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Una conversación con David Strachan, pionero intersexual y no binario. Por Hann Lindahl, Miembro de interACT

Una conversación con David Strachan, pionero intersexual y no binario

Por Hann Lindahl, Miembro de interACT

Traducción: Laura Inter del texto “A Conversation with David Strachan, Intersex and Non-binary Pioneer” por Hann Lindahl, miembro de interACT

Fuente: http://interactadvocates.org/a-conversation-with-david-strachan-intersex-and-non-binary-pioneer/

David Strachan

Me reuní con David Cameron Strachan para reflexionar sobre la historia de lo intersexual y lo LGBTQ, el significado del género “no binario”, y sobre una reciente victoria en los tribunales – el pasado miércoles, El Supremo Tribunal de San Francisco accedió a la petición de David para ser inscrito en una casilla de género no binario**. ¡Ahora él es la 5ta persona que legalmente es no binaria en California! David ha sido activista intersexual por más de 20 años. Disfruta los pasteles de café y mide 2.13 metros.

Pienso que podríamos empezar con tu historia: como descubriste que eres intersexual. Háblame acerca de tu pasado, tu travesía por el sexo y género.

Cuando tenía 13 años, no me estaba desarrollando como otros chicos. Fui criado como niño. Mi cuerpo no se desarrolló, y mi madre quería ver mis genitales, estaba preocupada. Me llevaron con el doctor de la familia. El doctor me echó un vistazo, metiendo mano y tocándome – ten en cuenta que era 1960, así que no tenían mucho conocimiento acerca de los cromosomas sexuales -, y no hizo ninguna prueba ni nada. Dijo, “no se preocupe Sra. Strachan, su hijo crecerá normal, y usted podrá tener nietos”. Eso es lo que le dijeron a mi madre.

Cuando tenía alrededor de 20 años y estaba en Tailandia, estaba comprometido para casarme con una mujer. Ella estaba teniendo problemas con los métodos anticonceptivos. Recordé mi libro de texto biología de 2do año, que decía: “frecuentemente los gigantes son estériles”. Bueno, nadie me había llamado gigante, pero siempre había sido la persona más alta donde quiera que fuera. Fui a hacerme análisis de semen en Tailandia, y resultó que no tenía ningún esperma. Pensé: “Bueno, ¡supongo que soy un gigante!”

Cuando tenía seguro médico, estaba viviendo en San José, California, fui a la clínica de fertilidad Hospital Kaiser. Me dijeron que tenía Síndrome de Klinefelter y cromosomas XXY. Era estéril. Me ofrecieron implantes testiculares y cirugía de reducción de pechos, y contesté: “de ninguna manera”.

No fue hasta 1994, cuando la Dra. Susan Stryker estaba enseñando una clase en el Instituto Harvey Milk. Me dijo que necesitaba conocer a Cheryl Chase, que había comenzado un grupo llamado  Intersex Society of North America. Y nunca antes había escuchado esa palabra: intersexual. Contacté a Cheryl y hablamos por teléfono. Me invitó a una reunión de un grupo de apoyo. Le dije que cual había sido mi diagnóstico, y ella me miró y dijo: “¡eso es intersexual!”

¿Cómo te sentiste acerca de la palabra “intersexual”? ¿Sentiste algo en particular cuando la escuchaste por primera vez?

Nunca había escuchado la palabra. Creo que nunca entró en el léxico, hasta que Cheryl Chase la publicó en 1993. El término me hizo sentido porque me sentía atrapado entre mi lado masculino y femenino. La mayoría de las personas piensan que solo puede ser de esa manera o de esta manera, pero no es así para muchos de nosotrxs.

Así que te reuniste con Cheryl Chase, fundadora de ISNA. En ese momento, ¿qué edad tenías?

En 1995, tenía 48 años.

Fui a esas reuniones de ISNA, y Cheryl realmente necesitaba ayuda. Estaba inundada de cartas por responder. No sabía nada de computadoras. Nunca había tenido una. Cheryl había estado en Japón – creo que había conseguido su expediente médico – estaba devastada debido a que sus padres no le habían dicho nada acerca de su estado intersexual. Si viste el documental Intersexion, ella habla mucho de eso. En esa película ella usa el nombre Bo Laurent. Originalmente, el documental fue hecho para la televisión de Nueva Zelanda. Grant Lahood, el camarógrafo, decidió hacer una versión más larga para el festival de cine. La primera vez que lo vi, estaba horrorizado porque la parte extra que incluyeron era donde decía que tengo VIH y SIDA. Psicológicamente, ver eso en la pantalla grande, especialmente en nuestro propio pueblo, cuando quieres mantener esa información en secreto… Estaba un poco asustado, pero ya hice las paces con eso.

Así que me convertí en el primer voluntario de Cheryl. Ella tenía una caja en la oficina postal en Diamond Heights, en las colinas de San Francisco. Peter, mi esposo, es un ciclista, y subía la colina para recoger la correspondencia y traerla a casa conmigo, entonces yo la llevaba colina abajo a la oficina y la revisábamos.

Intentando adivinar quién era transgénero , y quién era realmente intersexual…

Así que en sus primeros días, ¿el trabajo de ISNA en su mayoría era responder a las personas que buscaban respuestas?

Prácticamente, y había mucha gente en prisión que nos escribía. No sé si eran intersexuales o transgénero.

Algunas personas nunca lo llegan a saber, ¿verdad?

Sí, exactamente.

Cheryl estaba con sus audífonos hablando con personas de todo el mundo, y yo sentado con sobres y papel para escribir, lo que me encantaba. Cheryl tenía muchos libros. Ya que soy carpintero, construí estanterías alrededor de la periferia de la pared, para que ella pudiera poner todos sus libros en exhibición.

¿Será que tenía mucha literatura sobre intersexualidad?

Bueno, eran más revistas médicas. Cuando conocí a Cheryl, me mostró un texto médico con una fotografía de 9 personas con Síndrome de Klinefelter, estaban de pie desnudas en fila, con sus ojos cubiertos con un rectángulo negro. Podía mirar a cualquiera de ellos y decir: “ese es mi cuerpo”. Ese podría haber sido yo.*

*Nota: Estos tipos de fotografías comúnmente fueron tomadas por los médicos para ser utilizadas en libros de medicina, sin el consentimiento del sujeto. Para muchas personas intersexuales, estas son dañinas y estigmatizantes.

Cuando fui diagnosticado, mi endocrinólogo, sin mi consentimiento informado, me puso bajo dosis masivas de testosterona, y no me dijo lo que sucedería.

Muchas personas intersexuales tienen que pasar por esa clase de mentiras, ¿verdad? ¿El endocrinólogo inventó una mentira sobre el porqué necesitabas ese medicamento?

Cuando fui con él la primera vez, mi única queja fue que tenía poco deseo sexual, pero ahora, al ver hacia atrás, ese poco deseo sexual… mis novias en esa época decían que no tenía suficiente energía al mover mi pelvis (risas). Esa era mi queja principal, que mi deseo sexual era bajo. Pero cuando estaba con hombres, no tenía problemas.

Así que pudo haber sido otra cosa.

En los años 70, fue cuando descubrí que tenía Klineferter. Tan solo tres años antes, el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM por sus siglas en inglés), acababa de quitar la homosexualidad. Estoy seguro que todos los doctores aún tienen este estrecho punto de vista de hombre = masculino, mujer = femenino.

Sí, y estoy segura que el género tiene un papel muy importante en la endocrinología. Especialmente con lo que representa la masculinidad, siendo el deseo sexual Lo Más Importante.

En verdad desearía que me hubieran dejado comenzar con una dosis más baja de testosterona, solo para ver como reaccionaba mi cuerpo. Desde entonces he tenido muchos problemas médicos, debido a las altas dosis.

Aún la tomo cada 2 semanas y media, y mi pareja tiene que inyectarla. Originalmente, tenía solo un pequeño bigote. Pero después comenzó a crecerme barba. Y después simplemente siguió creciendo, y creciendo por todos lados (risas). A los 29, ya tenía sentimientos por mi cuerpo, acerca de estar en paz con él. Me gustaba.

Parece que experimentaste el secreto, mentiras y vergüenza, a las que están sometidas muchas personas intersexuales. Tengo experiencia sobre cómo es recibir un diagnóstico intersexual, cuando eres una persona joven en el 2000. Pero en la década de 1970, ¿después de John Money? ¿Cómo era todo en ese entonces?

[La teoría de John Money] impregnaba todo después del caso de los gemelos. El Dr. John Money, siguió pretendiendo que todo fue un éxito cuando no lo fue. Los genios a menudo no son muy buenos. Él fue un psicólogo, no un doctor en medicina. Eso es lo que me sorprende.

Pero parece que en el momento que conociste a Cheryl Chase, y cuando tenías cerca de 30 años, dijiste que comenzaste a sentirte cómodo con el cuerpo que tenías.

Una vez tuve una novia, poníamos nuestros pechos uno junto al otro y decíamos: “¡mira, gemelos!” (risas), y había estado tomando mucha testosterona, porque pensaba que el doctor era Dios. Pensaba que era algo que tenía que hacer.

Desafortunadamente, nadie piensa en cuestionar a los doctores.

Fui a una escuela de masaje en las montañas de Santa Cruz. Las personas solían correr desnudas. Fue una época realmente feliz, divertida y genial, para estar en tus 30 años. Los años 70 fueron años maravillosos.

Entonces llegó el SIDA. Pero nadie lo sabía.

¿Qué sucedió cuando el SIDA llegó a tu vida en San Francisco?

No quieres saberlo, fue una época terrible. Perdí demasiados amigos, vecinos, compañeros de trabajo. Las personas caminaban con muletas, nunca pensé que llegaríamos a los 50 años, y menos aún a los 70. Sé de dos personas intersexuales, que tienen mi condición, y murieron de SIDA.*

*Nota: Existe poca o nula información sobre personas intersexuales y SIDA.

El verlos morir, e ir a los hospicios… fue durante la administración de Reagan, quien ni siquiera mencionaba al SIDA por su nombre.

Hemos tocado los temas del SIDA y la mayoría de edad en momentos diferentes, sintiéndonos cómodos con el género y la sexualidad. Las personas intersexuales tienen que lidiar aparte con ese componente de sexo. ¿Te identificas como no binario en tu sexo y/o género?

Aún estoy tratando de averiguar lo que significa no binario para mí.

Puede ser que simplemente signifique que no es hombre ni mujer. Significa “otro”. Y el ser legalmente reconocido como otro es algo bueno. Prefiero que eso “otro” sea no binario, pero siento que me gusta que esté en los documentos de identidad, cuando preguntan si eres mujer u hombre, deberían tener una opción que diga “otro” y después un espacio en blanco donde se pueda escribir.

Es un poco tonto, la semana pasada tuve que comprar un boleto de avión, y me preguntaban: ¿género: hombre o mujer? ¿Por qué?

Sí, ¡¿por qué?! Lo extraño es, con la casilla de género legal, todos nuestros documentos dicen “sexo”. Y sexo y género son totalmente diferentes.

Exactamente. No creo que eso lo sepa el público en general. Pienso que estamos progresanto poco a poco, y tú estás a la delantera de eso.

Como persona intersexual, esa supresión es muy común, ¿verdad? Los doctores, al actuar rápidamente con cosas como cirugías u hormonas, están tomando la decisión de borrar o corregir a las personas intersexuales. Ellos rápidamente nos encasillan como “hombre” o “mujer”.

Así es.

Cambiar las casillas de género en los documentos legales, podría ser un paso para combatir la supresión de la intersexualidad y de las identidades no binarias.

Bueno, pienso que todxs nosotrxs tenemos muchas diferentes identidades. Pensé que era tu sexo el que tenías que cambiar legalmente, pero ese campo, en algunos documentos, de hecho es llamado incorrectamente género. El género es una construcción social. Para el gobierno, género y sexo son intercambiables.

No tienes que ser intersexual para identificarte legalmente con un género no binario. No todas pas personas intersexuales son no binarias. Cualquiera que se identifique como no binario puede hacerlo, mientras el juez conceda la petición. Tienes que pagar $450 [dólares] al tribunal. Al mismo tiempo puedes cambiar tu nombre por el mismo precio.

Toby Adams es el abogado con el que he estado trabajando desde 2011. Le dije a Toby que mi pasaporte necesitaba ser renovado en 2012. Ese año vino y se fue. Desafortunadamente, tuve que seleccionar la casilla de “hombre”. Hice que mi psiquiatra y mi doctor, escribieran cartas pidiendo al Departamento de Estado que cambiara mis documentos a intersexual. Pero lo hacía al revés, ya que no sabía que es tu género el que cambias legalmente, no tu sexo.

Tu petición fue concedida sin una fecha para ir al tribunal. ¡Felicitaciones! Sé que originalmente habías planeado organizar un mitin después de que el tribunal te diera una fecha.

¡Ya he elegido mi atuendo y todo! Tengo unos preciosos pantalones de pana roja. Tengo una camiseta verde que usaré debajo de una camisa negra de manga larga, y tengo unos tirantes de arcoíris para enganchar a mis pantalones. Tengo una mascada musulmana negra que compré en línea, y mi amiga Mani Bruce Mitchell me dio una bufanda. Quiero llevar una parte de ella cuando vaya ahí. Dependiendo del clima, estaba pensando en conseguir una especie de sombrero con una pequeña pluma en el (risas). Y tengo que llevar mi bastón conmigo. Mi equilibrio no anda bien.

Creo que los noquearás.

Eso espero. Si me lo conceden, lo que haré es abrir mi camisa negra y mostrar una camiseta que diga: “no binario”, y que tenga una bandera arcoíris arriba de eso.

Posiblemente, San Francisco sea el mejor lugar para hacer algo como esto.

¡Esa es una cita directa de lo que dijo Hida Viloria en Intersexion! He estado haciendo activismo intersexual por 20 años. Es difícil de creer.

Es muy importante. Tenía 15 años cuando descubrí que soy intersexual. Afortunadamente, tenía internet, así que pude buscar a personas en Google e inmediatamente hice conexión. Mi primera conferencia de un grupo de apoyo fue en Chicago cuando tenía 15 años, fui enseguida. A pesar de seguir a Pidgeon Pagonis y Georgiann Davis – quienes son dos de las voces más importantes aquí en Chicago – realmente nunca supe que estudiar acerca del activismo intersexual. ¿Quién estaba haciendo esa clase de trabajo antes? ¿Cuál es la historia del activismo intersexual en Norteamérica?

…la primera pregunta que tengo en este sentido es: ¿Cómo fuiste de descubrir esta parte de ti mismo, a querer convertirte en activista? ¿Sentiste que tenías una responsabilidad? ¿Fue una transición difícil de hacer?

¡No! Fue muy poderoso. De hecho, tenía un ensayo en mi interior que quería expresar, y fui capaz de expresarlo. Lo llamé “Atrapado en el medio: Un Ensayo sobre Intersexualidad”. Al principio se publicó en la revista Crysalis, junto con muchos otros escritos. Fue para personas con “identidades transgresivas”.

¿Sabes quién es la Dra. Alice Dreger? Ella quería que varias personas intersexuales escribieran sus historias, para publicarlas en un libro. Complete mi historia y la envié con dos fotografías: una mía desnudo de la cintura para arriba, antes de la terapia de testosterona, y otra de 20 años después. No creerías que es la misma persona. La mayoría de las personas no puede creerlo.

Concuerdo en el tema de sentirse empoderado al querer compartir esta experiencia, siento que la transición al activismo no fue difícil. Puede ser que ahora sea más fácil con internet.

Hida Viloria y yo, hemos codirigido un grupo de apoyo intersexual por dos años. Llegan muchas personas transgénero.* No puedo ser la policía del género. Solo puedo dejarme llevar por lo que la gente me dice.

*Nota: Algunas personas intersexuales también son transgénero. Algunas personas transgénero pueden buscar información para ver si son intersexuales (o incluso asegurar que son intersexuales, aunque no lo sean), debido a que, desafortunadamente, la sociedad cree que una base biológica con variación es más “válida”. interACT espera ver un mundo donde todos los tipos de sexo y diversidad de género sean aceptados.

¿Así que tú también te identificas como no binario?

¡Así es!

¡Qué bueno es conocerte!

¡Qué bueno es conocerte! (risas)

David Strachan 2

Para mí también es algo muy nuevo. Siempre me sentí orgullosx y fui abiertx acerca de ser intersexual, pero pienso que siempre hubo una disforia, un sentimiento de estar atrapadx en el medio. Puede ser que esto sea similar a lo que tú describiste. Siempre me sentí como Peter Pan: esta persona eternamente atrapada en el medio. No había escuchado el término hasta hace cerca de un año. Al venir aquí a San Francisco, fue realmente donde comencé a aprender sobre el término y comencé a pensar acerca de lo que significaba. Me di cuenta: “Oh dios mío, pienso que eso podría ser lo mejor para mí también”.

¡Felicitaciones! Es un lugar maravilloso para estar.

¡Gracias! Tengo muchxs amigxs no binarixs, la mayoría de lxs cuales no son intersexuales, pero algunxs sí. En mi experiencia ha sido una especie de división –  puede ser que una división generacional. Que algunas personas vean la intersexualidad como una identidad, y piensen que debería ser parte de lo LGBT, que debemos ser activistas y luchar por esto. Algunas personas quieren ser más discretas acerca de esto – por ejemplo: “esto es una parte de mí, no define quien soy, soy una mujer u hombre normal”.

Bueno, eso es seguro. Y es el motivo por el que generalmente me visto de la manera que lo hago, debido a que mido 2.13 metros.

Nuevamente, como mencioné, San Francisco es el mejor escenario. Pero la seguridad es una preocupación para cualquiera que quiera auto expresarse.

Mi amiga Mani Mitchell, de Nueva Zelanda, nació hermafrodita – así fue como la llamaron. Ella quería que cambiaran su certificado de nacimiento, pero dijo que al viajar tanto como lo hace, esto sería muy peligroso. Gracias a dios por San Francisco.

Doné la mayoría de mis archivos intersexuales al Centro Hormel LGBTQIA. Hay un libro que Mani y yo nombramos: “Amarillo para los hermafroditas”. He sacado video de todo mi trabajo de activismo, porque siento que esto necesita ser archivado. “Amarillo para los hermafroditas” fue la historia de Mani, el título de la película. Un álbum que doné el pasado enero, tiene mucha información acerca de la historia intersexual. Son 134 páginas.

Una de las preguntas más importantes: ¿Qué consejo le darías a las jóvenes personas intersexuales? En particular a aquellas que quieren hacer activismo.

Bueno, pienso que interACT es un lugar genial para comenzar. Ojalá que interACT se desarrolle en diferentes comunidades.

También para ser feliz contigo mismx y cuidar de ti mismx. Honra a tu ser interior. Honra esa chispa interior que realmente eres, que todxs somos.

Respeta tus límites. Siempre le digo a las personas que no se sobrecarguen. Y siente tus emociones. Es realmente importante el sentir tus emociones: si estás feliz, triste, enojado, ¡sácalo de tu cuerpo! No lo guardes en tu interior, porque te enfermará. Lo digo como un anciano intersexual… (risas).

Pienso que son cosas que las personas aprenden con el tiempo: como estar más en contacto con tu cuerpo y tus emociones. Aprendiendo lo que necesitas cuidar de ti, y encontrando a tu gente.

En el área de la bahía de San Francisco, conozco a siete personas con Klinefelter. La mayoría de las personas creen que somo existen estos cromosomas sexuales o esos, y que estos solo pertenecen a este sexo o a ese sexo, y ¡eso no es verdad!

¿Dirías que las personas con Klinefelter no suelen identificarse como intersexuales?

Algunos no.

Todxs nosotrxs tenemos nuestras diferentes identidades, como nos sentimos con nosotrxs mismxs y con nuestros cuerpos. “Intersexual” es una palabra que simplemente resonó conmigo cuando la escuché, y ahora no binario… ¡eso también es algo emocionante para mí! Soy no binario en mi sexo y también en mi género.

¡Para mí también es una bocanada de aire fresco!

¡Siiiii! (risas) Mi esposo Peter y yo, fuimos parte de un grupo llamado The Guardian Group. Ayudamos a personas LGBTI del Medio Oriente, Rusia, África, quienes están tratando de escapar de la persecución. Lo hacemos porque tenemos un hogar, y la mayoría de las personas en San Francisco si son afortunados tienen un dormitorio.

Es una época extraña para estar en San Francisco. Como alguien que ha vivido aquí por mucho tiempo, ¿cómo te sientes acerca de todo lo que ha estado sucediendo en la ciudad?

Estoy abrumado por todos los edificios. Las empresas van y vienen. Siento como si hubiera vivido en cinco diferentes San Franciscos en los 37 años que he estado aquí.

Los primeros años que estuve aquí, simplemente la pasé bien. Conocí a mi amor en 1978. Y entonces esta cosa del SIDA me golpeó, lo cual era aterrador en los años 80. Descubrí en 1986 que era positivo. Las drogas que salvan vidas salieron en 1996. ActUP y muchos grupos de SIDA, gays y lesbianas, estaban luchando con las compañías farmacéuticas y con el gobierno, con todo tipo de protestas. Una vez bloquearon el puente Golden Gate, acostándose en la calle. Una vez interrumpieron la ópera de San Francisco. Era algo serio lo que estaban haciendo.

Yo no participé en eso porque aún estaba trabajando. Tenía mi negocio. Siempre fui una persona hogareña. Pero ahora mis articulaciones me duelen, tengo artritis en la cadera, mis muñecas duelen, ¡pero aún estoy aquí!

Me alegra que estés aquí.

También me alegra que estés aquí. Muchas gracias por reunirte conmigo.

¡Fue un placer! Cerraré mencionando lo que dice en tu tarjeta de presentación.

Es acerca de lo alto que soy: “2.13 metros en zapatos”. Y en la parte inferior dice: “por favor haga una donación a:

interACT

The Intersex & Genderqueer Recognition Project,

Intersex Awareness New Zealand.

Luego está mi nombre:

“David Cameron Strachan

Activista, escritor y pacificador.”

** El proceso para cambiar legalmente de género o sexo en los documentos emitidos por el gobierno de los EUA es complicado, y varía con base en la edad, género, historia previa y ubicación de alguien. El primer paso puede ser una petición ante el tribunal para recibir una orden judicial. Esta orden judicial es el combustible para que una persona vaya a las agencias gubernamentales individuales (por ejemplo: la oficina de seguridad social), a cambiar documentos individuales tales como pasaporte o licencia de manejo. The Intersex & Genderqueer Recognition Project (Proyecto para el reconocimiento intersexual & genderqueer), ofrece asesoramiento sobre los pasos a seguir dependiendo del caso.

Película: XXY

*Película recomendada por Brújula Intersexual Colombia

Sinopsis:

Alex (Inés Efron) es una singular adolescente de trece años que esconde un secreto: nació con rasgos intersexuales. Poco después de su nacimiento, sus padres, Kraken (Ricardo Darín) y Suli (Valeria Bertuccelli), decidieron dejar Buenos Aires para vivir, aislados del mundo, en una cabaña de madera a orillas del mar. Lo que pretendían era que Alex creciera libre de cualquier tipo de prejuicios, protegida y feliz, hasta que llegara el momento de decidir juntos qué camino seguir.

Río Congelado. Por Candice y Morgan Carpenter

Río Congelado

Por Candice y Morgan Carpenter

 Traducción de Laura Inter del artículo “Frozen River” de Candice y Morgan Carpenter

Fuente: http://silenttears.com.au/portfolio/frozen-river/

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Fotografía de Belinda Mason

“Mis lágrimas silenciosas vienen de tantos años de ser incomprendida, de una inhabilidad para conectar con mis compañeros y siempre ser una extraña, de la falsa creencia del sistema médico de que yo era algo, mientras yo sabía que era otra cosa, de que me fue dicho que mi vida era una que no valía la pena vivir si no seguía el tratamiento médico, y de no tener a nadie a mi alrededor que entendiera mi dolor y sufrimiento”. Candice, Australia 2015

“En el año 2000 a la edad de 37 años, se me diagnostico como 47 XXY, lo que significa que tengo un cromosoma sexual extra, en lugar del estándar masculino 46XY o el estándar femenino 46XX, la versión abreviada de lo que esto implica es que mi cuerpo no produce la testosterona suficiente para permitir que se virilizara de la misma manera que el de mis compañeros, y en esta ausencia [de suficiente testosterona] mi apariencia exterior se desarrollara de acuerdo a lineamientos femeninos. Era una apariencia que era muy obvia para todos los que me conocían, incluyendo a mi esposa, aun así fui criada como hombre e ingenuamente creyeron que había otros hombres como yo, a pesar de que nunca había conocido a ninguno.

Así que en el 2000 cuando el endocrinólogo dijo que la ‘testosterona me haría un hombre y esto traería significado a mi vida’ tomé esa oportunidad, todo lo que quería era ser normal y saber esto no era algo que no hubiera experimentado antes, el que me dijeran que era estéril no me molestó en lo más mínimo, sobre todo porque todavía me sentía como una niña en un cuerpo de 37 años de edad. Las inyecciones de testosterona iniciaron con Sustanon de 200mg, cada dos semanas y en tres meses comencé a sentirme muy incómoda acerca de toda esta experiencia, mi falo estaba controlando mi cerebro y tenía constantes pensamientos sobre masturbación y sexo, fantaseaba mucho con ser una mujer con un compañero masculino, sinceramente sentía que me estaba volviendo loca. Al mencionar esto a mi médico de cabecera, dijo que en su opinión mi dosis de testosterona tenía que reducirse a 100mg cada siete días, así que básicamente era la misma cantidad, pero tomada con más frecuencia. A las seis semanas tenía acné por todo mi cuerpo, y las erupciones eran extremadamente dolorosas al tacto y sangraban mientras dormía. Mis pensamientos sobre sexo ahora eran constantes y solo eran un poco menos frecuentes que mis pensamientos suicidas, al mencionar esto a mi endocrinólogo, no le dio mucha importancia y dijo: ‘es solo porque estas comenzando, y en tres o cuatro años todo habrá terminado y te sentirás mejor’, recuerdo que le contesté que si esto es a lo que mi vida se reducía, entonces no quería tener que ver con eso, y que eventualmente encontraría medios para matarme. Desde este momento fui enviada con una psicóloga, que se especializaba en tratar a transexuales y en mi segunda visita, dijo: ‘no muestras ninguno de los síntomas de ser transexual’ sin embargo pudo darse cuenta de que sufría de ansiedad severa como resultado de la testosterona exógena que tomaba y sugirió que dejara de tomarla inmediatamente. Cuando le dejé saber a mi médico mi intención de dejar el tratamiento, dijo que mi vida no valdría la pena sin el tratamiento, a lo que contesté: ‘no tendré una vida porque estaré muerto’ y así fue como el me ‘liberó’ de su cuidado, diciendo que no había nada más que el pudiera hacer por me.

Es desde este momento que mi vida tomó un giro y me encontré completamente confundida sobre quién y qué era yo, sabía que no era la persona masculina que los doctores creían que era, y en su lugar me vi a mi misma como una combinación de hombre y mujer, y aun así, no era ni lo uno ni lo otro, y como no era capaz de digerir esta información, la confusión de género parecía  consumir cada momento de mi vida. Sin embargo, sin ninguna duda, la testosterona exógena era el principal culpable de haber traído esta disforia, era como si alguien hubiera accionado un interruptor que despertó mi alma interior, un alma que no quería ser parte de la virilización, era una parte de mí que eventualmente ganaría y me guiaría a donde me encuentro actualmente.

Desesperada y sin lugar a donde dirigirme, escribí una carta al consejero de los Centros de Género, en la que les hablaba de mi travesía hasta ese momento y, aunque realmente nunca entendieron la gravedad de lo que estaba experimentando, estaban dispuestos a ayudar y me enviaron con su psiquiatra, quien sabía un poco sobre XXY y de la ansiedad que algunas veces causa a aquellos que llegan a rechazar el tratamiento con testosterona. Eventualmente mi diagnóstico fue de Disforia de Género (no especificado) y en la referencia médica al endocrinólogo escribió “como él no había sido capaz de trabajar plenamente conmigo, que yo no desplegaba ningún síntoma clásico de ser transexual, y debido a que yo le había pedido específicamente que me permitiera acceder a un tratamiento de estrógeno, recomendó que se me aprobara, pero solo por un periodo de tiempo corto, con la finalidad de contrarrestar los efectos de la ansiedad causada por la testosterona. Sin embargo, estaba intrigado por mi rechazo a la masculinidad e, incluso, por cómo veía mi dualidad de género, él estaba tan intrigado que escribió tres artículos sobre el tema y los publicó en el Australia & New Zealand Journal of Psychiatry y en el British Medical Journal.

Fue una pena que mi primera incursión en visitar a un endocrinólogo no había sido tan cálida, acogedora y comprensiva como esta, ya que, al igual que el psiquiatra, tenía conocimientos sobre XXY y tenía otros pacientes que habían tenido problemas con la testosterona, a quienes, bajo su guía, se les había estado administrando estrógeno por largos periodos de tiempo.

Le prestó poca atención a la nota del psiquiatra sobre los estrógenos durante un corto periodo de tiempo, y me dijo que estaba dispuesto a dejar que tomara estrógenos por el tiempo que fuera mientras me estuviera beneficiando de ello. Han pasado 10 años de esto, y con su apoyo y guía finalmente me he convertido en la persona que siempre supe que era, pero que me había faltado la valentía, las palabras y las experiencias de vida necesarias para poder lograrlo; viendo hacia atrás, puedo honestamente decir que he estado en el infierno y regresado, y en ese proceso he comprobado que estaban en un error al decirme que mi vida no tendría sentido, ya que ahora es una más poderosa que cualquier vida que hubiera podido derivarse de la testosterona exógena.

Hace poco más de un año, durante el lanzamiento de la iniciativa de la Comisión Australiana de Derechos Humanos, llamada: “Resilient Individuals: Sexual Orientation, Gender Identity & Intersex Rights”, me encontré con el psiquiatra que escribió aquellos artículos, el me vio y dijo “has llegado”, le dije que no lo hubiera logrado sin él, a lo que me contestó “me costó mucho trabajo entender, sin embargo, me siento afortunado de haberte experimentado”, a lo que le contesté “también yo [de haberme experimentado]”.

Morgan Carpenter

“Cuando un concepto es nuevo para nosotros, tendemos a pensar en ello de maneras que nos son familiares. Es solo cuando aprendemos más que lo entendemos de manera diferente. Solo recientemente las personas están comenzando a entender la diferencia entre ser gay, lesbiana o bisexual y ser trangénero; entre las personas que se sienten atraídas hacia su mismo sexo y las personas cuya identidad de género difiere del sexo asignado al nacer.

Ser intersexual es un concepto nuevo para la mayoría de la gente, así que frecuentemente es confundido con los conceptos mencionados anteriormente, pero la situación es que las personas intersexuales pueden sentirse atraídas por el mismo sexo o ser heterosexuales, pueden ser transgénero o no. Lo que las personas intersexuales tienen en común es algo diferente, algo físico. Las personas intersexuales nacen con características sexuales que no cumplen con las normas médicas o sociales para los cuerpos femeninos o masculinos.

Al ser esas diferencias estigmatizadas, son medicalizadas. Así que los rasgos intersexuales están relacionados a las gónadas, respuestas hormonales, genitales o cromosomas. Lo que hace que se hable acerca de los rasgos intersexuales en términos de diagnósticos y tratamiento, de “trastornos del desarrollo sexual”, y tratamientos médicos que no cumplen con las normas de derechos humanos.

Debido a que la intersexualidad es estigmatizada, el tratamiento o incluso la eliminación de los rasgos intersexuales comienza de manera temprana: a través de selección de embriones en la fertilización in vitro, a través de un aborto que se justifica por “condiciones de salud serias”. Intervenciones médicas que incluyen cirugías cosméticas, que se conoce que llevan a una pobre función y sensibilidad sexual, y tratamientos hormonales para hacer que alguien sea “normal”, sin permitir que el individuo tome sus propias decisiones acerca de su cuerpo. Instituciones desde el Comité del Senado Australiano, hasta el Consejo Europeo, y el organismo de la ONU que monitorea las acciones de los estados contra la Convención de la ONU Contra la Tortura, han condenado tales intervenciones médicas – pero estas continúan hasta el día de hoy.

Las mujeres típicamente tienen cromosomas XX y los hombres comúnmente tienen cromosomas XY, pero algunas personas tienen otros cromosomas. XXY es uno de esos rasgos, donde alguien tiene un cromosoma sexual extra. XXY se diagnostica comúnmente como Síndrome de Klinefelter, pero los términos diagnósticos asumen que la persona XXY es un hombre. La prescripción estándar es el tratamiento con testosterona, el cual es incluso es administrado a niñxs, y sin los tipos de asesoría que permitirían al individuo tomar sus propias decisiones acerca de su identidad [de género] y tratamiento. Todas las personas con rasgos intersexuales pueden experimentar trauma de por vida después de un tratamiento coercitivo, o de un tratamiento que se basa en asegurar que cumplamos completamente con las expectativas sociales.

Primero conocí a Candice en línea en “Bodies Like Ours”, un grupo de apoyo donde ambos estábamos tratando de hacer las paces con nuestros cuerpos, y más aún, con el tratamiento médico que recibimos. Candice aún estaba tratando de sobrevivir con el tratamiento de testosterona, y yo estaba recuperándome del impacto de las múltiples cirugías. Como todo, algunas cosas se tornan más sencillas con el paso del tiempo, y algunas situaciones necesitan cambiar para que estén bien.

Las personas con bajos niveles de hormonas sexuales, como los individuos XXY, son obligadas a tomar una u otra hormona sexual por su salud física y mental. Ambas hormonas, testosterona o estrógeno, tienen un impacto dramático tanto físico como psicológico. A Candice se le administró testosterona para “convertirla” en un hombre verdadero, sin ningún análisis real sobre si esto era la mejor opción para ella. Ninguna opción fue considerada. Pero, cuando la testosterona causó tanta angustia y sufrimiento, el estrógeno tenía que haber sido una opción, y eso significó lidiar con lo que las personas piensan que significa cuando alguien no encaja en las expectativas. No solo las expectativas de sus doctores, sino también las de la sociedad. Es curioso pensar cómo es que esos doctores incluyeron a otros para revisar la salud mental de Candice, y no consideraron necesario hacer esto cuando se iba a comenzar el tratamiento hormonal previo.

Candice es más fuerte como resultado de su experiencia, con más seguridad y está más feliz de lo que nunca la vi. Liberada de un régimen hormonal inapropiado, su amistad y compañía es un placer.

Las personas XXY, y otras personas con cuerpos intersexuales, tienen la capacidad de contribuir a la sociedad, pero tienen miedo de no encajar en ella. Es frecuente que debido a sus diferencias benignas genéticas y físicas, en un embarazo en el que el feto es diagnosticado con XXY, este sea abortado.

La diversidad natural del ser humano, no debería ser considerada como una patología, algo que se deba de eliminar, en su lugar, necesitamos celebrar la riqueza y amplitud de la experiencia humana. Si podemos eliminar el miedo y el estigma, entonces los caminos que pisamos estarán llenos de muchas menos lágrimas silenciosas.” – Morgan Carpenter

Morgan Carpenter es un activista y consultor en cuestiones de diversidad corporal, y un investigador en política social. Morgan es copresidente de la organización nacional intersexual de OII Australia, y fundador del nuevo proyecto Intersex Day. Morgan es un consultor de la National LGBTI Health Alliance http://lgbtihealth.org.au/ , y un consultor sobre cuestiones intersexuales de la Foundation for Young Australians for its Safe Schools Coalition Australiaproject http://www.safeschoolscoalition.org.au/ . Morgan también es un asesor del primer Fondo Intersexual Internacional de Derechos Humanos, gestionado por Astraea Lesbian Foundation http://www.astraeafoundation.org/ . Morgan ha tenido un papel activo en la defensa sistémica de la legislación federal anti-discriminación y una investigación del comité del Senado sobre la esterilización involuntaria o forzada. Aunque se opone a la patologización de los rasgos intersexuales, Morgan también ha revisado formalmente el sitio web de investigación “DSD Genetics”, que está financiado por el Consejo Nacional de investigación Médica y de Salud. Morgan participó en la primera reunión de expertos que sostuvo la ONU en 2015, ha hablado en otras reuniones organizadas por los organismos de la ONU, y ha moderado una presentación en el Comité de la ONU sobre los derechos de las personas con discapacidad.

Cuando los fetiches y parafilias se convierten en nuestros mayores enemigos. Por A. Ardila

CUANDO LOS FETICHES Y PARAFILIAS SE CONVIERTEN EN NUESTROS MAYORES ENEMIGOS

 Por A. Ardila

violencia pareja

Cuando se es intersexual se pueden esperar muchas cosas que de alguna u otra manera atentan contra nuestra integridad emocional y sexual, violando nuestros principios, valores y derechos. Los fetiches y parafilias en este caso son una odiosa práctica y tema que nos toca tolerar, no falta quien por curiosidad vaya más allá de lo que podemos permitir, en este caso, con nuestras características sexuales, aquellas con las que nacimos y nos hacen únicos, especiales y diferentes a los demás.

Un fetiche se concibe como una práctica sexual alterna al sexo convencional, una fantasía sexual que con el consentimiento de la pareja se realiza y que el fetichista, y la persona fetiche como tal realizan para complacerse, en este caso es respetable que algunas personas acepten y lleven a cabo estas prácticas sexuales, el problema es cuando ya los fetiches se tornan en parafilias, y el parafílico y fetichisa, de forma cínica e irrespetuosa pretende aprovecharse sexualmente de una persona intersexual, sin su consentimiento, en este caso expondré una amarga experiencia que me dejó algo frustrada y que atentó también contra mis principios y mi integridad emocional.

Presento el síndrome de Klinefelter, más conocido como XXY, por lo cual mi fisionomía es 60% femenina y 40% masculina, poseo genitales masculinos que nunca se desarrollaron como tal y fisionomía femenina, lo cual hace que tenga apariencia más de mujer, me concibo desde siempre como tal y todos me aprecian así. En mis relaciones sexuales nunca tuve problemas por mi variación intersexual, siempre he estado con hombres heterosexuales y a la hora de tener sexo me trataban como mujer y me concebían como tal, siempre respetaron mis genitales, ya que no permito que los vean o toquen por incomodidad de mi parte, de hecho no los uso y ni siquiera funcionan, algo que me beneficia mucho ya que, debo decir, no me gustan porque me identifico más como mujer.

El año pasado conocí un chico, muy inteligente y trabajador, aparentemente respetuoso y caballeroso, pero con el tiempo deslumbró todo lo contrario, allí empieza la más amarga experiencia que he tenido en mi vida. Al momento de conocernos le expliqué sobre mi variación intersexual y él la aceptó, me explicó que hace poco había salido de una relación sentimental con otra chica, que se sentía solo y demostró “quererme”. Luego de un tiempo empezó a ser más frio e indiferente, no contestaba, me ignoraba y cuando se lo reclamé, me dijo que agradeciera que por lo menos me hablaba, y que no merecía el mayor trato por ser “Rara y hablar mucho”. Luego de unos meses empezó a pedirme cosas extrañas, allí se manifestaron sus fetiches y parafilias, constantemente me pedía que lo sodomizara, me decía que eso era normal y que todas las chicas lo hacían, lo decía de tal forma que pretendía lavarme el cerebro e imponérmelo a la fuerza, pero el problema residía en que él deseaba que lo hiciera con mi parte íntima y no como las demás mujeres, recuerdo que en ese momento me sentí muy incómoda y ofendida, yo le respondía constantemente que eso me daba asco, que no era común en un hombre heterosexual y que esas peticiones me hacían sentir como una alegoría asquerosa al peor de los fetiches.

Luego de más indiferencia, empezó a tomarse atribuciones que no le correspondían, me trataba mal y me humillaba, haciéndome quedar en ridículo, constantemente me señalaba mis defectos y yo no entendía el por qué, (quizás creo yo por no acceder a sus caprichos) él ya tenía en esa época una novia, que durante el tiempo que lo conocí pasaron a tres y las cuales no duraban mucho (máximo 6 meses) por lo cual noté que era un hombre emocionalmente inestable, fue cierta mi frustración con el tema, que acudí a psicólogos como también a especialistas y ellos me dijeron que esos comportamientos son muy comunes en una persona inestable y que su frustración lo llevaba a desordenarse en ciertos aspectos, incluyendo el sexual.

Luego de un tiempo me alejé de él porque, como mencioné antes, me di cuenta que tenía novia y me era indiferente, alejarme me pareció lo más prudente y normal, pero luego de una semana me dijo que no me alejara, que me extrañaba y que me pensaba bastante, volví a darle especio en mi vida pero de nuevo me volvió a defraudar. Recuerdo mucho que una vez estuve sexualmente con otro chico y en plena faena me pidió que le mostrara mi parte íntima y a la fuerza estaba tomando mis dedos para que le complaciera analmente, me dio tanto asco y rabia ya que él lo hizo sin consentimiento y a sabiendas de mi posición al respecto, que lo detuve, respetuosamente le dije que no seguiría con eso, me vestí y me retiré. Aquella experiencia me hizo sentir muy mal y se la conté a esta persona, pensé que me comprendería, pero me respondió lo siguiente: “Aquello que has hecho está mal, Daniel no se va a sentir bien y deja de ser tan impulsiva y tan tonta”, luego prosiguió “ese chico es mal polvo pero tranquila que conmigo no te va a dar asquito, me gusta tu forma de concebir el sexo pero luego yo querré más y tendrás que complacerme con aquella parte que tanto odias”.

Mi expresión al recibir aquella apreciación, fue de un rechazo total a tanto cinismo y locura, el personaje estaba mal de la cabeza y me hacía sentir que no me concebía como mujer, sino como lo contrario y solo estaría conmigo tanto de amigo como sexualmente si yo accedía a sodomizarle, el asunto era que yo no era ni su novia y muchos menos me acostaría con él ni en definitiva con esas peticiones de por medio, le respondí que no siguiera más con eso, que me fastidiaba ese tema y que fuera hombre, desde allí jamás le volví a hablar. Pienso que me pedía aquellas cosas porque sus novias no le complacían sus parafilias. Pero se equivocó conmigo y decidí compartir esta experiencia con otras personas, especialmente con aquellas que al igual que yo presentan variaciones intersexuales similares, les invito a detectar estas conductas, a no permitir que les convenzan a hacer cosas que no quieren, ni mucho menos dejar que atenten contra sus principios, consoliden relaciones luego de tener mucha confianza y especialmente a que se hagan respetar.

Nunca permitan que se les propine la clase de trato que tuve (que nadie merece ya que todos tenemos el derecho a ser amados cabalmente y no por ser “raros” merecemos y valemos menos que los “normales”) tampoco dejen que se les trate de fetiche ni que se les obligue a hacer cosas que no les gusta y que ellos pretendan satisfacer sus caprichos a costa nuestra, ya que, por lo general, luego de que ellos se salgan con la suya nos abandonan y por ende terminaremos heridos y el otro completamente satisfecho y complacido.