicamente esas revisiones”.

*****

“Primero fue en 2004, recesión de gónadas, me retiraron lo que es un testículo, un pequeño testículo, como una caniquita, que descendió en la parte derecha y el de la izquierda estaba en mi abdomen, esa fue la primera cirugía […] A grandes rasgos me abrieron mi pancita, me quitaron un pedazo de intestino y me lo pusieron entre las piernas y listo, a grandes rasgos eso fue lo que me realizaron […] Las consecuencias fueron que [cinco años después] se me paralizaron los intestinos, me tuvieron que intubar, etc, etc, para echar a andar esos intestinos medios flojos […]”.

*****

“Mi vida ha sido muy compleja […] desde que era chiquita, desde que iba al hospital, aún no sabía porque iba al hospital y ya me habían hecho una operación, la primera operación, porque fueron dos operaciones, una fue para quitarme el clítoris,[…] me lo quitaron completamente, se supone que me dejaron sensibilidad, si la tengo, pero no es como la de las demás personas, o sea creo que la sensibilidad está, pero pues hay que hacer una serie de cosas para que pueda sentir algo, este, y la otra fue que me abrieron la parte de donde está ahora la vagina […]

Él quiso tener relaciones conmigo, yo también accedí […] pero me rasgó, porque yo no lubricaba […] tenía una vagina muy estrecha, no lo sabía y terminé en el hospital, terminé internada. […] venía desangrándome.

[…] siempre estoy enferma de las vías urinarias, me dijeron [en el hospital de adultos] que es por la operación, me incomoda […]”.

*****

“… La doctora me hizo preguntas, algunas de las cuales me incomodaron mucho: ‘¿te sientes bien siendo mujer? ¿alguna vez te has sentido hombre? ¿por qué no te arreglas mas? ¿eres lesbiana? ¿has tenido relaciones sexuales?’ A continuación me dijo que tenía que revisar mis genitales. […]la doctora me dijo que no eran ‘aptos para tener relaciones sexuales’, que me tenían que ‘realizar cirugías’. Además me incomodó que en el consultorio había otro doctor viéndome y tomando notas. Después de que revisaron mis genitales, me dijo que necesitaba que me desnudara totalmente, quería decir no, pero me sentía indefensa y vulnerable, y accedí. Ella revisó mi cuerpo y me dijo que el tratamiento hormonal había hecho que acumulara grasa y que me salieran algunas estrías, que debía cuidarme más, que además tenía más bello corporal del normal y tendría que tomar hormonas para “solucionarlo”. Al escucharla comencé a llorar y entonces me dijo que me vistiera”.

*****

“No entendía, me habían dicho que me iban a operar y yo no sabía, ya cuando salí de la operación me di cuenta de lo que me hicieron, cambió mi vida. Que me arrancaron el pene, bueno si se puede decir así, me pusieron unos dilatadores”.

Es importante mencionar que en México, a diferencia de los países del norte, encontramos a muchas personas que no han sido intervenidas en el hospital y conservan su integridad corporal. Esta información no se encuentra aún descrita, pero pensamos que es importante que se trabaje en su sistematización.

Al respecto podemos decir que:

1) poseer un cuerpo intersexual no limita las experiencias sexuales placenteras; 2) las reacciones de crueldad social se desatan en personas que tienen una percepción limitada de cómo debería ser una mujer o un hombre, una niña o un niño; las personas que reciben mayor violencia son aquellas que —intersexuales o no, intervenidas o no— no son percibidas como “mujeres” o como “hombres” comunes; 3) los pronósticos médicos de infecciones recurrentes, imposibilidad para encontrar pareja ó desarrollo de tumores cancerígenos, no ocurren en la mayoría de las personas adultas que conocemos quienes conservan su integridad corporal; 4) la asistencia médica de las personas intersexuales en edad adulta es escasa y se dificulta por el rechazo de las personas para acudir al médico debido a malas experiencias y a que son tratadas como “especimenes raros”.

Con todo ello nos damos cuenta de que el problema no es la diversidad corporal, sino la crueldad social y el rechazo producto del temor y la incapacidad para aceptar que las diferencias son algo deseable. Corregir esto es algo en lo que todas las personas podemos participar, para así recibir la diferencia desde la amistad y con hospitalidad.

            Las personas intersexuales compartimos con el movimiento lésbico, gay, bisexual, transexual, transgénero y travestista (LGBTTT), y con todos los seres humanos, el anhelo de libertad, libertad para decidir como es que queremos llevar nuestras vidas, a quien queremos amar, como queremos vivir y con quien, libertad para decidir sobre nuestros cuerpos. Exigimos lo mismo que exige cualquier grupo de personas, que en alguna época de la historia ha sido privado injustamente de sus derechos humanos.