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Aceptándome a mí misma como una mujer intersexual. Por Jackie Green (InterACT)

Aceptándome a mí misma como una mujer intersexual

Por Jackie Green (InterACT)

Traducción: Laura Inter del texto “Accepting Myself as an Intersex Woman” de Jackie Green

Fuente: http://interactadvocates.org/accepting-myself-as-an-intersex-woman/

jackie green

Mi nombre es Jackie Green y, hasta donde puedo recordar, mi mayor temor en la vida era que alguien descubriera que tengo cromosomas XY – un hecho acerca de mí que no puedes ver, sentir, o percibir de ninguna manera. Sin embargo, aún tengo miedo de lo que otros pudieran pensar si supieran.

Nací con Síndrome de Insensibilidad a los Andrógenos Completo. Al igual que muchos individuos con mi variación intersexual, me dijeron que lo mejor era mantener el “secreto”. Las personas no entenderían; podría ser juzgada, o algo peor, si se llegaran a enterar de mi diagnóstico. Más de un doctor, a través de los años, me dijo que nunca habían conocido a alguien como yo, y que era probable que yo tampoco conociera a alguien como yo.

Eso era algo totalmente alejado de la verdad. A medida que crecí, descubrí grupos en línea como el Grupo de Apoyo AIS-DSD, y por supuesto a InterACT. Mentiría si dijera que acepté que era intersexual de manera inmediata. De hecho, fue lo contrario.

Me sentía enojada con otras mujeres con mi variación: “¡¿Por qué dices que eres intersexual?!” pensaba, “¡¿No puedes simplemente decir que eres una mujer?!” Tenía miedo; tenía miedo de que la manera en que se definían me reflejara, y que reflejara quien era.

No fue hasta que conocí a Emily Quinn, quien también es una orgullosa mujer intersexual que trabaja en interACT, que entendí: esto no es problema de ellxs, es mío. Ella me explicó lo que significa intersexual. No significa que yo no sea una mujer, simplemente significa que nací con características sexuales que no coinciden con lo que la sociedad dice que hace a una mujer.

Empecé a pensar en mi vida, en toda la vergüenza que sentía de mi misma, todo el miedo que sentía de que alguien pudiera descubrir la verdad, y lo peor: todas las mentiras que dije acerca del porqué tuve que ser sometida a una cirugía a los 15 años, y porqué tomaba hormonas diariamente después de esa cirugía. Me di cuenta que hay otrxs niñxs que nacieron como yo, y que están asustadxs y piensan que necesitan mentir acerca de quiénes son – como si algo estuviera mal con ellxs. No hay nada malo con ellxs, y quiero que todas las personas que nacieron intersexuales sepan que: ¡no hay nada malo contigo!

¡Ahora estoy felizmente casada! Tengo una hija, mi hermana se embarazó por mí usando los óvulos de un donante y el esperma de mi esposo. Lo mejor de todo es que acepto quien soy y estoy orgullosa de ser diferente, y de ser parte del 2% de las personas intersexuales del mundo. Soy la actual Ms Michigan US Continental 2017, y estoy utilizando este título para promover que: “Soy una del 2%: Defiende a la juventud intersexual”.

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Video: Amanda Saenz (persona intersexual) habla para The Interface Project

Video: Amanda Saenz (persona intersexual) habla para The Interface Project

Traducción del video al español: Laura Inter

Ver video aquí: https://www.facebook.com/interfaceproject/videos/1231242860275008/

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Traducción al español:

Hola, mi nombre es Amanda Saenz, y tengo 20 años de edad. Soy una estudiante universitaria en Seattle, Washington.

Fui diagnosticada con un Trastorno del Desarrollo Sexual (o DSD por sus siglas en inglés – término considerado patologizante -) cuando tenía 13 años de edad. Mi diagnóstico fue Síndrome de Insensibilidad a los Andrógenos Parcial, pero recientemente me enteré que en realidad no tengo eso. De alguna manera estoy en un limbo en cuanto al diagnóstico.

Si mis experiencias con los doctores me han enseñado algo, es que primero que nada, soy una persona, no un diagnóstico. Es importante que los doctores recuerden que tenemos sentimientos, y que existe mucha ansiedad latente que puede ser que no compartamos, y es importante que sean sensibles y conscientes de eso.

Como doctores, están en la primera línea, y es importante que creen un espacio seguro para que nosotrxs podamos hacer preguntas y sentirnos cómodxs al hablar con ustedes.

Siempre he sabido que ellos tienen el mejor interés de corazón, porque se aseguraron de preguntar lo que yo quería, por ejemplo, preguntándome incluso en lo relacionado a la terapia de reemplazo hormonal.

Una de las cosas que resultaron una experiencia positiva para mí, fue que el año pasado, fui a una cita con la doctora, y mi doctora, tomó la iniciativa de darme mi expediente médico, y lo hizo sin que yo tuviera que pedirlo. Ese fue un hermoso y poderoso momento, cuando mi doctor dio el siguiente paso, se aseguró de que aprendiera del tema, y que supiera acerca de todo lo que había pasado conmigo.

Si tuviera que dar un mensaje a los padres, sería que amen a su hijx tal cual es. Si tienes un bebé que nació con genitales ambiguos, no es un problema. No tienen que hacer nada inmediatamente. No debe haber presión. No hay nada que necesite hacerse.

Si tuviera que dar un mensaje a unx niñx o a unx joven adultx, sería que no estás solx; sé que probablemente lo has escuchado mucho, pero al mismo tiempo el tener una comunidad es algo poderoso y te permite compartir esos sentimientos, y encontrar personas con experiencias similares, y de repente, ya no te sientes solx, ya no te sientes diferente, ya no te sientes como un monstruo. Incluso si te rodeas de personas que te aceptan, que te aman, es importante compartir tus experiencias, porque no importa que tan cercano sea alguien para ti, nunca sabrán por lo que tú has pasado. [En cambio, otras personas intersexuales] sí se podrán relacionar contigo de una manera más profunda.

Para mí, ir a una conferencia de un grupo de apoyo, me parece un lugar seguro. Es algo así como no estar en el closet acerca de tener una condición intersexual, porque aquí en el mundo real, vives detrás de una cortina. Pero aquí, entre otras personas intersexuales, esa cortina no existe.

Nunca olvides que Ningún Cuerpo Es Vergonzoso.

Soy Intersexual, dice Miss Sundowns (reina de belleza sudafricana). Por Julia Madibogo

Soy Intersexual, dice Miss Sundowns (reina de belleza sudafricana)

Por Julia Madibogo

Traducción: Laura Inter del artículo “I’m intersex, says Miss Sundowns” de Julia Madibogo

Fuente: http://www.sowetanlive.co.za/goodlife/2017/02/07/i-m-intersex-says-miss-sundowns?utm_campaign=shareaholic&utm_medium=facebook&utm_source=socialnetwork

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La recientemente coronada Miss Sundowns, Sharon Rose Khumalo, habló públicamente acerca de ser una mujer intersexual.

Khumalo habló para la revista Glamour acerca de vivir con esta condición.

Hablando con Sowetan el día de ayer desde Mamelodi, Pretoria del este, Khumalo dijo que fue criada como mujer, y que no tenía idea de que tuviera cromosomas sexuales masculinos, hasta hace cuatro años, cuando cumplió 21 años de edad. No había comenzado con sus periodos menstruales durante la pubertad.

“Para mí, no había razón para que mis padres pensaran otra cosa, crecí teniendo la apariencia de una mujer tradicional típica. Simplemente era esa situación con el retraso (en los periodos menstruales, e incluso entonces, nunca fue lo primero que nos cruzó por la mente”, dijo Khumalo.

Khumalo, de 25 años, dijo que en una visita al doctor descubrió que no tenía útero ni ovarios. “Después de mi primera visita con el doctor, me sentí devastada y recuerdo que solo quería irme a casa y llorar, porque fui al doctor pensando que simplemente me diría ‘oh, sube un poco de peso, toma esta medicina y entonces todo estará bien’, y ahora acababa de soltar esa bomba sobre mí, y ya no sabía quien era.”

“Algunas veces me siento bien, luego, algunos días, observo a otras mujeres que tienen hijxs y sé que nunca tendré eso, pero he aprendido a aceptar que esta es mi situación y que no la puedo cambiar”.

Khumalo dijo que su familia siempre la ha apoyado.

La sexy Khumalo, se lanzó a las pantallas de la televisión local cuando fue una de las cinco finalistas en Miss Sudáfrica 2016.

“Todo el proceso de pasar por el diagnóstico, fue muy solitario. Hay muchas cosas que solo los grupos de apoyo pueden hacer. Así, comencé un blog por razones egoístas, simplemente era para poder lidiar con esto, hacer saber a quién sea que te escuche, ya sea que esté pasando por una situación similar o diferente a la mía, que al final del día, todos somos humanos”, dijo.

La situación de Khumalo, es similar a la de la velocista Caster Semenya, cuya sexualidad se hizo pública después de correr en el Campeonato Mundial hace varios años.

“No puedo recordar cuando salió a la luz toda la historia de Caster Semenya, si fue antes o después de mi diagnóstico, pero para mí fue simplemente que ahí había un ser humano que no eligió nacer de esa manera y estaba siendo condenada públicamente”.

Khumalo, la mayor de dos hermanas, dijo que ser una reina de belleza fue siempre su sueño, y que reveló su situación al panel de Miss Mamelodi Sundowns y Mis Sudáfrica, y lo aceptaron.

“Personalmente, tenía miedo de que alguien pudiera decir esto o aquello, y luego se convirtiera en algo desagradable… Los jueces me apoyaron, y no sentí que esto, de ninguna manera, influyera en mi contra.

Stephanie Weil, Miss Sudáfrica, dijo que el concurso no tiene reglas en contra de la participación de mujeres intersexuales.

“Es algo que siempre se ha hecho en los grandes concursos alrededor del mundo. Nadie elige nacer de cierta manera, y ella de antemano nos dejó saber su situación, así que lo menos que podíamos hacer es apoyarla. No puedo decir que sea la primera mujer intersexual en entrar a la competencia, porque algunas nunca divulgan tal información”.

La consejera en psicología Claire Jaynes, dijo que la situación de Khumalo no le da ventaja sobre las otras concursantes.

“… no es una competencia física donde son juzgadas por su desempeño físico. Es un concurso de belleza, y todas tienen la misma oportunidad de impresionar a los jueces”.

Kerusha Govender, la directora del proyectro de Miss Mamelodi Sundowns, dijo que el club estaba consciente que su reina de belleza era intersexual, y que apoyarían a Khumalo durante su reinado.

“Dijo que la historia de Khumalo, era alentadora para las aspirantes a reinas de belleza que luchaban para sobrellevar problemas personales.

La modelo Hanne Gaby Odiele revela que es intersexual. Por Susan Miller

La modelo Hanne Gaby Odiele revela que es intersexual

Por Susan Miller, USA TODAY

Traducción: Laura Inter del artículo “Model Hanne Gaby Odiele reveals she is intersex” de Susan Miller, USA TODAY

Fuente: http://www.reuters.com/article/rights-intersex-mutilation-idUSL5N1FK6LZ

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Hanne Gaby Odiele es una de las primeras personas famosas en revelar que es intersexual, pero la supermodelo está lejos de estar sola. USA TODAY

Hanne Gaby Odiele es una valiente estrella de la moda, conocida por posar en fotografías audaces y sorprendentes en street style.

Ahora, la veterana de las pasarelas y las calles, está revelando una parte más íntima de sí misma: Odiele es intersexual.

“En este momento de mi vida, es muy importante para mí romper el tabú”, dijo la supermodelo de 29 años, proveniente de Kortrijk, Bélgica, en una entrevista exclusiva con USA TODAY.

“En este momento, en este día y época, debería resultar totalmente correcto hablar de esto”, dijo Odiele, una de las primeras personas famosas en revelar que es intersexual y compartir su historia.

Los individuos intersexuales, nacen con características sexuales, tales como genitales o cromosomas, que no se ajustan a las definiciones típicas de hombre o mujer. Más del 1.7% de la población nace con rasgos intersexuales, de acuerdo con las Naciones Unidas – una cifra que aproximadamente equivale al número de personas pelirrojas.

Más allá de dar voz a las personas que a menudo están en las sombras, Odiele está revelando esto, para que se preste atención a los procedimientos médicos a los que se somete a lxs niñxs intersexuales sin su consentimiento, en un desafortunado esfuerzo para hacer que lx niñx tenga una apariencia más típicamente masculina o femenina. “Estoy orgullosa de ser intersexual”, dijo, “pero muy enojada porque estas cirugías siguen sucediendo”.

Odiele fue uno de esxs niñxs. Nació con una variación intersexual conocida como Síndrome de Insensibilidad a los Andrógenos (SIA), en el cual una mujer tiene cromosomas XY, que típicamente son más comúnmente encontrados en los hombres. También tiene testículos internos no descendidos, y dijeron a sus padres que si no extirpaban sus testículos, “podría desarrollar cáncer y no me desarrollaría como una mujer normal”, dijo.

A los 10 años de edad, fue sometida a cirugía para extirpar sus testículos, una experiencia que en ese momento, apenas pudo procesar. En algún momento después de la cirugía, supe que no podría tener hijxs, y no estaba teniendo mi periodo menstrual. Sabía que algo estaba mal conmigo”.

A los 18 años, Odiele – cuya carrera de modelaje despegó cuando fue descubierta un año antes en un festival de música en Bélgica – fue sometida a un procedimiento igual de angustiante, una cirugía de reconstrucción vaginal.

“No es un gran lío ser intersexual”, dijo. Pero la angustia por las dos cirugías, es un problema con el que ella aún tiene que lidiar hasta el día de hoy. “Si tan solo hubieran sido honestos desde el principio… esto se convirtió en un trauma debido a lo que hicieron”.

CONCIENCIA E INDIGNACIÓN

Kimberly Zieselman, directora ejecutiva de interACT Advocates for Intersex Youth, dijo que Odiele será una poderosa campeona para la comunidad intersexual, y ayudará a impulsar que, los procedimientos médicos que tratan de “corregir” a lxs niñxs intersexuales, sean vistos con a través del enfoque más riguroso que merecen.

Zieselman dijo que Odiele se asociará con su grupo de activismo. “Creo que el que ella esté alzando la voz, el que esté sumando su voz a todo esto, va a aumentar culturalmente la conciencia en la sociedad en general”, dijo, señalando que grupos tales como la ONU y la Organización Mundial de la Salud, ya condenan estas cirugías como violaciones a los derechos humanos. Esto “ayudará a que se tome conciencia – y a que aumente la indignación”.

Zieselman, ahora de 50 años, tuvo una experiencia tan abrumadora como la de Odiele. A los 15 años, un oncólogo reproductivo del Hospital General de Massachusetts, dijo a sus padres que ella tenía un útero y ovarios parcialmente formados, y que necesitaba extirparlos para que no se volvieran cancerosos. Sus padres dieron su consentimiento.

Ahora casada y madre de dos gemelas adoptadas, cuando tenía 40 años y tenía problemas por una hernia, obtuvo su expediente médico. Zieselman se sorprendió al encontrar que la cirugía a la que había sido sometida cuando era adolescente, en realidad había sido para extirpar testículos internos no descendidos. Zieselman nunca tuvo un útero, ni ovarios – ni cáncer; era intersexual.

“Francamente, mi historia no es única”, dijo Zieselman, cuya prioridad número 1 de su grupo, es poner fin a los procedimientos irreversibles. “Cientos de mujeres tienen una historia similar. Esconder la verdad, implica sentirse como un monstruo”.

El miedo a los cuerpos no binarios – y no una necesidad médica urgente – a menudo es lo que motiva las intervenciones en niñxs intersexuales, dijo Sue Stred, profesora de pediatría en la Universidad Médica del Norte SUNY. Cuando los genitales de un recién nacido no tienen una apariencia “típica”, los padres pueden sentirse obligados a hacer que su hijx sea sometidx a cirugía cosmética, esto para hacer que su apariencia sea más ordinaria.

En cuando a las preocupaciones acerca del cáncer, Stred dice que no existe “información de resultados a largo plazo”, sobre si alguien con una condición tal como el SIA, pueda desarrollar cáncer si los testículos no son extirpados. “El posible porcentaje de probabilidad de cáncer, es exagerado por los doctores”, dijo Stred, que se especializa en endocrinología pediátrica.

SECUELAS DE POR VIDA

La consecuencia de extirpar las gónadas, es una dependencia de por vida a la medicación de reemplazo hormonal, dijo Stred, y la infertilidad permanente. Otros problemas físicos, incluyen una sensibilidad reducida, infecciones del tracto urinario, e incontinencia.

Las secuelas psicológicas de estos procedimientos, también pueden ser devastadoras, dijo Stred. “Cuando lxs adolescentes descubren la verdad, existe un sentimiento de haber sido traicionadxs. Algunos individuos, abandonan por completo la atención médica, debido a que están muy enojadxs por lo que les hicieron los médicos antes de que tuvieran la edad necesaria para dar su consentimiento”.

Y existe un gran resentimiento contra los padres, dijo. Lxs muchachxs piensan “algo me hicieron; tú creías que no era perfecta, así que tuve que ser corregida”.

La conciencia acerca de las cuestiones intersexuales, está evolucionando lentamente, dijo Zieselman, que señala que muchas personas ni siquiera saben que significa la intersexualidad. Ser intersexual, hace referencia a las características sexuales biológicas. No es lo mismo que ser transgénero: alguien cuya identidad de género – como se sienten en su interior – no corresponde con su sexo de nacimiento. Un individuo intersexual puede ser heterosexual, gay, lesbiana, bisexual.

“Para mí, es increíble notar la diferencia, ya que tan solo en los últimos dos años, muchas personas intersexuales jóvenes han estado dispuestas, y se sienten cómodas, alzando la voz a una edad más temprana. En gran parte esto sucede gracias al movimiento LGBT que nos precedió”, dijo Zieselman.

Es ese grupo, el que también puede abrir un camino en lo relacionado a las cirugías innecesarias, dijo. La comunidad transgénero “lo está haciendo bien”, dijo. “No realizar tratamientos quirúrgicos hasta que los individuos cuenten con apoyo psicológico. Este es un modelo que podemos usar”.

Por encima de todo, Stred dijo que no debe de haber cirugía hasta que lx niñx tenga la edad necesaria para dar su consentimiento, y así pueda sopesar los beneficios y los riesgos. “No haces una cirugía estética de nariz a un niñx de 7 años de edad”, dijo.

UNA VOZ APASIONADA

Cuando la carrera de Odiele estaba comenzando en 2006, fue atropellada por un carro que se pasó una luz roja en las calles de Nueva York, dejándola con dos piernas rotas y fracturas múltiples. Después de varias cirugías, y de terapia física, regresó a las pasarelas – tan solo 10 meses después.

Dijo que la experiencia, cimentó su elección de carrera y “me dio algo por lo que luchar”.

Ahora espera llevar ese espíritu de lucha al siguiente nivel, siendo una apasionada activista por los derechos de lxs jóvenes intersexuales. “El hablar acerca de esto, es una parte importante de mi vida”, dijo Odiele, cuya historia también aparecerá en la edición de la revista Vogue que llegará a los quioscos el miércoles.

Odiele ha sido más abierta sobre su variación intersexual desde el año pasado, con amigxs cercanos y socios de confianza – en particular, durante charlas en las que se abordaba el tema del periodo menstrual o el tener bebés – pero este es el primer anuncio público. Dijo que no teme ningún contragolpe de sus colegas en la industria de la moda. “Me seguirán viendo como me veían antes”, dijo. “Nada debería cambiar”.

Actualmente, Odiele ama relajarse y vestirse con la ropa de su esposo mientras pasa “el día a día”, casi tanto como vestirse de manera glamurosa. Dijo que ser intersexual le ha dado perspectiva para el futuro de la moda. “No tengo que encajar en ciertos roles”, dijo. “Fui capaz de tener la sensación de ser más como un individuo”.

Su esposo, el modelo John Swiatek, dijo que está “muy orgulloso y feliz” de que su esposa esté alzando la voz. “Estoy muy impresionado por su decisión de abogar por lxs niñxs intersexuales, con la finalidad de darles la oportunidad de tomar decisiones en lo que respecta a sus propios cuerpos, a diferencia de la falta de opciones e información de recibieron Hanne y su familia (así como muchas otras)”, dijo.

El verano pasado, la estrella de la moda que ha estado frente a las cámaras de los mejores fotógrafos de la industria, y posa para marcas como Dior y Alexander Wang, se casó con Swiatek, en un festejo al aire libre en el campo al norte de Nueva York.

Vistió una capa con capucha, que cubría un vestido de encaje fino, con pantalones tipo cargo, y un top. Las damas de honor caminaron descalzas con brillantes vestidos lavanda.

Fue algo característico de Odiele.

Odiele, que llama a su innovador estilo: “simplemente siendo yo misma; sin reglas”, tiene el mismo mensaje para la juventud intersexual de la actualidad: “Puedes ser quien tú quieras. No importa”.

Como ha sido mi vida siendo una mujer intersexual. Por Lavalle Wollam

Como ha sido mi vida siendo una mujer intersexual

Por Lavalle Wollam

Traducción: Laura Inter del texto “What My Life’s Been Like As An Intersex Female” de Lavalle Wollam

Fuente: http://www.rolereboot.org/life/details/2016-04-lifes-like-intersex-female/

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Simplemente me considero una mujer sin útero ni ovarios.

Aunque podría ser fácil mentirme a mí misma y pretender que simplemente soy una mujer cis-género “normal” (una persona que se identifica con el género que le fue asignado al nacer [y contar con un cuerpo típicamente femenino o masculino]), sé que este no es el caso.

Mi configuración cromosómica es 46 XY; tengo genitales típicamente femeninos, y aunque nací con una apariencia igual que la de cualquier niña “normal”, internamente tenía testículos en lugar de ovarios, lo que significa que soy una mujer intersexual.

Ser intersexual es muy diferente a ser transgénero. La intersexualidad hace referencia a una amplia gama de situaciones en las que una persona no encaja en las típicas definiciones de lo masculino o lo femenino. En algunas circunstancias, un bebé puede nacer con genitales ambiguos, y, en tal caso, muchos doctores sienten la necesidad de “normalizar” la apariencia de los genitales, y así, asignar un género al bebé. Esto obviamente es algo problemático, si los genitales quirúrgicamente alterados no coinciden con la propia identidad de género del niñx [además, aunque coincida con su identidad, es una violación al derecho a la integridad corporal que debe tener toda persona, y ningún cuerpo debe de ser alterado sin el consentimiento de la persona].

No siempre supe que era intersexual. A los tres meses de edad, fui operada para corregir una hernia, y fue durante este procedimiento, que el cirujano se dio cuenta que yo tenía testículos. Debido a que la mayoría de los doctores creen que los testículos internos pueden convertirse en cancerosos, los míos fueron extirpados unos pocos meses después, y le fue sugerido a mis padres que me criaran como una niña. Supongo que podrían pensar que soy afortunada, ya que fui criada como mujer, me sentía mujer, y tenía apariencia de mujer.

Desde que tenía 10 años, sabía que tenía cierta “condición”, pero en realidad no percibía que era diferente de cualquiera de mis compañeras. Incluso en la secundaria, aunque estaba consciente de mi diferencia congénita, simplemente me consideraba una mujer sin útero ni ovarios.

Afortunadamente, mi condición específica no afectó negativamente mi infancia, al menos no significativamente, y mi autopercepción al ir creciendo, no fue terriblemente negativa – mis genitales no fueron arruinados [por una cirugía] y nunca me enfermé de gravedad.

Me sentía avergonzada al cambiarme en los vestidores para la clase de gimnasia, ya que todas las otras chicas a mi alrededor, parecían estar mucho mejor dotadas que yo en cuando a senos. Supongo que se podría decir que veía mi cuerpo algo masculino. Además de esto, al inicio de la adolescencia me sentía aislada, ya que sabía que nunca experimentaría un periodo menstrual como mis amigas, y un poco triste de que no podría experimentar ese rito de iniciación con ellas.

Existe la idea errónea de que una persona intersexual es hermafrodita – mitad hombre y mitad mujer – con un pene pequeño y una vagina parcial. Sin embargo, la intersexualidad puede variar entre múltiples condiciones biológicas, y aunque había escuchado la palabra, no tuve idea de que aplicaba a mi situación hasta que era mucho mayor e intenté unirme a los militares.

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“Ser intersexual me ha enseñado que una persona es una persona, no un género.”

Debido a que no pude responder una pregunta en el formulario médico sobre cuando había comenzado mi periodo menstrual, la dejé en blanco. Cuando el médico preguntó acerca de mi respuesta en blanco, por un momento pensé en la posibilidad de mentir, porque sabía que podía haber problemas con lo que iba a revelar. Desde un punto de vista general, no importaba. Existen una serie de políticas discriminatorias que impiden que las personas como yo, podamos servir en las fuerzas armadas de los Estados Unidos.

Incluso después de esperar casi cuatro meses por las citas para los exámenes de sangre y los análisis de densidad ósea, para asegurarse de que estaba sana, me negaron entrar debido a un “defecto en los genitales”, a pesar del hecho de que tenía una apariencia típicamente femenina. Lo que resulta más frustrante para mí, es saber que si simplemente hubiera mentido, ahora estaría trabajando con una de las flotas navales.

No es común que diga a las personas en mi vida que soy intersexual, a menos que sea un amigo muy cercano, alguien en quien pueda confiar, o un miembro de mi familia. No es que me sienta avergonzada, pero prefiero no ser tratada diferente debido a mi identidad intersexual.

He sido afortunada, las pocas personas a las que les he dicho, me han aceptado y apoyado. Si algo puedo decir, es que pienso que los doctores interactúan conmigo de una manera completamente diferente. Aunque no he tenido ninguna experiencia horrible en las clínicas que he visitado, un par de endocrinólogos han hablado conmigo como si tuviera una condición médica grave. Pero el último ginecólogo que me examinó, dijo que todo ahí abajo parecía estar bastante “normal”. Después de eso, me sentí muy feliz; me hizo sentir más como una verdadera mujer.

Deseo que la gente entienda que solo porque no encajamos en el género binario, no significa que no podamos ser personas productivas y felices. Demasiadas personas intersexuales han sido operadas con el único propósito de ser “normalizadas”, cuando en realidad, las cirugías frecuentemente tienen como resultado consecuencias negativas.

El sexo es esencialmente una construcción social. Ser intersexual me ha enseñado que una persona es una persona, no un género. Todo mundo debería tratar de ver más allá de eso y evaluar a los demás por su carácter, no por lo que pueda o no pueda haber entre sus piernas.

Si quieres saber más acerca de la comunidad intersexual, visita Inter/Act Youth. Puedes ver videos de Lavelle aquí.

Lavelle Wollam es una chica de alrededor de 20 años, que se identifica como una mujer intersexual y que actualmente carece de un objetivo en la vida, pero está feliz de admitirlo. Sigue a Lavelle en Twitter y Google+.

El secreto de mi sexo. Por Sarah Graham

El secreto de mi sexo

Por Sarah Graham

Traducción: Laura Inter del texto “The secret of my sex” de Sarah Graham

Fuente: http://www.independent.co.uk/life-style/health-and-families/health-news/the-secret-of-my-sex-411032.html

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Sarah Graham tenía 25 años de edad cuando descubrió que los doctores le habían ocultado: tenía características tanto masculinas como femeninas.

De las frases que todos tememos escuchar, probablemente: “Usted tiene cáncer”, estaría en la cima de la lista para la mayoría de las personas. Que te digan que no puedes tener hijos sería otra de esas frases. Cuando tenía ocho años, un ginecólogo le dijo a mis padres esta devastadora noticia: que yo tenía una condición genética muy rara, y que si mis ovarios no eran extirpados, podría desarrollar cáncer cuando alcanzara la pubertad, y entonces morir.

Casi veinte años después, descubrí que mis doctores nos habían mentido tanto a mis padres como a mí. Y que esta situación no era única, era la política estándar (hasta mediados de 1990), para esconder la verdad acerca de todas las condiciones como la mía. Tenía 25 años de edad cuando me enteré de la extensión del encubrimiento y, el impacto que implico el que repentinamente me dijeran la verdadera naturaleza de mi diagnóstico, sin ningún tipo de apoyo y después de que me mintieran sistemáticamente por tantos años, casi me mató. Sufrí un colapso emocional.

El obscuro secreto acerca de mi cuerpo, es que soy la encarnación viviente de una aparente contradicción, una mujer con cromosomas XY (tanto características femeninas como masculinas). En pocas palabras, mi cuerpo tiene una apariencia exterior femenina, pero tengo cromosomas masculinos, y una o dos otras sorpresas en el interior de mi cuerpo. Hay varios posibles tipos de intersexualidad. Se estima que hasta el 4 por ciento de la población, nace con una condición intersexual. Somos una minoría bastante invisible y oprimida, y el miedo, la fascinación y la aversión que nuestros cuerpos provocan en la cultura occidental moderna, ha tenido el poder para avergonzarme y silenciarme por años.

En el siglo 20, la institución médica y la jurídica, hicieron lo que pudieron para borrarnos de la sociedad. A pesar de que la naturaleza ama la diversidad – existe un arcoíris de sexos y posibles géneros – los expertos paternalistas se encargaron de forzar a todo el mundo a encajar en dos categorías: hombre y mujer. Cajas binarias. Ninguna otra es aceptable.

Hemos escuchado hablar de tribus africanas “paganas” que llevan a cabo clitoridectomías, pero no se ha escrito mucho acerca de la cirugía genital realizada a bebés y niñxs pequeñxs por ginecólogos en Europa y Norteamérica– para que tengan una apariencia “más normal”. A menudo, estas cirugías se realizan por razones completamente cosméticas, y frecuentemente son perjudiciales para la respuesta sexual y/o fertilidad en adultos. Los doctores tienen reglas acerca que tan grande debe ser el clítoris. Y si un bebé tiene un pene pequeño, puede ser reasignado como mujer, debido a que las vaginas son más fáciles de hacer que los falos funcionales que pueden pasar la prueba en los vestidores [de las escuelas]. El noventa por ciento de lxs bebés intersexuales, emergen del quirófano como niñas.

Esta violación de los derechos humanos de lxs niñxs, está comenzando a ser cuestionada. Cuando nace un bebé intersexual, un “experto” es llamado para decidir a qué sexo se le asignará, y los padres frecuentemente son presionados a aceptar esa decisión. Entonces, se espera que los padres se confabulen con el rígido proceso de socialización presente en la sociedad (rosa para una niña, azul para un niño), y que no le digan a su hijx quien es realmente.

La batalla para sobrevivir a mi dolorosa historia, y la continua lucha por ser libre para pensar fuera de las casillas hombre/mujer, y para alzar la voz por las personas intersexuales – desafiando la hegemonía médica y legal – ha sido, y continúa siendo – el mayor reto de mi vida.

Mi travesía comenzó en 1977. Durante unos meses había estado teniendo dolor abdominal, y después de varios exámenes, fui referida a ver a un ginecólogo mundialmente reconocido (imaginen a Dios con bata blanca). Después de que él y lo que parecía ser un ejército de estudiantes de medicina, me examinaran, anunció a todos en el consultorio que yo era una “pequeña niña muy especial”. Esta noticia resultó tener sus pros y contras.

Puedo recordar el dolor en la voz de mi padre, y a mi madre llorando. Al principio no entendía porque estaban tan alterados. Pero pronto descubrí que no tener ovarios significaba que no podría tener bebés. Mi cirugía sucedió en la época en que la reina de Inglaterra estaba celebrando su Jubileo de Plata. Yo era la única niña en la sala. Traté de huir, pero fui capturada y detenida por las enfermeras. Pronto me di cuenta que no tenía derechos humanos, y esto se confirmó cuando, la noche antes de mi cirugía, me hicieron un enema en frente de mi madre.

Había sido una pequeña y feliz niña hasta mi cirugía, pero regresé a la escuela como una niña muy diferente. Mis experiencias en el hospital, me llevaron a jugar de manera compulsiva a representar a doctores y enfermeras, y mi creciente odio a mí misma y comportamiento solitario, pronto atrajeron a un adolescente que se hizo mi amigo y abusó sexualmente de mí hasta que tenía 11 años de edad.

Debido a que no tenía ovarios, tuve que tomar píldoras de estrógenos desde los 12 años de edad, y en uno de mis viajes regulares a ver a “Dios”, me dio la noticia de que además de ser infértil, tampoco tendría periodo menstrual – “no tienes útero” y “puede ser que no te crezca vello púbico”. Estas impactantes declaraciones fueron presentadas como hechos, y entonces se me dejó la responsabilidad de darles sentido. No podía hablar con mis padres. Sentía mucha vergüenza. Las cosas empeoraron cuando tenía 14 o 15 años: mi ginecólogo me revisó y dijo que podía ser que mi vagina fuera demasiado pequeña para tener relaciones sexuales agradables [penetración heterosexual]. Me envió a casa con un set de dildos del sistema nacional de salud (desde uno pequeño hasta uno muy grande), con poca explicación acerca de cómo utilizarlos. Me sentí tan asustada que los tiré a la basura.

Nunca sentí que encajara muy bien en mi identidad de género como niña. Era una tomboy desde una edad muy temprana, y prefería las figuras de acción a las muñecas. Aunque rechazaba los vestidos y los peinados de colitas de caballo, y me gustaba trepar árboles, estaba interesada en los niños. Pero a medida que pasaban mis años de adolescencia, comencé a sentir que estaba fallando como mujer. El no ser capaz de tener hijos, realmente socavó mi autoestima. Me preocupaba mucho si un compañero masculino se quedaría conmigo, si yo no le podía dar una familia. Aún seguía viendo a diferentes ginecólogos dos veces por año para que me realizaran chequeos, y ninguno de ellos rompió la disciplina y fue capaz de decirme la verdad.

Cuando tenía 17 años, me sorprendió mucho el enamorarme de una mujer. Salir del closet como lesbiana fue una experiencia muy feliz para mí. Me había escapado de la escuela para ser una mujer de Greenham, y finalmente pertenecer a ellos. Después, me mudé a Londres para estudiar antropología y comunicaciones en la Universidad de Goldsmiths, y me uní al grupo de activismo por los derechos gay llamado OutRage!. Derek Jarman y yo nos hicimos muy buenos amigos en una demostración, bajo la bandera “Derechos Gay Ahora!” en medio del Charing Cross Road. Mi amistad con Derek me hizo pensar realmente en la sexualidad y el género, y pronto me puse la etiqueta “lesbiana” a favor de lo “queer”: con su rechazo a las reglas “heterosociales”. Egoístamente, desearía que Derek no hubiera muerto cuando lo hizo (1994), porque fue más tarde ese mismo año, que un nuevo ginecólogo finalmente me dijo la verdad. Derek no se hubiera perturbado por mis noticias. Me habría ayudado a ver los aspectos positivos, y a desafiar a la pandilla de asesinos que se apoderó de mi cabeza.

A pesar de que estaba bien informada acerca de la construcción cultural de la sexualidad, nada me preparó para lidiar con los hechos de mi extraña condición genética – que ahora es llamada Síndrome de Insensibilidad a los Andrógenos (SIA). El que me dijeran que desde el punto de vista cromosómico soy hombre (XY, y no XX), y que los “ovarios” que me fueron extirpados en realidad eran “testículos” no descendidos, fue un completo trauma. (¡No, en verdad! En un buen día, ahora puedo reírme de eso). Mi cuerpo es una casualidad genética de 1 de cada 30,000, y casi soy completamente insensible a la testosterona, así que aunque tengo cromosomas masculinos, no me desarrolle correctamente siguiendo la línea de lo masculino (todos los fetos comienzan como mujeres, y la exposición a la testosterona de la madre hace que el cuerpo del bebé XY crezca con características masculinas).

Muchas mujeres XY son felizmente heterosexuales. Para mí, mi bisexualidad y el hecho de que abrazo como identidad ambos sexos, me ha llevado a participar en un interesante experimento el año pasado [2005]. Sucede que la operación que tuve cuando era niña, pudiera no haber sido necesaria – hoy en día, algunas jóvenes niñas y mujeres XY, eligieron conservar sus testículos para poder producir hormonas de manera natural. Mi endocrinólogo, el Dr. Conway, y yo, hemos estado cambiando mi terapia de reemplazo hormonal: desde solo usar estrógenos, hasta usar una mezcla de estrógenos y testosterona. Esto me ha dado más energía, una mejor respuesta sexual, y me siento más plenamente viva. A pesar de ser “inmune” a la testosterona, mi cuerpo ha pasado por algunos cambios físicos (mejor tono muscular, más vello púbico y un clítoris más grande). Emocionalmente, también he cambiado. Soy más consiente de mi energía masculina, y lloro mucho menos. Extrañamente, también me siento mucho más cómoda que nunca con mi feminidad.

Honestamente puedo decir que no me arrepiento de nada que me haya pasado – excepto por la infertilidad – porque todo eso me ha hecho muy fuerte. A través de mucho examen de consciencia, y de pensar sobre “¿Quién soy?”, he ganado una visión clara sobre las luchas de poder de lo masculino/femenino, y la búsqueda del equilibrio.

Actualmente estoy haciendo una investigación para preparar un desafío, para que se reconozca adecuadamente en la legislación el derecho a ser llamada por lo que soy: intersexual. Quiero que esté escrito en mi pasaporte y quiero la libertad de poder casarme con una mujer en la iglesia. Esta campaña por los derechos intersexuales, nos beneficiará a todxs. ¿Por qué tenemos que ser forzadxs – por esa rígida forma de pensar del siglo pasado – a estar en esas incómodas categorías? Seguramente todxs nos beneficiaremos de ser libres para deambular y no ser encasillados.

UK Intersex Association

Intersex Society of North America

Hechos sobre la Intersexualidad

El Síndrome de Insensibilidad a los Andrógenos (SIA) es uno de una serie de condiciones intersexuales biológicas.

Las personas con AIS nacen con los cromosomas masculinos XY, testículos no descendidos (que pueden ser confundidos con ovarios), y los genitales externos femeninos. Son genéticamente masculinas, pero con apariencia femenina.

En un feto típico con cromosomas XY, los andrógenos (hormonas masculinas) producidos por los testículos embrionarios, influencian el desarrollo de los genitales masculinos en el útero. Pero en el SIA, el feto es incapaz de usar los andrógenos, y en su lugar desarrolla genitales femeninos, aunque carece de órganos internos femeninos, tales como los ovarios.

Los derechos humanos de las personas intersexuales: haciendo frente a las prácticas dañinas y a la retórica de cambio. Por Morgan Carpenter

Los derechos humanos de las personas intersexuales: haciendo frente a las prácticas dañinas y a la retórica de cambio

Por Morgan Carpenter

Traducción: Laura Inter del artículo “The human rights of intersex people: addressing harmful practices and rhetoric of change” de Morgan Carpenter, escrito para Reproductive Health Matters

Fuente: https://oii.org.au/30585/intersex-human-rights-harmful-practices-rhetoric/

rhm-logo

Fundador de Intersex Day Project; Co-presidente de la Organisation Intersex International Australia Limited. Correo electrónico: morgan@morgancarpenter.com

Resumen: Las personas y cuerpos intersexuales, han sido considerados incapaces de integrarse a la sociedad. Las intervenciones médicas en cuerpos, a menudo saludables, permanece como la norma, y están destinadas a cubrir demandas percibidas tanto familiares como culturales; a pesar de las preocupaciones que existen en relación a la necesidad, los resultados, los procedimiento y el consentimiento de estas intervenciones. El movimiento intersexual global y descentralizado, persigue metas simples: el derecho a la autonomía corporal y a la autodeterminación, y el poner fin a la estigmatización. El sistema internacional de derechos humanos, está respondiendo con una serie de nuevas declaraciones políticas por parte de las instituciones de derechos humanos, y un puñado de gobiernos nacionales están reconociendo los derechos de las personas intersexuales. Sin embargo, existen importantes retos para implementar esas declaraciones. Las violaciones de los derechos humanos de las personas intersexuales persisten, profundamente arraigadas en una historia deliberada de silenciamiento. La retórica de los cambios que ha habido en las prácticas clínicas, permanece sin fundamento. La disyuntiva política que surge al catalogar las cuestiones intersexuales como algo relacionado a la orientación sexual o identidad de género, en lugar de características sexuales innatas; ha llevado a una retórica de inclusión, que no corresponde con la realidad. Este documento proporciona una visión general de las prácticas dañinas sobre los cuerpos intersexuales, de los avances en materia de derechos humanos, y de las retóricas de cambio e inclusión.

Palabras Clave: intersexualidad, derechos humanos, prácticas dañinas, injusticia hermenéutica, trastornos del desarrollo sexual

Introducción

Las personas intersexuales nacen con características físicas que no cumplen con las normas médicas y sociales para los cuerpos femeninos y masculinos. Las personas con variaciones intersexuales son heterogéneas, con diferentes tipos de cuerpos, sexos e identidades de género. Los rasgos intersexuales comprenden a “por lo menos 40 variaciones diferentes, de las cuales la mayoría están determinadas genéticamente”. Debido a que, generalmente, esto es revelado por un doctor a un padre o individuo, se carece de un “diagnóstico exacto en el 10 a 80% de los casos”, incluyendo los propios documentos médicos del autor de este artículo, los cuales incluyen términos como: hipogonadismo, ginecomastia y sexo indeterminado.

Entre el 0.5 y el 1.7% de las personas puede tener rasgos intersexuales. Los números son vagos, y esto es no solo debido a los problemas con los diagnósticos y al creciente impacto de la selección genética, sino también debido al estigma. Las consecuencias de haber nacido con características intersexuales, son profundas. Históricamente llamadas hermafroditas, dioses y monstruos, las personas intersexuales, han sufrido infanticidio y han sido mostradas como monstruos en espectáculos. Dan Ghattas señala que, en todas partes del mundo, las personas con cuerpos intersexuales han sido consideradas incapaces de integrarse a la sociedad.

En un patrón histórico que se repite, los términos han cambiado a través del último siglo, debido a que los médicos que toman las decisiones, han ido cambiando el lenguaje preexistente, hasta hacerlo uno impreciso o peyorativo: que las personas con estas características no son hermafroditas, ni pseudohermafroditas, ni intersexuales, sino niñxs con trastornos/desórdenes, cuyos cuerpos necesitan ser perfeccionados o necesitan que se les elimine la ambigüedad.

Las violaciones de derechos humanos tienen varias formas. En lugares que no cuentan con un sistema médico accesible, cuando un rasgo intersexual es evidente, se puede dar el abandono, infanticidio, mutilación y estigmatización tanto de lxs niñxs como de sus madres. Recientes casos, incluyen la mutilación y asesinato de un adolescente en Kenia, y el abandono de un niñx en Shandong, China. En lugares con sistemas médicos accesibles, las violaciones de derechos humanos, toman lugar en los centros médicos, que intentan hacer que los cuerpos intersexuales se ajusten a las estrechas normas sociales para lo femenino o masculino. La falta de una necesidad médica, de autonomía y de un consentimiento válido, quiere decir que tales intervenciones “normalizadoras”, violan los “derechos a la salud y a la integridad física, a estar libre de la tortura y malos tratos, y a la igualdad y a la no discriminación”.

Medicalización

Los cuerpos intersexuales, fueron medicalizados desde finales del siglo 19, junto con la medicalización de los cuerpos de las mujeres y de la homosexualidad. Desde la década de 1950, una nueva creencia en la maleabilidad de la identidad de género de lxs niñxs, trajo consigo un “modelo óptimo de género”, para que: lxs niñxs intersexuales que se llegaran a identificar, o los que están cerca de nacer, pudieran ser “normalizados”, mediante la alineación de sus cuerpos, sus roles de género y su sexo de crianza. Las limitaciones quirúrgicas, hacían que la mayoría de lxs niñxs intersexuales, fueran asignados como de sexo femenino. Los casos “exitosos” eran los de las personas que llegaban a ser heterosexuales, y que se identificaban con su sexo asignado.

La asignación sexual de lxs niñxs diagnosticados al nacer, ahora está basada en la inspección visual, y en exámenes genéticos y hormonales. Aunque existen algunas reglas comunes, basadas en los cromosomas, y en la sensibilidad y exposición a los andrógenos; en algunas regiones, las actitudes sociales que favorecen a los varones, pueden influenciar las asignaciones de sexo.

Las intervenciones “normalizadoras” del sexo, para reforzar el sexo asignado, incluyen la feminización y masculinización quirúrgica, la intervención hormonal, y gonadectomias, a menudo esto se realiza durante la infancia, la niñez y la adolescencia, antes de que la persona pueda dar su consentimiento, y sin evidencia sólida de la necesidad médica de realizar estas intervenciones, ni de los resultados que tendrá la cirugía. No obstante, la asignación de sexo inicial, no necesita ser reforzada, ni ser permanente, ni ser irreversible.

En algunos casos, otras intervenciones puede que sean necesarias para la salud física, en particular para las cuestiones endócrinas que conlleva la Hiperplasia Suprarrenal Congénita. Puede ser que existan casos en los que, las intervenciones quirúrgicas, sean necesarias para hacer frente a riesgos elevados de cáncer gonadal o problemas urinarios. Estas intervenciones quirúrgicas no deberían estar en controversia, pero existe carencia de información para apoyar estos procedimientos. Por otra parte, las decisiones clínicas sobre estas intervenciones, entrelazan razones terapéuticas con razones “normalizadoras” no terapéuticas.

Las intervenciones feminizantes, incluyen: cirugías en el clítoris (tales como “clitoridectomías”), construcción de una vagina, y cirugías genitales similares, realizadas por ejemplo, en bebés y niñxs con un clítoris agrandado o genitales ambiguos. Las intervenciones masculinizantes, incluyen: cirugías para la “hipospadias”, que es diagnosticada en los niños cuando la apertura de su uretra se encuentra entre el glande del falo y el perineo.

La reducción del clítoris está considerada como mutilación genital femenina, una práctica aberrante y dañina, y una forma de violencia de género que está prohibida en muchos países, aun así, pueden existir excepciones aplicadas a niñas intersexuales. Lxs adultxs también son vulnerables: una revista médica informó en 2013, que se descubrió que cuatro mujeres atletas, provenientes de países de bajos y medianos recursos económicos, tenían rasgos intersexuales, esto durante una prueba rutinaria de testosterona. Así que fueron sometidas a “clitoridectomías parciales” y esterilización, esto bajo la amenaza de poder permitirles regresar a la competición.

La construcción vaginal, necesita frecuentes dilataciones postquirúrgicas, mediante la inserción de un instrumento; en algunas ocasiones, esto puede ser experimentado como una violación. Los exámenes de seguimiento, pueden incluir pruebas de sensibilidad en menores de edad, usando un bastoncillo se algodón o un vibrador [intentando estimular la zona].

Las cirugías para la hipospadias, normalmente se llevan a cabo en la infancia, a pesar de que existe evidencia de que los resultados no pueden determinarse hasta la edad adulta. La construcción y mantenimiento de un tubo urinario, puede implicar múltiples cirugías, las cuales tienen un impacto significativo en la sensibilidad, altas probabilidades de que surjan complicaciones y, en particular, resultados pobres a largo plazo, e incluso puede realizarse un reemplazo de la piel del pene colocando piel de otro lugar del cuerpo. No existe evidencia suficiente sobre la necesidad de la intervención temprana.

El riesgo de cáncer gonadal se ha exagerado, y la evidencia que existe es muy pobre, y [la gonadectomía] tiene como resultado la esterilización. Durante una investigación del Senado Australiano en 2013, sobre la esterilización involuntaria o coercitiva de personas intersexuales, fue revelado, que las esterilizaciones de rutina de mujeres con Síndrome de Insensibilidad a los Andrógenos Completo, no deberían de realizarse debido a que estos riesgos han sido exagerados [por los doctores]. No ha existido ningún intento de indemnización a los individuos que, en consecuencia, necesitan un tratamiento de reemplazo hormonal de por vida.

Son escasos los datos fidedignos que hablan acerca de la frecuencia de las intervenciones quirúrgicas, pero, a pesar de los informes en los medios de comunicación que declaran lo contrario, las intervenciones permanecen como algo rutinario, y siguen siendo fundamentales para el manejo de los rasgos intersexuales. Por ejemplo, aunque la mutilación genital femenina está prohibida en el Reino Unido, la Universidad de Creighton, notó un incremento en el número de cirugías en el clítoris en niñas menores de 14 años, en el Reino Unido: “no está claro si esto es un efecto secundario del incremento en la detección o en la incidencia” de los rasgos intersexuales. De acuerdo a un manual neonatal de 2015, realizado por el gobierno de Victoria, en Australia, el nacimiento de un bebé intersexual sigue siendo “angustiante” para todos en la sala de parto; “la cirugía correctiva, generalmente se lleva a cabo dentro del primer año de vida”, esto a pesar de la orientación ética recibida antes, por medio del mismo gobierno.

Fundamentos y resultados de la intervención médica

Los protocolos médicos actuales para el manejo pediátrico de los rasgos intersexuales, fueron establecidos en la declaración del “Consenso” de Chicago, en 2006. Este catalogaba a la intersexualidad, como “trastornos del desarrollo sexual”, recomendando las intervenciones para “minimizar las preocupaciones y angustia familiar”, facilitando el vínculo parental, y “mitigando los riesgos de estigmatización”. La declaración recomendaba precaución en el tratamiento quirúrgico, pero, no obstante, facilita tales intervenciones. Una declaración de seguimiento de 2016, hace lo mismo. Lo autoritario del “consenso” en la declaración de Chicago, no radica en la aportación integral clínica, o en una aportación significativa a la comunidad, sino en su utilidad para justificar cualquiera y todas las formas de intervención clínica. Las prácticas clínicas no fueron modificadas por esta declaración; han sido validadas.

Las directrices éticas locales, como las de Victoria, Australia, prolongan ese esquema, sugiriendo que las intervenciones médicas están dirigidas a hacer frente a riesgos culturales, incluyendo: “la reducción de las oportunidades para el matrimonio”. Una propuesta clínica enviada a la investigación del Senado Australiano, recomienda las cirugías justificadas como terapéuticas por “razones funcionales, tales como permitir que un hombre orine de pie, y por razones psicológicas, tales como el permitir que lx niñx se desarrolle sin el estigma psicológico, o angustia, asociados con poseer genitales incongruentes con el sexo de crianza”. Estos razonamientos, expresan normas culturales, de la misma manera que los razonamientos para la mutilación genital femenina.

Una propuesta clínica, enviada a la investigación del Comité del Senado Australiano, da sus justificaciones para la esterilización, incluyendo: “sexo de crianza, capacidad estimada de la gónada para producir hormonas, de acuerdo a, o en oposición al sexo de crianza y/o a la identidad de género (en desarrollo), probabilidad de disforia de género”. El comité se mostró perturbado por esta maraña de diferentes justificaciones.

En 2013, la investigación del Senado Australiano, encontró que las justificaciones para las intervenciones quirúrgicas, son un “razonamiento que solo va en círculos, y evita los problemas centrales”. Un informe Suizo nacional de bioética de 2012, concluyó que las intervenciones que hacen frente al estigma, y a la integración familiar y social, “están en contra del bienestar del niñx”.

Solo existen unos pocos datos cuantitativos sobre los resultados de las intervenciones, debido en parte al poco seguimiento que se le da a las personas que fueron sometidas a estas, a la falta de datos comparativos con los individuos que lograron evitar la intervención temprana, y a la poca frecuencia de muchos rasgos intersexuales. Esto significa que existe muy poca evidencia que sostenga tanto la intervención médica, como la no intervención. Una década después de la declaración del Consenso de Chicago, aun no existen vías clínicas alternativas que eviten la intervención quirúrgica temprana.

La retórica que habla de mejores técnicas quirúrgicas y mejores resultados, ha sido evidente por más de dos décadas, por lo menos desde 1995, y no existe evidencia de que esto sea así. Lloyd – y otros -, en 2005, observó que la evidencia del beneficio de las intervenciones quirúrgicas tempranas “brilla por su ausencia”. Una propuesta enviada en 2013 por el Hospital Real de Niños de Melbourne, a la investigación del Senado Australiano, reconoció que “los resultados de las actuales prácticas quirúrgicas, aun no son establecidos”. Sin embargo, existe evidencia del daño que causa la práctica de las cirugías tempranas: una propuesta enviada por el Grupo Australiano de Endocrinología Pediátrica, identificó una “preocupación particular en relación a la función sexual y sensibilidad”, como consecuencia de las cirugías recomendadas. En el Reino Unido, Creighton comenta que “ha surgido una separación entre los médicos que trabajan en pediatría y los que trabajan en servicios para adolescentes/adultos”, debido a la falta de evidencia de los beneficios de la cirugía temprana. Las afirmaciones que hacen los médicos, acerca del mejoramiento de las técnicas quirúrgicas, son usadas para justificar las cirugías tempranas, pero las mejorías a través del tiempo deberían significar que las cirugías en niñxs sean pospuestas, de manera que lxs adultxs puedan consentir y beneficiarse de esas mejorías si así lo desean.

De acuerdo a Lloyd, la toma de decisiones médicas sobre la necesidad de las cirugías genitales, puede ser “completamente subjetiva”. La investigación del Senado Australiano en 2013 encontró que “no existe consenso médico acerca de la realización de la cirugía de normacilación” en niñxs intersexuales. Como pudo notar Liao y otros, los padres “pueden no darse cuenta que, de hecho, están optando por cirugía experimental en sus hijos”, y que por lo tanto son incapaces de proporcionar un consentimiento válido; “el arrepentimiento de los padres suele ser alto” cuando se trata de intervenciones dirigidas a hacer frente a problemas parentales y sociales.

Además de los problemas de sensibilidad y función sexual, y la posibilidad de una asignación de sexo incorrecta, las cirugías crean diferencias físicas que impiden la intimidad. Iain Morland, por ejemplo, describe tener una anatomía “evidentemente inusual, a pesar de haber sido brutalmente normalizado”. Un estudio clínico en 439 adultxs intersexuales, niñxs y padres de niñxs intersexuales, llevado a cabo en Alemania entre 2005 y 2007, mostró que el 81% de lxs adultxs y niñxs con rasgos intersexuales, habían sido sometidos a cirugías relacionadas con esos rasgos; dos tercios de lxs adultxs, mencionaron que tenían problemas sexuales debido a esas cirugías. Una reciente encuesta australiana a 272 adultxs nacidxs con características sexuales atípicas, encontró “evidencia sólida” de “vergüenza y tratamientos coercitivos institucionalizados”. De la población estudiada, 60% informaron haber sido sometidos a intervenciones médicas relacionadas a sus rasgos intersexuales, y la mayoría experimentó consecuencias negativas, no solo médicas o en la sexualidad, también un mayor índice en abandono de los estudios (18% de los encuestados, comparado con el promedio nacional de 2%), lo que coincidía con las intervenciones médicas en la pubertad.

A menudo se cree que las preocupaciones éticas y de derechos humanos, tienen que ver con la edad en la que se realizan las cirugías, con el grado de diferencia física que exista respecto a las normas de sexo, y con la asignación de sexo. El movimiento intersexual, posee preocupaciones más fundamentales, como son: un consentimiento válido, la autodeterminación y la autonomía corporal.

El movimiento intersexual

Los activistas intersexuales han estado activos desde la década de 1990. La temprana creación de Grupos de Apoyo Australianos para el Síndrome de Insensibilidad a los Andrógenos, fue seguida por la Intersex Society of North America (ISNA), un consorcio latinoamericano, grupos nacionales y redes internacionales.

En solo unos pocos años, ISNA fue de manifestarse fuera de una conferencia pediátrica en 1996, a dar una presentación en esa misma conferencia. La autoridad médica se reafirmó posteriormente en la declaración de Chicago de 2006: un grupo de personas invitadas dirigidas por médicos de EUA, con participación periférica de ISNA, cambió el lenguaje clínico de “intersexualidad” a “desórdenes/trastornos del desarrollo sexual” (DSD por sus siglas en inglés). ISNA esperaba que esto abriera puertas para una colaboración más cercana con los médicos, y que mejorara las prácticas médicas, pero en su lugar esto llevó a una mayor biomedicalización.

Este cambio a DSD, nunca recibió aceptación general entre los individuos intersexuales, activistas y organizaciones; el término es considerado como patologizante y pobremente traducible. Una década más tarde, una encuesta dirigida a australianos que nacieron con características sexuales atípicas, mostró poca aceptación del término. Solo el 3% de los encuestados eligieron usar DSD, mientras el 60% uso términos que incluían la palabra intersexual. Como dato interesante, el 21% usó DSD cuando tenía que tener acceso a los servicios de salud, indicando una necesidad percibida de usar un lenguaje relacionado a los trastornos para obtener una atención apropiada.

El movimiento intersexual de mediados de la década del año 2000 al 2010, se dividió tajantemente entre los que se acomodaron al liderazgo de los médicos, y los que favorecían los enfoques en derechos humanos. ISNA se doblegó en 2008. Las voces que se acomodaron al liderazgo médico, han sido absorbidas y decepcionadas.

El movimiento intersexual de derechos humanos se vincula con instituciones internacionales y nacionales de derechos humanos y de ética, se involucra en discusiones con actores políticos, y realiza manifestaciones, y promueve acciones legales. Sus metas fundamentales de derechos humanos son simples: los derechos a la autonomía corporal y a la autodeterminación, y poner fin a la estigmatización.

Desarrollo en materia de Derechos Humanos

Las prácticas clínicas han sido sometidas al escrutinio en algunos países. Una investigación bioética suiza recomendaba cambios substanciales en la práctica clínica, para posponer los tratamientos no urgentes y reconocer las normas de derechos humanos, como lo hizo la investigación del Senado Australiano de 2013. Ninguno ha sido implementado. En 2008, Christiane Völling ganó un juicio legal después de haber recibido un tratamiento médico involuntario a la edad de 18 años en Alemania. Michela Raab ganó un caso similar en Alemania en 2015. En los EUA, el caso de un niño, MC, ha sido emprendido desde 2013, sin haber concluido hasta la fecha. Bauer y Truffer, señalan que no ha habido acciones legales exitosas emprendidas por personas intersexuales que fueron sometidas a intervenciones durante la infancia, debido en parte a los estatutos de restricción, y a reivindicaciones del consenso clínico.

La legislación nacional, ha comenzado a tomar acciones en relación a la discriminación y la autonomía corporal. Sudáfrica por primera vez ha añadido la intersexualidad al atributo del “sexo” en la legislación antidiscriminación en 2005, a través del trabajo de la activista intersexual y antiapartheid, Sally Gross. Los australianos obtuvieron un atributo independiente de “estado intersexual” en la legislación antidiscriminatoria en 2013. En 2015, Malta se convirtió en el primer país en legalmente reconocer el derecho de todos los individuos a la “integridad corporal y a la autonomía física”, agregando un atributo más amplio de “características sexuales” para la legislación antidiscriminación, y prohibiendo las intervenciones innecesarias en las características sexuales de los menores de edad, por motivos sociales o culturales.

Una serie de Foros Intersexuales Internacionales, tuvieron lugar entre 2011 y 2013. De esto surgió una declaración pionera en Malta en 2013. A esto siguió la primera presentación ante la Organización Mundial de la Salud en 2014, hecha por activistas de seis continentes que describen las preocupaciones que existen en relación a la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE).

Los avances en los foros internacionales de derechos humanos, han tenido lugar como resultado del activismo decidido. En 2013, el Relator Especial de la ONU sobre la tortura, por primera vez reconoció la existencia y consecuencias dañinas, de los tratamientos médicos irreversibles e involuntarios, tendientes a “reparar” a lxs niñxs intersexuales. En 2015, el Comisionado de Derechos Humanos del Consejo Europeo, por primera vez reconoció el derecho de las personas intersexuales a no ser sometidas a tratamientos de asignación sexual. El mismo año, el Consejo Europeo, la Agencia de Derechos Fundamentales de la Unión Europea y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, hizo un llamado para reevaluar las clasificaciones médicas que patologizan los rasgos intersexuales.

Los Organismos creadores de tratados de la ONU, ahora están respondiendo a estos avances. El Comité contra la Tortura ha realizado comentarios sobre las cirugías tempranas innecesarias e irreversibles para determinar el sexo, sobre el consentimiento y sobre los efectos a largo plazo, en Suiza, China, y en Hong Kong. El Comité sobre los Derechos del Niño, ha realizado comentarios sobre la no discriminación, derecho a la identidad y las prácticas dañinas en Chile, y sobre las prácticas dañinas en Francia, y en Irlanda. El Comité sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, ha realizado comentarios sobre proteger la integridad de la persona en Alemania. Como resultado de los comentarios sobre Chile, a finales de 2015, el Ministerio de Salud Chileno emitió instrucciones para suspender las intervenciones médicas tempranas.

Zeid Ra’ad Al Hussein,  el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, entabló una reunión de expertos intersexuales en Septiembre de 2015, declarando:

“Todos los seres humanos nacen iguales en dignidad y derechos… independientemente de nuestras características sexuales.”

Disyuntivas políticas

A pesar de los avances en derechos humanos, todavía quedan muchos desafíos, en particular en la aplicación de las reformas para garantizar que las prácticas médicas cumplan con las normas de derechos humanos. Las disyuntivas entre la política social y médica son evidentes y, en ambos, entre la retórica y la realidad. Esta disyuntiva distingue entre el tratamiento médico de los “individuos con DSD”, y los avances en la política social para la comunidad intersexual o la comunidad LGBTI. Fundamentalmente, abordar los DSD y a la población intersexual, como algo separado es un gran error, e incluso puede permitir que la política médica menosprecie el movimiento intersexual de derechos humanos.

Por ejemplo, en 2014 un territorio australiano introdujo tres clasificaciones adicionales de sexo de nacimiento, en parte, consideradas adecuadas para niñxs intersexuales. La comunicación entre el autor y el jefe/ministro de salud, sobre esa política y sobre el tratamiento médico de lxs niñxs, suscitó respuestas divergentes y no relacionadas, elaboradas por diferentes equipos políticos con diferentes metas políticas. El gobierno no fue capaz de crear una política bien establecida, porque no posee un entendimiento coherente de la población a la que se dirige. Una bifurcación similar, entre DSD e intersexual, es evidente en las escuelas de medicina de EUA. La distinción entre retórica y realidad son evidentes en Victoria, Australia, donde en 2013, las directrices éticas sobre el cuidado de niñxs con rasgos intersexuales, son ignoradas y se contradicen en el actual manual neonatal sobre genitales ambiguos e hipospadias. Las revisiones de esas directrices éticas están a la mano, y probablemente eliminen el “aumento de las posibilidades de matrimonio” como una razón para la intervención médica, pero las directrices éticas son irrelevantes para la actual práctica médica.

Las disyuntivas políticas se extienden a los recursos públicos. La investigación genética en Australia sobre los rasgos intersexuales, en parte está justificada por el “trauma psicológico”, y aun así, ningún servicio de salud ofrece apoyo psicológico para adultos. Mientras que el apoyo de parte de otras personas intersexuales o de parte de grupos de activismo, que sí apoyan a las poblaciones intersexuales, carecen del financiamiento suficiente.

Las disyuntivas también son evidentes en los reportajes de los medios de comunicación. Los reporteros continúan contrastando las perspectivas de las personas intersexuales con las perspectivas médicas, en particular con las perspectivas de los endocrinólogos pediatras o de genetistas. Los reportajes de los medios de comunicación, con frecuencia y sin recibir críticas, presentan una narrativa sin fundamentos acerca de que ahora se realizan menos intervenciones quirúrgicas, y acerca de que las prácticas médicas han mejorado. Los reportajes que enmarcan la intersexualidad dentro de contextos LGBTI, frecuente e incorrectamente, asumen que todas las personas intersexuales son gay, o transgénero.

Desde una perspectiva intersexual, el movimiento LGBT parece estar preocupado por el reconocimiento de la identidad de género y por el reconocimiento legal de las relaciones homosexuales, sin importarles el reconocimiento de la autonomía corporal, ni los desafíos más profundos planteados por las normas de sexo y género. Las discusiones dentro de los espacios LGBT, pueden sugerir que los grupos intersexuales no quieren ser incluidos; algunas organizaciones dirigidas por personas intersexuales si buscan la inclusión, mientras otras simplemente temen ser agobiadas e instrumentalizadas. Muchas organizaciones “LGBTI”, tratan la inclusión intersexual como una meta irrelevante, en lugar de una estrategia deliberada, lo que tiene como resultado una realidad que falla en coincidir con la retórica de la inclusión. Independientemente, la inclusión de nuestros problemas está progresando, incluyéndolos en la salud, en la política exterior, y en los derechos humanos. Si el movimiento “LGBTI” funciona, tiene que funcionar para todas las poblaciones que lo constituyen. Dan Ghattas sugiere que las organizaciones LGBT que busquen ser inclusivas, deberían adoptar la declaración del Tercer Foro Internacional Intersexual, como un primer paso clave.

En Australia, el cambio de LGBT a LGBTI ocurrió antes, pero con deliberada poca atención a sus implicaciones. Las pocas instituciones que han respondido al “estado intersexual” en la legislación, generalmente se han centrado en los mismos temas de reconocimiento, pronombres y baños, que abordan como respuesta a la discriminación con motivo de la identidad de género. Esto es problemático. Esta aproximación, no solo obscurece las cuestiones de la medicalización y la autonomía corporal, trata a la intersexualidad como si fuera una cuestión de identidad de género.

En la práctica, la intersexualidad como identidad es polimórfica, pero reivindica la dignidad de la corporalidad estigmatizada. Las identidades de género de las personas intersexuales, pueden coincidir con el sexo asignado al nacer, o pueden no coincidir. Al igual que las personas transgénero, las personas intersexuales pueden sufrir de que se les identifique con un género al que no sienten pertenecer, una falla en el reconocimiento de la validez de las identidades de género de los individuos. Solo que únicamente las personas intersexuales también enfrentan la falta de reconocimiento de la validez del sexo asignado al nacer.

Los malos entendidos a menudo enmarcan la intersexualidad como un tercer sexo. Por ejemplo, en 2015, una agencia del estado australiano, no vio ninguna contradicción en las propuestas que pedían una tercera clasificación de sexo y simultáneamente promovían los derechos humanos de las personas intersexuales, a través de un cartel que decía: “el sexo es un espectro”. Un grupo LGBT chileno, propuso un tercer sexo para los bebés intersexuales en 2016, y existen propuestas similares en otros lugares.

Las identidades frecuentemente se vinculan a las características corporales, pero aunque algunas personas intersexuales usan el término intersexual o no binario como etiquetas de género, la mayoría de lxs adultxs se identifican como mujeres u hombres. Las suposiciones de que las características sexuales dictan la identidad de género, no solo niega la existencia de las personas trans, niegan que las personas intersexuales puedan de manera autónoma determinar su sexo y género. La clasificación como tercer género, añade dificultades para los bebés y niñxs: los padres pueden sentirse más presionados para evitar el estigma, la revelación y la incomprensión social, a través de la realización de intervenciones físicas, asegurando una asignación de sexo inequívoca y familiar. Como comenta Mauro Cabral, es necesario desafiar y expandir las estrechas definiciones, pero también desafiar la reducción de las cuestiones intersexuales a una cuestión de identidad de género.

La declaración del Tercer Foro Internacional Intersexual, pide que al nacer se asigne un sexo masculino o femenino, reconociendo la integridad física, con apertura para cambios futuros en el sexo asignado, y que las opciones de género no binario y otras, solo estén disponibles para personas capaces de dar su consentimiento. La declaración también pide la eliminación del sexo y género, al igual que la raza y la religión, de los documentos oficiales, esto como una meta política más universal y a largo plazo.

Injusticia Hermenéutica

El fundamento de estas disyuntivas políticas es un tema más amplio, descrito por la filósofa Miranda Fricker como “injusticia hermenéutica”; una forma de injusticia en el conocimiento que previene que una persona pueda encontrar sentido a su propia experiencia de vida, debido a una laguna en la comprensión social. Esto surge debido a la “relativa impotencia” del grupo social del sujeto. Para las personas intersexuales, esta injusticia hermenéutica surge en dos maneras distintas: a través del secreto clínico y la terminología, y a través del discurso social sobre la identidad.

El secreto clínico fue más profundo en la década de 1950: una cultura deliberada de secretismo, negando los diagnósticos para “permitir al niñx tener un desarrollo físico y psicosexual ‘normal’”. Ese silencio dejó a las personas con rasgos intersexuales, sin palabras para describir las suturas, cicatrices y falta de sensibilidad, y sin palabras para entender las semejanzas compartidas a través de la diversidad en las vidas e historias. Esta cultura cambió con la introducción del término DSD, pero el lenguaje médico aún impide a los padres entender a su hijx de manera positiva, de una manera no patológica, y la individualización de cada condición, separa a las personas de las comunidades intersexuales. Morgan Holmes declara que el cambio a DSD, “reinstitucionalizó el poder médico para delinear y silenciar a quienes fueron marcados por el diagnóstico; …este silenciamiento es precisamente el punto de la nueva terminología”.

El lenguaje centrado en la identidad, interpreta erróneamente las cuestiones relacionadas a los derechos humanos de las personas intersexuales, interpretándolas como situaciones relacionadas a la orientación sexual o identidad de género. Esto da prioridad a cuestiones de performatividad e identidad, más que a cuestiones de más profundas, más intratables, como la autonomía corporal. Esto actúa como barrera para el entendimiento familiar y la auto-comprensión, y para la conectividad social que puede ayudar a los individuos a superar el estigma.

Conclusiones

Las instituciones internacionales de derechos humanos, han comenzado a abordar las cuestiones de derechos humanos intersexuales, actuando sobre los testimonios desde un movimiento global y descentralizado. Aunque este progreso es bienvenido, la implementación efectiva de las políticas, y el cambio en las prácticas médicas, permanecen como una prioridad. Esto significa, por una parte, desafiar la retórica infundada de que las prácticas médicas están cambiando, y por otra, la irrelevante retórica de la inclusión.

El cambio estructural es necesario para poner fin a la patologización y estigmatización de los saludables cuerpos intersexuales. La actual retórica que habla de que las prácticas médicas han mejorado, demuestra un enfoque en la apariencia u óptica de esas prácticas; las declaraciones sin fundamentos acerca del cambio, deben ser evidenciadas. Las prácticas dañinas en los entornos médicos deben ser eliminadas; el derecho de las personas intersexuales a no ser sometidas a intervenciones médicas por razones sociales o culturales, debe ser reconocido, asegurando el derecho a tomar decisiones autónomas e informadas acerca de tratamientos irreversibles. El desarrollo de caminos clínicos que estén basados en derechos, debe ser una prioridad. Donde los individuos son capaces de proporcionar su consentimiento para tratamientos necesarios y problemas de salud física, necesita ser sometido al escrutinio, a una cuidadosa justificación, y debe distinguirse de las prácticas culturales “normalizadoras”. Los diagnósticos en la Clasificación Internacional de Enfermedades, deben cambiar para asegurar que los tratamientos cumplan con las normas de derechos humanos.

Las retóricas que hablan de inclusión y de un enfoque en la performatividad, necesitan ser desafiadas por los organismos de derechos humanos y por las financiadoras. Es necesario apoyar y ampliar los modelos de recursos que promuevan las iniciativas dirigidas por personas intersexuales. Sobre todo, la autonomía corporal, la estigmatización y la medicalización, son cuestiones de derechos humanos. El activismo y los grupos de apoyo, dirigidos por personas intersexuales, deben estar en el corazón de los esfuerzos para gestionarlos y resolverlos.